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¡Viva el 14 de abril de los que no aflojan!

 

"Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza".

(Antonio Gramsci, Cerdeña, 22 de enero de 1891 - Roma, 27 de abril de 1937).

El viernes 14 de abril de 1972 se despertó lleno de un frío súbito, húmedo, de carácter fuerte, pendenciero, casi.

Era un frío geniudo, embroncado, dispuesto a recordarnos que no hemos nacido para madrugar para otros ni para que otros duerman hasta el mediodía, calentitos, bien arropados, bien morfados, bien cuidaditos, mientras nosotros nos matamos laburando para ellos.

Aquel día de abril amanecía dispuesto a decirnos que no somos bestias de carga abusadas para que una manga de zánganos amasen fortuna con nuestros madrugones, con nuestro cansancio y nuestra alienación, con esta especie de locura invisible que se va adueñando de vos hasta dejarte tan idiotizado que ni sabés dónde van a parar los frutos de tanto sacrificio sin fin, ni te importa demasiado saberlo, ya, de tan reventado que te han venido dejando.

Aquel 14 de abril se desperezó resuelto a ser un día que la historia jamás olvidaría ni con un ataque de amnesia aguda y sin remedio.

Estiró sus brazos con la energía reciclada que le había sobrado del día anterior, jornada de gigantesco paro general, de un acatamiento masivo pocas veces visto; y se lanzó a querer resolver de un solo arrebato de furia justiciera y cimarrona, un asunto que ya era EL ASUNTO desde los viejos tiempos de los comienzos de la miserable opresión del capitalismo, también en el “Uruguay civilista” de Don José Batlle y Ordóñez:

la impunidad de los poderosos y sus mandaderos del terrorismo de Estado, la “invulnerabilidad” de los que golpean fuerte y bajo para que sigas idiotizado eternamente y ni se te ocurra despertarte una mañana con ganas de sacarte de encima la garrapata burguesa que crece y crece con tus madrugones, con tu sudor y con tu sangre, con tu vida y con tu muerte.

Tanto se había acentuado EL ASUNTO en esos tiempos, que, desdichadamente, el odio de abajo no pudo ser totalmente cómplice de la astucia y no jugó en equipo, y muchos creímos que una buena trompada en el hocico le haría bajar los humos a una impunidad que, sin embargo, ya tenía sus buenos aliados entre algunos de los que les pagamos la carrera de “dotores”, para jodernos, y otros, por supuesto, a los que les pagamos la de represores en la fatal ilusión de que serán los defensores de la patria y sus fronteras (!!!).

Ese odio justificado y legítimo, aunque distanciado del que crece y se va haciendo inderrotable en la sagacidad y la picardía silenciosas de los humildes que lo van incubando subrepticiamente para que el parate final sea contundente e irreversible; ese odio de frío y de no poder seguir viendo cómo te bajaban compañeras y compañeros fusilados a malsalva, desplegados l@s hijosdemilput@s en vehículos oficiales de chapas embarradas o el “colachata” con chapas cambiadas de algún “profesor de historia”, gorila y asesino aunque muy modosito y delicado… ese odio golpeó fuerte en las sienes del terrorismo de Estado, tanto que ya al mediodía de ese viernes de frío, el odio “inteligente” de la burguesía sacó al escuadrón a la calle, a plena luz natural, sin disfraces, sin capuchas, de uniforme, de charreteras, anticipando el odio antipueblo organizado que duraría una docena de años, que ya estaba decidido una docena de años antes y que se vengó con estas desaparecidas y estos desaparecidos nuestros a los que una desvergonzada “suprema corte de justicia” no considera víctimas de delitos de lesa humanidad.

Ni antes, ni durante, ni después del “proceso cívico-militar”, a ninguno de estos “dotorcitos” de aterciopelado pellejo, se le ocurrió actuar de oficio para enjuiciar a los asesinos “legales” del 14 y del 17 de abril. No hubo una ni uno solo dispuestos a indagar nada.

Hoy, 14 de abril del 2013, nuestro odio reflejo aprendió del odio inteligente, y no sale ni un disparo de abajo, ni un empujón, ni un buen salivazo en la jeta de algún gorilón descubierto o encubierto; nos hacen desfilar por jefatura como dibujitos animados, parecemos unos pobres pastorcitos nabos y turulatos, unas payasitas y unos payasitos ridículos de la “democracia tutelada” que inventaron Sanguinetti y Jorgito para reoxigenar el verso republicano y el cuento del PBI, que crece y crece y las megainversiones que nos colocarán en el primer mundo hecho moco…

Pero hoy, 41 años después, a diferencia de aquel viernes y aquel lunes siguiente –el 17 de abril, el de la cobarde matanza de la 20-- de crimen y castigo fascistas, el gorilaje se condena solito y sus nombres van saliendo de la clandestinidad y empiezan a estar en boca de un pueblo que también parece el pastorcito nabo, pero que junta bronca sin aspavientos y que pelea consigo mismo para vencerse en el miedo dejado por aquellos “dotorcitos” y “botoncitos” de los ´70 avivado por los de hoy, y que va abriendo sus ojos más niños para entender que la fiera es grande y sin escrúpulos y que no será con buenos modales ni con arrebatos cimarrones que caerá como debe caer.

Hoy, abril del ´13, Nicolás Groop, Norma Pagliano, Ivette Giménez, Luis Martirena, Jorge Candán, Armando Blanco, Gabriel Schroeder y Horacio Rovira, no son muertos que caminan y deambulan rogando justicia; son muchachada derrotando al derrotismo, mirando al pasado no para simplemente saber de historia; hoy Nicolás Groop, Norma Pagliano, Ivette Giménez, Luis Martirena, Jorge Candán, Armando Blanco, Gabriel Schroeder y Horacio Rovira, viven y luchan haciendo la historia, nuestra historia, de la que nadie podrá olvidar aquel 14 de abril frío y embroncado en el que el odio cimarrón dejó de chamuyar con el odio pícaro y sucuchado de un pueblo que, cabizbajo y todo, mastica bronca y traga saliva, pero no mierda.

Este 14 de abril no habrá ni una bala salida del pueblo; los gorilas pueden congregarse a rendirle homenaje a sus “mártires”, tranquilos, nomás…

Que acumulen fuerzas, que veneren a los que quieran, incluso a los que cayeron bajo “fuego amigo” ya desde los tiempos de Pacheco, cuando aprovechaban los operativos antitupas para cobrarse viejas facturas entre camaradas.

¡Verdad Revolucionaria y Justicia de veras con nuestros queridísimos Nicolás Groop, Norma Pagliano, Ivette Giménez, Luis Martirena, Jorge Candán, Armando Blanco, Gabriel Schroeder y Horacio Rovira! .

¡Viva el 14 de abril de los que no aflojan!. ¡Arriba los que luchan por la Revolución por la que dieron sus vidas los caídos el 14 y el 17 de abril de 1972!.

¡Habrá revolución Socialista porque ellos la siguen reclamando con su ejemplo y su presencia entrañable e imperecedera, Hasta la Victoria, Siempre!!!.

Gabriel –Saracho- Carbajales, Montevideo, 14 de abril de 2013