Leer, en alguna página alternativa los “recordatorios” al 14 de Abril, es un pasaje desolador por el catálogo de las incongruencias, contradicciones y confusiones. Muy sueltos de cuerpo, el recordador o el equipo que lo ayuda, citan profusamente al Sr. EFH.
Da un poco para escandalizarse porque el Sr. EFH es el menos indicado para reseñar aquellos hechos.
Es un poco –o mucho- hacerle traición a los asesinados.
O sea, recordar un hecho que merece recordarse citando al personaje menos indicado para hacer señalamientos, crónica de los sucesos, o resumen político de los mismos.
Y es necesario señalarlo porque el periodismo alternativo debe ser antes que nada consecuencia
¿De qué sirve publicar las fotitos del Sr. EFH con un cintillo crítico debajo?, cuando en el texto se le cita extensamente y para el lector queda la referencia futura de que el intérprete cabal y autorizado de aquellos lamentables hechos es…el Sr. EFH!!!
Peor es aún –porque va en el mismo sentido- citar al Sr. Cámpora (David Cámpora, "Esteban")
A Cámpora y a EFH hay que citarlos pero para preguntarle otras cosas.
¿Por qué por ejemplo mataron a Martirena al abrir la puerta, cuando los del berretín debían antes de que se abriera la puerta tener la alarma encendida como forma de comunicar situaciones repentinas e imprevistas?
(Todos los berretines tenían alarma en forma de una luz que se encendía).
¿Desde qué momento los que estaban en el berretín estaban en la casa? ¿Un día, unas horas, cuánto tiempo previo antes?
Todo esto es muy importante porque el Sr. EFH estaba ya en la dirección y debía saber perfectamente bien, que el 14 era un día en el que podían venir “rebotes” y por lo tanto ciertas cosas, en ciertos lugares, no debían caer en poder del enemigo.
A más que se impone un estado de alerta permanente, durante las horas inmediatamente posteriores con vigilancia de la calle, etc., etc., ya que podía seguirse por radio los acontecimientos. La “cosa” no es tan sencilla de que estábamos como todos los días haciendo trabajo de oficina y de repente, sin saber nada, nos cayó la taquería. No seamos ingenuos.
¿Qué materiales del berretin se encontraban allí? (se dice que el famoso “organigrama”) (1)
¿Porqué esos papeles y otros importantes no fueron destruidos? (el ERP argentino en medio de tiroteos con las fuerzas represivas quemaba esos materiales al mismo tiempo que se tiroteaba para permitir la evacuación de jefes y responsables, algunos de ellos uruguayos y chilenos, la cuestión de la posible evacuación estaba perfectamente aclarada antes de que se llegara a la eventualidad, así todo el mundo sabía que tenía que hacer).
Las heridas del Sr. EFH que ahora se dicen eran 5, que provocaron tres heridas (garganta, pie y pierna) eran de tal gravedad que impedían realizar esos menesteres o perdió Cámpora (2) la cabeza? ¿Eran las balas del calibre 30 anti-aéreas o se debían a armas menores, tipo 9 mms. ?
A nadie le importa la repetición de la sanata “heroica” que ellos mismos afirman: se salvaron por milagro. Simplemente por un motivo: lo cuentan los mismos beneficiados, y no hay quién pueda contradecirlos, son los que salieron vivos.
El Sr. EFH en alguna oportunidad ha contado que la bala del pie se le salió “sola” algunos meses después. En Punta Rieles no recuerdo haberlo visto rengueando. ¿Las otras que envergadura tenían, porque la frase “Campitos soy YO, el Ñato” implica que la de la garganta tampoco era de gravedad alguna? ¿Y la de la pierna?
¿No estaremos ante rozones sin mayor importancia que no impiden el combate, la resistencia, la quema de documentos y el auxilio a los otros antes de que los asesinaran?
Hay también otras preguntas pertinentes.
¿La casa de marras tenía dos entradas? ¿Se podía entrar por el frente, pero existía alguna posibilidad extra de entrada, desde otra calle por el fondo?
¿Esa entrada o entradas, permitían transitar algún vehículo y conectaban con algún garaje?
Todas estas cuestiones que son muy importantes se obvian, año tras año. Pero hay más.
Se sigue citando las palabras “parlamentarias” viejas del Sr. EFH, como si no supiéramos todo lo que ha hecho después.
Y entonces, se reproduce una vez más que él “se siente responsable porque entonces era un jefe” y se reitera en el mensaje que después le permitió alentar “reconciliaciones entre combatientes”, cuestión que toda la prensa alternativa rechaza y buena parte del público.
Entonces ¿en qué quedamos? ¿Andamos haciendo la apología del Eleuterio, o no nos damos cuenta de lo que publicamos?
Yo hace mucho tiempo, (desde el 72 donde discutí estas cuestiones en Jefatura con el Sr. EFH) en que no estoy de acuerdo con sanatas. Solo que con el tiempo pude acumular más materiales comprobatorios de todas aquellos iniciales desacuerdos con respecto a las negociaciones. Las negociaciones fueron un libretazo de algunos.
No tuvieron nunca sanción orgánica alguna. Y hoy estoy más firme que nunca en que tenían la finalidad de facilitar el seguimiento y final captura de Raúl Sendic.
No creo que haya compañeros que acepten –a poco se les pregunte específicamente sobre el tema- que negociaciones en medio de un levantamiento del cese al fuego (lo habíamos hecho a fin de año, en documento público que se difundió con la toma de cierto aeropuerto del interior del país), implican que el enemigo deja de conducir operaciones militares. Más aún sabiendo –como se sabe hoy día- que había fracciones políticas y militares que no querían negociación alguna y seguían operando buscando destruir al enemigo que éramos nosotros.
Hay sin embargo –aún más incongruencias.
Cuando se repite el argumento (del libro “Sendic” de Samuel “el Bolita” Blixen) de que el 14 de Abril respondió a un pedido del movimiento de masas que estaba siendo atacado por los Escuadrones Caza-Tupamaros y se señala siguiendo la argumentación del autor (o sea Blixen) de que se cayó de lleno en una trampa astutamente preparada por el enemigo que estaba preparado de antemano para la misma y la esperaba para lanzarse al accionar “con todo”. Repetimos así, un argumento del “aparato”.
Y es bien curioso porque el “aparato” por entonces insistía en que “era indestructible”
Tan indestructible se sentía que estaba dispuesto a ir por más como lo ejemplifica la declaración de diciembre cuando se levanta “la tregua”. Pero cuando al mismo “aparato” lo desbaratan en unas pocas semanas, entonces los “aparatistas del aparato” se acuerdan de que los metieron en una trampa (quién, quiénes?).
Mirá pibe, habría que decirles, si no te gustan las patadas, no juegues al futbol, pero si jugás al futbol sabes bien lo que puede pasar, ¿o vos te caíste de la higuera cuando eras chiquitito?
El “aparatismo” siempre ha sido así.
Está separado de las masas y de la gente. No puede conectar con las mismas directamente, en diálogo franco, intentando orientarse e interpretar. Se relaciona “desde arriba del banquito”. Siempre tiene que estar en situación dominante porque es consciente de que es una minoría insignificante, que no tiene argumentos ni razones. El aparatismo es una fase larvada, inicial, del “burocratismo”.
Hoy consideran que se equivocaron, pero no tenían –entonces- ninguna alternativa para enfrentar a los grupos paramilitares organizados desde el mismo estado. Ni siquiera lo intentaron.
Podían haber hecho un llamado a la auto-organización de los agredidos, podían haber puesto parte del “aparato” al servicio de los agredidos. Podían haber entregado las armas que después cayeron en “El Caraguatá” (4).
No, decidieron, una vez más, sustituirlos y lanzaron el 14 de Abril del cual hoy día se arrepienten. Y lo peos es que la prensa alternativa reproduzca sus argumentos, sin siquiera enmendarlos.
Las bases en cambio tienen otra posición: los asesinos del Escuadrón, están todos ellos bien muertos. Como bien muerto esta Mitrione.
Y en eso se separan las aguas fundamentalmente. Que cada cual elija bando.
En una nota anterior nos hemos referido parcialmente a los “aparatistas”. Evaluar su número es –nos parece importante- y hemos hecho un intento primario. En la Tercera Convención (diciembre del 85) los aparatistas eran 827 aproximadamente. En la Cuarta Convención (junio del 87) ya habían descendido a 625 (3)
Después siguieron descendiendo hasta la situación actual en la que están en su inmensa mayoría “perchados” y con su carga de cuitas, resentimientos e injusticias particulares, una verdadera Armada Brancaleone del Despiporre.
Todos esos aparatistas se caracterizaron siempre, en la interna, por su tremendo atraso político. Nunca tuvieron una visión amplia del trabajo político, ni comprendieron a cabalidad la cuestión de lo político-militar. Por eso fueron las víctimas de todas las jugarretas de EFH, que tenía sobre ellos una ventaja indudable: sabía hacia donde iba y cambiaba el discurso de acuerdo al público que tenía (la mentada “cintura”).
Pero aparte los aparatistas tienen otro pecado a cuestas que no es para nada venial: se creyeron que ellos eran los “héroes” de Carlyle, los imprescindibles, los únicos que se las sabían todas y que eran los únicos autorizados a decidir por los demás.
Nunca creyeron en la democracia orgánica, la violaron constantemente.
Y terminaron como hoy están, sin poder explicarse qué carajo pasó.
Sin capacidad para reconstituirse, sin capacidad de reacción colectiva mínima. Todos son personajes, todos son insustituibles y así no puede haber ni equipo, ni coordinación. Dejaron siquitrillar compañeros sin inmutarse y finalmente fueron ellos mismos víctimas de su inicial despreocupación e indiferencia.
El 6 de junio de 1988, un viejo militante del MLN-Tupamaros, el Ing. Amílcar Manera Lluveras se refirió a estos temas, vale la pena trascribirlo:
“Individuos disolventes medran en todos los niveles y a veces se los promueve o son electos. Las chacras prosperan y nadie les mete mano. Algunas de ellas están estancadas, mientras otras tienden a ser estancias. Tendemos a transformarnos en una federación de chacras, llámense estas zonales, comisiones u órganos diversos”….”En resumen, estamos construyendo un gran estrado, sobre una base de palos podridos. Seguimos agregando andamios y telones ostentosos, sin preocuparnos por consolidar ideológicamente la base.
Hoy nos deslumbramos con nuestro propio brillo visto desde el exterior, que es el reflejo de una imagen ficticia estucada sobre una leyenda construida por otros, y quizás ahora refrendada por nosotros mismos, cometiendo una irresponsabilidad histórica que un día nos costará cara”.
El “Inge” o “El Coruja” centraba en su carta el centro de todas las carencias en la dirección misma y se refería a la misma de la siguiente manera:
“Cúpula
Es a ese nivel donde el deterioro del estilo tupa (no en todos los cros) tiene las más graves consecuencias”….”Entre otras cosas se constatan: vanidad, autobombo, caudillismo, protagonismo, afán de lucimiento y predominio
En algún caso arribismo neto. Como forma de autopromoción; se exageran errores de otros cros.; para escalar, se pisotea a otros. A ese nivel, escasean el compañerismo y la relación fraterna, primando la mutua desconfianza; más que las razones, decide el “peso” o el apabullamiento verbal. Los “caudillos” o aspirantes aceptan a adulones y en ciertos casos se dejan influenciar por estos”
Compare ahora –el que quiera- estas expresiones de 1988, con las recientes de ambos diputados renunciantes al MPP y observará coincidencias notables. Solo que ahora, se suman la corrupción interna, la que generan los cargos parlamentarios, la lucha despiadada entre las fracciones, etc., etc.
(1) El “organigrama” era una curiosa planilla en la que estaban marcados en colores las células operativas y los días en los que operaron. Cuando ese documento cayó en poder el enemigo, resultaba muy sencillo vincular esas células con el calendario del año en curso y de esta manera, saber a qué operaciones se referían. El trabajo de identificar a los miembros de las células “activas” ese día o simultáneamente permitía identificar las acciones y luego los miembros que las componían. Un ejemplo basta: cierto día pongamos el 25 del mes x, hay dos acciones y se corresponden con dos células activas ese día. Identificando la célula, después hay que identificar sus componentes personales.
(2) Cámpora volverá a aparecer después en, por lo menos, un lugar: el cuartel de La Paloma. Entonces es uno de los vienen bien vestidos, zapatos lustrados, etc. a dar la orden de colaborar en las investigaciones de los ilícitos. Vió perfectamente bien el estado de sus compañeros torturados, tumefactos, pero como buen burócrata educado en el Elbio Fernández, siguió impertérrito su tarea de reclutar ayudantes.
Ni se le ocurrió plantearse que podía descompartimentarlos. Es uno de los personajes cómplices de las negociaciones, que se basaban en el supuesto de que no se torturaba en los cuarteles.
¿Cómo catalogar a Cámpora: desaprensivo, insensible, tonto o traidor?
Lo dejamos en manos de los lectores. Ver al respecto “Milicos y tupas” libro de Leonardo Haberkorn que para nada es la Biblia de los aparatistas.
(3) La carta de Manera Lluveras la hemos tomado del libro de Adolfo Garcé “Donde hubo fuego”, págs. 236-240, las cifras de los aparatistas del apéndice documental de ese mismo libro págs. 183-184 y hemos tomado como base las votaciones que registró el Sr. EFH en esos eventos. Creemos que establece bien claramente que los “aparatistas” no eran pocos ni un factor aislado, sino una verdadera corriente interna. Hoy día todos ellos cantan a coro –y desafinando- el tango “La vida me engañó”.
(4) El asunto del “Caraguatá” nos lleva a un militante recientemente fallecido en Bélgica: Fernando Garín.
Fue él, el que entregó aquel asalto, que se realizó sin disparar un tiro. Y el botín de guerra capturado fue importantísimo. Garín murió sin poder regresar a sus pagos. Le escribió a sus compañeros que estaban en el Gobierno. Quería morir en sus pagos, pero le negaron la posibilidad. EFH es uno de los más implicados en esta negativa que tiene una actualidad bien presente. El “aparato” de la Orga fue siempre así, utilizaba a los militantes, sus esfuerzos, sus sacrificios, y después no respondía.
Esa insensibilidad es la misma esencia de los mandamases de la Organización y las bases no supieron nunca y, por tanto, jamás pudieron controlarla.