Los compañeros del MOCASE- Vía Campesina nos cuentan aquí el papel crucial que juegan los medios de comunicación alternativos que desarrollaron en las comunidades campesinas. Ellos sienten las radios como una estrategia clara de disputa territorial, cultural y de sentido, es una “compañera” muy poderosa que protege la construcción de otra posibilidad de vivir la vida, de otra sociedad, de un futuro distinto.
Una compañera, así llaman a las radios. Las radios también ayudaron a qu el MoCaSE-VC no fuese visto como un “grupo de forajidos de izquierda” o “usurpadores de tierras” y se comprenda el sentido más profundo de la lucha de esa organización por la justicia, la igualdad y contra la depredación del capitalismo al hombre y la naturaleza.
Por un referente del MOCASE Vía Campesina
Había una vez, o varias veces, un grupo de mujeres y hombres sedentarios en ethos localizado, nómades permanentes de la poesía, el arte del canto y la danzas ancestrales, amorosas y amorosos guerreros de las huellas y los montes pletóricos de futuro en vegetal bilógico, sabiduría misteriosa para unir el pasado y el presente en el mañana, por admiración y respeto generacional.
Hablamos de los pueblos originarios o de las comunidades de campesinas y campesinos, narramos brevemente un fractal, no un fragmento de porque se constituyeron en MOCASE - VC, como la cara visible de la magia que encierra, sin mitos ni tabúes las leyendas del bosque que aún perduran en carne y hueso en esas luchas por la tierra, el territorio, los bosques y una forma particular de existir que cuestionó, cuestiona y cuestionará la matriz del progreso lineal de la modernidad
Las forestales fracasaron como progreso y dejaron desiertos, pobreza y destrucción, la soja y los feet lotos están condenados al mismo fracaso, espejismos de quienes quieren una rentabilidad inmediata, neciamente ignoran el orgánico universo y sus procesos.
¿Están condenados a desaparecer? O perduraran no solo en la memoria, sino como un resto de humanidad épica que cuestiona los cimientos de esta civilización mercenaria, y proponen otro paradigma de vida, sin creerse ni mucho menos, hombres y mujeres acabados, plenos o nuevos.
Uno de los creadores del denominado Rock nacional o música progresiva argentina, Luis Alberto Spinetta, dijo escuchando a la nueva chacarera de fusión santiagueña, sus ritmos, armonías y poesías: si un pueblo es cantado y hablado así por sus mujeres y hombre, sus poetas y músicos, ese pueblo va a la creación transformadora de una nueva sociedad…
Algunas pinceladas de experiencias:
MoCaSE-VC. Cuando el ser urbano recorre el campo mirando desde la ruta los ranchos en medio de enormes páramos, muchas veces juega con la imaginación “¿cómo será vivir ahí, vivir así?”
Existen cientos de posibles respuestas. Y vidas concretas que pueden responder con una historia, con muchas historias que hacen esta historia.
En Santiago del Estero hay miles de familias que viven ahí, en lotes, en parajes, en medio del campo, del monte o de la nada. Familias que han estado en su mayoría por muchas generaciones, 100, 200 y hasta 300 años. Que son dueños de la tierra, sin papeles pero dueños.
Que se reconocen como parte de los pueblos originarios aunque la mayoría no hable en lenguas. Que viven en condiciones que ellos mismos garantizan. Ni aceptables ni inaceptables.
Condiciones de vida que los hacen felices buena parte de sus vidas, cuidando el monte como su lugar en el mundo, la naturaleza como un bien de la humanidad que los tiene de guardianes; los animales que los alimentan y les permiten el trueque, la tierra, la bendita tierra, la pacha mama que soporta calores intensos en verano y sequías en invierno, donde la foresta sigue en pie a pesar de la voracidad creciente de sojeros y otros recién llegados.
De esas miles de familias una buena parte se ha organizado. Una de las organizaciones más representativas es el Movimiento Campesino de Santiago del Estero-Vía Campesina. (MoCaSE-VC). Esta organización creada en 1989 reúne en la actualidad a más de 10 mil familias, ubicadas en toda la provincia.
Se estructura en centrales a lo largo y ancho de la provincia, y es allí donde se reúnen, se organizan, se capacitan. Y además de cuidar y pelear por la tierra y sus derechos, completan su ser y su estar con una universidad propia, tecnicaturas y convenios con universidades, jornadas de trabajo voluntario, congresos juveniles, festivales.
Esto mientras en los ranchos trabajamos la tierra y perseguimos topadoras de empresarios agrícolas, denunciamos la mala utilización de agrotóxicos.
Desde hace diez años con una nueva herramienta de comunicación: las radio FM. Un total de cinco radios comunitarias que fueron creadas en lugares estratégicos de la provincia según el grado de confrontación con los terratenientes, por el nivel de desarrollo del movimiento, por la necesidad en la comunidad de contar con un medio de estas características.
En Quimilí FM del Monte, en Tintina FM Sacha Wayra (Viento del Monte), en Las Lomitas FM Paj Sachama (Pájaros en el aire), en Pinto FM Inti Manta (del Sol) y en Villa Ojo de Agua FM Suri.
El MoCaSE-VC avanza de modo tal que el silencio se convierte en conciencia del derecho hecho palabra y acción. Una de estas acciones es la red de comunicación con las FM, donde las comunidades organizadas ponen en práctica lo aprendido colectivamente, distribuyendo y rotando roles, buscando la paridad de género.
“Así nuestra mística de socializar la soberanía alimentaria como un derecho de los pueblos a producir alimentos sanos, cuidando la naturaleza, la madre tierra, el agua, las semillas, la vida campesina indígena, nos ha llevado a encontrarnos con territorios que día a día luchan por un mundo sin opresión, ni oprimidos”.
Nos dice Deolinda Carrizo a la que todos llaman Deo. Hija de un cacique Lule Villela y referente campesino desde antes que existiese el MoCaSE de quien heredó el apellido y la piel morena.
El coraje y la voz clara para expresar ideas y derechos son mérito propio. Las radios campesinas son “el aire del monte que desparrama conciencia, saberes, ejemplo de lucha, de organización por un mundo de justicia e igualdad”.
Leticia Luna se suma a la ronda de mate y primero escucha. Leticia mira fijo, habla firme y se esmera en el trato con quienes vienen de lejos. Luego dice que el MoCaSE-VC “es la conciencia de estar juntos, de hacer respetar nuestros derechos desde la práctica misma, que es la única forma de que la ley sirva y que el ricachón no se lleve por delante al pobre”.
En Quimilí, en el centro geográfico de la provincia de Santiago del Estero, hasta hace unos pocos años resultaba más fácil para un poblador enterarse de un choque en el barrio porteño de Palermo que del estado del tiempo en la zona cercana. Desde 2003 FM Del Monte incluye en su programación información, música y entretenimiento.
“La FM del Monte es más austera, cuatro programas diarios con fuerte contenido. Uno histórico político, otro sobre Latinoamérica, los movimientos y las luchas, otro de género y otro de deporte y música popular chamamecera”.
La radio de Tintina es la más vitalista, se mueve más al compás de los procesos de las personas y de la central campesina. Por ratos es intensa y popular y con mucha presencia en lo público, por ratos es música, mensajes comunitarios”.
Mirando a las cinco radios en una misma foto se puede concluir que sus programaciones están orientadas a rescatar la cultura, el cuidado del medio ambiente y la identidad campesina.
“Las radios tienen una característica transversal y diferencias. Lo transversal, que las cruza, es la disputa en el sentido de lo agrario, los alimentos, la ecología, el ambiente, el pensamiento crítico al sistema económico político, pero las cruza un lenguaje más poético dialéctico crítico, más que científico dialéctico”.
Sigue Ángel y cuesta interrumpirlo. “Se da en la santiagueñidad un momento muy fuerte de lenguaje, arte, poesía y música, lo estamos comprobando en la cantidad de músicos jóvenes, mujeres y hombres que crean chacarera de fusión rock, o jazz, o hip hop. Esa conjunción de tiempos, de temporalidad poética artística, incluso coincide con el nacimiento mismo de las luchas campesinas”.
Las radios del movimiento llegaron sin permiso de ningún tipo. Irrumpieron en el aire con equipamientos austeros pero dignos, estudios e infraestructura diseñados por los campesinos, construyendo y garantizando condiciones desde sus saberes. Amorosamente decorados con fotos de compañeros mártires o líderes latinoamericanos, cada estudio cuenta con aire acondicionado para cuidar los equipos. En una provincia donde ese artefacto es un lujo, la certeza que un equipo recalentado no sirve para nada, da lugar al pragmatismo y el gasto.
“Cuando se irrumpe en el espacio público o en cualquier otro espacio al que no hayas sido invitada, para hacer accionar sobre algo que allí está sucediendo, se produce sobre los demás un extrañamiento, que trae aparejado alguna toma de decisión frente a esa problemática. Y este es uno de los puntos en la comunicación más notables, cómo el/la otro/a representa su adhesión o desacuerdo con lo que está viendo o por lo que está siendo atravesado/a, cuando se ve con la necesidad de reaccionar o de preguntar o de gritarte."
Esa irrupción en los pueblos santiagueños ya tiene consecuencias
Las comunidades campesinas sienten las radios como una estrategia clara de disputa territorial, cultural y de sentido, es una “compañera” muy poderosa que protege la construcción de otra posibilidad de vivir la vida, de otra sociedad, de un futuro distinto. Una compañera, así llaman a las radios.
Las radios también ayudaron a que el MoCaSE-VC no fuese visto como un “grupo de forajidos de izquierda” o “usurpadores de tierras”. Escuchar a un militante que pasa un chamamé o lee un poema o habla en lenguas de una historia familiar pasada de boca en boca, los acercó a otras personas que tenían prejuicios con lo que se decía en los medios tradicionales sobre el MoCaSE-VC.
Ángel: “un relato muy completo diría que en el pueblo, en la clase trabajadora, en la burguesía con salud social, sin ninguna duda, se desarmó muchos prejuicios con las radios. A su vez, dejaron de asustarse del socialismo, o de una sociedad distinta al capitalismo. Se van abriendo a que una sociedad así, Capitalista, no da más, que hay que construir otra sociedad, y se mira eso ya sin susto, sin miedos, en las escuelas primarias las maestras han cambiado el contenido de muchas de sus materias.
En geografía, en historia, nos llaman, nos han premiado por ecológicos, nos han dado menciones por pasar en las radios las carreras de bicicletas.
Eso en sociedades muy cerradas como suelen ser estos pueblos, me refiero a la burguesía comerciante, o ganadera, sin duda, es un cambio de actitud, y eso te lo digo y se me ponen los pelos de gallina: ¡Es por las radios! Porque nos hemos desnudado a nosotras y nosotros mismos”.
Dar la cara y hacer escuchar sus voces desde las radios han generado mayor auto estima colectiva y mayor confianza en las comunidades.
Una confianza que definen como “arrobadora, porque es casi imposible pensar que las santiagueñas y santiagueños sean arrolladores, arrogantes”.
Donde todavía no instalaron radio la gente les pregunta “¿cuando sale nuestra radio?”.
En toda la geografía santiagueña se da una relación mágica con lo emocional, dialectico en el acontecer.
Las radios del MoCaSE-VC se han configurado a la usanza santiagueña, lentas, pausadas, sin prisas, sin la obligación de competir, sin tensiones comerciales, con sutilezas, con mañas, picardías, astucia para seducir, enamorar.
“Porque si algo hay que hacer revolucionariamente, tiene que estar regido por el amor, algo que en la izquierda dejamos de lado, como si fuera una debilidad.
Es lo más difícil de construir y de adquirir, el amor, los afectos, la sensibilidad”.
Las radios, que parecían en la previa un proyecto imposible, utópico, una vez que se pueden hacer, que existen, tienen vida, están al aire, pueden dar lugar al razonamiento "si esto que era imposible lo estamos haciendo, podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos", ¿es así?
“Para hacer cualquier revolución hace falta amor y sin miedo a ponerme cursi, creo que la comunicación, lo que permiten las radios, que la gente hable, se encuentre, se escuchen, tiene que ver con cambios y tiene que ver con el amor".
La ronda de mate sigue y nace una reflexión "si hicimos las radios, si están andando ya muchos años, cómo no vamos a lograr la liberación territorial, la reforma agraria, la soberanía alimentaria, cómo no vamos a corregir nuestras fallas personales y colectivas, cómo no vamos a inventar una tecnología energética distinta, es porque primero hay que encontrarse con otros, reconocer que se puede convivir con las diferencias, ponerse de acuerdo en lo esencial y darle para adelante”.
Las radios no son el homenaje, los sujetos campesinas y campesinos, indígenas, constituyen la más contundente respuesta a aquellos y aquellas que los subestimaron y ningunearon por siglos. Ante todo son el inicio de una generación como semillero de nuevos paradigmas civilizatorios. Aún cuando puedan errar en el intento. Y así luego con más saber volver a intentarlo.
publicado en agendaoculta.net