Envíopostaporteñ@ nº680

¡?Y LA JUSTICIA??...¿CUÁNDO?...

Hace ya más de 33 años que fueron desaparecidos, en la ciudad de Buenos Aires,  República de la Argentina  dos coterráneos nuestros: Héctor y Célica.

 ¿Quiénes eran ellos?...

 Héctor  Giordano era un joven abogado, que dedicó su vida a defender los derechos de los trabajadores .esencialmente… primero fue abogado laboral y luego estudió penal, para defenderlos mejor, (como decía en sus cartas a sus padres y hermanos …)

Había sido un alumno brillante del entonces  Instituto “Miguel C. Rubino”   (de +8 Durazno, nuestra ciudad)… uno de los más lúcidos, comprometidos y  solidarios estudiantes que tuvo nuestro liceo…

Poseedor, también, de un amor a la Patria y a las causas justas que supo defender siempre… Decidido, dirigente natural de sus compañeros donde los tuviera… activo, manso, esencialmente manso en su forma de actuar y de pensar…maduro.

Soñador de un mundo en el cual pudiéramos entrar todos en igualdad de derechos y posibilidades   y  de oportunidades de trabajo.    En el cual pudiéramos también  expresarnos por medio de nuestras ideas… y del arte.  

Donde  se respetaran las  diferentes formas de pensamiento y  en el cual fuera posible  alcanzar con ética un crecimiento colectivo como pueblo…

 Solidario siempre… defendió a su hermano  Oscar, ( preso político en  Libertad) y estuvo siempre a la orden de quienes  lo necesitaran  sin  importarle si  podría cobrar o no…sólo quería  ayudarlos a salir cuanto antes de prisión…  no tenía otro propósito que ayudar a quien lo necesitara y confiara en él…

  A Célica no la conocí, pero vivimos en la misma calle (Ituzaingó, hoy  Baltasar Brun, a una cuadra del entrañable liceo Rubino al que fuimos los tres… (no la conocí porque vivimos en  años distintos… cuando ella se vino a Durazno (desde el Carmen) ya no estábamos nosotros en ese barrio… pero siempre pensaba que habríamos estado caminando por las mismas veredas, comprado en los  mismos comercios, corrido por esa calle jugando, como todos los niños y adolescentes de nuestro pueblo lo hacen…

Por lo que me han contado de ella, era una joven cariñosa con sus sobrinos, solidaria, que estaba trabajando en Buenos Aires, donde tantos y tantos uruguayos buscaron refugio cuando se dio aquí la dictadura… tantos y tantos…

Siempre supo tener amigas y querer a su familia en forma entrañable…

Cuando la secuestraron, había terminado su jornada de trabajo y se retiraba… con unas compañeras,… iban caminando, charlando,… tranquilas todas… (trabajaba en la agencia de noticias TELAM, una de las más reconocidas actualmente, por la seriedad de sus informes)… se les  acercó un auto, frenó cerca del grupo,… un hombre la  llamó a Célica por su nombre… ella se acercó  y dio la mano a quien la saludaba… ¿sería un conocido? … éste, de un tirón, la entró en el coche y salieron a toda velocidad en el auto, sin dar tiempo a nada…

 La familia ha tenido algunos datos sobre lo que pasó después…

 A Héctor vinieron a buscarlo en un auto, varios hombres armados (de particular)… lo golpearon en la cabeza (parecería que con su propia máquina de escribir) y se lo llevaron, sangrando… eran varios… sólo hay algún testimonio de alguien que lo vio detenido  en… luego nada, nada más se supo de él…

 Blanca Rosa, su madre, queridísima y entrañable maestra (por muchos años de primer año… por muchos años de la Escuela No. 8) hizo todo lo posible por saber de él, por encontrarlo… 

Alguna vez recibió algún dato de alguien que estuvo con Héctor  en uno de los lugares de reclusión de presos políticos de la hermana República Argentina… luego nada, nada más…

 Pero sus nombres están entre nosotros, están escritos en cada pedacito de este pueblo que ellos pisaron… están escritos en cada salón de clase de las escuelas a las que concurrieron, en cada pedacito de pasto o piedritas de sus patios, en cada pizarrón, en el que escribieron alguna vez, una palabra, o una cuenta, o algo… que la maestra les pidiera… están escritos en el luminoso  Liceo “Miguel C. Rubino”, al que fuimos todos,  cuando era un solo liceo el que teníamos (y estábamos tan orgullosos de él)…en cada uno de los salones donde estuvieron, en el patio, en los corredores, en la bandera  de la patria  que llevó Héctor, con total orgullo, y compromiso… en sus cielos abiertos, que veíamos desde el patio…

 Están escritos, también en cada profesor, piense como piense, que les trató de enseñar lo que sabía… y en cada director, desde que entraron hasta que salieron y hasta ahora,… porque nos compromete a todos y a cada uno de nosotros, que vivimos aún en esta ciudad tan especial de Durazno…

 Fueron secuestrados ambos, dentro de lo que fue ese operativo  de guerra de gran envergadura que se llamó   “OPERACIÓN CÓNDOR”, que abarcó  todo tipo de fuerzas:  ejércitos, fuerzas  aéreas, marinas, policías, lugares de reclusión, de tortura, personal especializado, tanto militar como civil, dineros especiales, … en el que entraron varios de nuestros países latinoamericanos del sur,  con la tutela y orientación del imperio norteamericano y sus representantes de ese momento, en especial Henry Kissinger…

Quisieron matar de raíz, todo vestigio de lo que pudiera ser una semilla revolucionaria que pudiera crecer en algún joven de estas tierras, a las que ya había llegado y hablado el Ché, en Punta del Este… y se ensañaron con los estudiantes, los maestros, los profesores, los trabajadores, cualquiera que quisiera levantar su voz a favor de nuestro pueblo… con los grupos revolucionarios que se habían creado, fueran grandes o pequeñísimos, los gremios, cualquier organización de cualquier tipo que nucleara personas… y prohibieron todo, todo… todo lo que pudiera dar lugar a un intercambio de ideas, de palabras, todo lo que pudiera dar lugar a que se  reuniera  la gente y fueran más de dos… y se dieron las dictaduras en nuestros países del sur… y se  llevaron de uno a otro país, los detenidos, los métodos  de tortura, que enseñó  Dan Mitrione usando a unos vagabundos que estaban durmiendo en las calles de Montevideo como presa para ejecutar sobre ellos los diferentes métodos de tortura, (para enseñar esos métodos a nuestra gente, a nuestros militares…) y  muriendo incluso, algunos de esos vagabundos que llevaron como presas de muestra……(y  se escapó  alguna otra... que era de Durazno, según dijeron entonces los cuentos, que registran, también, todo lo que nos pasa a nuestros pueblos… y queda para siempre en nuestras memorias… para siempre…porque existen  los periodistas valientes que nos cuentan e investigan todo…para que nuestros pueblos no queden en las penumbras, detenidos…sin luz).

Y fueron años y años de increíble opresión, nunca vivida por nosotros antes…

 Recién ahora está sabiéndose cómo fueron algunas cosas… recién ahora están apareciendo (dando su verdad a través de   los estudios sobre sus restos)… de lo que pasó entonces… imposible de ocultar, aunque quisieron y quizás en algunos casos puedan lograrlo, sobre todo si existen edificaciones grandes o muy pesadas, sobre algunos cuerpos, como se dijo… o algún  otro tipo de  edificación importante, difícil de destruir… (como también se dijo)…

  La aparición del cuerpo del maestro Julio Castro nos llega a todos, nos compromete a todos… no podemos ahora falsear la verdad de sus torturas y su asesinato, último destino de su  secuestro-detención… lo mataron porque quería un país  dueño y hacedor de su destino, libre,… lo asesinaron porque  valoraba  que las personas se integraran a sus  ambientes, a sus lugares de origen, de vida, de trabajo… porque defendió siempre la escuela vareliana donde los niños aprenden a ser iguales todos ante el mundo…fue un hombre justo que iluminó a todos con su pensamiento, ideas, formas de enseñanza integradoras a  los medios donde se vivía…desde las  Misiones  Socio-pedagógicas,  amó la libertad, luchó por la soberanía y por la integración latinoamericana… fue un hombre de paz que quiso saber en qué forma vivían los pobres de nuestras tierras latinoamericanas, desde adentro…

 El  no era un joven, no era la posibilidad de que creciera una semillita revolucionaria… era mayor… sabía muy bien lo que estaba planteando y defendía sus ideas… lo mataron porque podía llegar a convencer a otros…  pero como decía Tupac Katari: “me están matando… pero volveré y seré millones”

  La muerte del maestro Julio Castro, la verdad que ha salido a luz ahora,  sembrará en nuestros corazones uruguayos la semilla de la justicia…  NO PUEDE UN PUEBLO VIVIR SIN JUSTICIA… 

Es la primera piedra que hay que poner bien firme en una sociedad, para que pueda darse la libertad y finalmente la vida en paz…

 Esos restos del maestro son como una llama que enciende la vida en contraste a su muerte… que enciende la justicia en contraste a los atropellos injustos que recibió su cuerpo… que da fuerza a las nuevas generaciones para comenzar a caminar en la verdad y la  justicia.  

Cuando se llegue a juzgar a quienes actuaron así con él y  reciban el castigo que merecen por ese crimen de lesa humanidad perpetrado tan alevosamente contra un hombre de paz…un hombre de amor  a los niños y jóvenes, un hombre símbolo de libertad de pensamiento y de solidaridad   con  los pueblos… en contraste a la Operación Cóndor, símbolo de muerte, desaparición y sufrimiento… cuando se llegue a juzgar, decía, todos los atropellos que se han dado y que son crímenes de lesa humanidad  efectuados por la dictadura y por la Operación Cóndor, entonces habrá comenzado a caminar por nuestra tierra la justicia…en una marcha que será sin pausa y con toda entrega…

  Nosotros tenemos aquí, en nuestro pueblo, a dos de sus hijos que fueron desaparecidos en la Argentina: 

Héctor y Célica… estoy segura de que entre nosotros hay quienes saben mucha cosa que podría llevarnos a encontrarlos… estoy segura de que algún día, podrá más que el miedo a contar o dar algún dato sobre ellos,  la necesidad de liberar de nuestras mentes esa responsabilidad de saber algo y no animarnos a decirlo… podrá mas el sentirlos parte de nuestra sociedad, hijos de nuestro pueblo… que el miedo…

 Y entonces se habrá iniciado el  camino hacia la  verdad y podrá iniciarse también el camino hacia la justicia, el que nos llevará a volver a ser de verdad un pueblo, un pueblo en el cual podremos,  “recorrer una vereda sin que nadie se avergüence al caminar”… y también saber que:  

 “nuestro tiempo no es mañana, nuestro tiempo es hoy nomás”… como que también: “nunca existe algún futuro, si el presente no es seguro… lo que queda, lo tenemos que ganar”   (extractos de la canción de Eduardo Stein que enseñé  en el IFD hace tantos años  que se titula: “Si me voy sin despedirme”…)                                                                                                         

Dependerá de nosotros, como pueblo, como núcleo humano que vive en Durazno. 

 Es la posibilidad que nos da la historia de iniciar una vida sin sombras que pesen por siempre sobre nuestros hijos, nietos, que podamos  integrar una sociedad sin  secretos sobre nuestros  desaparecidos, una sociedad que pueda mirar de frente a sus niños y decir, contar la verdad sobre su historia reciente… una sociedad como la soñamos  desde siempre: con  los valores de la justicia nuevamente integrados, desde la libertad y hacia la paz. 

Dependerá de nosotros…es la historia que nos llama…

  

Margarita Merklen

        

Durazno, 3 de diciembre de 2011

( enviado por  N e s t o r rana 059 )