"Yo soy vasco y Bordaberry también. El vasco tiene un defecto-virtud: no hace nada a medias. Cuando es inteligente, nace Unamuno. Y cuando sale burro, sale Bordaberry", decía Wilson Ferreira Aldunate en entrevista para el diario El Excelsior de México con el periodista y escritor uruguayo Omar Prego en Buenos Aires, tras el golpe de Estado de 1973.
Más de cincuenta años después, uno de los hijos del entonces dictador, el senador Pedro Bordaberry, ha decidido convertirse en una especie de operador del Frente Amplio para "negociar" algunos temas trascendentes del presupuesto quinquenal,
Es preciso recordar que Bordaberry no participó de la Coalición Republicana, ni de la elección que ganaron los partidos que la integraban en 2019, así como tampoco participó de la elección interna del Partido Colorado en 2024. En cambio, sí participo en las últimas elecciones nacionales, en las que la Coalición fue derrotada.
Algunos colorados que no sienten simpatía por dicho dirigente, lo catalogan como "yetatore", porque nunca pudo ganar una elección y la vez que la coalición de los partidos tradicionales con Cabildo Abierto, el Partido Independiente y el Partido de la Gente, ganó los comicios, "él no estaba".
"Entró por la ventana"afirmaron algunos de sus correligionarios, "ahora se está convirtiendo en el principal aliado del Frente Amplio en el tema del secreto bancario", agregaron indignados. "Parece mentira, resulta que Manini y Bordaberry se han convertido en los socios fundamentales de la izquierda", comentaron los dirigentes consultados.
Bordaberry es amigo y colega del ex prosecretario de la presidencia durante el gobierno de Jorge Batlle, Leonardo "Neco" Costa, socio del estudio jurídico Brum Costa, donde trabajó el actual prosecretario de la presidencia Jorge Díaz, otro amigo del senador, luego de renunciar a la Fiscalía y hasta que fue convocado por Orsi para integrar un lugar clave en su equipo.
Costa está especializado en Derecho Tributario, Corporativo y Bancario, y el asesoramiento en Compliance y Prevención del Lavado de Activos, según la página web de su estudio.
También coincidió con Bordaberry en el gobierno de Jorge Batlle, cuando el actual senador ocupó los cargos de ministro de Turismo, y también de Deportes.
El cuarto en concordia en esta historia es el ministro de Economía, Gabriel Oddone, economista y "consultor", según dijo el "Pacha" Sánchez, en el conocido estudio jurídico Ferrere, durante muchos años. Un producto de ese mundo financiero y jurídico que la izquierda tradicional ha aborrecido, al menos desde el discurso, desde tiempos inmemoriales.
Oddone, presionado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), una de las tantas burocracias internacionales que pretenden incidir con exigencias en la economía y la sociedad de los distintos países a nivel global, planteó en el proyecto de presupuesto quinquenal que la DGI pudiera requerir información a los bancos, sin autorización judicial, tanto para fiscalizaciones locales como para atender solicitudes de otros estados.
Sectores de la oposición señalan que dicho cambio significa un ataque a la soberanía del país, una pérdida de derechos de los ciudadanos, así como una violación del derecho a la privacidad e intimidad de las personas.
Las modificaciones a la normativa para flexibilizar el secreto bancario, permitirían a la DGI acceder a la información, sin necesidad de autorización judicial en ciertos casos, precisamente para cumplir con los estándares internacionales, según la OCDE y el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional).
El respeto a los derechos de los ciudadanos, a su privacidad y al secreto bancario, salvo expresa autorización de un juez, ha sido una de las características que definió al Uruguay desde hace más de cuatro décadas, con una legislación a la que se le hicieron algunas modificaciones en 2006 y en 2017.
Ahora Bordaberry, intenta "buscarle la vuelta" a la negociación, junto a sus viejos amigos juristas, más allá de partidos políticos, "en consonancia con otros intereses que no están muy claros", operando a favor de un cambio radical en el tema y "arrastrando al Partido Colorado a afectar un derecho de las mayorías", junto con el Frente Amplio gobernante, que dice defender el derecho de las minorías, según opinan los dirigentes consultados.
En realidad, el gobierno necesita el voto de, al menos dos legisladores colorados en la Cámara de Diputados, porque en el Senado cuenta con la mayoría suficiente para aprobar el artículo correspondiente de la ley de Presupuesto.
"Ese es el trabajo que está haciendo Bordaberry, preparando el terreno para que los diputados que lo siguen, que ya votaron en contra del cambio propuesto por el Frente, voten ahora a favor cuando el proyecto vuelva a Diputados con las modificaciones que haga el Senado", comentaron las fuentes consultadas.
"No hay que crispar los ánimos" dijo Bordaberry hace un par de días, mientras políticos y periodistas distraen a la gente con los temas de Cardama y el presidente de ASSE, Danza, al mismo tiempo que el tema más importante del presupuesto que es la modificación tributaria del Uruguay, que va a afectar a gran parte de la población, pasa absolutamente desapercibido del radar de atención.
El protagonismo adquirido por Bordaberry para llegar a un acuerdo con el Frente Amplio, opacó y generó confusión sobre la posición del Partido Nacional al respecto. Sin embargo, en los últimos días, apareció en la conversación el senador de la 404 José Luis Falero, adelantando una posición favorable a acercarse a la negociación que encamina Bordaberry y dejando al descubierto una división entre los blancos.
A esta altura de la información, es preciso recordar que Lucía Topolansky, en una actitud llamativa e inusual, había celebrado el regreso de Bordaberry a la política, cuando en declaraciones a Montevideo Portal en agosto de 2024, un par de meses antes de las elecciones nacionales, señaló que se trataba de “un adversario de altura que prestigia la política”. Los tupamaros nunca hicieron halagos gratuitos. Menos aún a un adversario histórico a dos meses de las elecciones. Extraño e inexplicable.
Un poco después, durante la campaña electoral para el balotaje, Bordaberry retribuyó el gesto de Topolansky, al proponer al ex fiscal Jorge Díaz (luego designado por Orsi en la pro secretaría de la Presidencia), para dirigir la Secretaría para la Lucha contra el Lavado de Activos (Senaclaft) en un eventual gobierno de la Coalición Republicana.
En este punto es necesario contextualizar que, entre los principales negociadores de la oposición con el gobierno del Frente Amplio, en el nombramiento como fiscal general de Jorge Díaz en abril de 2012 y en la aprobación del nuevo Código del Proceso Penal en 2014, estuvieron los entonces senadores Pedro Bordaberry y Gustavo Penadés.
Se designó a Jorge Díaz, de notoria afinidad ideológica con el Frente Amplio, sin respetar la carrera de los fiscales, por unanimidad. Díaz era juez y nunca había integrado el Ministerio Público.
Asimismo dos años después, en 2014, se aprobó por unanimidad en el Senado el nuevo Código del Proceso Penal, impulsado por Díaz, así como por el entonces presidente de la SCJ, Jorge Chediak y el entonces Director Gral. de los Servicios Administrativos del Poder Judicial, Ing. Informático Marcelo Pesce, de triste final en su paso por ese cargo.
Al poco tiempo de su aplicación, los operadores judiciales y los mismos que lo habían votado, especialmente la mayoría de blancos y colorados, comprendieron el grave error cometido, la afectación al proceso penal y a las garantías de los ciudadanos, como se ha expresado por la enorme mayoría de la sociedad desde su puesta en vigencia.
La firmeza de Wilson Ferreira Aldunate para definir personajes y hechos de la vida nacional contrasta hoy con la tibieza de la casi totalidad de los dirigentes blancos para defender las convicciones e ideales del Partido Nacional.
La corrección política, los pactos o acuerdos secretos de la casta política uruguaya, han sumido en la desilusión y el desencanto a miles y miles de uruguayos de diferentes edades y tienen mucho que ver con el éxodo de jóvenes preparados que emigran día tras día en busca de un futuro mejor, sin que el sistema político lo registre.
Con los antecedentes expuestos en este post, así como con las fuertes polémicas y duros enfrentamientos de otros tiempos, no deja de sorprender a muchos correligionarios y a los propios frenteamplistas, las actitudes del senador Bordaberry en los últimos años y su relación con el Frente Amplio, en especial con los principales integrantes del MPP (MLN).
Ampliaremos.
En el tramo final de la violencia desatada por el MLN hubo un plan elaborado por los tupamaros para secuestrar a Juan María Bordaberry, que nunca se llevó a cabo, en el que los sediciosos identificaban en clave al objetivo con el nombre de "el magnífico".