América Latina es dependiente y no tendrá desarrollo mientras sus gobiernos pretendan hacerlo dentro del sistema Capitalista, la globalización no es más que la etapa superior, el imperialismo se expresa económicamente bajo nuevas formas de tenencia de los medios de producción incluyendo la tierra. La ruptura con el sistema es la única salida acorde a las necesidades de las grandes mayorías oprimidas del continente.
En América la pobre no hay lugar para la social democracia, eso se vino a pique porque las mentiras tienen patas cortas, todo el bienestar europeo lo pagamos los sudacas durante años a través de sus multinacionales, que ahora en la desespera de la ganancia fácil, se unieron a los especuladores inmobiliarios y financieros y se fundieron simplemente porque la gente que se endeudo con ellos era imposible que pudiera pagar.
Por eso es importante incorporar en las acciones antisistema la batalla contra el consumismo, porque hay que armar la cabeza del trabajador para que se organice y luche, pero no se puede promover esa lucha sin escatimar esfuerzos contra el flagelo del consumo: expresado como una hidra envenenada de múltiples ramas: artículos de consumo superfluos, alcohol, drogas, entretenimiento, prostitución, medicamentos, la propia comida en forma desproporcionada genera conductas adictivas, todo es un combo consumista que la sociedad nos plantea como meta contrabandeada en nuestro subconsciente, con todas sus técnicas.