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ESTRATEGIA, TÁCTICAS y OTRAS CUESTIONES (4)

 

En el último aporte que efectuamos, señalamos la importancia en el marco estratégico, del desarrollo del Poder popular, que nace primariamente desde la base popular de la sociedad, en el curso del proceso de lucha

Pero no es un problema de acumular cantidad de luchas y movilizaciones, sino un incremento de la calidad de las mismas Para ello es necesario que el proceso escale desde lo estrictamente reivindicativo y sectorial a grandes luchas del conjunto de los trabajadores y demás sectores populares de carácter político-programático.

 “ La lucha de clases solo se presenta plenamente como tal cuando adquiere el carácter de lucha política”

Es decir, supera sus manifestaciones puramente embrionarias que se vinculan a la lucha por simples mejoras económicas parciales en el marco del sistema. La afirmación de Lenin mantiene en ese sentido plena vigencia.

Señalamos los cuatro planos en que se manifiesta el desarrollo del Poder popular ( económico, político, militar e ideológico) y el carácter de contrapoder frente al Estado burgués y la clase burguesa dominante asociada al imperialismo

También que esa situación cuando alcanza su madurez y la configuración del poder popular un desarrollo considerable ( que se debe dar en los cuatro planos, aunque no necesariamente de manera completa en todos) dicha situación de doble poder solo puede ser transitoria: o triunfa el poder popular o la reacción barre con el mismo. Ejemplificamos con el caso de la España de 1936 y el Chile de 1970.

Luego también señalamos la importancia de la creación de una referencia política (frente, movimiento o incluso, aunque más complejo de alcanzar en lo más inmediato, un partido) También la importancia de la unidad de los revolucionarios como fragua para alcanzar a crear esta referencia política, conjuntamente y en relación estrecha con los movimientos sociales populares y el proceso de sus luchas.

La relación de las distintas formas de lucha, la vinculación de las formas de lucha institucionales (incluida la electoral) con las extra institucionales, la obvia diferencia entre gobierno y poder, las distintas formas históricas de acceso al gobierno por parte de expresiones políticas de izquierda:

 Si ahora al fin entramos a mirar la actualidad del Uruguay y compararlo por Ej. con los años 70 constatamos los siguientes fenómenos:

a)   En relación a la clase trabajadora un retroceso de la conciencia de clase, incluso en niveles embrionarios de la misma.

b)   Retroceso del antiimperialismo y el anticapitalismo como postura no solo imperante en los sectores mas lucidos de la clase trabajadora y los sectores medios e intelectuales, sino también en todo el conjunto de la “ izquierda tradicional “( PCU, PS,) la izquierda guerrillera( MLN) y el frenteamplismo en general

c)    Aceptación del capitalismo como un marco que no se puede trascender y a lo sumo se puede reformar, en el mejor de los casos, para que en un hipotético futuro muy lejano, se puedan crear condiciones para superarlo.

d)   Imposición desde el discurso ideológico de la derecha y ahora también desde el FA, de una auto restricción legalista a todo proceso de lucha Son aceptadas por el sistema ( y los gobiernos progresistas gestores del mismo) las que no superen determinados parámetros de “normalidad”, por otra parte cambiantes a gusto y paladar de los artífices del poder.

Entonces las ocupaciones de fabricas, tomas de tierras ( casi “normales” en los 70), los cortes de ruta ( que ocurren incluso en la desarrollada Europa, con los agricultores y sus tractores), las ocupaciones de edificios públicos y Ministerios, se transforman en hechos que generan un vendaval mediático de satanización a quienes las realizan.

Lo singular de este fenómeno no es la reacción de  quienes promueven esa satanización, sino el hecho de que la misma cala en grandes sectores populares Esta es otra manifestación de retroceso político-ideológico.

En ese sentido nunca se insistirá lo suficiente en la inmensa tarea dañina que ha realizado el “ seudo-progresismo” del FA. Con su capitulación ideológica, ha reciclado ( antes que incluso una futura vuelta de la derecha tradicional al gobierno) las propias ideas de la derecha  que en una época combatió.

Al adoptar en su discurso las propias ideas y programas de la derecha (respetabilidad por los organismos financieros internacionales, pago puntual de la deuda, confianza en la inversión extranjera, garantías para los empresarios e inversores, etc.) contribuyo a legitimarlas frente a grandes sectores de la sociedad, haciéndolas más fuertes y poderosas de lo que eran en los años 70.

 Hoy el “progresismo” produce un tipo de pensamiento débil, propio de derrotados, acomodaticios u oportunistas. Incapaz de competir ideológicamente con los partidos de la derecha, porque en lo fundamental adopto sus propias tesituras

Pretende diferenciarse de la derecha tradicional a través de una defensa abstracta de la “igualdad” y mes concretamente la “equidad e inclusión social “, pero acepta por validas todas las categorías de pensamiento por las cuales la derecha fundamenta la economía de mercado capitalista como la única que puede existir.

Esta es una realidad que permea  la sicología del conjunto de los sectores populares y tenemos que partir de ese nivel general de conciencia.

En esto todavía se sigue prolongando el resultado de las derrotas de los años 70, el impacto del miedo de la dictadura en amplios sectores populares y el cambio general de la correlación de fuerzas subsiguiente.

 Los sentimientos de solidaridad se relajan, crece así el individualismo, la indiferencia, la desorientación, la resignación y la apatía.

Pero este cuadro quedaría desequilibrado, si no señaláramos que igual hay gente que no se ha doblegado, que igualmente se siguen generando luchas, que hay fenómenos nuevos que incluso en los años 70 no se daban (como las luchas por la preservación del medio ambiente, de la tierra, del agua, contra la mega minería contaminante, las plantas de pasta de celulosa, la soja transgénica, la forestación indiscriminada, etc.)y que atraen también a muchos jóvenes.

Surgen también luchas en nuevos sectores de la clase trabajadora, en un proletariado joven sin tradición sindical previa (caso trabajadores supermercados y tiendas), que se agregan a la de otros sectores más tradicionales tanto públicos como privados y que a veces escapan al control de la burocracia mayoritaria dominante en los aparatos superiores del PIT-CNT.

Hay que tener confianza en el pueblo y en su capacidad de recuperación Siempre hay reservas de solidaridad y valores potencialmente “socialistas” en los de abajo, entre los pobres. Por más que este proceso perverso haga todo lo posible por destruirlas.

 Por eso me molesta escuchar a veces a cros, que despotrican ( incluso desde estas páginas) con gruesos calificativos contra la gente corriente de nuestro pueblo, cuando vemos que la misma continua aparentemente adhiriendo a gobiernos como el actual o no se logran los resultados esperados en algún plebiscito.

 Comprender  y amar los valores populares y al propio pueblo, como fuente de la vida, de la plenitud, de la realidad y la belleza. Más allá de los engaños a que es sometido y las propias miserias que arrastra heroicamente en su vida cotidiana

Ese ha sido el valor de los pueblos (o sea“los de abajo, los pobres y oprimidos”) en la historia de la Humanidad

¿Acaso que le han dado a la especie humana las clases dominantes de todas las épocas, fuera de la exhibición y sacramentalizacion de su poder, el fasto de su vanidad, el derroche y la frivolidad intelectual y moral de sus vidas?

La izquierda radical y su relación con los adherentes al FA

No voy a referirme al planteo del cro Gilli acerca de que si “adentro o afuera del FA” Ya le contestaron adecuadamente varios y (con todo respeto al cro) para mí es una cuestión saldada.

Otra cosa muy diferente (pues concierne a la posibilidad de que la izquierda radical pueda salir del pozo de fragmentación, aislamiento e inoperancia en que todavía se encuentra) es la actitud a seguir con la militancia de base honesta y con los adherentes y votantes del FA.

En ese sentido concuerdo con el cro Moyano cuando “resucita” las tesis de los primeros Congresos de la Internacional Comunista acerca de la “unidad y lucha  ideológica con la socialdemocracia a nivel de base”.

No es necesario sin embargo hacer mucha fundamentación teórica al respecto

Basta preguntarse ¿cómo llega alguien a salir de una conciencia ilusoria y alcanzar una conciencia real en el terreno político?

 La respuesta es que no solo por la mera propaganda que le llegue de los sectores revolucionarios sino a través de su involucramiento personal y colectivo en procesos de lucha La propaganda ,por supuesto que sirve, pero es la lucha los que hace cambiar a la gente y sobre todo la que le hace adquirir una conciencia socialista.

¿Y como hacen los sectores revolucionarios para influir en el propio proceso de lucha y ayudar a crear esa conciencia en esa gente, si no están presentes en los ámbitos en que la propia gente se organiza?

Los ámbitos donde los propios trabajadores y sectores populares se organizan y no los que nos creamos nosotros mismos, auto engañándonos, cuando en realidad son ámbitos de militantes y  nada más.

Hay cros y cras que no van a las marchas de los 20 de mayo, a pesar de que es impulsada por una organización de familiares de detenidos desaparecidos donde hay gente de casi todas las filiaciones dentro y fuera del FA y (sobre todo) van a la misma decenas de miles de personas. Solo porque van diputados o senadores del gobierno.

 No postulo ir pasivamente a esa marcha ni a ningún ámbito Pero se pueden llevar carteles a la misma con un perfil propio, se pueden repartir volantes y folletos y hasta entregar publicaciones y periódicos de la izquierda revolucionaria.

No hacerlo es regalarles precisamente a los reformistas “progresistas” la hegemonía en esos ámbitos

¿Cuántas personas que participan en la mismas no están ya con dudas o están haciendo un proceso critico con su adhesión al FA, incluso si el mismo fuera incipiente?

Lo mismo pasa con cros que no van a marchas que sean organizadas por sindicatos adheridos al PIT- CNT, porque argumentan que quieren estar “bien lejos de la burocracia sindical”.

En realidad este pensamiento es una simplificación y un error. El asunto no es estar “lejos” físicamente, sino política e ideológicamente y estar cerca de los sectores de trabajadores que luchan, aunque estén en sindicatos dirigidos circunstancialmente por una mayoría  de dirección afín al “progresismo” gobernante. Y aunque la mayoría de los trabajadores que concurren a las mismas haya votado al FA y continúen por ahora adhiriendo al mismo

Entonces hay que afinar el análisis Esta muy bien que la izquierda clasista organice un 1º de Mayo por fuera del “oficial”, pues al mismo se invita al gobierno, a representantes de la derecha y hasta a patrones.

Ahí va siempre la misma gente y casi ningún gremio en lucha Donde no hablan los gremios en lucha y donde no se le da a los sectores clasistas y combativos la oportunidad de expresar también su enfoque.

Pero la situación ya es diferente cuando se trata de una marcha de miles de trabajadores por reivindicaciones propias y en el marco de una lucha y conflicto con las patronales o el propio Estado. Incluso con más razón si la misma es vista con reticencia o criticas por los sectores de la propia burocracia dominante en la dirección del PIT-CNT.

Así ha pasado con movilizaciones de COFE, para poner un ejemplo concreto

Y es así hay cros que plantean aquí y allá romper desde ya (y generalizadamente) con todos los sindicatos existentes adheridos al PIT-CNT y crear unos nuevos (no se sabe con qué base de gente, que no sean los mismos militantes); ¡Incluso en aquellos en que hay mayoría de sectores clasistas y contra el criterio de la mayoría de esos sectores! Y formar una nueva Central o Convención, olvidando que una organización de ese tipo no se puede formar con  retazos de agrupaciones sindicales minoritarias.

La experiencia de países vecinos como Argentina con la CTA, más allá de su involución posterior (que nació con la inclusión de los estatales y los gremios de la Educación) de Conlutas e Intersindical en Brasil (que son igualmente minoritarias en la clase trabajadora brasileña, pero tienen en su seno decenas de federaciones nacionales y sindicatos estaduales) presentan algunas condiciones fundamentales que hoy no están presentes para el caso uruguayo.

Hay otros cros con un criterio que puede ser discutible, pero que es más inteligente, plantean un “horizonte histórico de ruptura”, pero reconociendo la actual realidad de debilidad y falta de peso de los sectores clasistas para efectivizar semejante propósito y por tanto trabajan con su línea en el seno de los sindicatos existentes, en la gran mayoría de los casos adheridos al PIT-CNT.

Otros cros (entre los que se cuentan los de la Agrupación ProUNIR donde militamos) trabajan para crear agrupaciones clasistas únicas en cada sindicato, acompañar activamente los procesos de lucha existentes y dar así la disputa con las agrupaciones afines al oficialismo actualmente hegemónico

Nos limitamos a ello, reconociendo que la parte de la clase trabajadora que esta sindicalmente organizada es una minoría en este país y en casi todos los países del mundo, pero una minoría importantísima: ahí están los sectores estratégicos de la economía nacional, el aparato central del Estado y sus Entes y las principales industrias y sector financiero.

Ahí es donde hay que dar la lucha, sin perjuicio de hay sectores nuevos que pueden ser organizados y más allá de la limitación que en el actual capitalismo “tardío” presenta la organización puramente sindical para acceder al conjunto de la clase trabajadora. Esto último daría pie para otro artículo, de manera que no hay que insistir más en ello

Esta es una divergencia táctica importante

Esta divergencia táctica no impide una convergencia en el plano político, ni tampoco vamos a esperar para ello, a que la misma se resuelva. Pero es un obstáculo, una limitante también para el desarrollo pleno de un frente político y para un crecimiento de la influencia de la izquierda radical o revolucionaria en el movimiento popular.

Cuando me decidí a escribir estos artículos, me propuse no escamotear ningún tema polémico y al mismo tiempo  hacerlo en un clima de respeto a los puntos de vista diferentes. Ya hemos polemizado con este carácter en estas páginas con algún cro

En definitiva se trata de cros con los que contamos también para ir construyendo una organización unitaria para la lucha política permanente y necesaria para el proceso de lucha  antiimperialista, anticapitalista y por el socialismo.