"Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es"
Charles Baudelaire
Se ha vuelto una práctica recurrente, un vicio decadente del internismo, la descalificación moral a través de la denuncia de hipotéticas conductas que lindan en lo rapaz de algunos viejos militantes de organizaciones populares.
He seguido el episodio que involucra al Flaco BELLETTI que el mismo responde con ese estilo histriónico que lo ha caracterizado durante años pero no por eso portador de justa indignación ante el ataque del cuál es objeto que no tiene nada de gratuito o inocente.
Estos episodios me lleva a plantear a los compañeros que asumen la ardua labor de darle continuidad a este espacio de la Posta la necesidad de ponderar algunas pautas de intercambio y debate que destierren estas miserias, salvo que el mismo se convierta en una especie de Comité de Disciplina dónde se ventilen las faltas u omisiones que se les ocurran a quienes se arrogan el derecho de investirse como vestales del templo dónde hay que mantener encendida la memoria de Raúl Sendic.
Esto se constituye en un chantaje intimidatorio nada novedoso, que, a falta de una sólida posición argumental, de una actitud inequívocamente crítica con el seguidismo institucional, recurre a estos procedimientos que lejos de intentar hurgar en la verdad, de restituir códigos vulnerados, buscan en realidad instalar prácticas de ordalías que poco tienen que ver con los fines que enuncian .
Se trata entonces de pruebas de fuerza que no pretenden determinar quien dice la verdad, no buscan restituir razón, sino paralizar a la víctima de las acusaciones.
Lo burdo, y a su vez irónico se instala que al responder a estas se cae en la trampa de convalidar tan perverso procedimiento,
La respuesta, por bien estructurada que se presente, se muestra finalmente aquiescente, legitimante hacia esta especie de tribunal de alzada súper determinado por alguien que ya no está pero que designó un albacea que toma para sí la función de juzgar, junto con una panoplia de allegados que hacen las veces de testigos Kafkianos de un proceso que poco tiene que ver con hacer aparecer la verdad, es un operador de derecho y no un operador de verdad o apofántico es una válvula de paso, una especie de trueque de la fuerza por el derecho, especie de shifter que transforma acusación en fuerza para consagrar derechos.
Raúl Sendic Jr., se refirió a la ocupación de tierras de Colonia España, ya hace algunos años diciendo que su Estado Mayor se encontraba situado en un departamento de Montevideo.
Su pueril intento de descalificar al Flaco , sólo podía poner en tela de juicio la ubicación táctica más conveniente de ese estado mayor pero no la justeza oportuna de tal decisión, habida cuenta de su posterior conducta vinculada al acceso a la tierra y las desocupaciones manu militari que promovió el gobierno a cuál sirve de manera diligente.
Otro tanto sucedió con menos visibilidad pero con igual vehemencia vinculado a los sistemáticos intentos de descalificación de Nicolás Estévez y otros compañeros por no renunciar a su independencia política.
Creo saludable tomar las medidas cautelares para desterrar estas actitudes del espacio, a riesgo de que comience a reproducir aquellas prácticas de uso de las cuáles tomó distancia en sus inicios para construir un espacio crítico y participativo ,lejos de peones del veneno que hacen caudal al seguidismo institucional.
Un autentico (y cada vez más) decadente