BÚSQUEDA Nº 1717 - MONTEVIDEO, 13 AL 19 DE JUNIO DE 2013
Un informe elaborado por la Dirección General de Información e Inteligencia de la Policía descarta la presencia de grupos radicales en los incidentes ocurridos el martes 4 luego de la final del campeonato uruguayo de fútbol entre Peñarol y Defensor, cuando un grupo de personas destruyó los vidrios de la Suprema Corte de Justicia y rompió y saqueó comercios de la zona, dijeron a Búsqueda fuentes del Ministerio del Interior.
La hipótesis de Inteligencia, que contradice la primera versión de las autoridades, es que los manifestantes rompieron la Corte porque los policías estaban ubicados al lado y no porque se tratara de un ataque al Poder Judicial.
El martes 11, las autoridades del ministerio discutieron el informe de Inteligencia. Según las fuentes, las opiniones estuvieron divididas en torno a las conclusiones del documento. Algunos jerarcas plantearon en la reunión que había personas con actitudes sospechosas antes y durante los festejos de Peñarol. Otros, en cambio, atribuyeron los desmanes a errores en el operativo policial.
Mezcla
Para elaborar el documento, oficiales de Inteligencia analizaron las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad de los comercios y de la Policía. También estudiaron todos las "pintadas" escritas en los muros desde la Plaza Libertad hasta Avenida del Libertador.
Al comparar las imágenes de los videos con la base de datos que tiene Inteligencia, los investigadores no encontraron integrantes de grupos radicales entre los manifestantes que atacaron la Corte. A su vez, en los muros había pintadas a favor de Peñarol, pero ninguna reivindicación de un grupo de izquierda.
Los incidentes comenzaron, según Inteligencia, cuando estalló un petardo entre la gente y algunos la emprendieron contra los efectivos. De acuerdo con ese análisis "hubo una mezcla de hinchas violentos y delincuentes que aprovecharon la oportunidad", relató uno de los informantes.
Durante los incidentes una tienda fue robada, 29 comercios dañados, ocho móviles policiales destrozados y 27 efectivos resultaron heridos.
Ayer miércoles 12, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo en la Comisión de Constitución y Código que la Policía identificó a los "radicales" que participaron en los incidentes, pero no a las organizaciones que integran, informó el portal "Unoticias".
Discrepancias
El informe de Inteligencia difiere con la opinión del director nacional de Policía, Julio Guarteche, quien en el programa "Poder Pensar" del Canal 20 de TCC, grabado el miércoles 5, dijo que había grupos radicales detrás de los incidentes en la Plaza Libertad. "Ya lo han hecho en otras oportunidades contra la propias instalaciones del Ministerio del Interior, hay grupos radicales que tienen esa capacidad", señaló.
Según Guarteche, los manifestantes "no tienen nada que ver con el fútbol. Demostraron una capacidad de organización desde el primer instante, inclusive ahora analizando los hechos, ya había gente reunida desde antes de terminar el partido, pero parecían ser parciales. Después cuando se juntaron los verdaderos parciales, aprovecharon ese conjunto de gente para accionar de esa manera, durante un espacio corto de tiempo".
En la reunión del martes 11, Guarteche y el jefe de Policía de Montevideo, Mario Layera, expresaron sus discrepancias con las conclusiones del informe de Inteligencia.
Guarteche afirmó en el encuentro que con poca gente "es muy fácil utilizar" a la hinchada de Peñarol para provocar desmanes porque "está predispuesta a enfrentar a la Policía". Además, sostuvo que entre las 300 personas había grupos que se movían como si estuvieran coordinados y que tenían mochilas con piedras traídas de otro lugar, como si estuvieran preparados para hacer algo.
Otros jerarcas, entre ellos el director de Inteligencia, José Colman, apoyaron las conclusiones del informe, dijeron las fuentes. Incluso, hubo autoridades que criticaron el operativo policial de esa noche.
LA “ASONADA” DE “EL PAÍS”
Cuando alguien se equivoca, es advertido de su error, pero aun así persiste en su conducta equivocada, da lugar a que se piense que actúa de mala fe. Eso es lo que está haciendo el diario El País de Montevideo. Debería tomar ejemplo de su colega homónimo de España, que retiró de circulación la edición en la que publicó una foto falsa de Hugo Chávez y pidió disculpas públicamente.
UNA OPERACIÓN DE ENCHASTRE
Tras la solicitud formal de disculpas y derecho de réplica que le presentara una delegación de UNIDAD POPULAR por las graves acusaciones publicadas sobre los incidentes del martes 4 de junio en el centro de Montevideo, correspondía esperar que el matutino se retractara, pero en la edición del jueves 13 de junio, EL PAÍS vuelve a insistir en la participación de “grupos organizados radicales” en la pedrea contra edificios de la Suprema Corte de Justicia.
Destacando declaraciones del Director de la Policía Nacional, Sergio Guarteche, quien compareció ante una comisión del parlamento junto a otras autoridades ministeriales el día miércoles 12 de junio, el diario trata de sostener la idea que había planteado en artículos publicados anteriormente.
En la portada dice: "Piedras que se tiraron no eran del lugar" Ministerio del Interior ratifica que el ataque a la SCJ fue organizado. El director de Policía informó ayer en el Parlamento que grupos organizados radicales participaron en la asonada contra la Suprema Corte de Justicia durante los festejos aurinegros.”
El desarrollo de la noticia comienza citando a Guarteche: "La virulencia del ataque, la cantidad de piedras que se tiraron -muchas no eran del lugar- y las roturas que se produjeron en el edificio anexo de la Suprema Corte de Justicia nos dan la pauta de que se trata de algo organizado", y agrega: “…
Guarteche calificó de grupos radicales a los vándalos por su forma de acción: iban con piedras adentro de sus mochilas, sin identificación de ningún club y se retiraron en forma organizada...”
Es verdad que EL PAÍS reproduce declaraciones de un jerarca policial, que deberá hacerse cargo de sus dichos, pero:
¿A qué hipótesis induce el trabajo periodístico que se elabora en torno a esas declaraciones? ¿Cuáles pueden ser los “grupos organizados radicales” a los que se refieren?
El lector habitual de EL PAÍS, sin duda relacionará esta nota con las anteriores que pretendieron vincular con éstos hechos a grupos políticos de izquierda.
Recordará lo que ese matutino afirmaba, por ejemplo, el pasado domingo 9 de junio: “La Coordinadora por la Construcción de la Unidad Popular es la cara más visible de los grupos políticos de izquierda. En ella confluyen Asamblea Popular, Comuna, Movimiento 26 de Marzo, Movimiento Revolucionario Oriental, Partido Comunista Revolucionario, Avanzar, Agrupación ProUNIR, Partido Bolchevique del Uruguay, Refundación Comunista, Movimiento en Defensa de los Jubilados, Partido Humanista, Intransigencia Socialista,
Movimiento Revolucionario Artiguista, Partido Obrero y Campesino del Uruguay. Se trata de una compleja red de grupos que comparten su oposición a la izquierda tradicional encarnada en el Frente Amplio y ven con desprecio al denominado "progresismo".
Pero cada grupo adentro de Unidad Popular tiene sus propias características y no necesariamente comparten objetivos y formas de acción.
No obstante, a nivel policial y también político se presume que muchos de sus militantes también integran en paralelo una suerte de "grupo de acción" que hace sus demostraciones de fuerza cuando la oportunidad les garantiza cierta impunidad.” (el subrayado es mío)
Más adelante el mismo artículo afirmaba: “Una unidad de la Jefatura de Montevideo y otra de Inteligencia Policial investigan el móvil político de la asonada realizada en la madrugada del miércoles 5 a la sede de la Suprema Corte y al Palacio de los Tribunales, afirmaron a El País fuentes policiales.” (el subrayado es mío)
Como se puede observar, citando fuentes anónimas, se da a entender que UNIDAD POPULAR ampara y hasta representa políticamente a los autores de los hechos violentos contra la Suprema Corte de Justicia, que califica como “asonada”. Lamentablemente varios medios escritos y electrónicos han repetido esta versión de EL PAÍS, amplificando el daño que el matutino causó directamente.
BÚSQUEDA TAMBIÉN DESMIENTE A EL PAÍS
En su edición de este jueves 13 de junio, el influyente semanario afirma que el martes 11 hubo una reunión reservada de autoridades del Ministerio del Interior donde se analizó un documento de la Dirección General de Inteligencia que descarta la presencia de grupos radicales en los destrozos de la Corte. Ante esto, EL PAÍS trata de salvar su prestigio invocando contradicciones en la interna policial e insiste en reproducir las declaraciones de Guarteche que había publicado el día anterior, titulando “Contrapunto” una sección en la que confronta los dichos de éste con los de José Colman, Director de Inteligencia, dejando en evidencia que los jerarcas se contradicen.
Pero esa contradicción no absuelve al diario, porque sigue el viernes 14 de junio con su campaña de desprestigio contra grupos políticos de izquierda, al titular: “A NUEVE DÍAS DE LA ASONADA EL JUEZ DICE QUE NO PUEDE CITAR A NADIE POR DESTROZOS”
¿Por qué vuelve a utilizar la palabra “asonada”? Según el diccionario “asonada” significa: “Reunión tumultuaria y violenta para conseguir algún fin, por lo común político.” Hasta hoy viernes 14 de junio, no hay ninguna prueba de que hubiera un fin político en los hechos del martes 4.
No cabe otra interpretación que la de atribuir lo ocurrido a un lamentable desborde de euforia protagonizado por personas no representativas de ningún grupo político.
¿Por qué EL PAÍS insiste en inducir a error a sus lectores?
Parece muy evidente la intención de agitar los fantasmas de supuestos ultraizquierdistas violentos organizados para atacar al Poder Judicial camuflados como hinchas de Peñarol.
Realmente da pena. No es éste el periodismo que necesitamos para fortalecer la democracia y el buen relacionamiento entre los uruguayos.
Aníbal Terán Castromán