Agosto de 2012
Esto pretende ser una breve puesta al día de un artículo publicado en el n° 57 de Punto a Punto de enero del 2007:
En un mundo que impera la tecnología globalizada, en la que la mayoría de los que la utilizan, piensan en forma inconsciente que las máquinas tienen vida propia y que con sólo tocar un ícono nos abren la puerta, al mundo que queremos entrar, estamos aplicando ese concepto a la vida diaria.
Nos referimos a los pequeños dibujitos que están en cualquier pantalla de computadora. Ud. lo toca con el ratón y se despliega una pantalla del programa que va a utilizar. ¿Es fácil no? Aunque no se sepa el por qué opera así, ni quien lo inventó, ni para que lo hizo, ni que hay detrás del mismo.
De la misma forma cuando hablamos de alguna persona, para individualizarla mejor la encasillamos en algún grupo. Es como hacer la síntesis de sus atributos y encasillarla dentro de un ícono que suponemos la contiene, entonces se dice que es esto o aquello y a la persona la terminamos metiendo irremediablemente en algún grupo. No alcanzamos a saber bien cuáles son las cualidades, ni los valores humanos que lo guían, pero queda bien y es fácil reducirlo a un macaquito de pantalla.
Es por eso que nos vamos a referir a “una terminología política del siglo que pasó”
SER DE IZQUIERDA, SER DE DERECHA
Hagamos historia: En 1789 el pueblo de París derriba la monarquía. Esta Revolución Francesa triunfa por la alianza de sectores sociales muy diferentes que al poco tiempo empiezan a enfrentarse entre sí.
Primero la Revolución es controlada por los liberales que no pueden resolver los problemas sociales; después los sectores más pobres apoyan la fase radical, aunque terminan enfrentándose entre sí por desinteligencias entre sus líderes; eso permite el asesinato de Maximilien de Robespierre y Jean Paul Marat y vuelve entonces la etapa “liberal moderada” que desemboca en el Imperio de Napoleón.
En los debates políticos de aquella época convulsionada, los sectores radicales se sentaban en los bancos del ala izquierda de la Asamblea, y los monárquicos y liberales en los bancos de la derecha
De ahí surgió el término “gauchistes” (izquierdistas) para los defensores de la transformación social y la denominación de “Hommes de la Droite” (hombres de la derecha) para los defensores de las viejas estructuras.
Estos términos se siguieron usando en el siglo XIX pero se hicieron muy populares en el siglo XX, cuando los Partidos Comunistas encabezaron procesos revolucionarios que “conmovieron al mundo” como diría el periodista norteamericano John Reed.
Recuérdese que en la década que comienza en 1950 los partidos comunistas llegaron a dirigir al mismo tiempo al país más grande del mundo (Rusia y sus aliados federados en la URSS) y al país más poblado del mundo (China). En esa misma década se consolida el Sistema Socialista Europeo, la República Popular Mongola nacida en los años 20, se produce la Revolución Cubana, de inmediato la Revolución en Argelia, y los vietnamitas derrotan a los franceses en Dien Bien Phu.
Ser izquierdista en 1950 (partidario de las transformaciones sociales) no significaba necesariamente apoyar el método violento de las revoluciones triunfantes sino coincidir con ellas en que era necesario el cambio social en beneficio de las mayorías
Ser derechista en 1950 (estar en contra de las transformaciones sociales planificadas) no significaba necesariamente apoyar un golpe de estado sino exigir firmeza contra los grupos rebeldes.
Pongamos al Uruguay como ejemplo, advirtiendo que las denominaciones de los grupos y tendencias variaban de país en país
Si hablamos de gente común (no de grupos poderosos, ni líderes manipuladores) había una mayoría que era “izquierdista” pero existía también un sector popular más pequeño con mentalidad “derechista”
En las elecciones no ganaba nunca “la izquierda” pero eso se debía a que en los partidos donde estaba la derecha aparecían siempre líderes minoritarios con discursos de “izquierda” que sumaban votos a los derechistas y los partidos izquierdistas eran presentados por los medios de comunicación de la época como radicales violentos. Ahora bien, ¿por qué entre los sectores populares, que empiezan a sufrir graves crisis en 1955, había grupos que no sólo votaban a la derecha sino que tenían mentalidad “derechista”?
Como dijo un periodista por entonces, a nivel de pueblo ser “derechista” era pensar que había mucho desorden y que era necesario empezar por el orden para que después se arreglaran las otras cosas”, y ser izquierdista era pensar que “había mucha injusticia y lo primero era empezar por la justicia”.
Pero derecha e izquierda (como suma de instituciones) englobaban tendencias muy diferentes entre sí.
Empecemos por la Izquierda
Aquí el Partido Socialista condenaba los métodos de la URSS e impulsaba un cambio pacífico por medio de elecciones; el Partido Comunista defendía las revoluciones armadas ya triunfantes (especialmente la URSS) pero también le daba importancia a las campañas electorales; la Federación Anarquista rechazaba todo tipo de gobierno y de Estado y sólo se interesaba por las organizaciones sociales como motor de las transformaciones
En los años 60, influidos por el ejemplo del Che Guevara aparece en el Uruguay la guerrilla urbana del MLN(T) y otros grupos radicales. La izquierda histórica se subdivide en tendencias que discrepan en cuanto a métodos y programas, aunque el Partido Comunista sigue creciendo como fuerza política.
La derecha mientras tanto coincidía en un programa económico liberal, de libertad de mercado, de rebaja de beneficios sociales y salarios de trabajadores para atraer así más capitales extranjeros, pero en cuanto a cómo enfrentar a la izquierda sus sectores estaban en discrepancia
Los golpistas fueron asociándose cada vez más a la cúpula militar, donde había altos oficiales preocupados por el avance de la izquierda radical y estaban dispuestos a enfrentarla por medios inconstitucionales. La orden de dar el golpe de estado de 1973, sin embargo, no se tomó por libre decisión de la derecha uruguaya, sino por imposición de los Estados Unidos que en esos años apoyó todos los golpes de estado y grupos terroristas paramilitares de ultra derecha en todo el Continente.
Ahora hay muchas cosas diferentes
La URSS ya no existe más, Cuba está debilitada económicamente. China, que logró avances sociales significativos, está destruyendo alegremente su propio ecosistema, a diferencia de Japón, que destruye los ecosistemas ajenos
Estados Unidos apoya las democracias liberales porque así los intelectuales de izquierda en lugar de hacer revoluciones… se hacen diputados en el parlamento, son becados por el Fondo de las Américas o integran las ONGs, la masonería, o son consejeros del BID o del FMI
Y la gente hoy ¿que hace?…
Muchos entre los más pobres y desesperados, que no pueden esperar por el Parlamento, se alejan de la izquierda intelectual y van a la Iglesia Pentecostal “Dios es Amor” o a otras sectas por el estilo para pedir el milagro para hoy. Eso es bueno para un Sistema de gobierno como el de hoy
Como decíamos al principio, ni nos cuestionamos, ni nos preguntamos, ni vemos qué valores humanos tiene cada uno de los individuos con quienes tratamos, sólo utilizamos un ícono para identificarlo. Y así nos está yendo... Los resultados están a la vista de todos, aunque no a la vista de nuestros gobernantes…
Hoy tiene aún vigencia aquel razonamiento hecho a mitad del siglo 18 por Voltaire:
Es peligroso tener razón… cuando un gobierno está equivocado…
El colectivo de Punto a punto sostiene como principio que en pleno siglo XXI no hay ni izquierdas ni derechas, sólo hay gente con principios humanos, con valores humanos y viven en función de estos valores, considerando vigente la multiplicidad de pensamientos y las diferencias entre los seres humanos. Y eso es bueno que siga existiendo…
Quizá esto provoque alguna reflexión en los lectores, para que juntos, aunque con pensamientos diferentes, podamos arrancar a cambiar un estado de cosas en este paisito que no nos dejan vivir, ni “honrar la vida”.
Agradecemos a Posta Porteña la publicación
Por el colectivo de la revista Punto a Punto, su director: Rogelio Snaider