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Uruguay -UN SENADO RACISTA Y MERCENARIO-

 

Ayer 20 de diciembre el Senado dio media sanción a la prórroga de la autorización para el envío de tropas uruguayas a Haití. Por primera vez desde la actitud digna de Guillermo Chifflet que se negó a votar en el año 2005, han aparecido discrepancias abiertas sobre el tema en la bancada del Frente Amplio.

Saludamos a los que, con actitudes diferentes, se negaron esta vez a votar.

Los argumentos de los que votan por mantener la ocupación militar en Haití son, en muchos casos descaradamente mercenarios:

a) El beneficio económico de los soldados. Pasan por alto el hecho de que eso es a costa del derecho de otros pueblos,  que "la casita" que van allí a conseguir es a costa de que cientos de miles de haitianos sigan viviendo en carpas.

El costo de la ocupación militar es varias veces mayor a toda la ayuda humanitaria que recibe Haití.

b) Las oportunidades de entrenamiento en combates reales. Según parece, sin importar quién caiga, y si esas agresiones incluyen masacres contra gente desarmada como en Cité Soleil. Las llamadas "misiones de paz" se ven como una oportunidad para que los militares aprender a matar, y los pueblos agredidos son apenas el insumo.

c) Pequeños dividendos en política exterior, sin prestar mucha atención a la política de que se trate. Más de veinte mil uruguayos han participado en estas acciones armadas en el exterior en sesenta años. No hubo ninguna discusión ni decisión soberana de nuestro pueblo, al que ni siquiera se lo informa y se ocultan o minimizan hechos como los casos de violaciones.

Algunos senadores presentan estos antecedentes para  decir: ¿por qué entonces tanto problema en esta nueva intervención?

Lo único que han hecho los gobiernos de turno es amoldarse a la avidez militar de prestar servicios al  imperialismo a cambio de algún beneficio corporativo.

Otros senadores se justifican en las resoluciones de Naciones Unidas y su plan de "estabilización" de Haití, desconociendo tanto los resultados reales que trajo la ocupación como el hecho fundamental de que cualquier intervención de este tipo se hace avasallando la soberanía haitiana, y acompañada de represión, muerte, y vejámenes.

Si las Naciones Unidas ni se dan por enteradas de estos hechos, más inaceptable aun es que nuestros senadores se quejen  de que hayan tenido demasiada trascendencia.

Las excusas que se ponen para esta intervención podrían aplicarse por igual a cualquier país de la región, Uruguay incluido.

Esta intervención además está sostenida mayoritariamente por países de la región, que quieren coordinar entre sí "respetando la soberanía de cada Estado" (Declaración de Asunción, agosto de este año); la soberanía de todos menos la de Haití.

Resulta asombroso además, que los parlamentarios digan abiertamente que han venido aprobando hasta ahora intervenciones militares sin prestarles mucha atención, sin conocimiento, o incluso dejando de lado sus propias opiniones y su compromiso con quienes los votaron.

La "disciplina partidaria" que aducen no incluye, según parece, la disciplina hacia sus representados, por los cuales están allí, y a quienes no les solicitaron el voto para hacer esto.

Llamamos a todos al repudio de esta actitud mercenaria, imperialista y racista, tomada además con ligereza irresponsable por parte del parlamento.



COORDINADORA POR EL RETIRO DE TROPAS DE HAITÍ

 


NEGROS SON BLANCOS


LAS ABERRANTES RAZONES DE ALGUNOS SENADORES



Tal vez Carlos Baráibar nos recuerde; un pequeño grupo en las barras del Senado ese día cuando se discutía la prórroga del envió de tropas a Haití.

Él estaba fundamentando a favor, quejándose entre otras cosas de que las escenas de violación de un joven haitiano por parte de los efectivos militares uruguayos allá, hubiesen tenido tanta difusión internacional, desprestigiando de esa forma a la llamada "misión de paz". Esa campaña, sostenía Baráibar estaba orquesta por fuerzas interesadas en que la MINUSTAH se retiren de Haití, para beneficio de los narcotraficantes que operan en la isla. En ese momento advirtió que le hacían señas desde la barra, tal vez no supo interpretarlas.


Lo que estábamos diciendo era:  ¡Nosotros somos narcotraficantes!

Así sería de acuerdo a su razonamiento. Porque efectivamente, nosotros somos parte de una campaña internacional para exigir el retiro inmediato de Haití de todas las tropas extranjeras de ocupación, y en particular de las uruguayas.

Que a la violación de la soberanía haitiana que esta intervención militar significa, contrariando a la propia Carta de Naciones Unidas, agregan estas otras violaciones aberrantes por iniciativa individual, y con la complicidad de los mandos militares.

Con la complicidad y tolerancia irresponsable del parlamento, que entre tanta comisión investigadora no se preocupó en ocho años de investigar en forma independiente ninguno de los hechos que se han venido denunciando este tiempo.

Varias represiones sangrientas contra gente desarmada con decenas de muertos, homicidios, violaciones y abusos sexuales, la responsabilidad por la introducción del cólera en Haití, un accidente aéreo fatal cuando se mandó pilotos sin suficiente experiencia falseando información, y los millonarios actos de corrupción 

El Senado votó la prórroga por veinte votos sobre veinte en sala. Constanza Moreira fundamentó en contra y se retiró. Alberto Curiel estuvo en la sesión pero no al momento de votar. Eduardo Lorier habló en contra y votó a favor. Carmen Beramendi habló de la falta de discusión que ha tenido el tema, y votó a favor. Hablaron a favor Jorge Saravia, Carlos Baráibar y Rodolfo Nin. El miembro informante fue Luis Rosadilla.

Baráibar y otros senadores se quejaban de "a qué tanto discutir esta intervención militar en particular, si habían venido aprobando a tapas cerradas muchas otras todo este tiempo". Veintitrés mil hombres según Baráibar ha mandado Uruguay a estas misiones al cabo de los años. Somos un país que destina casi toda su "defensa" a participar en ocupaciones militares en el resto del mundo.


Y a los senadores les molesta que se les venga a pedir cuentas por un caso.

¿Por qué no seguir así como venían hasta ahora?

¿Qué tanto puede importar que esos sean actos de guerra, disponiendo de vidas humanas?

¿Qué tanto importa quién mata y quién muere, y por qué?

¿Qué tanto importa que ese destino principal y casi único de las fuerzas de "defensa" contradiga totalmente sus supuestos objetivos, y consuma disparatadamente el presupuesto nacional?

¿A quién le importa los resultados reales, si acaso sirven a la paz o si sirven al saqueo?

Decía Baráibar que durante años vino votando estos envíos de tropas sin saber demasiado lo que hacía y sin detenerse a estudiar el tema.

La primera razón aducida, también por Saravia quién se refirió extensamente a ello, es la razón descaradamente mercenaria.

Se trata de obtener un beneficio económico para los militares, la oportunidad de hacerse una casita. A un "ejército pobre" según ellos (que consume más que varios ministerios juntos) hay que buscarles algún rebusque. No alcanza tampoco con lo que obtienen ilegalmente por haberse apropiado de aviación civil, o los parques nacionales.

Baráibar agrega además otra razón, poniendo por fin en palabras lo que muchos otros manejan: La pretendida necesidad de que los efectivos militares tengan un entrenamiento en combates reales.

Puso como ejemplo la misión en el Congo, destino por el cual han pasado 9000 hombres, un tercio de la "defensa nacional". 

Uruguay tiene el doble de soldados por habitante que el promedio de la región, cuatro veces más que Argentina y Brasil, con peso relativo sobre el presupuesto parecido al de Estados Unidos. De esos militares, uno de cada tres fue destinado al Congo en algún momento.

Y el Senado no se ha enterado aún por qué, a quién se beneficia y a quién se afecta. No le interesa mucho el tema; en definitiva poca cosa es una guerra.

La Segunda Guerra del Congo o "guerra del coltán" (mezcla mineral ávidamente  requerido por la industria electrónica) involucró a nueve países y varias fracciones internas, entre 1998 y el 2003, aunque en realidad continúa hasta la actualidad.

Costó casi cuatro millones de vidas, y siguen muriendo en ella cien cada día. Naciones Unidas interviene en 1999, aumenta luego sus efectivos y sigue prorrogando la intervención. En trece años no ha conseguido la paz, como tampoco en ningún lugar del mundo al que hayan ido las "misiones de paz"

Esta es además una guerra de niños, no en el sentido metafórico, sino en el sentido literal: reclutó por la fuerza a 300 mil niños soldados. Diez veces las fuerzas armadas uruguayas, porque allí los niños abundan en todo.

La corrupción de los mandos de las distintas fracciones militares las hace disputar por el recurso minero para beneficio de las trasnacionales que lo explotan, y torna incontenible la guerra.

Esa corrupción militar es la secuela del colonialismo, y se perpetúa por la continuidad del mismo modelo productivo. Naciones Unidas busca que dejen de matarse entre ellos y vayan todos a trabajar a las minas, también los niños.

Decía el ex ministro de defensa José Bayardi que la participación de Uruguay en la misión del Congo está bien vista porque nuestro país no tiene intereses mineros allí. Es lógico, porque  nunca es bueno que el guardián meta la mano en lo que fue a cuidar. Su finalidad es garantizar la seguridad del negocio.

Lo que es indecente en el caso de Uruguay es tomar la guerra por negocio. Como Rosales, que se quejaba del recargo del trabajo de los militares en Haití por tener que hacer alguna  ayuda humanitaria que no estaba prevista en el contrato, y decía textualmente: llega un punto en que no es negocio.

La guerra, sus causas, o cómo podría evitarse, no les mueve un pelo a estos senadores. Lo que quieren es una oportunidad para los soldados. Que hagan unos mangos y se entrenen en el combate, sin importar demasiado quién muere,  esos sirven de materia prima para el entrenamiento de nuestros soldados, y la otra materia prima se la llevan los que pagan..

Y así las cosas, ¿qué tanto interés por Haití?

Nin, que cayó tarde y estuvo un rato, se anotó para decir que retirar las tropas de Haití sería como decirle a los haitianos: "Nos importa un bledo lo que pase con ustedes"

Como ni se molestó en estar desde el principio o informarse, nunca escuchó que el reclamo del retiro de tropas es para destinar más esfuerzo y recursos a la verdadera ayuda humanitaria, no militarizada. No se enteró que Cuba y Venezuela están en Haití con un contingente médico sostenido durante años, sin un soldado. No escuchó a Constanza decir que el costo de la intervención militar es ocho veces mayor que todos los planes de ayuda hacia los haitianos, ni tampoco la corrección que le hizo Rosadilla: no es ocho veces mayor, apenas seis veces y media.

Por supuesto que si en el Congo todas las fuerzas de Naciones Unidas no han detenido la guerra, poca cosa han podido hacer los uruguayos. En la reciente crisis en la ciudad de Goma se fueron a cuidar un aeropuerto, que no era ni podría ser objetivo militar de ninguno de los bandos, por el tipo de guerra y los recursos con que cuentan.

A estos senadores les preocupa lo que les pueda ocurrir a los muchachos que fueron a buscar unos mangos y entrenarse en ese mar de sangre y miseria. La sangre y la miseria de los que están allí, las que de alguna manera contribuyen a sostener, su vida o su muerte, no les importa mucho.

Pero si en el Congo hay una guerra, no la hay en Haití. El mismo informe de Naciones Unidas que algunos senadores no se molestaron en leer, lo dice.

Hay miseria, explotación, luchas sociales, y también delitos, como en cualquier país del continente. Los actos de represión de la MINUSTAH, como las tres masacres de Cité Soleil, son contra gente desarmada.

Parece que estos senadores se olvidaron, las fuerzas armadas uruguayas no necesitan entrenamiento para la represión de un pueblo desarmado. En eso tienen experiencia.

Discrepamos, eso sí, con una frase de lo que dijo Constanza sorbe la situación de Haití: "Para muestra basta un botón".

No es uno, son mil. Los negros son el blanco

FERNANDO MOYANO

 

AGRADECIMIENTO A LA COORDINADORA URUGUAYA

Córdoba, 21 de diciembre de 2012

El sistema neocolonial que prevalece actualmente en Haití, tiene una característica muy singular: los verdaderos colonos no tienen la necesidad de mantener su presencia y dominación mediante el envío de sus propias fuerzas militares.

Esto quedó en evidencia desde la imposición por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en junio de 2004 hasta nuestros días de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) obedeciendo a una orden del imperialismo norteamericano.

En efecto, la MINUSTAH, como fuerza de ocupación al servicio de los intereses de los países imperialistas como así también de la oligarquía haitiana, ha sido en los hechos la máquina de terror que sostiene el orden neocolonial.

Sí, queridos/as cros/as del Uruguay, la MINUSTAH ha sido la fuerza que ha violado -y viola- la soberanía y la autodeterminación del pueblo haitiano; la que ha asesinado a bebés en sus cunas, niños, y destruido ranchitos en barriadas populares; la que ha reprimido las manifestaciones populares en contra de la carestía de la vida; la que ha intervenido de manera criminal con la Policía Nacional de Haití (PNH) en contra de los trabajadores cuando estos últimos reclamaban la aplicación del aumento salarial de 200 Gourdes; la que varios de sus miembros han cometido violaciones y otros tipos de abusos sexuales sobre niñas, mujeres y jóvenes de Haití; la que varias investigaciones científicas denuncian como responsable de la introducción del cólera que ya provocó más de 7.000 muertos y más de 600.000 infectados; la que ha contribuido a la realización de varias farsas electorales instalando en los distintos aparatos del Estado auténticos vasallos; la que no ha sido de ninguna utilidad durante y después del terremoto del 12 de enero de 2010 que devastó buena parte del país y provocó más de 300.000 muertos.

En este contexto, y sin lugar a dudas, la MINUSTAH es una máquina de destrucción de la dignidad de todo un pueblo y está cometiendo un genocidio.

Pero dentro de esta singularidad, cabe resaltar la participación de varios militares latinoamericanos enviados por gobiernos autodenominados democráticos y progresistas en esta empresa neocolonial. Una participación que sus mentores tratan de justificar alegando que se trata de una ayuda humanitaria al pueblo haitiano y una valiente e inteligente decisión política para evitar la ocupación de Haití por los norteamericanos.

Es decir, se trata de una ¡¡operación antiimperialista!! Explicación tan cínica y cruel como la participación en sí misma, pues todos los dirigentes latinoamericanos conocen perfectamente quienes arman estos tipos de Resoluciones en el Consejo de Seguridad. Resoluciones que expresan siempre viles intereses personales, los del gran capital y marcados por el racismo.

Saben que la ONU y sobre todo su Consejo de Seguridad, no son dirigidos por estúpidos como tampoco son guardianes de la paz mundial sino que funcionan como Ministerios dependientes fundamentalmente del gobierno norteamericano y de las cinco potencias con derecho a veto en dicho Consejo.

Sí, saben perfectamente que los principales dirigentes de estos organismos internacionales son indiferentes hacia la tragedia que soporta el 80% de los 9 millones de habitantes de Haití. Además, conocen muy bien las causas de dicha tragedia. Prefieren construir relatos llenos de mentiras y hasta de incoherencias.

Por ejemplo, dicen que están allí por decisión de UNASUR, pero para retirarse eso depende de la ONU.

¿Quién entiende semejante disparate? Disparate aún mayor si se recuerda que la MINUSTAH ha sido creada a partir de la aprobación de la Resolución 1542 en el Consejo de Seguridad y no en una Asamblea de UNASUR.

Así, un pequeño país está siendo destruido, su pueblo humillado mientras que otros se atribuye el derecho de decidir por ese pueblo y actuar en su nombre. Así, también, -como en cualquier genocidio- las mentiras son imprescindibles, y éstas son tan crueles como las propias balas que tiran los soldados de la MINUSTAH masacrando a contestatarios haitianos en las calles y barriadas. Y es a este espectáculo vergonzoso y cínico que nos someten año tras año desde 2004 los parlamentarios latinoamericanos cuando han de votar la prórroga o renovación de sus tropas en Haití luego de enormes campañas de manipulación de la opinión pública.

En este contexto, me pregunto.

¿Somos todos seres humanos, o algunos son o se sienten más humanos que otros?

Pues en este esquema de dominación, presentan al pueblo haitiano como incapaz de resolver sus problemas y a la MINUSTAH como la organización angelical llena de humanismo y espíritu de sacrificio que protege al pueblo haitiano y ayuda a la reconstrucción del Estado haitiano.

Una Misión que los haitianos tendrían que agradecer, respetar y hasta venerar.

En efecto, esos “muchachitos” de la Paz, es decir los soldaditos de la MINUSTAH han dejado sus hogares, sus familiares y amigos para ir a un país lejano y desconocido ofrecer su ayuda.

Sin embargo, guardan silencio absoluto acerca de los “salarios” de esos soldaditos como así también acerca de las múltiples movilizaciones en Haití -como en varios países latinoamericanos- en contra de la MINUSTAH. Pero, afortunadamente, hay silencios que hablan….

Y el pueblo haitiano lo demostrará.

Por todo ello, del fondo de mi corazón agradezco a todos los miembros de la Coordinadora Uruguaya por el Retiro de las Tropas de la MINUSTAH por su valentía y solidaridad para con la lucha del pueblo haitiano al manifestar su oposición a viva voz y coraje en contra de la renovación por un año que el Senado otorgó a los militares uruguayos a pesar de la valiosa negativa de dos senadores -sobre todo la de la Senadora Constanza Moreira-.

Una excelente oportunidad, si me lo permiten, por favor, para recordar y saludar como siempre la actitud digna que tuvo Guillermo Chifflet en el recinto al oponerse desde el principio al envío de esas tropas y abandonar su cargo. Guillermo ya está en el corazón de los humildes de Haití.

Henry Boisrolin

Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina

 

VIDEOS DE LA MINUSTAH EN HAITÍ

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=TjcsI03PgnQ

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ngK_2MEjJpM