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Y NOS PREGUNTAMOS, ¿QUE ES SER DE IZQUIERDA?

 

 Mate al medio, charlando con algunos compañeros sobre el intento de debate propuesto por el Compañero Aldo Gilli en Posta Porteña, debate ya planteado varias veces por el mismo compañero en otras instancias, nos surgieron varias preguntas y valoraciones para caer nuevamente en esa pregunta tan actual que a todos nos deja un momento pensandopara ratificar rápidamente lo que pensamos:

¿Qué es hoy en nuestro país o en nuestra América ser de izquierda?

 Repasamos de memoria todos y cada uno de los aportes hechos por varios compañeros que intentaron polemizar como forma de construir.

 Siendo honestos debemos decir que nada nuevo en el intento, nadie planteó algo que aunque pudiese ser equivocado o no compartible tuviese ese plus de algo diferente que nos obligara a responder nuevas interrogantes.

 Lo primero que pudimos constatar es que quizás no entendimos la propuesta de Gilli, cada aporte se dedicó más a reafirmar su propia postura que el de buscar, explorar una confrontación de ideas que nos permitiera romper los límites del alambrado de nuestra propia propuesta.

 También constatamos el concepto político-religioso de otros compañeros que no solo nos hablaron de materialismo histórico, de estrategias y tácticas, sino que nos dieron el programa revolucionario y como realizarlo.

Claro que todo esto inspirados en el catecismo de Pulitzer o de Martha en el mejor de los casos, a punto seguido nos invita a participar del circo electoral, porque ellos si son mas lindos, duros y puros que los que se autodenominan  frenteamplistas.

 Pero la verdad es que mas allá de estas posiciones que no tienen más transcendencia en la realidad que la de demostrar cuanto se leyó, dejando espacio a un humano toque de vanidad, no hubo mucho mas.

 El país real, los 750.000 trabadores que ganan menos de 10.000 pesos, los casi 300.000 que ganan por debajo de 14.000 pesos deben estar muy agradecidos con las discusiones de coyuntura, de análisis, de diagnósticos, etc.   

 Ninguno de los que participaron incluyeron la palabra ética, si sobre todo cuando es esto la esencia misma del ser de izquierda, no hay táctica y mucho menos estrategia, si no va acompañado desde una profunda, coherente e imprescindible formulación ética.

Cuando hablamos de ética estamos nombrando ejemplos de vida que nos podrían rescatar del cómodo y mullido ostracismo del discurso.

Claro ejemplo de lo que hablamos lo dejó “Facciabruta” y sus compañeros, cuando ajusticiaron al Comisario Pardeiro porque le había pegado un cachetazo  a un detenido anarquista.

O recordamos a Severino di Giovanni quien cae desmayado de hambre y cuando lo arresta el todo omnipotente comisario de la federal argentina le incauta unos cuantos miles de pesos producto de un asalto 24 horas antes; le pregunta: ¿porqué no comió?, la respuesta fue clara: “esa plata es del sindicato”.

También podríamos buscar en la  coherente transparencia guevarista o en la de aquel hombre nacido en Porongos que gritó: “Yo soy Rufo y no me entrego”, le tembló la mano al oficial asesino que le disparó en la cara, hoy más que nunca “Rufo” sigue creciendo en el surco de caña, en el monte de eucaliptos, en los barrios de trabajadores pobres y criminalizados, ahí en los mas.

¿QUE ES SER DE IZQUIERDA?

Cuando nos vayamos a dormir en nuestras mullidas y confortables camas, bajo la tibieza de la frazada, logremos pensar que quiere decir ser de izquierda y si somos capaces de conjugar los mismos verbos, sin gritos, sin discursos mil veces repetidos, dudando si hacemos lo correcto o no, solo para verificar si somos o no capaces de SER.

Y si creemos que si somos capaces hagámoslo, jamás se abrieron las grandes alamedas golpeando la puerta para pedir permiso.