Primera parte
Considero que es un tema extraño.
Todos opinan sobre el mismo.
Como taxista puedo asegurar que es el tema de conversación más común. Casi siempre augura el inicio a las reflexiones más estúpidas que imaginarse puedan. Por ejemplo estas:
-Está brava la calle, ¿no?
-¿A usted ya lo asaltaron?
-¿Vio que son “guachos” de 13 o 14 años?
¡Y la que no nunca falta!
-¡Hay que matarlos a todos!
Como en mi niñez las cosas eran bastante diferentes, se me ocurrió profundizar un poco, para ver si es posible descubrir algo que pueda explicármelo.
Y me ocurrió algo muy extraño. Tanto, que debo confesar que quedé asombrado. Trataré de ser breve:
Prácticamente, el problema parece reducirse a parámetros muy sencillos: DELINCUENTES JUVENILES (para que vamos a ocuparnos de los mayores), que matan, roban, copan, arrebatan y desarrollan cualquier tipo de maldad imaginable, hacia PERSONAS INOCENTES, que viven de su trabajo, o disfrutan de los beneficios de una vida de trabajo y dedicación.
Estos últimos se dicen completamente indefensos contra la amenaza constante de “energúmenos” que no quieren trabajar, porque cuando necesitan dinero para drogas o vino, simplemente se lo quitan a las personas honestas que solo quieren vivir en paz. Esta situación ocasiona comentarios muy similares y reflejan la inseguridad imperante, cada día en aumento, a saber:
Sobre COPAMIENTOS: (Casi siempre en zonas residenciales o por lo menos de clase media alta)
-“No puede ser que los delincuentes anden sueltos y la gente honesta tenga que estar detrás de rejas”
Efectivamente, puede apreciarse en toda la ciudad que prácticamente todas las casas están fuertemente enrejadas.
“Hay que armarse y matarlos sin asco”
Efectivamente, no hay semana que no maten a uno o dos menores intentando asaltar un almacén o algún otro comercio menor.
-Ya van x veces que me asaltan. ¿Qué hace el gobierno?
Efectivamente, estos “delincuentes menores” son lo suficientemente despiertos, como para percibir los lugares menos protegidos.
Sobre todo por EMPRESAS DE SEGURIDAD privadas que obtienen pingües dividendos por su tarea, pagando sueldos miserables a sus empleados.
Otros se protegen con los famosos 222, que son tan pobres o más que los asaltantes, pero necesitan redondear su sueldo a costa de vivir ese riesgo, acrecentado por su trabajo habitual que es en la Policía.
-“Hay que bajar la imputabilidad a 16 años”
Efectivamente, el PARTIDO COLORADO, con su líder pedro bordaberry, (la minúscula no es un error) desarrolla actualmente una gran campaña de firmas para poder encarcelar mediante un plebiscito a estos “indeseables” a partir de los 16 años.
Según este personaje, “es un clamor general”.
Le asiste razón¸ si excluimos a todas las Villamiseria, Cantegriles, asentamientos y los miles que tienen las calles por dormitorio.
Se podría seguir con las “profundas reflexiones” de todos los damnificados por la “delincuencia”, pero sería ocioso, ya que en cualquier medio informativo, televisión, radio o diario, (que por supuesto son de propiedad de personas que tienen muy bien protegidas sus casas, y en algunos casos con seguridad personal) se tiene especial cuidado que quien lee, escucha o ve, sienta en carne propia el dolor de quien fue arrebatado, asaltado, rapiñado o muerto injustamente, por personas sin ningún “sentimiento de humanidad” y más aún, con “saña”.
Efectivamente, podemos apreciar con todo detalle (cámaras de seguridad mediante) como aún después del asalto o la rapiña, la forma que asesinan al comerciante o a algún cliente que ocasionalmente está por ahí.
Al canal 4 le interesa mucho que todo el mundo esté al tanto de estas cosas, y les otorga a los televidentes media hora más de informativo, para pasar una y otra vez estos hechos. Cuanto más macabros… ¡mejor!
Creo haber expuesto someramente una realidad que todo el país vive, pero… ¡cosa curiosa!, al releer, me doy cuenta que es la visión de una parte damnificada, sobre otra que es la causante de todos estos males que la aquejan.
Pero no encuentro por ningún lado la versión de la otra parte.
Así que me tomaré el atrevimiento de intentar encontrar LAS CAUSAS de este desastre. Y pienso que para entrar en tema es conveniente y casi perentorio escuchar una canción. Ahí va.
http://www.youtube.com/watch?v=apzGIJNipdY
Pero esto es un poco exagerado. Es sabido que la Negra Sosa y Calle 13 a veces se pasan un poco. Mejor escuchemos este otro:
http://www.youtube.com/watch?v=tcvHUcboB6E&feature=results_main&playnext=1&list=PL0CD48EBF396D0EB1
Es maravilloso que una o dos canciones sinteticen lo que nadie se siente obligado a reflexionar. Parece que nadie toma en cuenta lo más elemental:
¿Por qué un niño se transforma en delincuente?
¿Por qué entrar en esta “guerra sin sentido” en la que nunca podrá aspirar a vivir en paz como otros “niños bien nacidos”?
¿Por qué asaltan pequeños comerciantes en vez de asaltar a los “ricos de carrasco”? Con estas y otras muchas preguntas más la mayoría de la gente “reflexiona” sobre el tema. Pero hay un montón de “cositas” que a nadie parece preocupar.
Hoy abundan programas de televisión explicando a las mamás como tienen que alimentar a sus hijos, (sin dejar de recomendar los productos que publicitan dicho programa) y dejando bien en claro que: la mala alimentación, disminuye la capacidad de comprensión en la escuela y el rendimiento es inferior.
También la necesidad de la higiene que puede evitar enfermedades.
¿Ustedes han visto un programa que muestre en detalle cómo viven los niños en los asentamientos? Porque yo lo veo todo el tiempo cuando llevo pasajeros a esos barrios, que las calles no tienen ni nombre, y la única forma de llegar es por las indicaciones de los mismos pasajeros:“en la esquina doblá pa’ka, (y te señalan con la mano, porque confunden la izquierda con la derecha).
Y se gastan fortunas en taxi, porque a esos barrios no llegan los ómnibus.
Tampoco podrían hacerlo, ya que las calles son intransitables y muchas veces las atraviesan cañaditas, que no son de agua cristalina, sino de aguas servidas y excrementos. Pero… hay algo que casi siempre me pasa.
Te advierten: “Mire que voy al cantegril de Aparicio Saravia, o al 40 Semanas, o al Borro”. A uno le queda la sensación que se avergüenzan de vivir ahí.
Y te explican:“no vaya por ahí porque lo pueden asaltar”, “vaya por allá y después agarre tal calle”
Y yo me avergüenzo de vivir en un país que la gente viva así.
Me pregunto: ¿qué siente un niño cuando ve por televisión (ya sea comprada de ocasión en blanco y negro, o robada), las fiestas de Punta del Este?
¿Quién me puede decir que piensa ese niño que de madrugada va cansado con un carrito y un caballo flaco, recorriendo los contenedores de basura con la esperanza de encontrar algo “comible”, y a su lado pasan esos coches de lujo, con gente muy bien vestida, y todos muy alegres?
Estoy absolutamente convencido que aquí nace, casi sin pensarlo, lo que los “sabios analistas” han calificado últimamente MINORIDAD DELINCUENTE.
Porque esos niños son sobrevivientes de una gran INJUSTICIA. Su instinto les dice que fueron ROBADOS. Aunque no puedan explicárselo bien, saben que su vida no vale nada para nadie.
Y como dice Patxi Andión “QUIEN SABE SI PODRÁN ENCONTRAR SU SALVACIÓN,...MI SALVACIÓN. QUIEN SABE SI ANTES DE MORIRSE O MATARSE PODRÁ DEL HAMBRE VENGARSE”
Porque a todos los señorones que se sienten muy seguros detrás de sus rejas y con sus guardaespaldas, les tengo una mala noticia:
ESTO ES REALMENTE UNA GUERRA.
Si no se salvan ellos, NADIE SE SALVARÁ.
¿Y saben qué?
Porqué si por casualidad alguien sobrevive, SERÁN ELLOS los únicos con la experiencia necesaria.
En la segunda parte trataré de explicar el origen de las grandes fortunas, y porque siguen acrecentándose. Es un gran plan.
Mario Puzo, en su libro “El Padrino”, pone como prólogo algo muy elocuente:
“Detrás de cada gran fortuna, SIEMPRE hay un gran robo”
Hasta la próxima