Era el 23 de setiembre de 1850, en que terminaba aquel invierno; momento en el que murió, tras rápida agonía, el Protector de los Pueblos Libres; a caballo y en paz, así es recordado por la historia racontada en el libro: “La religión del héroe” de Juan Zorrilla de San Martín
......“El general, como ella decía, después de recibir el viático, había quedado tendido en su pequeño catre de tijera y lonjas de cuero, en la semi-oscuridad se distinguía el crucifijo colgado en la pared sobre su cabeza blanca, tan blanca como los lienzos del pequeño altar en que brillaban los dos cirios inmóviles… Doña Asunción recordaba también una bandera que estaba al lado de la cama, y que ella decía era la paraguaya.
¡Era una tricolor!. ¿Sería realmente la paraguaya, o la otra, la de franja diagonal?. No lo se, las dos son tricolores… El silencio se prolongaba, el silencio de la enorme proximidad. Las respiraciones se contenían; las miradas estaban concentradas en aquella cara aguileña no muerta todavía.
Artigas, que tenía los ojos cerrados, los abrió de pronto desmesuradamente. Causaba espanto, decía doña Asunción, parecía muy grande. Se incorporó, miró a su alrededor…
-¿Y mi caballo?, gritó con voz fuerte e imperiosa… ¡Tráiganme mi caballo!... –Y volvió a acostarse… sus huesos, ya sin alma, quedaron tendidos a lo largo del catre.”
Recordando para honrar profundamente éste momento intenso y extensivo, dónde queda impresa la incondicional y ejemplar consecuencia hasta el final de sus vidas de no rendirse nunca, hoy cabalgan juntos -entre muchos- por la misma senda........Artigas, el Che, Sendic, Shartou y todas/os aquellos que dejaron sus vidas sin rendirse....pidiendo su caballo...para seguir cabalgando.
De esta forma recordamos a otro gran invencible que se nos fue, ¡salud! Compañero Helios......., ¡intentaremos alcanzarles!
Agrupaciones integrantes de la Coordinadora 30 de Noviembre de 1980
FA – Frente Amplio