En este aporte nos iremos acercando a la realidad del proceso uruguayo Pero para ello hay que desarrollar algunas opiniones previas
Nos referimos en los artículos anteriores al objetivo, que es el socialismo.
El concepto de socialismo no puede ser abstracto o inmóvil en el tiempo; tiene que asimilar teórica y prácticamente las experiencias del pasado siglo. Y el marxismo, que le da sustento teórico a través del análisis de la realidad, no puede congelarse tampoco en el aporte de los grandes clásicos.
La obligación de todos nosotros es contribuir modestamente a desarrollarlo como concepción científica, creando (si es necesario) a partir de sus principios fundamentales, nuevas categorías de análisis, que den cuenta de los fenómenos nuevos del capitalismo actual y de la situación mundial.
Así podemos definir la estrategia como el conjunto de objetivos que es necesario desarrollar y alcanzar para avanzar hacia el socialismo desde el Uruguay actual y del mundo capitalista presente. Son como los eslabones necesarios en el camino
Por eso y a diferencia de la táctica, la estrategia es ( relativamente) invariable
La estrategia define por ejemplo la clase fundamental en que se debe apoyar el proceso de lucha hacia el socialismo ( clase trabajadora o proletariado, tanto urbano como rural) y el carácter del proceso
( Si es necesaria una etapa previa de “desarrollo capitalista autónomo y por tanto una alianza con una pretendida burguesía nacional.
O por el contrario, el proceso se encamina desde un principio a una ruptura con la lógica capitalista de funcionamiento de la sociedad, a través de un bloque popular dirigido por la clase trabajadora y sin integración de la burguesía nacional en el mismo).
A mi entender, la unidad social y política de los trabajadores sobre la base de principios clasistas, de la democracia obrera, con superación del horizonte de reivindicación meramente económica, con un programa de ruptura con el capitalismo, es también un objetivo estratégico.
En el terreno político, la unidad de los revolucionarios es otro objetivo estratégico fundamental. La unidad de los revolucionarios ha estado en la base en forma total o parcial en todos los procesos revolucionarios existentes hasta ahora Se dio en Cuba con las coordinaciones que desarrollaron los revolucionarios de la Sierra Maestra a través del movimiento 26 de Julio, con otras fuerzas revolucionarias e incluso liberales antidictatoriales
Este proceso fue fundamental, junto al desarrollo de la lucha armada y el movimiento huelguístico en las ciudades, para la caída de la dictadura batistiana Luego esa unidad se profundizo con algunos componentes ( en un proceso no exento de contradicciones) hasta alcanzar en 1965 la creación del PC Cubano
También en Nicaragua se dio una unidad ( por lo menos formal y operativa) en las últimas etapas de la lucha insurreccional entre las tres tendencias que integraban el Frente Sandinista Mas allá de lo que termino pasando en dicho proceso con el correr de los años, que ya es otro cantar.
Podríamos poner otros ejemplos, incluso el propio Partido bolchevique en el periodo de los años previos a la Revolución de Octubre estuvo lejos de funcionar como tal, con grupos internos que funcionaban con casi total autonomía
Solo cuando los grupos constituyentes alcanzaron un determinado grado de unidad, pudo estar en condiciones de pesar en el proceso insurreccional ruso
Ello se hizo en medio de intensas polémicas internas y situaciones cambiantes.
El desarrollo del Poder Popular:
un objetivo estratégico de primer orden
El desarrollo del poder popular tiene que ver con la conquista del poder político y dicha conquista tiene que ver con el concepto de ruptura. Un proceso se transforma en decididamente revolucionario, cuando rompe o empieza a romper con la lógica capitalista imperante en la sociedad.
Esa ruptura se da en cuatro escenarios, en los que se configura o empieza a configurarse el poder popular: el económico, el político, el militar y el ideológico.
No debemos sin embargo creer que ese desarrollo es siempre simultaneo y necesariamente simétrico en todos esos escenarios En ese sentido se pueden dar situaciones de adelanto en determinados ámbitos y retraso o ausencia en otros
Pero todos estos escenarios son importantes para la configuración plena del Poder popular y en determinadas coyunturas decisivas la ausencia de desarrollo de uno de los componentes conduce a la derrota popular y a ciclos represivos y de involución reaccionaria que pueden durar muchos años.
Un ejemplo es el Chile de la UP. En este país en el periodo precedente al golpe de Estado pinochetista se desarrollaron formas de poder popular, que tuvieron su expresión en los llamados “cordones industriales” y en menor medida en las “comunas populares” y en las Juntas de abastecimiento popular (JAP)
Estas organizaciones producto de la creatividad popular y de sus militantes, desarrollaron funciones económicas, de gestión de empresas tomadas a los burgueses, sobre todo las abandonadas por los mismos, en función al sabotaje programado de la economía organizado por la propia gran burguesía y el imperialismo.
Además eran órganos de poder político y más bien en ese periodo, de contrapoder, frente al poder del empresariado y del propio Estado burgués.
Sin embargo el componente militar no se llego a desarrollar plenamente El gobierno de Allende no apoyo el armamento del pueblo, en base al predominio en el mismo del PC Ch y del ala derecha del propio PS. Allende se jugó a la supuesta neutralidad política de las FFAA. Cuando los militares salieron a barrer con todo su poder de fuego, los trabajadores, más allá de su heroica resistencia, quedaron inermes.
Tampoco los grupos más a la izquierda pudieron u supieron resolver en el periodo previo esta cuestión fundamental, frente a una burguesía e imperialismo norteamericano, resueltos desde el principio a romper las reglas de la propia institucionalidad.
En otros casos, un importante desarrollo de formas de poder popular en el terreno militar, que alcanza niveles muy avanzados de organización en este campo, no lograron hasta ahora derrotar al imperialismo y a la burguesía dominante
El caso de Colombia es representativo; las guerrillas de las FARC y ELN tienen un respaldo popular parcial en las zonas donde se han hecho fuertes (lo que ha impedido a los sucesivos gobiernos y al ejercito colombianos aniquilarlas) pero no han logrado un respaldo en las restantes zonas del país y en las ciudades.
Dado que hay movimientos sociales de campesinos, trabajadores, estudiantes, algunos que luchan decididamente contra la oligarquía y el imperialismo, contra el Plan Colombia, el narco paramilitarismo y pagan un terrible tributo en luchadores asesinados.
Pero no se da una concordancia estratégica entre los distintos componentes del campo popular y al no darse dicha condición, no hay unidad operativa.
Las guerrillas que se ven sometidas a intensas presiones militares y campañas de hostigamiento tienden a veces a desarrollar desviaciones de tipo “militarista”, que conducen a reducir la confrontación política, a la lucha estricta entre dos aparatos.
Sin este respaldo, la posibilidad de un triunfo se inviabiliza y la situación de “empate” político-militar se prolonga, ello alienta tanto el deseo de los gobiernos derechistas como los de Uribe y Santos de hacer un supremo esfuerzo por definir la situación por la vía militar, así como los movimientos populares por la paz intensifican su movilización para que cesen las atrocidades paramilitares y el derramamiento de sangre a través de un acuerdo que ponga fin a la guerra.
Por lo tanto los procesos que logran quebrar el poder del Estado capitalista y abrir camino a transformaciones revolucionarias se definen a través de combinatorias de lucha y participación popular en varios escenarios, aunque uno en particular asume la principalidad en un momento dado.
El Norte estratégico de la actuación de las organizaciones populares y revolucionarias, al actuar desde distintos escenarios de lucha (desde el electoral y eventualmente desde el gobierno, en el caso de alcanzarlo, desde el de movilización político-propagandística, pasando por el terreno sindical y social y eventualmente el militar) debe ser siempre el desarrollo del contrapoder popular
Cuando se observa el proceso desde esa óptica se destruyen falsos dualismos
Por ejemplo vía electoral vs. vía revolucionaria o armada. No existe en realidad una vía electoral, existe la posibilidad de usar los procesos electorales para avanzar a los efectos de poner pie en el aparato del Estado y usar en parte (en caso de alcanzar el gobierno) los poderes relativos que brinda la posesión del mismo, para facilitar el propio proceso de transformaciones revolucionarias en vías a la sustitución del Estado burgués por un Estado revolucionario socialista, basado en el desarrollo del poder popular.
Por supuesto, que eso no tiene nada que ver con los procesos “progresistas” como el que le permitió al FA acceder al gobierno Aquí lo que intereso fue llegar al gobierno a cualquier costo, dejando de lado programas y principios
Los acuerdos y alianzas realizadas para alcanzar este objetivo fueron la manifestación de la transformación del FA en un “partido” funcional al orden del capitalismo; dichos acuerdos fueron consecuencias de dicho proceso y a la vez actuaron de rebote, como aceleradores del mismo.
Pero han existido casos en que las izquierdas han llegado al gobierno como un producto de intensos procesos de lucha social y en un cuadro de polarización e intensificación de la lucha de clases Un caso fue España en 1936 con el triunfo del Frente Popular.
En solo dos años el pueblo español paso del desarrollo de la huelga y rebelión revolucionaria en Asturias a un proceso de unidad política para afrontar las elecciones de 1936 y unos meses después de vuelta a reivindicar con las armas el triunfo alcanzado en las urnas
La revolución en Asturias se inicio con la toma inicial por parte de los comités de obreros y mineros de toda la cuenca de Asturias, incluidos todos los cuarteles. Luego el ejercito bajo el mando de Franco (que ya mostró en ese entonces su hilacha) ahogo en sangre la revuelta.
A ello siguió el llamado Bienio Negro, el de los gobiernos de la derecha con la entrada de la CEDA (derechas autónomas-pro fascistas) en el gobierno, periodo violento y represivo En 1936 los grupos de izquierda forman el Frente Popular Su programa era muy moderado, pero su base estaba muy a la izquierda del mismo y empujaba mucho más allá.
El Frente Popular triunfa claramente en las elecciones.
La derecha se decide entonces por propiciar un levantamiento militar, que se efectiviza el 18 de julio de 1936, comenzando por las tropas coloniales de Marruecos al mando de Franco.
En reacción los comités del Frente Popular y las organizaciones antifascistas, con la colaboración de sectores de los guardias de asalto y en menor medida guardia civil (que permanecen del lado de la Republica) asaltan los cuarteles de las principales ciudades, los conquistan y con las armas obtenidas se constituyen las milicias populares,
Aquí vemos como el proceso del triunfo electoral del Frente Popular, lleva la situación al rojo vivo Y a diferencia de lo que ocurrió muchos años después en Chile, los trabajadores y el pueblo español lograron en un momento determinado casi quebrar la rebelión fascista y el propio ejército que le servía de sustento
Si finalmente y después de una larga y sangrienta guerra civil los fascistas triunfaron fueron porque los ayudaron con tropas y gran armamento los nazis alemanes y el régimen fascista italiano y por la complicidad de Inglaterra, Francia y EEUU ( con apoyos solapados a Franco) y su farsa del Comité de No Intervención Tuvieron un cierto peso también las divisiones y decisiones tomadas por los gobiernos republicanos con creciente influencia del PCE y el retiro de las Brigadas Internacionales.
Estas exposiciones de procesos que a algún lector le pueden parecer hasta lejanos en el tiempo, entendemos que son oportunas
No se puede teorizar al margen del conocimiento de los procesos históricos concretos; es necesario conocerlos y sacar las lecciones que de ello se derivan, sin caer en el “calco y copia” que denostaba Mariátegui.
Una lección que se deriva de los mismos y de los actuales: Ni el imperialismo, ni el capitalismo ni tampoco sus representantes en cada país, van a desaparecer sin lucha, sin recurrir a todos los medios con tal de conservar el poder.
En esta cuestión, no debemos hacernos ninguna falsa ilusión.