Algunas aclaraciones
Las intervenciones airadas o serenas a partir de mi nota “Chávez, la salud y lo público” merecían aclaraciones que estuve impedido de hacer antes.
Ahora tenemos a Chávez muerto. Algo que lamento en varios sentidos.
Políticos. Que sin embargo no voy a abundar porque en ningún momento en la nota original me había dedicado a analizar esa política, que considero, como el mismo Chávez, un peronismo redivivo.
Mi nota procuró analizar el manejo de la información a que dio lugar la atroz peripecia sufrida por Chávez con ese cáncer invasivo y letal a mediano o corto plazo.
El análisis de ese manejo no rozaba siquiera el papel de Chávez en la circunstancia.
Si mi hipótesis tenía algún asidero era enjuiciando un culto a la personalidad en avance, en progresión geométrica.
Ese mismo avance del culto a Chávez iba reafirmando un cesarismo que hasta el mismo Chávez se encargó de afirmar cuando en una de sus últimas intervenciones públicas ninguneó a una periodista espetándole que era de poca monta o de poca altura (¿cultural, ideológica?) para dirigirle preguntas a él.
Pero Chávez ha cumplido una simpatiquísima función con su frescura, su simpatía de origen afro-latino-indoamericano, su pujanza, su precisión para “castigar” la presencia de EE.UU. en América Lapobre, algo que él el caribeño Chávez debía conocer muy bien.
Un compañero comentó la muerte de Chávez diciéndome que se lo había llevado en el momento justo para que quedara su resistencia antiimperialista y no se desarrollara su cesarismo cada vez, necesariamente, menos democrático.
Quienes trataron de entender mi nota como un tiro por elevación al progresismo burgués tan expandido hoy en América del Sur han visto de más. Porque el tema al que quise ceñirme fue a que pudo haber habido una muerte escamoteada. Escamoteada a las masas.
A “los protegidos” de la “revolución bolivariana”. Pero, ¿qué revolución si se necesita proteger tanto a los párvulos?
Sigo pensando que no hubo nada material, o social, que probara la vida de Chávez durante dos meses largos antes de su fallecimiento oficial. Pero reconozco que es muy difícil pensar en tamaño ocultamiento. Muy atinadas las consideraciones de MAIKI en este terreno, con Kim Il Sung, Chou en Lai, etcétera…
Pero entonces habría que haber explicado por qué se habló durante esos dos meses de tantos decretos firmados, de tantos despliegues de lucidez y actividad y ni una prueba fehaciente… cómo se puede fotografiar con hijas y no con presidentes “compañeros” ¿? Es insostenible.
En realidad es todo un dato que sea prensa de derecha la que haya cuestionado la foto con las hijas por una serie de detalles francamente intragables, insostenibles. La verdad no se la tendríamos que dejar nunca al periodismo de derecha que vive del engaño. Muy mal andamos cuando les cedemos tal función a los enemigos jurados de todos los pueblos, de todos los pobres del planeta.
Luis E. Sabini Fernández
8 / 3 / 2013