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Otro Poco Más de Calma, Camarada

 

Vamos hombre, cuénteme lo que me pasa,

Que yo, aunque grite, estoy  siempre a sus órdenes”

Otro poco más de  calma, Camarada”

César Vallejo

 

Querido amigo Elbio:

Leí tu nota con mucho satisfacción, creo que percibiste lo más importante, que no hay ironía en mis palabras, no hay en suma,”metalenguaje”, y como decía un viejo compañero, ¨hagamos la suposición  simplificante que quise decir lo que dije.

Y quizás lo más importante en este confuso estadio de la historia contemporánea es el respeto con quién se polemiza, haciendo abstracción de la naturaleza de la polémica.

Creo que sobre el episodio que vehiculizaron mis comentarios no hay más nada que pueda agregar por fuera del hábito de la discusión política que nos constituye, que   la retórica y  el sofismo, que es la naturaleza perversa del discurso y nos valemos de el  para ganar, importando poco “la verdad”.

Esto no lo digo descalificando el debate político que goza de total legitimidad, sino simplemente desnudando su naturaleza.

Sobre todo, partiendo del presupuesto de que, en términos de construcción de un proyecto de ruptura, hemos perdido todos ¡vos y yo, Elbio!...

Creo que en eso radica la principal confusión, no tomar conciencia de que, como decía Ernesto Guevara, los revolucionarios se forman en períodos de lucha dónde los sectores explotados se lanzan a cuestionar el poder de los privilegiados, en consecuencia somos   más o menos fieles a nuestra memoria con imaginaciones más o menos poderosas que nos vinculan a pasados episodios de revoluciones, y "El pasado es el reino del fragmento"

 Debemos diferenciar claramente los procesos del pensamiento, organizar el mismo es diferente a organizar la realidad,”la viruta y el pan rallado, ¿no?”

Ya he tenido suficientes agachadas y renuncias para sentirme un revolucionario ante las renuncias ajenas más visibles y por eso más escandalosas de otros, en última instancia soy un francotirador sin balas.

Sin embargo, quienes desde la institucionalidad, en un exceso senil de legitimidad adoptan el irrespetuoso hábito de hablar desde soportes místicos del pasado para hacer una subversión poco responsable de períodos de mística y deseos de redención de nuestras sociedades debemos de recordarles que derechos y deberes van juntos.

“Yo sostengo lo que digo sin meditar lo que dije, ni me asombra ni me aflige pensar que me contradigo”, sentenciaba don Alfredo Palacios en uno de sus sonetos medicinales

Esa suerte de conducta política parece mantener de manera análoga el Viejo Julio, hace no mucho tiempo se opuso, haciendo caudal con Mujica y el historiador F. Huidobro en que no se debía facilitar el juicio de Pinochet fuera de Chile pues se lesionaba la soberanía de ese país y por prolongación, tampoco a  Eduardo Radaelli y sus secuaces fuera de Uruguay, para ser luego aquiescente a los juicios de que no se podía condenar a viejitos a morir en la cárcel pues eso era revanchismo.

Cuándo se crea opinión dando puntos de vista como carpintero jubilado y cuando se guarda silencio sobre posiciones que surgen de su ámbito orgánico de decisión, o se es oportunista (extremo que no creo del Viejo Julio) se es poseedor de una irresponsabilidad política menos inmoral, pero más perniciosa que el oportunismo.

Pero creo que la centralidad el debate debe trascender virtualidades y constituirse en la propuesta del compañero Aldo Gilli, discutir  con modestia, pues presupone hacerlo sobre cosas aún desconocemos bastante, sobre de que se trata el progresismo, pues no basta en este caso con conocer sus consecuencias, sino sus etiologías previas de coloca Frei Betto como epígrafe de un artículo reciente:”En pocos años, hemos pasado de una época  de cambio  a un cambio de época.”

Coincido en que los gobiernos progresistas son una continuidad de la aplicación del consenso de Washington, y en algunos casos su profundización, en lo que hace a desterritorialización, y desestructuración social y reprimarización de las economías dependientes, pero ese modelo que encabeza la elite agroexportadora Paulista que de la mano de la IIRSA ,lo cumplen todos los gobiernos latinoamericanos, con posiciones anti imperialistas muy radicales como el gobierno de Venezuela, como el gobierno uruguayo que fluctúa entre la vacilación y el compromiso con los EEUU.

En consecuencia creo que debemos discutir sobre estos aspectos del progresismo y sobre otros como  sus planes de asistencia que se vinculan de manera novedosa los ciclos económicos ,pero no como los planteaba el Pre estalinismo del polaco Michel Kalecki y sus planes quinquenales, sino en un nuevo sincretismo de ciclos políticos antagónicos con aquellos planes quinquenales industrializadores( que la CEPAL de Raúl Prebisch también ponderó) sino en una secuencia perversa dónde nuestras economías se vuelven más dependientes y precarizadas por dichos  planes asistenciales que nada quieren saber con aparatos productivos estables pues necesitan un rápido tasa de retorno para proveer  de bozales de guiso para que los receptores legitimen cada cinco años con su voto a los gobiernos progresistas y neo desarrollistas ,en buen romance:, resulta menos engorroso para estos gobiernos  asegurar su reelección con políticas asistencialistas de bajo costo y de rápido retorno para su legitimidad política a fines de ser ratificado en un próximo ejercicio de Gobierno dándole al desempleo y al sub-empleo una función económico-política de carácter positivo corrompiendo y  envileciendo las relaciones de clase heredadas .

Esto no es nada menor desde el punto de vista económico, provoca una regresión  de la ley del valor, un enrarecimiento de la renta absoluta y diferencial del suelo que a soportado una regresión pre-ricardiana en su formulación.

Y provoca también un estado de incertidumbre en el cuál la ex superestructura política se afianza como una rigurosa estructura de poder mientras  la clase explotada, pensada sobre viejos estadios económicos resulta irreconocible , partiendo de algunos antecedentes que hicieron posible  la reconfiguración de la concentración de la riqueza para solventar el consenso de Washington según afirmaba Vladimir Brailovsky  a mediados de los 80’s : “ El monetarismo es una restructuración fundamental de la relación entre el capital, la clase trabajadora y el Estado,  no simplemente un cambio en el balance del poder  económico y político, sino un cambio en la forma del Estado y las relaciones de clase, en la que algunos elementos de la clase trabajadora ganan a expensas de otros.”

 Sepan disculpar la digresión, amigo Elbio y otros “posteros”

 

EL AUTÉNTICO DECADENTE

 

ESTRATEGIA  -1 -

 

El tema que nos convoca, un debate acerca de la estrategia, en mi opinión, pertenece a un frente de lucha, la trinchera ideológica y como tal, debe ser encarada

Es una lucha de ideas, o sea, en el primer polo de la contradicción teoría-práctica.

La práctica, como criterio de la verdad, irá poniendo, en el tiempo y en el espacio,  las cosas en su lugar.

Quien se manifiesta, ha optado,  como instrumento de análisis, la ideología de los trabajadores (el materialismo dialéctico e histórico, con sus leyes y categorías).

Lejos de dar clases de marxismo, solamente adopto lo que considero los más avanzado del pensamiento humano  para dar respuestas a los problemas de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento.

El objeto de análisis: la estrategia

No existe la estrategia en general: existe la estrategia de la  burguesía y la estrategia de los trabajadores, la estrategia contrarrevolucionaria y la estrategia revolucionaria, por lo tanto nos abocaremos, como integrantes de las fuerzas sociales comprometidas con un cambio revolucionario (la lucha por el socialismo) la  argumentación teórica de una alternativa estratégica, de toma del poder político de la clase trabajadora junto a sectores populares.

Definida la estrategia como una contradicción, aplicaremos el método, o sea,  sus rasgos: por su lugar (internas y externas); por su surgimiento (necesarias y casuales); por el desarrollo (fundamentales y no fundamentales); por la agudización del desarrollo (principales y secundarias); por contenido y resolución (antagónicas y no antagónicas) y  en función del materialismo histórico esbozaremos estrategias de las clases en pugna en distintas etapas históricas.

Por su lugar,en nuestro país (interna y externa), la estrategia revolucionaria, externamente, enfrenta la estrategia de dominación imperialista e internamente, enfrenta la estrategia de dominación de la oligarquía.

Por el surgimiento (necesaria y casual), la estrategia revolucionaria surge por la esencia misma del sistema capitalista de nuestro país (imperio-nación; burgueses-trabajadores); la clase trabajadora adopta necesariamente una estrategia de liberación y puede surgir casualmente, por factores exteriores a la contradicción (golpe de estado, invasión extranjera, etc.)

Por el desarrollo (fundamentales y no fundamentales); la estrategia revolucionaria, en nuestro país,  toma como fundamental la lucha contra el imperialismo (fase superior del capitalismo), pues abarca todo el arco histórico de la contradicción (capitalismo-socialismo), solamente con la desaparición del imperio capitalista estará consolidado un proceso de lucha por el socialismo, de ahí surgen  las dificultades de construcción del socialismo después del triunfo de un proceso revolucionario que estará hostigado, bloqueado y agredido, mientras el imperialismo exista.

No fundamentales serán aquellas que en ciertos  momentos influyen pero no la determinan. En la primera mitad del siglo XX, las luchas interimperialistas fueron la contradicción principal para hacer avanzar la fundamental,  del socialismo (Rusia, China) contra el capitalismo y a partir de la segunda mitad del siglo XX, cambia la contradicción no fundamental (principal), pues serán los procesos de liberación nacional (Corea, Cuba, Vietnam) y de lucha por el socialismo, los que incidirán en la fundamental (capitalismo-socialismo).

Por la agudización de etapas del desarrollo de la contradicción (principales y secundarias); la estrategia revolucionaria caracteriza al enemigo principal y a los enemigos secundarios (imperialismo-gran burguesía emparentada- burguesía nacional, etc.).

Las secundarias en determinadas etapas del desarrollo de la contradicción pueden jugar un papel destacado.

Por el contenido y el carácter de solución, las contradicciones se distinguen en antagónicas y no-antagónicas.

No es lo mismo contradicción que antagonismo, contradicción abarca diferencia y oposición, además de antagonismo.

Las contradicciones se hacen antagónicas cuando las fuerzas son irreconciliables, con intereses radicalmente opuestos. Las contradicciones antagónicas e irreconciliables se resuelven por la violencia.

En nuestro país, la contradicción con el imperialismo y la clase burguesa es antagónica e irreconciliable, por lo tanto, desde un punto de vista teórico se resuelve por la violencia.

RESUMIENDO:

1)      LA ESTRATEGIA REVOLUCIONARIA ES UNA ESTRATEGIA DE CLASE TRABAJADORA EN SU PROCESO DE LIBERACIÓN NACIONAL Y SOCIAL

2)      EL IMPERIALISMO Y LA GRAN BURGUESÍA LOS ENEMIGOS FUNDAMENTALES

3)      LA BURGUESÍA NACIONAL COMO ENEMIGOS SECUNDARIOS

4)      LA  PRINCIPAL QUE AGUDIZA LA FUNDAMENTAL ES LA LIBERACIÓN NACIONAL Y LA LUCHA POR EL SOCIALISMO

5)      ESTAS CONTRADICCIONES SE RESUELVEN  POR LA VIOLENCIA ORGANIZADA DE LAS MASAS.

 

Próxima entrega: El materialismo histórico aplicado a las estrategias de las clases en pugna de diferentes sistemas de producción.

 

 TONI ROSSI

 

PRIMERO... lo primero

En la polémica que instaló felizmente Aldo, coincido en que no debería hablarse de decisiones tácticas, como puede ser la postura electoral, sin debatir primero las grandes líneas estratégicas ante la Nueva Derecha gubernista.

Personalmente (a partir de una estrategia provisoria que delineo más abajo),  he optado por dos líneas, si se quiere, tácticas.

 En primer lugar, trabajo en una opción electoral definida.

Al mismo tiempo, preocupado y fascinado por el volumen de temas teóricos para los que aún no tengo respuesta, fui el más entusiasta impulsor en la decaída Universidad Popular Joaquín Lencina, para instalar un Seminario Permanente sobre las organizaciones políticas anticapitalistas del siglo XXI, seminario que seguiremos sin prisa; su inicio fue auspicioso y saludablemente polémico.          

Estrategia: Desde 1990 hasta el 2010 el imperialismo y la socialdemocracia coincidieron en que, con la "caída del comunismo"  los tiempos de movilizaciones populares masivas se habían extinguido para siempre.

Desde  el 2011 desde Tel Aviv a Londres, desde  Atenas y Wall Street a Santiago de Chile, desde Famatina a Curuguaty,  la gente más diversa salió a enfrentar la crisis mundial capitalista. No hay mucho nuevo bajo el sol.

Pero los años 90 tuvieron una similitud con los años treinta de la Gran depresión: el decrecimiento de la ola revolucionaria anterior.

 En los años treinta los partidos revolucionarios comprendieron que en la coyuntura debían blindarse las conquistas para impedir el avance mundial del fascismo y eso exigía una política de alianzas más amplio. 

Así nacieron los frentes populares, cuya eficiencia se demostró con el triunfo electoral en la España republicana, que empantanó los planes de Hitler hasta 1939.

Hoy, cuando la contraofensiva imperialista empieza a ser resistida por la movilización de los pueblos en cinco continentes, cada trinchera vale.

La estrategia debe ser apoyar críticamente los espacios antiimperialistas que sobreviven, como Cuba y Venezuela, y construir la trinchera más amplia posible contra el saqueo ambiental que es un nuevo rasgo de la fase imperialista.

 En la multiplicidad de formas de lucha tan malo es ilusionarse con el camino electoral como desaprovechar esta trinchera.

El voto en blanco no habla, no se defiende por sí mismo y los dueños de los media lo interpretan a su gusto (¿indiferencia popular? ¿Expresión golpista?); finalmente pasa a ser una anécdota  electoral más mientras derecha y nueva derecha se reparten nuevamente los cargos y hablan solemnemente de que triunfó la democracia. 

 Gonzalo Abella

 

Palabras para Marcia:

 

Compañeros (¿semo o no semo niericompas?):

 En primer lugar muchas gracias por la coletilla a mi nota: "NdeR : Compa Elbio, este espacio está abierto para que tu y otros puedan expresar sus pareceres".

 Gracias compañeros de La Posta Porteña.- E pluribus unum.-

En segunda lugar una apostilla a la nota de la compañera Marcia, difundida en la última edición de "La Posta Porteña".

 En dicha nota la compañera expresa: "Y finalmente le pido a este buen señor Elbio V. Moreira Piegas que si no le gusta lo que publica la posta que se fije al final adonde dice " si desea ser eliminado de nuestra lista puede enviar un correo al remitente indicando remover en el asunto y Chau Pinela se borra, porque nadie lo obliga a leer lo que no le gusta.".

¡Diste en el clavo, apreciada Marcia! ¡Ahí está la diferencia!

Este "buen señor" no es lector de un único librito ni tiene anteojeras mentales. Me interesa mucho lo que escribieron los clásicos históricos de la izquierda. No hay unanimidades entre ellos.

 En abigarrada y desordenada enumeración se pueden citar las variadas propuestas de Rousseau, de Kropotkin, de Malatesta, de Proudhon, de Bakunin, de Breton, de Tolstoi, de Fauré, de Thoreau, etc., etc., en una línea más o menos común de pensamiento.

 En otra línea, por otro lado, tenemos los fundamentos y desarrollos de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Trotsky, Mao, Tito, Mariátegui, Fidel, el Che Guevara, Allende, Harnecker, etc., etc.

 No hay unanimidades entre ellos ni con otros grupos y derivados de pensamiento y de acción. La pelota sigue en la cancha. La juegan los pueblos.

Nadie tiene "la justa" definitiva parece. Los pueblos deciden en cada coyuntura geográfica e histórica. En política, en economía, en conflictos sociales, como en el amor, la línea recta no es siempre la más cercana entre dos puntos.

Pero la diferencia entre tú y yo, compañera Marcia, que yo trato de leer y de comprender a todos. Yo leo lo que me gusta y lo que no me gusta.

Leo lo que me gusta para formar mi propio pensamiento y reglar mi conducta. Y leo lo que no me gusta para conocer el pensamiento y la acción de los adversarios y de los enemigos que se oponen a la felicidad pública. Y de esa manera poder adherirme a las líneas de combate más eficaces. Porque el deber de todo revolucionario es ser eficaz.

 No estoy en el grupo de los buenos compañeros que se reducen a declamaciones y agravios con voz ronca, a corear consignas facilongas y altisonantes y a alzar su puño izquierdo con crispación.

En fin, apreciada compañera Marcia, no voy a darme de baja en La Posta Porteña. No. No, por favor no me eches, apreciada compañera Marcia.

En primer lugar porque estamos entre compañeros, a pesar de todo y por encima de todo. Estamos en la izquierda ¿o no?. Ya seamos marxistas, anarquistas, cristianos, ateos, blancos, negros o amarillos. ¿O no?

Y entiendo que es un postulado ético de la izquierda no considerar enemigo ni traidor a quien no piense como yo.  Lo importante es saberse de qué lado se está.

 Los pingos se ven en la cancha, por sus frutos los conoceréis.

 Obras son amores que no buenas razones.

 

Fraternalmente

 

             Elbio V. Moreira Piegas