29.DIC24 | PostaPorteña 2450

AUTOCRÍTICA ¿DÓNDE ESTÁS?

Por Marcelo Marchese

 

Estimado Ricardo y demás integrantes de la Generación 68 que comparten su pensamiento.

En un mundo que prohíbe el debate, me alegra poder debatir, y más que nada, me alegra la agresividad de la respuesta, lo que habilita a un tono similar, que es el tono que debe tener la búsqueda de la verdad.

No es que que la dictadura militar y la dictadura global que se desenvuelve ante nuestros ojos, sean la misma dictadura, sino que una y otra obedecen al mismo plan, y si no se entiende el plan, no se entenderá qué fue aquella dictadura y cómo se desenvolvió, y no se entenderá cómo debemos enfrentar a la dictadura global en curso.

Los que quieren cambiar la vida no deben enfrentar al enemigo con las armas y estrategias que monopoliza el enemigo, sino con las armas y estrategias que el enemigo ni siquiera conoce, por lo que todo aquel imberbe que en los sesenta salió a la calle con escopetitas, fortaleció al enemigo, cosa que no es una suposición sino un hecho: terminaron presos, torturados, exiliados, muertos, desaparecidos, y el pueblo, jodido hasta la médula, ese mismo pueblo que invocás y que en ningún momento tomó las armas, sino algunos abollados demasiado ocupados en escapar de sí mismos y que creían que ese escape de sí mismos era un desinteresado amor al pueblo.

Así que en cuanto a eso, la lección es la siguiente: en la próxima, el primero que salga con escopetitas, será un tira, un traidor o un imbécil, pues llevará la lucha al terreno donde invariablemente vence el enemigo, lo que lleva a que la estrategia de quienes aman a la humanidad, debe ser pacífica, pues nuestra fuerza radica en las ideas, y nuestro poder, en la verdad. Los adolescentes mentales que jugaron a Che Guevara no saben un cuerno sobre la verdad y le temen a la verdad que les estoy revelando. Vaya a saber uno si tienen arreglo, pues las estructuras psíquicas se forjan en la infancia, y las piedras, son difíciles de conmover.

A diferencia de los desorejados que salen con escopetitas, el poder planifica, y tras la segunda guerra mundial, erigió dos imperios, lo que condujo a que mientras uno respaldaba a Cuba, que entrenaba a desorejados de todo el continente, el otro entrenaba contrainsurgentes torturadores en Panamá, y entre uno y otro, mandaron al Diablo la posibilidad de que nuestras sociedades debatieran ideas y nos enviaron al desastre por todos conocido.

En una década militar el capital se concentró y las culturas nacionales, la verdadera capacidad de resistencia de un pueblo, se deterioraron. Terminadas las dictaduras, quedamos varios escalones abajo como resultado del accionar de los dos imperios y sus sirvientes, y presumo que toda persona razonable aceptará que actuar como sirviente de un imperio nada tiene de glorioso.

Ahora, esas dictaduras militares cumplieron un tercer objetivo: participar del plan de erosión de los Estados. La cosa es bien sencilla: los organismos internacionales están bien preocupados en perseguir a los criminales que instrumentaron el terrorismo de Estado, a los títeres, pero no al Titiritero.

Para instaurar un Estado global, es preciso destruir cada Estado nacional, y para instaurar una policía global, es preciso destruir los ejércitos nacionales. Es por esto que se persigue a los criminales, no por afán de justicia, sino por mera propaganda contra los Estados y sus ejércitos, y es por esto que se repara a las víctimas de las dictaduras subvirtiendo todo el orden legal, pues la dictadura en curso debe enviar al basurero de la historia el orden legal actual.

El plan que se desenvuelve ante nuestros ojos incluye los miles de millones de dólares que se destinan al ambientalismo, un terrorismo basado en disparates con soporte “científico” (ahí tenemos a unos cuántos ex che guevaristas que hoy curran abierto) incluye una crítica a las políticas pandémicas que al igual que en el caso de los militares, irá contra los títeres que ejecutaron esas políticas pero nunca jamás contra el Titiritero (con esa perversidad actúa el poder, que ejecuta una obra y luego se fortalece en la crítica a esa obra) e incluye el fin del sionismo, el mismo sionismo que el capital financiero creó, pues ya cumplió su rol histórico y ahora se trata de acabar con todo Estado nacional, con toda soberanía nacional, al tiempo que se elimina toda religión y se controla todo arte.

De mi parte, Ricardo, no hay animadversión personal. Lo que digo va en el plano de las ideas pues tengo fe en el poder de las ideas, aunque demasiado bien sé que el pensamiento es esclavo de la pasión, así que cuando hablo del poder de las ideas, también hablo del poder de la imaginación. Creo que el hombre aún no ha explorado ese poder.

Saludos.

Marcelo Marchese

(nota de posta; en respuesta a esta publicación aquí)


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