02.JUL25 | PostaPorteña 2490

El peligroso camino a Persia / Parte 1:

Por Salvador Gómez

 

Lo que pasó, lo que queda, y lo que puede venir

 

Hemos publicado, sobre los hechos, un análisis preliminar de la situación en Medio Oriente a partir del ataque norteamericano a tres sitios nucleares iraníes. Creo que la situación, que en una semana ha cambiado bastante, es lo suficientemente grave como para agregar a ese análisis algunos elementos más estratégicos, que aportan bastante cuando se está intentando comprender los detalles

SALVADOR GÓMEZ /eXtramuros 29 jun 2025

Como síntesis de lo que se desarrolla en este texto: lo que queda al final de los hechos militares desatados el 13 de junio con la agresión israelí es una gran duda, que organiza todo lo que pueda analizarse a partir de la respuesta a ella. Esa duda puede formularse así: ¿cuál es realmente el equilibrio de poderes en EEUU? ¿Predominarán los planes publicados y evidentes del estado profundo (que veremos en la segunda parte), que pasan por el aislamiento y destrucción de cualquier forma de Irán independiente, o a partir de lo ocurrido esa posibilidad se ha alejado significativamente y, en lugar de ello, hemos presenciado otro paso en el desmantelamiento del orden mundial pos Segunda Guerra Mundial, y un nuevo avance del multipolarismo?

Otras variables también están abiertas -el nivel de compromiso y apoyo militar de los grandes aliados de Irán, China y Rusia, por ejemplo-. Pero la citada antes parece la cuestión decisiva en cuanto a lo que pasará a partir del alto al fuego en curso al momento de escribir esto. 

Dividiremos nuestro comentario en 3 partes. Primero, veremos muy sucintamente lo que ocurrió. Segundo, intentaremos observar las principales consecuencias ya acontecidas. Y tercero, pensaremos cuáles son los factores en juego y los desarrollos próximos de la situación. Algunos de ellos podrían ser extremadamente graves.

I LO QUE OCURRIÓ

1) Luego del abandono del acuerdo nuclear con Irán, que Trump mismo decidió en 2018, EEUU e Irán estaban, desde la asunción de Trump para su segundo período, manteniendo nuevas negociaciones. Irán pretendía ser respetado en su derecho de enriquecer uranio con fines pacíficos. Irán ha firmado en 1968 y ratificado en 1970 el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Los países signatarios deben permitir la entrada de observadores y reguladores de Naciones Unidas (Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA, o AIEA por sus siglas en inglés). Irán ha estado, pues, cuidadosamente supervisado, con inspectores internacionales en su país, desde que es parte del TNP.
Israel, India, Pakistán, Corea del Norte y Sudán del Sur, en cambio se ha negado a firmar o a permanecer en el Tratado, si bien India, por ejemplo, tiene un acuerdo directo con EEUU.

Israel, por su parte, desarrolló su programa nuclear de modo oculto, y no ha permitido que este sea supervisado por ningún organismo internacional. Esta conducta fue centro de un conflicto ya a comienzos de los años sesenta, cuando el presidente JF Kennedy fue notificado de lo que Israel -con apoyo de Francia- venía haciendo, a espaldas de las normas internacionales. Esto hizo que Kennedy amenazase con sanciones en el invierno boreal de 1963. Kennedy fue asesinado pocos meses después, en noviembre de 1963.

En el marco de las antes citadas negociaciones, ya el día 2 de junio último el Guardian anticipaba un golpe de EEUU e Israel a Irán: “Un fracaso total de las negociaciones provocaría que Europa impusiera sanciones más severas de la ONU a Irán, y un posible ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra las instalaciones nucleares iraníes. Esto podría llevar a Irán a lanzar represalias. Ante tal catástrofe, es probable que Irán modere su respuesta a los planes de Estados Unidos para que sea posible continuar con las negociaciones.” En ese marco, se esperaba la sexta ronda de negociaciones EEUU-Irán, prevista para el día domingo 15 de junio.

2) El día 12 de junio se llevó adelante una reunión de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica. En esa sesión, EEUU presentó una propuesta –aprovechando los reportes creados con el software Mosaic, de Palantir, empleado por el OIEA– que, en un lenguaje lleno de suposiciones, impuso la resolución GOV/2025/38, pese a que el reglamento del OIEA prohíbe expresamente que si un estado presenta un proyecto de resolución, ese mismo estado se involucre en la defensa de la misma, esto fue violado por EEUU, que argumentó decididamente a favor de su propio proyecto. Al final, las presiones del bloque occidental dentro de la Junta, con la aquiescencia de Rafael Grossi, el argentino que dirige el OIEA, impusieron la antes citada resolución, que incluye, por ejemplo, la siguiente frase: “a menos que el Irán ayude al Organismo a resolver las cuestiones pendientes, […] el Organismo no estará en condiciones de ofrecer garantías de que el programa nuclear de Irán es exclusivamente pacífico“, y otras de tono indirecto similar. En ninguna parte de la resolución se afirma que Irán tenga armamento nuclear, o que esté cerca de tenerlo. Lo único que se dice es que hay algunas -realmente pequeñas, si se mira en detalle- dudas emergentes de las sucesivas y exhaustivas inspecciones, que no habrían sido aclaradas de modo totalmente satisfactorio ante el OIEA.

3) El día 13 de junio, obviamente tomando la maniobra estadounidense en el OIEA como pretexto, Israel lanzó un ataque de gran escala contra Irán. El ataque, según el análisis posterior del Brookings Institute -del cuya relevante relación con este conflicto nos ocuparemos en la segunda parte- ha descrito esa operación diciendo que “ha tenido un éxito inicial extraordinario“, explicando que “el ejército israelí neutralizó la defensa aérea de Irán, estableció la superioridad aérea, eliminó a los principales generales y científicos nucleares iraníes y atacó cientos de objetivos, incluidas las instalaciones clave de enriquecimiento de Irán en Natanz y Fordow.” En el ataque fue asesinado, entre otros, el jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Hossein Salami. En los asesinatos selectivos llevados a cabo por Israel fueron empleados drones armados en el propio Teherán por comandos israelíes, así como ciertos operativos de ataque a las residencias privadas de algunos de los iraníes asesinados fueron llevados adelante por otros comandos israelíes presentes en el terreno, en Teherán. 

Pese al proclamado éxito de este operativo, todos los expertos, incluidos los del Brookings, están de acuerdo en una cosa: es imposible destruir el programa nuclear de Irán, en caso que Irán decida pasar de enriquecimiento para fines pacíficos, a enriquecimiento para fines bélicos -si es que aún no lo ha hecho. El mismo reporte de Brookings dice: “El asesor de Seguridad Nacional israelí, Tzachi Hanegbi, afirmó el viernes que los ataques militares por sí solos no serán suficientes para destruir por completo el programa nuclear iraní y que el objetivo de Israel es presionar a Irán para que acepte desmantelar por completo su programa.”

4) Luego del ataque israelí, el Secretario de Estado Marco Rubio dijo que EEUU no sabía nada y que Israel había tomado una decisión unilateral, solo para ser desmentido a continuación por Trump, que dijo que “sabíamos todo“, y atribuyó el asunto a que se habían cumplido los 60 días de su ultimátum a Teherán.

5) Luego de unas 12 horas de confusión, Irán movilizó su arsenal de misiles de mediano y largo alcance, y lanzó un contraataque que -por lo que se vio en días sucesivos- parece haber superado lo esperado por Israel. Mientras que en un primer momento los sistemas de defensa antiaérea de varias capas de Israel -todos ellos, igual que todo el armamento empleado, de fabricación norteamericana- cumplieron la función de interceptar la mayor parte de los misiles y drones -mezclados con numerosos señuelos- que Irán lanzó, el volumen y ritmo del ataque iraní terminó por saturar los sistemas israelíes, y el territorio de Israel comenzó a recibir golpes por parte de Irán.

Ya el segundo día se vieron numerosas explosiones en Tel Aviv y otros puntos.

Los ataques iraníes  impactaron en distintas ocasiones blancos estratégicos como el aeropuerto internacional Ben Gurion (que anunció que reabría parcialmente sus operaciones el día 22 de junio), el puerto de Haifa (lo que llevó a Maersk a detener sus operaciones allí), la universidad Ben Gurion con varios sitios de investigación ubicados junto al Hospital Soroka en Beersheba, el Instituto Weiszmann, con facilidades “perdidas sin recuperación” según los propios israelíes del Jerusalem Post, los cuarteles generales de empresas norteamericanas (Microsoft entre otras), sedes militares y de inteligencia israelí

A medida que el tercer y cuarto día de golpes iraníes se repetía, haciéndose particularmente intenso el daño en Israel -en ataques que continuaron durante toda la semana-, comenzaron a hacerse más evidentes las presiones israelíes para exigir a Trump que interviniese decisivamente contra Irán. El senador Lindsay Graham, conocido guerrerista de línea dura, pedía ahora al ejército americano “volar junto a Israel”, mientras que, del otro lado, miembros de MAGA que creían que Trump cumpliría su promesa de no iniciar nuevas guerras y terminar las existentes, tenían aun la esperanza de que EEUU abandonase a Israel a su suerte, y se negase a entrar directamente en el conflicto.

A esa altura, pese a la estricta censura a que Israel sometió cualquier información sobre los daños que estaba sufriendo, muchas filmaciones en teléfonos celulares privados mostraban un nivel de devastación llamativo en varias zonas del país, y la noción que se instaló enseguida en los comentarios no controlados, fuera de los grandes medios occidentales, fue generalizada: la supuesta “cúpula de hierro” israelí estaba muy lejos de ser invulnerable. Irán había terminado con uno de los mitos que con más ahínco la propaganda occidental ha instalado, que es el de la invulnerabilidad de Israel. 

6) Luego de dar señales contradictorias, anunciar que esperaría determinada cantidad de semanas, y negar que las declaraciones de su propia jefa de inteligencia Tulsi Gabbard fuesen ciertas (Gabbard había declarado oficialmente ante el Congreso, en marzo último, que Irán no había desarrollado armamento nuclear), en una operación que se extendió entre los días 21 y 22 de junio, bombarderos B2 “Spirit” partieron del territorio continental de USA y bombardearon la instalación nuclear iraní de Fordow, al tiempo que misiles Tomahawk lanzados desde submarinos se dirigieron a Natanz e Isfahan. Los detalles de esa operación ya han sido cubiertos en esta revista. No se han verificado aun efectos radioactivos en los lugares atacados, y todo estaría indicando que o no había material nuclear ya en ellos, o que los sitios no han sido dañados significativamente.

7) Luego del golpe norteamericano, se desarrollaron muy intensos intercambios diplomáticos entre EEUU, Irán, Israel, Rusia, y China, entre otros. Desde Rusia surgieron advertencias importantes, y Pakistán advirtió -de modo extraoficial- que si hay un ataque nuclear contra Irán, podría usar su propio arsenal nuclear contra Israel. Irán, por su parte, efectuó al día siguiente ataques especialmente intensos y devastadores sobre territorio y objetivos israelíes. Israel, por su parte, había ampliado sus objetivos en territorio iraní durante las dos semanas que siguieron al 13 de junio. A modo de represalia específica, el día 23, Irán lanzó un ataque de intensidad calculada, y previamente avisado, a la base norteamericana Al Udeid, en Qatar, lo que indicó que no habría ulterior escalada de parte de Irán respecto a intereses americanos directos. Finalmente, en la mañana del 24 de junio, comenzó un cese al fuego, que contó con la colaboración de Qatar como mediador -y de los propios EEUU, que luego de ser parte del conflicto, se presentan al mismo tiempo como “mediadores”, al estilo de lo que la presente administración ha intentado, sin mayor éxito, hacer en relación a la guerra en Ucrania. 

II LOS ELEMENTOS QUE SURGEN DE LO QUE HA OCURRIDO HASTA AHORA:

1) Dado que participar del TNP, tener el país abierto a inspecciones, etc., no sirvió a Irán de nada -sino que, al contrario, fue usado para justificar un ataque-, ahora es más que probable que Irán no esté dispuesto a seguir colaborando con los inspectores de OIEA. En ese sentido, el ataque israelí ha tenido el efecto exactamente contrario al deseado o proclamado: en lugar de impedir armamento nuclear en Irán, ahora Irán tendrá, antes o después, armas nucleares fuera del control del OIEA

2) La lucha interna en el poder norteamericano se despliega ahora ante el público. Luego de la operación del día 21 de junio, están emergiendo dos narrativas contrarias dentro de la administración: Trump -y la parte de sus seguidores que dice no querer más guerras-, intentarán instalar la noción de que las instalaciones nucleares iraníes han sido totalmente destruidas, “completely obliterated” es la frase que usan más frecuentemente, de Trump para abajo. Del otro lado los halcones y guerreristas del estado profundo que quieren seguir atacando a Irán, en cambio, intentarán instalar que no fueron totalmente destruidas, con el fin de justificar una continuación y agravamiento de la guerra en el futuro próximo.

3) Israel ha declarado que quiere cambio de régimen en Irán -lo mismo que dice la línea estratégica norteamericana tradicional, al menos desde que cayó el Sha. Cualquier otra cosa que pase, no es un éxito para Israel. El ataque del 13, por tanto, ha sido un fracaso en cuanto a su objetivo principal –regime change– y también en cuanto al principal objetivo secundario -destruir el programa nuclear iraní. Lo más probable, por tanto, es que se intente ir a la carga de nuevo contra Irán, y con más fuerza de ser posible.

4) En el esquema anterior, lo que sugeríamos en nota anterior -que el golpe de Trump era en parte al menos un bluf que salvaba a EEUU de profundizar la guerra, y con ello al mismo tiempo le soltaba la mano a las facciones más ultra de Israel que quisieran avanzar en una escalada hacia el uso de una agresión nuclear contra Irán-, es una de las opciones, y la otra es continuar con la estrategia declarada por EEUU -con particular claridad- en los inequívocos documentos de asesoría estratégica, como se verá en la parte 2. 

5) Los elementos pro-occidentales, importantes en la interna política iraní, se han visto debilitados luego de lo ocurrido estas dos semanas. El poder está más fuertemente en manos de la Guardia Revolucionaria, y como ocurre siempre en estos casos, la gente está más unida alrededor del su gobierno luego de sufrir una agresión externa.

6) Otros elementos geopolíticos que involucran a terceros debe considerarse como parte de este análisis de resultados iniciales. 

a) China
Se supone que China es un aliado estratégico de Irán. Lo es desde el punto de vista energético, puesto que 90% del petróleo iraní va a China -aunque es una relación muy asimétrica, pues eso representa solamente el 3% del consumo chino. En otras palabras, Irán depende más de China que China de Irán. China puede beneficiarse de buenas relaciones con Irán para desarrollar su iniciativa estratégica de transporte terrestre a Occidente (“Ruta de la Seda”). Por otro lado, las inversiones chinas en Irán no son tan significativas como podría parecer. China ha diversificado mucho su inversión en Medio Oriente, y no sólo posee una importante terminal en el puerto israelí de Haifa, sino que ha invertido mucho en los estados árabes del Golfo. En suma, la clásica ambigüedad china está de manifiesto en este caso en todo su esplendor. Aun si el estrecho de Ormuz fuese cerrado al tráfico, el impacto sobre China sería menor -contrariamente a lo que se insiste.

b) Rusia
Irán es un aliado importante para Rusia, y ambos han firmado un acuerdo estratégico a comienzos de este año. Sin embargo, el gobierno iraní contiene -o contenía hasta el 13 de junio- una facción pro-occidental influyente, que piensa que la estrategia del país debe ser mantener vínculos positivos con Occidente. Estos elementos se han negado -según ha reportado el mismo Putin- a aceptar la oferta que hizo a comienzos de año Rusia de incluir una cláusula de defensa militar mutua entre ambos. De haber existido esa cláusula, Rusia se habría visto obligado a intervenir de modo más directo en el conflicto en curso. Para Rusia, el corredor norte-sur que está en avanzada construcción y unirá Rusia con el Índico a través de Irán es un elemento estratégico importante. Por ende, Rusia se ha manifestado en defensa de Irán, quien ha sido un firme aliado de Rusia durante el conflicto con Ucrania, proveyendo por ejemplo de numerosos drones al ejército ruso.

c) Países árabes
En síntesis, los principales países árabes no hicieron nada mientras Israel y EEUU atacaban Irak, Siria, el sur de Líbano, Yemen, etc. Tampoco ahora que atacaron Irán. Los principales entre ellos (Arabia Saudita, Egipto, Qatar, Emiratos, etc.) tienen diversas alianzas con EEUU, así como hay intereses e inversiones de USA en ellos. Sin embargo, un desequilibrio excesivo en la región a favor de Israel no sería visto con buenos ojos, especialmente considerando que el expansionismo israelí podría poner a algunos de ellos como próximos objetivos. Turquía es un caso de especial relevancia, no siendo un país árabe, pero si musulmán. En Turquía el rechazo a EEUU y a Israel entre la población ha crecido sustantivamente luego del genocidio perpetrado por Israel en Gaza. Otros actores menores como Azerbaiyán (fuertemente pro Israel) o Armenia, o la población kurda, podrían jugar un papel, si bien secundario, en el ajedrez que hay montado.

d) En el orden general de las cosas, un debilitamiento de Irán implica un cierto debilitamiento de Rusia, lo cual redundaría en un avance de las posiciones -bastante desesperadas desde hace tiempo- de la OTAN y Europa. En ese sentido, una decisiva acción de Trump en contra de Irán, al tiempo que ha actuado también duramente contra Europa, parece incongruente. Es, sin embargo, fruto de una especie de “método del caos” que esta revista ha analizado desde el comienzo de la administración Trump.

III) ANÁLISIS DE FUTURO

1) Las principales líneas de interpretación
Como es obvio, es extremadamente difícil prever cómo se desarrollará este conflicto en el futuro, pero no hay duda de que es un conflicto clave en la resolución de los asuntos geopolíticos globales. Puede terminar con la destrucción del orden mundial de posguerra -destrucción ya muy avanzada en materia de legitimidad, en fase acelerada desde el 13 de junio-, o puede terminar con Irán destruido por armas nucleares, y un subsiguiente conflicto mundial final de gran escala. Entre esas dos posibilidades, hay una cierta paleta de grises que van a ir ocupando el terreno de lo real en los próximos meses.
Hay quienes, como Alexander Dugin, consideran que la Tercera Guerra Mundial ya está ocurriendo, a través de los distintos conflictos desatados. Otros, como Alastair Crooke o John Mearsheimer piensan que el conflicto ha perjudicado seriamente las opciones norteamericanas y de Israel en la región. Chris Hedges piensa que es “una guerra que ni Israel ni Estados Unidos pueden ganar, y que provocará una feroz reacción“. Las primeras evaluaciones del Brookings, en cambio, tienden a celebrar el asunto como un gran éxito estratégico de Estados Unidos e Israel. La línea oficial de la propaganda occidental e israelí ha minimizado el daño sufrido por Israel. Esta línea de análisis considera que el conflicto servirá a Israel y EEUU debido a que son quienes tienen mayor poder de escalada -un poco el mismo razonamiento de lo que ocurre entre Rusia y Ucrania, pero al revés, pues allí el poder de escalada está del lado ruso. Este último tipo de consideraciones, en realidad, conducen siempre hacia un golpe nuclear de Israel (o incluso de EEUU) sobre Irán. Brian Berletic, desde otro ángulo, quien usualmente tiene información militar de constatada precisión, se ha mostrado especialmente intenso en su análisis de la administración Trump, denunciándola simplemente como otra parte del estado profundo. Berletic piensa que Israel es otro estado cliente de la estrategia globalista, que está actuando controlado a distancia por el estado profundo con el objetivo de destruir completamente Irán, para golpear a Rusia y limpiar el camino a China. Otros, con un historial menos sólido en la materia, aunque encarnan una mirada muy popular en sitios alternativos online, optan por visiones más apocalípticas y ya anuncian el fin del mundo, previendo que una escalada hasta una conflagración nuclear es inevitable y sirve a todas las partes de cierta forma perversa. Entre estas y otras evaluaciones, hay algo en lo que casi todo el mundo está de acuerdo, y es que el cese al fuego será violado. Israel fue quien lo pidió inicialmente con el objetivo de reponer en lo posible su exhausto arsenal de defensa antiaérea, y frenar la posibilidad de un quiebre político interno. Una guerra de desgaste no le conviene a Israel, que tiene 180 veces menos territorio y 10 veces menos población que Irán.

2) Medio Oriente está cambiando aceleradamente, pero ¿en qué dirección?
Entre 2023 y el presente, hemos presenciado un cambio significativo en Medio Oriente. Israel ha conseguido -directa o indirectamente- buena parte de sus objetivos en materia de aislar a Irán. Ha golpeado a Hamas, a Hezbollah, ha caído el gobiero sirio de Assad e Israel se ha encargado de destruir enseguida el modesto poderío antiaéreo que Assad podría haber construido, para poder usar Siria como corredor aéreo hacia Irán. Irak sigue controlado por Estados Unidos de modo más o menos directo. Arabia Saudita mejoró un poco sus inexistentes relaciones previas con Irán. La imagen de Israel se ha deteriorado seriamente luego de constatado que su intención luego del dudoso episodio del 7 de octubre era emprender una limpieza étnica y un genocidio en Gaza, que ha extendido en parte a Cisjordania. Las fuerzas aliadas de Irán en Yemen han lanzado una serie de ataques impactando a Israel, y sobre todo la navegación en el Mar Rojo, con perjuicios para los intereses occidentales. Una campaña militar norteamericana no ha logrado eliminar esa fuerza, que sigue amenazando esos intereses en la región.

Irán, por su parte, habiendo fortalecido sus vínculos con otros actores como Rusia, China y Paquistán, ha mostrado -obligado por la agresión israelí- que la anteriormente tan insistida invulnerabilidad israelí era un mito. Esto no significa, en absoluto, que Irán no esté en grave peligro de sufrir un golpe durísimo, en caso que el cese al fuego se rompa y Estados Unidos e Israel decidan emplear armamento nuclear contra los persas. 

3) La perspectiva nuclear
Israel tiene armas nucleares. EEUU también. Irán, no. Lanzar un ataque nuclear sobre Irán sería un acto de agresión completamente sin precedentes, y terminaría generando -además de una cascada de gravísimas consecuencias para la región y el mundo-, la destrucción final de toda legitimidad para el “orden internacional basado en reglas” que los norteamericanos han montado luego de la Segunda Guerra Mundial, y del que los israelíes se han beneficiado, como aliados principales de los norteamericanos. 

En una opción de guerra de desgaste a largo plazo, Israel puede sufrir golpes decisivos no solo a su credibilidad, sino al actual régimen, y a la viabilidad social del estado mismo. En cambio, si optan por un ataque nuclear contra Irán, lo que podría ocurrir sería el inicio real de la Tercera Guerra Mundial nuclear, donde podrían intervenir otras potencias nucleares de primer orden. Esta espantosa opción es una de las que está algo más cerca hoy que el 11 de junio.

¿Cómo prevenir que esa opción se convierta en realidad? Hay varias señales de que llegar a ese extremo no es lo que a conciencia busca ninguno de los actores, salvo acaso los elementos más radicales dentro de Israel. Por un lado, si Irán decide denunciar el Tratado de No Proliferación y salirse de él, estaría en condiciones de recibir armamento nuclear listo para su uso de, por ejemplo, Rusia -o de otros actores como Paquistán. El artículo 1 del TNP dice que está prohibido que un estado miembro reciba armas nucleares de otro. Pero si Irán se sale, esto ya ni siquiera lo obligaría formalmente.
Otra posibilidad es que Irán desarrolle sus propias armas nucleares, y anuncie que cualquier nuevo ataque israelí desataría una respuesta nuclear. En breve, Irán podría elevar su capacidad al nivel nuclear con fines de disuasión.

Evidentemente, Israel y EEUU conocen perfectamente esta posibilidad, y es lo que han estado tratando de impedir. Pero, como el conflicto paradójicamente mostró, incluso el armamento pesado norteamericano no parece haber surtido el efecto esperado. Esto es particularmente grave, porque -aparte de lo que sería deseable, que es desescalar el asunto y mantenerlo en el nivel diplomático- deja solo la opción nuclear en la mesa.

Resumen

Israel ya ha experimentado los magros resultados de su estrategia de bombardeo convencional a Irán. Irán ya ha visto que puede mantener una guerra de desgaste en donde -debido a las diferencias de tamaño, población, y recursos propios- puede infringir grandes daños a Israel, potencialmente poniendo en riesgo la supervivencia del estado mismo.
Israel ya ha destruido buena parte de su prestigio al agredir a Irán con argumentos jurídicamente muy débiles. USA, al intervenir puntualmente e inmediatamente promover un cese al fuego, parece haber mostrado que siguen las dos fuerzas tradicionales del estado profundo y el gobierno operando, ahora acaso en contradicción, dentro del propio poder estadounidense.

Lo anterior parecería sugerir que el conflicto ha favorecido relativamente la posición de Irán, pero esto puede ser engañoso. El statu quo diplomático y de equilibrios relativos en la región, anterior a 2023, se ha roto. La intensificación del conflicto ha mostrado que una agresión nuclear es la única carta que le daría a Israel el logro de los objetivos que busca. Israel está gobernado por un grupo de fanáticos, y cuenta con el respaldo del estado profundo americano. ¿Cuál es el resultado más probable de esta peligrosa combinación?


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