Envíopostaporteñ@ 786

GRACIAS PERRINI

 

No nos conocemos y es probable que nunca nos conozcamos, también soy consciente que quizás para ti esa piña que se escarchó en la cara del torturador y asesino fue solo el legítimo desahogo de un familiar.

Quizás fue el momento de canalizar tanta angustia, sufrimiento, marginación, pero solo te pido que me permitas agradecerte, y pedirte que comprendas que en tu actitud individual iba toda la bronca, el sufrimiento de centenares de compañeros que soportaron y soportan la impunidad de los cobardes.

¡Cuánto se necesitaba una actitud así! Individual y casi solitaria  que nos permite recobrar nuestra humana dignidad., y con ella entender que no todo está perdido.

Solo de nosotros depende,  porque “entre esos tipos y yo hay algo personal”

 

         UN SER HUMANO CUALQUIERA