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FRAY MILONGA

Para practicar una política neo-liberal, no-ortodoxa y con puntilla social es absolutamente necesario hacerse el “izquierdista”, sino una parte “de la gilada” se siente molesta, patea y, eventualmente, puede protestar.

Todos sabemos que “el Sr. Presidente” ha proclamado a los cuatro vientos, desde antes de ser presidente, su divisa: “Como te digo una cosa, te digo la otra”.

O dicho de otra manera “soy reversible” y hasta “multiuso”.

El asunto es “estar”, “perdurar” y hasta “joder”.

Esa es su función y nadie debe llamarse a engaño.

En política, sin embargo, nadie debe juzgar por las declaraciones de un personaje con pretensiones políticas o, con cargos estatales superiores, sino considerar a lo largo del tiempo sus actitudes. El saldo –nadie lo podrá negar- para Mujica es negativo.

Mujica es un especialista en eso de “cortes y quebradas”, de anunciar sus buenas voluntades por un lado, y por otro de apegarse estrictamente a la corriente que tiene el sartén por mango y el “mango” también.

Aquel o aquellos (el fenómeno de auto-engaño puede ser colectivo) que no quieran ver y observar las cosas, estarán siempre a la búsqueda de un atisbo de que el hombre “en realidad es de izquierda, pero no lo dejan”

Él llama a eso “contemporizar” pero en realidad lo que practica es el engaño sistemático de sus electores y al servicio de la conciliación de clases, que es el mantra instalado dentro del Fraude Amplio, sin posibilidades de revertirlo, hasta que la derrota electoral los ponga en la necesidad de examinar de nuevo el problema.

Hay también quienes quieren creer en la “ingenuidad” y la “buena fe” de los electores. Es una falacia.

La estructura social del Uruguay, no hace de ninguno de nosotros “ingenuos”. Que no nos guste que nos digan las verdades, que cada vez que las verdades están allí y son desagradables, hacemos un mal gesto e inventamos pretextos para no atender lo que se nos señala, es otra cosa.

Cada vez que surge un ciudadano, sea éste profesional, intelectual, militante político, simple ciudadano, que señala cuestiones que están mal, que son anacrónicas, contradicciones evidentes, se levantan 10 voces, que salen a interpelar al crítico, que se niegan a oír sus argumentos.

“El País de la Cola de Paja” nos definía Benedetti -hace más de cincuenta años!!!- y parapetado en la respetabilidad crítica que daba el ser un asiduo del semanario de Carlos Quijano.

El país, el “paisito” no ha cambiado. Peor aún, tiranía mediante y neo-liberalismo practicante a rajatabla, han claveteado en la actual generación la variable facilonga de antes:

el “no te metás” ha sido substituido eficazmente por el sencillo “hacé la tuya”

Mujica es un formidable intérprete de esa especie de “tartufonismo” nacional.

Supera al Sr. Eduardo V. Haedo que, en sus tiempos, supo ser un maestro en los artes y vericuetos de tratar de caer siempre “parado” y que tan bien retrató en una de sus caricaturas Peloduro. No es casualidad, tampoco, que todos ellos tengan orígenes blancos. Los mismos “blancos pillos” de antes.

En Cuba, el Sr. Presidente, hace histrionismo, ayudado por cierto por las autoridades cubanas, que están en la difícil situación de aceptar “cualquier cosa”. En otros tiempos, Fidel hubiera aprovechado la coyuntura para ponerlo de azul y grana. Y nos hubiera hecho un favor a todos, pero la situación es tal, que no puede hacerlo, se tiene que “tragar el sapo”.

Y Mujica aprovecha –atención!!!  con la cobertura de la prensa burguesa uruguaya establecida, no con la del “progresismo”- para repetir su mantra progresista de  que la “juventud” nos cegaba, nos hacía avizorar “socialismos” que estaban “a la vuelta de la esquina” y justificar su divisa actual que todo el programa de la izquierda uruguaya se reduce a una justicia social (que ya habíamos alcanzado bajo el batllismo!!!) pero que hoy día se reduce al aforismo presidencial de : “un plato más de guiso para mis negritos” (les guste o no les guste a los negritos, “no tenemos nada más que ofrecerles”).

Nos reímos por eso de la fraseología de cierto héroe mediático, que promete pedir perdón público en caso de que en su próxima visita a Obama, se acuerde de solicitar “el cese del bloqueo” y alguna otra cuestión como son los “rehenes de Guantánamo” que ya ha sido tratada públicamente por las cancillerías latinoamericanas y por múltiples foros internacionales.

Son –todas esas- frases de circunstancias, especulaciones, que están perfectamente al alcance del “viejo de mierda” que es nuestro primer mandatario, porque a “boquilla” no hay quien le gane desde los viejos tiempos del MLN-Tupamaros, tan longevas que por ese defecto de abrir la boca y “figurarla” se encasquetó él solito el pasar a ser rehén y los padecimientos de “la lata” (que después fue la “escupidera rosada”) cuando se cansaron de verduguearlo por “bocón”.

Mujica, le guste o no le guste “al gigante idiota”(acaba de dar el apoyo más voluminoso del frente a la candidatura de Tabaré Vázquez, que es el espaldarazo para su candidatura presidencial mayoritaria en la instancia “interna”) es un “liquidador”.

 Y el MPP su cómplice, más allá de que eventualmente dentro del mismo existan voces discrepantes, que no logran hacerse oír, ni puedan imponerse.

Fue a Cuba, de “oportunista” y para “zafar” de las huelgas de maestros, funcionarios de la Salud y los gremios.

Fue a Cuba, porque el acto de la Plaza Independencia mostraba que estaba “solo”, él y todo el gobierno y necesitaba “aire”.

En realidad fue a “refugiarse” en Cuba, salir en la foto con Raúl, cenar con Fidel y, poder de esa manera eludir el cerco y con el apoyo del círculo mediático burgués (es el único que lo comenta además de La República).

Y desembarcado allí no le queda más recurso que hacer “el espiche” nostálgico y repetir las mismas gansadas y lugares comunes que pregona aquí cuando se pone “lírico y filosófico”. O sea lugares comunes.

Aquí recibía a las “damas de blanco” (argumentaba, entonces, que era por “el pedido” de ciertos líderes del “partido nacional” a los que intentaba ganar para su “acuerdo nacional”) en Cuba, no puede hacerlo por motivos obvios de cancillería que el estado cubano no está dispuesto a aceptar y entonces “se adapta”.

Siempre, constantemente, la política del camaleón.

Al final de su vida, en medio de todos los renunciamientos que ha protagonizado, no le queda más recurso que gobernar “con el piloto automático” (o sea dejar que los “otros” –sus rivales- hagan) y darse el gusto de los “viajecitos” presidenciales a costa del erario público, para satisfacer los berretines de chacarero que nunca vio mundo.

Del “sucucho” a la Muralla China, de allí a los pagos vernáculos e ibéricos de un papá que no lo vio crecer. Ahora Cuba, junto al lado de los que se animaron a hacer revoluciones, cuestión que él no se animó, ni siquiera intentar, con el apoyo masivo de su grupo y de la ciudadanía.

Lo que contemplamos es un hombre que lo quiere es que pase el tiempo, que contempla angustiado el almanaque y el reloj, ¿cuánto falta para “largar” definitivamente? ¿Cómo lleno el tiempo que falta? ¿Quién me saca de este vacío en el que yo mismo me metí?

 No hay dios piadoso que se acuerde de él y, si existe, lo condena a cargar hasta el mismísimo final la cruz hasta el Gólgota, definitivo, que lo espera.

No hay encuestas (que se hagan públicas) que midan su desprestigio que ya va en bajada pronunciada, después de tantos renunciamientos.  

Tres años de mandato desperdiciados, todo lo que prometió solucionar, resolver, encarar, en ruinas. Nada hecho, todo resuelto a medias. Y para colmo, mal.

Fray Milonga, nos enseña a todos, a dejar de creer –de una buena vez por todas!!!- en “salvadores de ocasión” y “baratitos”.

Fray Milonga nos recuerda a todos, que no hay “cambios” que en verdad sacudan las “raíces de los árboles” si no estamos dispuestos a encararlos nosotros mismos con dedicación, tenazmente, con coraje  y sin hacernos  falsas indulgencias.

Fray Milonga nos trae a Tabaré Vázquez, que lo rechazaba porque era un hombre “que decía muchas idioteces” (cuestión en la que tenía toda la razón del mundo).

Pasara a la pequeña historia nacional como un farsante y un estafador, junto a otros de su misma laya.

Pero quedan muchos Fray Milonga, en el carcaj del Destino, aún éste, el pequeño y nacional. Esperemos que no echemos el ejemplo en saco roto, por el fondo del cual se escabullan, también, los otros Fray Milonga, que esperan turno.