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Final de juego

 

Este es un  año electoral, en el que como en las  últimas elecciones, muy probablemente  la protesta social determine la agenda de campaña de todos los partidos. Es que las condiciones de vida de los trabajadores se deterioran a un ritmo de un ajuste inflacionario que ronda el 30%.

Es por esta razón que el año comienza en medio de luchas y negociaciones salariales, con el reconocimiento de esta situación hasta por los gremios “oficialistas”.

CETERA no aceptó en primera instancia la oferta de aumento salarial del gobierno y la CGT liderada por Antonio Caló, cuya fidelidad está atada a las posibilidades de la caja oficial, obligó al gobierno a aceptar la discusión del mínimo no imponible sobre el impuesto al salario.

Lo sobresaliente es que el gobierno reconoce que esta concesión, aunque termine licuada por las magras subas de salarios, implica una fuerte reducción en la recaudación fiscal, ya que las arcas del Estado se llenan fundamentalmente con el esfuerzo de los trabajadores, impuesto al salario e IVA mediante.

El trasfondo de esto es la crisis fiscal y el  agotamiento de la política económica de la última década. El fin del crecimiento a tasas chinas, las estimaciones para este año oscilan, pero la coincidencia es que rondará el 2%, agravado posiblemente si merma aún más la demanda de Brasil.

Desde el 2002, la recuperación de ciertas ramas de la industria hasta niveles cercanos a los '90, estuvo basada en el empeoramiento estructural de las condiciones de la clase obrera; más del 65% del personal del Ministerio de Trabajo de la Nación no forma parte de la planta permanente[1], la precarización es una parte sustancial de esta política económica y en la transferencia de una parte de la plusvalía del capital agroindustrial a las fracciones menos competitivas.

Sin embargo esto no redundó, en una reproducción ampliada de esos capitales, es decir en inversión y desarrollo técnico, como no podía ser de otra manera.

Es así que las transferencias y subsidios del Estado para sostener a estas fracciones de la clase dominante fueron acrecentándose. A raíz de esto es que se paga religiosamente la deuda y es un hecho el pago a los buitres que no ingresaron al último canje.

El objetivo es volver a los mercados de créditos pero a tasas más bajas como en los '90 (hoy se le exige a Argentina el 17% a debido a la parte de la deuda en default)

Por esa razón el kirchnerismo  recurrió a las “joyas de la abuela” o mejor dicho a la jubilación de los abuelos, ya que la estatización de las AFJP terminó siendo una transferencia de unos capitales a otros y la caja del ANSES es vaciada para sostener el modelo.

En la actualidad el 66% de la deuda pública es interna; está en manos del propio Estado (ANSES, Banco Nación) pero esta sangría es insuficiente para solventar el gasto público y los ingresos por retenciones al agro no son suficientes y están atados a los avatares de la demanda externa.

Entonces, en lugar de extraer recursos tocando a los grandes capitales, mineras, renta financiera, etc. el oficialismo (igual que haría toda la oposición patronal) descarga la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y la mayoría del pueblo, licuando el gasto con un fogonazo inflacionario[2]

Esta situación tiene otro factor que puede acelerar la crisis hacia una mayor devaluación, es la existencia de dos tipos de cambio, es decir un dólar oficial y un dólar paralelo (o real) que supera en más de un 50% al primero.

No sería imposible, sino todo lo contrario, que esto lleve a la especulación con las materias primas exportables, mermando el ingreso de divisas al Estado por retenciones y presionando para “acercar” el dólar oficial y el paralelo, lo que significaría una mayor devaluación y licuación de salarios.

Por donde se mire, las opciones del gobierno o la oposición patronal, son el ajuste y la descarga de la crisis sobre los trabajadores, es por eso  que debemos seguir impulsando las alternativas independientes orgánica y políticamente, con un programa que plantee las soluciones de fondo, las únicas posibles ante la situación actual y la crisis estructural, las de una salida anticapitalista, de los trabajadores y el pueblo.

[1]ACTA-CTA

[2]Perfil, Camino de una nueva crisis fiscal, 02/02,2013


FRENTE DE ACCIÓN REVOLUCIONARIA
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