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¡ALERTA! Petróleo en el agua: balance económico y vital

El Poder Ejecutivo autorizó a cuatro empresas la exploración sísmica en el mar. Demorados por la feria judicial, organizaciones que promueven la vida en los océanos presentaron recursos para detenerla. De avanzar la explotación petrolera submarina, ¿a qué riesgos se expone el territorio?

Isabel Sans 15/01/26 El Zumbido

Hay un sinfín de antecedentes de derrames petroleros en Uruguay y el mundo. Este 11 de enero se anunciaba que un equipo de expertos chilenos iba a continuar con la reparación de la rotura de agosto de 2025 en la boya petrolera de José Ignacio. En esa oportunidad se habrían vertido “entre 10 y 40 litros” durante una descarga, según la presidenta de ANCAP. El problema habría estado en una fisura de un caño en la estructura submarina que lleva el crudo hacia los tanques, construidos en la década de 1970.

ANCAP tuvo que importar combustibles porque su refinería no pudo abastecerse entre el 19 de agosto y fines de setiembre, con un costo diario de unos 500 mil dólares.

A fines de 2018, se rompió una manguera en la misma boya y el vertido alcanzó las playas desde el Balneario Buenos Aires hasta La Juanita. Animales empetrolados llegaron a la costa. En 2007 un buque descargando en la boya derramó crudo. En 1997 una filtración de un buque cerca de Punta del Este mató 4.500 animales en la Isla de Lobos y ensució las playas de La Barra, Manantiales, Balneario Buenos Aires, La Juanita, José Ignacio, y Laguna Garzón, en pleno verano.

En enero de 1999 en el Río de la Plata aconteció un derrame de más de 5 millones de litros de petróleo por un choque entre dos buques. Afectó especialmente a la población de Magdalena, a 70 km de Buenos Aires. En dos horas la mancha cubría 130 km²; con los días alcanzó 30 km de costa, humedales, playas y pastizales, incluida la Reserva de Biósfera Parque Costero del Sur.

Las familias que vivían de la pesca artesanal perdieron su fuente de ingresos por la mortandad de peces. El olor del crudo se sentía a varios kilómetros de la costa, y el color oscuro espantó a los bañistas. Los comercios cercanos a la playa cerraron, las reservas de alojamiento se cancelaron.

Hubo alteraciones en la flora costera, mortandad de aves y disminución sostenida en población de peces del estuario. Tiempo después, estudios del Instituto Nacional del Agua y la Universidad Nacional de la Plata confirmaron niveles críticos de hidrocarburos en suelos y sedimentos.

Ninguna autoridad nacional declaró la emergencia ambiental. En vez de una investigación inmediata y pública, se abrió un expediente administrativo. El derrame más importante de la historia argentina en agua dulce quedó reducido a un conflicto técnico entre abogados y consultoras.

El Municipio de Magdalena abrió en 2002 una causa contra Shell con reclamos por contaminación, impacto a la economía local y costos de limpieza. En 2008 por un acuerdo extrajudicial Shell se comprometió a pagar 9 millones y medio de dólares, a cambio de cerrar el juicio civil sin admitir responsabilidad por los daños ambientales.

En 2001, la plataforma Petrobras-36 explotó frente a Río de Janeiro, dejando 11 personas muertas. La plataforma se hundió con 1.500 toneladas de combustible. Hubo una fuga en una válvula de drenaje, fallaron los sistemas de aislamiento por compartimientos y el sistema de alarmas y priorización.

El Golfo de México

Deepwater Horizon, una plataforma transportable construida en 2001 para realizar excavaciones petroleras, explotó y se hundió en abril de 2010, echando al mar 780 millones de litros de crudo a 80 kilómetros de la costa estadounidense de Luisiana. Murieron 11 trabajadores, 17 más resultaron heridos.

El derrame abarcó unos 950 kilómetros de costa. Científicos de la Universidad del Sur de Florida encontraron petróleo en uno de los cañones submarinos y señales de que estaba saliendo hacia el este a través del cañón.

Los mayores daños a la naturaleza se dieron en las marismas de la desembocadura del río Misisipi, dañando las poblaciones de manatíes, tortugas, delfines y aves. Las pesquerías y el camarón sufrieron pérdidas millonarias. En el turismo se perjudicaron las playas hasta en Cuba. Quince años después, la población de cachalotes se había reducido un 31%, la de delfines pequeños un 43% y la de otros delfines un 51%.

También en el Golfo, a 80 kilómetros del estado mexicano de Campeche, había explotado el pozo Ixtoc I en 1979. Fue en su momento el mayor derrame de la historia, con una pérdida de 461 mil toneladas del petróleo. Tomó nueve meses frenar el vertido.

Galicia, Alaska y más

El hundimiento del petrolero Prestige en 2002 frente a la costa de Galicia afectó a 2 mil kilómetros de costa en España, Francia y Portugal. El buque contenía 77 mil toneladas de fuel pesado. Se encontraba en muy mal estado, pero con los permisos al día para navegar. La limpieza del vertido costó 12 mil millones de dólares según algunas fuentes.

En Alaska, en 1989, el petrolero Exxon Valdez encalló, volcando al mar 41 millones de litros de crudo, que se expandieron sobre más de 2 mil kilómetros de costa. En 1991, luego del colapso de la fauna marina local (almejas, arenques, focas, reservas de salmón) dos corporaciones solicitaron protección por bancarrota.  Se perdieron fuentes de trabajo en deportes recreativos y turismo. En los años siguientes Exxon Mobil Corp. debió pagar 2 mil millones de dólares en cargos penales, indemnizaciones e intereses. Veinte años después los reclamos no se terminaban de resolver.

El accidente más trágico de la historia fue la explosión de la plataforma británica Piper Alpha en el Mar del Norte en 1988: provocó la muerte de 167 personas. En todos los casos hubo fallas humanas o técnicas, falta de mantenimiento, problemas que no se previeron, o que se desestimaron. La reparación de los daños, nunca completa, insume siempre muchos años.

Los contratos de ANCAP

ANCAP tiene contrato con empresas que venden datos de prospección petrolera a Shell, YPF, APA (Apache Corp.) y Chevron (ex Texaco). Todas tienen antecedentes de derrames.

Shell fue señalada como responsable del derrame de 491.627 barriles de petróleo (en promedio 41 mil barriles al año) en el delta del río Níger entre 1998 y 2009. En los últimos cincuenta años, se habían derramado entre nueve y trece millones de barriles de petróleo en ese delta.

YPF en 2018 perdió en la zona chilena de la isla de Tierra del Fuego 720 mil litros de petróleo crudo. Se afectaron unos 6 mil metros cuadrados de superficie en un área donde existe un río próximo al límite con Argentina.

La empresa fue multada en julio de 2024 por el gobierno del Chubut, por el grave daño ambiental ocasionado tras la rotura de un caño y por no haber realizado las obras preventivas. El derrame ocurrió en Comodoro Rivadavia, alcanzó los 14 mil metros cúbicos, y provocó daños en el ecosistema del suelo, flora y fauna nativa, así como perjuicios a los vecinos.

En 2024, Apache debió pagar 4 millones de dólares y reducir la polución provocada por sus pozos en Nuevo México y Texas, eliminando más de 10 mil toneladas de contaminantes. También se le obligó a realizar medidas preventivas por 5,5 millones de dólares.

En 2013 esta empresa había perdido 9,5 millones de litros de productos tóxicos por una tubería, el producto cubrió 42 hectáreas de humedales en Alberta, Canadá. Dos años más tarde fue juzgada por numerosas violaciones al Acta de Protección y Mejora Ambiental, Ley de Tierras Públicas y Ley de Oleoductos.

Chevron volcó 416.400 litros en dos semanas frente a la costa de Brasil en 2011. En 2025 uno de sus pozos reventó en Colorado y en 2024 el estado de California le condenó a pagar 13 millones de dólares por sus derrames. En Ecuador fue condenada en 2011 por daños ambientales históricos en la Amazonia, pero se sirvió de tratados de inversión y tribunales arbitrales internacionales para revertir el fallo y obligar al Estado a pagarle 220 millones de dólares.

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