¿OTRO HECHO CONSUMADO?
Tras las declaraciones emitidas por el presidente Mujica en una visita al departamento de Cerro Largo, los medios de comunicación ya dan como un hecho la instalación de otra fábrica de celulosa en el centro-este del país y se especula con cuál es la empresa que está detrás de esta propuesta. (1)
Todo esto no se da por casualidad. No se tomó ninguna medida que efectivamente frenara la expansión de los monocultivos de árboles, ni propuestas alternativas de producción, todo lo contrario. Durante los últimos años hubo un importante empuje de plantaciones forestales en la zona este del país (Cerro Largo y Treinta y Tres principalmente).
Y entonces, escuchamos ahora los mismos viejos y gastados argumentos: que es porque la madera ya está y hay que aprovecharla, que es mejor exportar celulosa que troncos, entre otros.
Diez años después de los anuncios de la primera fábrica de celulosa para nuestro país (ENCE), solo nos queda contestar con los mismos argumentos que antes, reforzados por los resultados de 2 fábricas de celulosa:
* que la instalación de una fábrica trae consigo más plantaciones: prueba de ello fue la presión de Montes del Plata para la recalificación de suelos en la zona de influencia de su fábrica con miras a plantar más, a poco de ser aprobada; en el caso de Botnia/UPM, su instalación en Fray Bentos implicó incrementar en miles de hectáreas las tierras dedicadas a la forestación en el departamento de Paysandú y aledaños.
* Que el carácter de zona franca que se otorga a las fábricas de celulosa hace que en realidad sigamos exportando troncos, y no celulosa.
Por otra parte, cada vez que se promueven emprendimientos como éste, se afirma que serán los “más grandes” como si eso fuera sinónimo de “desarrollo” o si calificáramos más alto en el ranking de los mejores países porque las empresas trasnacionales nos elijan para instalar sus mega-proyectos.
El tema de la escala de las fábricas está directamente relacionado a la escala de la forestación que proveerá la materia prima y a la escala de los impactos negativos que ellas provocan en las poblaciones locales.
Repudiamos la posible instalación de una tercera megafábrica de celulosa que no hará más que profundizar el acaparamiento de tierra en manos de empresas para producir celulosa destinada a satisfacer el desmedido consumo de países ricos.
Una vez más, exigimos el tan necesario debate a nivel nacional sobre qué modelos de producción, qué usos del suelo, qué ordenamiento del territorio queremos.
Pensar en qué país estamos construyendo, para no caer como siempre en la política de los hechos consumados, donde las corporaciones son quienes mueven los piolines de nuestras políticas de desarrollo productivo.
Sorprende muchísimo el discurso del presidente Mujica durante la conferencia de Naciones Unidas Rio+20, donde entre otras cosas habló sobre “el modelo de desarrollo y de consumo actual de las sociedades ricas” y si queremos equipararlo en todos los países del sur. “¿O tendremos que darnos algún tipo de discusión? (…)
No tenemos que continuar gobernados por el mercado. (…) El desarrollo tiene que ser a favor de la felicidad humana, del amor arriba de la Tierra.” (2)
¿No será momento de comenzar a poner en práctica ese excelente discurso en nuestro propio país?
¿Pero cómo se logra eso? ¿Cómo podemos ir aproximándonos en Uruguay a un cambio del paradigma impuesto, al urgente cambio en el modelo de producción, comercialización y consumo que ha puesto en riesgo al planeta todo?
Cubrir nuestro suelo de monocultivos forestales y condenarnos a ser una república celulósica no es la solución. Favorecer la instalación de una ¡tercera! fábrica de celulosa sólo nos aleja decididamente de un desarrollo “a favor de la felicidad humana, del amor arriba de la Tierra”.
6 de julio de 2012
Grupo Guayubira
Por más información ver: http://www.guayubira.org.uy/
Notas:
1.- “La empresa finlandesa UPM proyecta construir una nueva planta procesadora de celulosa en el límite de los departamentos de Cerro Largo y Treinta y Tres. (…)El proyecto de la nueva planta de UPM le fue anunciado ayer al intendente de Cerro Largo, Sergio Botana, por el presidente José Mujica, durante una visita del jefe de Estado a la ciudad de Melo”
“Aunque el presidente Mujica no mencionó nombre alguno de los interesados por esta tercera planta de celulosa, todo apunta a la empresa de capitales portugueses Portucel, que durante la presidencia de Tabaré Vázquez había expresado su interés por instalarse en alguno, entre tres, de los departamentos limítrofes con Brasil: Treinta y Tres, Rocha o Cerro Largo.”
2.- “Brutal honestidad de presidente de Uruguay”, discurso del presidente Mujica durante la Conferencia Rio+20.
http://www.youtube.com/watch?v=oRx5_ZVlrLI
MÁS QUE VIGENTES
Son estas dos notas del querido Ricardo Carrere una referencia del movimiento ecologista uruguayo, latinoamericano e inclusive mundial, fallecido el pasado 16/8/2011
El debate sobre inseguridad debe llegar a las raíces del problema
Reforma agraria y agroecología
versus latifundio y monocultivos industriales
El debate sobre la seguridad ciudadana se ha instalado en el país. Lamentablemente, la discusión no se centra sobre las causas del problema, sino en cómo tratar de evitar sus consecuencias: bajar la edad de imputabilidad, aumentar la vigilancia y represión policial, sacar soldados a la calle, construir más cárceles, aumentar las penas.
Si esto sigue así, dentro de poco estaremos debatiendo sobre la pena de muerte.
En ese contexto, resulta imprescindible volver a lo básico: la cadena de causalidad que genera la pobreza, una de cuyas consecuencias es el delito.
Si bien por supuesto dicha cadena es compleja (y donde “pobre” no es sinónimo de “delincuente”), queremos poner sobre la mesa uno de sus componentes originarios: la expulsión de la población rural. Nuestras ciudades no han crecido por altas tasas de natalidad, sino por la llegada de cada vez más compatriotas imposibilitados de continuar viviendo en el medio rural. En los años 60 el latifundio fue denunciado –con razón- como una de las principales causas del éxodo rural y surgió la bandera de lucha por la reforma agraria.
Desde entonces, el proceso de expulsión ha seguido avanzando de la mano de la siempre creciente latifundización y extranjerización de la tierra resultante del modelo forestal y sojero instaurado en el país, pero la reforma agraria brilla por su ausencia. Hoy el modelo agropecuario continúa empujando hacia los barrios marginales a muchas familias rurales, algunos de cuyos hijos o nietos serán mañana los “menores infractores” que la sociedad exigirá reprimir.
Sin embargo, estos cambios que están ocurriendo en el campo no solo no son percibidos como la raíz de la problemática urbana marginal (que va mucho más allá de la criminalidad), sino que son exhibidos como símbolos de desarrollo y modernización. De acuerdo con dicha visión, la ciencia y la tecnología, representadas por grandes máquinas, insumos químicos y manipulación genética parecen haberse impuesto finalmente al “atraso” del Uruguay tradicional.
Los monocultivos transgénicos y forestales constituyen hoy la cara más visible de un modelo que está siendo promovido en todos los sectores productivos del agro uruguayo… y que continúa expulsando a más y más familias hacia los barrios marginales de las ciudades.
Un reciente informe del Relator Especial sobre el derecho a la alimentación de Naciones Unidas da por tierra con esa visión de desarrollo agropecuario, al concluir que la agricultura convencional no puede resolver el principal problema de la humanidad (el hambre) y que en realidad la ciencia y tecnología agropecuarias modernas van hoy en una dirección totalmente opuesta: la agroecología.
“Para poder alimentar a nueve mil millones de personas en 2050 necesitamos urgentemente adoptar las técnicas agrícolas más eficientes conocidas hasta el momento”, afirma Olivier De Schutter, Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación y autor del informe.
Afirma que “los estudios científicos más recientes demuestran en este sentido que, allí donde reina el hambre, especialmente en las zonas más desfavorecidas, los métodos agroecológicos son mucho más eficaces a la hora de estimular la producción alimentaria que los fertilizantes químicos”.
Agrega que a través de la agroecología, “el conocimiento ha sustituido a los pesticidas y fertilizantes”.
El Relator Especial exhorta a los Estados a que apoyen a las organizaciones campesinas, las cuales han demostrado una gran habilidad a la hora de difundir las mejores prácticas agroecológicas entre sus miembros.
“El fortalecimiento de las organizaciones sociales ha demostrado ser tan potente como la distribución de fertilizantes. Los pequeños campesinos y los científicos pueden crear prácticas verdaderamente innovadoras cuando trabajan codo con codo”, explica De Schutter. “No resolveremos el hambre ni pararemos el cambio climático con la agricultura industrial de las grandes plantaciones.
La solución reside en apoyar el conocimiento y la experimentación de los agricultores y campesinos y en el aumento de los ingresos de los pequeños propietarios para contribuir así también al desarrollo rural”.
El autor del informe sostiene que con la agroecología “el éxito está asegurado” y que se pueden encontrar historias exitosas en innumerables países de África, Asia y América Latina. De Schutter informa que “este método también está ganando terreno en países desarrollados como Estados Unidos, Alemania o Francia” pero agrega que “la agroecología no cuenta con la suficiente ambición ni apoyo públicos, a pesar del impresionante potencial que representa en la realización plena del derecho a la alimentación, y por consecuencia, muy pocas veces supera el mero estadio experimental”.
En el caso concreto de Uruguay, la situación es aún peor, ya que el Estado ni siquiera ha encarado el “estadio experimental”, que ha quedado en manos de productores y personas individuales, que no reciben apoyo alguno de parte del gobierno.
Es muy interesante lo que dice el informe acerca de grandes empresas como las que hoy predominan en el agro uruguayo: “Las empresas privadas no invertirán tiempo y dinero en prácticas que no puedan proteger con patentes y que no supongan una apertura de los mercados hacia nuevos productos químicos o semillas mejoradas”.
Este informe resulta muy bienvenido por quienes venimos denunciando los graves impactos de la agricultura industrial y que abogamos por una agricultura social y ambientalmente sustentable.
Recomendamos a todos su lectura, pero en particular a quienes aún repiten que la agroecología es una utopía irrealizable que solo sirve para aportar comida sana a los ricos y que la agricultura industrial es la única solución posible. El informe dice exactamente lo opuesto.
Ricardo Carrere
RAPAL Uruguay, abril 2011
ALUR COMO PLUNA : EL PRÓXIMO VUELO DE LA MUERTE ???
Reforma agraria en Uruguay
La increíble amnesia de la izquierda
En el contexto actual de avance de un modelo agropecuario basado en el acaparamiento y degradación de los recursos naturales, se acaba de hacer público que el directorio de Colonización se plantea la meta de comprar 55.000 hectáreas a lo largo del quinquenio (1).
No parece mucho, sobre todo si pensamos en el millón de hectáreas hoy en poder de 12 empresas extranjeras (2). Sería por tanto muy útil que quienes hoy gobiernan el país respondieran a una simple pregunta: ¿Sigue o no vigente la consigna frenteamplista de la reforma agraria? ¿O es el reparto de algunas tierras una forma de evitar una verdadera y profunda reforma del agro para que todo siga como está?
De la respuesta a tales pregunta dependerá en gran medida que se profundice o se revierta el proceso de latifundización y extranjerización de la tierra que se viene imponiendo y acelerando durante las últimas décadas y que expulsa a un número cada vez mayor de pobladores rurales.
Las cifras muestran claramente el proceso: en 1963, el 19% de los uruguayos vivían en el campo; desde entonces las cifras fueron bajando al 17% (1975), 14% (1985), 9,2% (1996), 8,2% (2004) y 6,1% (2009) (3).
Al mismo tiempo, las fechas mencionadas muestran la responsabilidad de todos los partidos políticos (dictadura incluida) en haber permitido que ello ocurriese.
Lo que hace que la situación resulte hoy insólita es que una de las principales banderas de lucha levantadas en 1971 por la coalición que hoy gobierna al país haya sido precisamente la de la reforma agraria… de la que poco y nada se ha hablado desde el primer gobierno del Frente hasta el momento actual.
Los viejos militantes que hoy están en el poder parecen sufrir de una amnesia sobre ese tema y lo que hoy está ocurriendo en Bella Unión puede servir como ejemplo de la misma.
Más allá de que lo hayan compartido o no, nadie puede borrar de la memoria colectiva el grito de ¡UTAA, UTAA, por la Tierra y con Sendic! (4) Nadie puede olvidar que la tierra a la que aspiraban los peludos (5) de UTAA tenía nombre y apellido: eran las 20.000 hectáreas del “latifundio improductivo” de Silva y Rosas.
Nadie puede olvidar como temblaba el poder cuando unos pocos cientos de cañeros se acercaban a la capital. Y quienes hoy están en el gobierno no deberían olvidar que gran parte de la fuerza del MLN (6) nació de ese Sendic y de esos peludos.
Muchos peludos han pasado desde entonces por los cañaverales de Bella Unión y hoy nos encontramos con otro Sendic (7), que impulsa un proyecto muy diferente al de su progenitor el cual, remedando a la vieja consigna, podría caracterizarse como: “Por ALUR y con Sendic”.
Los millones de dólares que se gastaron en establecer, subsidiar y publicitar a ALUR (8) pudieron haber sido usados para la compra y distribución de tierras entre los peludos. Pero no se hizo. La estancia de Silva y Rosas sigue ahí (en manos de sus antiguos propietarios), mientras que el Instituto Nacional de Colonización expulsa de su tierra a un viejo peludo que luchó junto “al otro” Sendic.
Para confundir aún más a los viejos militantes de izquierda, el semanario Búsqueda acaba de hacer público el reciente contrato secreto entre el gobierno y la empresa sueco-finlandesa-chilena Montes del Plata.
En dicho contrato, “El Gobierno asumió además el compromiso de que el Instituto de Colonización no ejercerá la opción de compra de las tierras que serán transferidas por las empresas Eufores y El Esparragal – vinculadas a Ence – a Montes del Plata, en la medida que se manejen ‘valores de mercado’”.
La tierra para quien la acapara parece ser la nueva consigna.
Pero más allá de hechos puntuales como esos, lo que importa al país es una definición política acerca del futuro del agro uruguayo. Lo que hoy tenemos es una política de hecho, no explicitada claramente en algún documento oficial, que privilegia al capital por sobre lo social y lo ambiental.
Los resultados de esa política están a la vista:
1) Concentración de la tierra
2) Extranjerización de la tierra
3) Expulsión de la población rural
4) Degradación ambiental
La “reforma agraria” es por supuesto un concepto que requiere ser puesto al día a la luz de las actuales realidades, que incluyen temas que no preocupaban a sus impulsores de ayer, pero que son hoy componentes esenciales para el futuro agropecuario.
Si bien la distribución de la tierra es el punto de partida, lo que se busca es un mejoramiento sustancial de la calidad de vida de la población rural y la producción de alimentos sanos y diversos que aseguren la seguridad y soberanía alimentarias del país.
Ello implica un cambio total del actual modelo, incluyendo la sustitución de los actuales monocultivos industriales por una producción animal y vegetal altamente diversificada; la sustitución de los agrotóxicos por sistemas agroecológicos para el control de plagas; el uso de abonos orgánicos en vez de fertilizantes químicos; la eliminación de los cultivos transgénicos por cultivos naturales adaptados a los distintos ambientes del país; la generación de miles de puestos de trabajo de calidad, que reviertan la migración rural.
Poco o nada de todo esto parece estar en el pensamiento del directorio de Colonización, a estar por las recientes declaraciones de su director (1).
Por supuesto que el tema es mucho más amplio que lo esbozado en el párrafo precedente, pero lo que importa es que la reforma agraria sea puesta nuevamente sobre la mesa y que se la empiece a discutir con vistas a su instrumentación.
Que la amnesia actual sea sustituida por el debate profundo que el tema y el país se merecen.
Ricardo Carrere
RAPAL Uruguay, mayo 2011
(1) INC planea comprar 55.000 hectáreas
http://www.elpais.com.uy/110525/pecono-568791/rurales/inc-planea-comprar-55-000-hectareas/
(2) Uruguay. Doce empresas extranjeras poseen más de un millón de hectáreas
http://www.cnfr.org.uy/prensa_display.php?id=370
(3) Cifras tomadas de
http://www.slideshare.net/guest9a84ae6/teorico-3-soc-rural-r-norte
http://www.ine.gub.uy/biblioteca/uruguayencifras2010/Poblaci%C3%B3n.pdf
(4) Raúl Sendic, principal dirigente de UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas) y líder histórico de los Tupamaros
(5) Se denominaba “peludos” a los trabajadores de la caña de azúcar
(6) MLN: Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros
(7) Raúl Sendic (hijo), presidente de la petrolera estatal ANCAP
(8) ALUR: Alcoholes del Uruguay S.A