escrito por FERNANDO MOYANO para EL PORTAL BRASILEÑO CORREIO DA CIDADANIA 8/8/13
“Las cosas de la Tierra bien poco existen, la verdadera realidad sólo está en los sueños”.
Ch. Baudelaire
Uruguay hoy es portada en prensa y televisión del mundo, aprobada a medias la ley de despenalización del cultivo y venta de marihuana. Absurdamente el consumo es legal mientras cultivo y venta no; hasta ahora, que se legaliza y establece el monopolio estatal de la venta controlada y acotada y se permite el cultivo doméstico para consumo propio.
Falta la aprobación en el Senado, que es segura. Y casi seguro también que la oposición conservadora al gobierno de José Mujica intente un referéndum revocatorio, ¡o lo haga el propio Mujica!
La oposición quiso usar ese recurso hace un mes para anular la ley de despenalización de aborto (otra ley democrática, como también la del matrimonio homosexual), pero estuvo muy lejos del poder de convocatoria necesario. En el caso de la marihuana la opinión pública es mucho más opuesta a la ley.
No debemos pensar por eso, como se ha llegado a decir, que el gobierno del Frente Amplio al enfrentar esa opinión conservadora ponga por encima los principios al cálculo electoral. Es al revés.
De la penalización a la medicalización, de la sociedad disciplinaria a la sociedad de control, es una tendencia general de este gobierno. Pero apenas una contracorriente compensatoria de superficie, la corriente profunda es en sentido contrario: congelación salarial, reforzamiento de la policía, pérdida de derechos laborales.
En abril un ministro dijo que "el modelo de crecimiento con fuerte dosis de primarización... tiende a agotarse y se requiere enfocar la redistribución de la riqueza en una perspectiva integral". Inmediatamente otros miembros del gobierno se le vinieron encima. Pero poco después el "modelo del modelo" uruguayo, el "modelo Lula-Dilma" de derrame de algunas gotitas apenas, fue puesto en cuestión por la movilización popular.
¡Cuánto más limitado es esto en Uruguay! Los ajustes salariales de los funcionarios públicos serán insignificantes esta vez, lo que provoca la amplia y sostenida movilización de los gremios docentes.
En realidad, la razón por la cual hoy las clases dominantes habilitan un gobierno del Frente es su capacidad de contención y control del movimiento popular desde adentro. Si eso comienza a agotarse aparecen los problemas de cualquier gobierno de tipo socialdemócrata.
¿Y qué van a hacer? ¿Recuperar la confianza de su base popular con reformas redistributivas reales? Difícil, porque el "keynesianismo en un solo país" a contrapelo de la hegemonía mundial, y país pequeño y sin muchos recursos, no se sostiene. Dura lo que dure la bonanza de precios internacionales y la cuota por pase de mano extranjerizante.
Podemos comprender a Baudelaire yendo a Marx. La riqueza en nuestras sociedades "se presenta como un enorme cúmulo de mercancías... La mercancía es... una cosa que... satisface necesidades humanas del tipo que fueran. La naturaleza de esas necesidades, el que se originen, por ejemplo, en el estómago o en la fantasía, en nada modifica el problema".
Cuando las cosas para el estómago dejan de existir habrá que meter más de fantasía, y el control del "soma" que imaginó Huxley en su "Mundo Feliz" es un problema político. Uruguay bate cifras en alcoholismo o iglesias pentecostales.
Carlos Real de Azúa enriqueció el país pensante e inquieto de hace cuarenta años, que ya no existe. Una de las "invariables" que vio en la historia de nuestra "sociedad amortiguadora" es la capacidad de contención, compartimentación y amortización del disenso social. La política democratizante es parte de eso.
La confusión aumenta cuando algunos sectores radicales crean que hay que simplemente oponerse a esta ley sobre la marihuana. Es dejar de ver el problema principal. No nos gusta ni el control ni la medicalización de la vida, pero no podemos dejar de aprovechar este retroceso obligado de los métodos policiales, el juez y la cárcel.
Crece el hacinamiento carcelario en Uruguay, la delincuencia de la miseria ocupa el lugar central de los noticieros. Tendremos que pelear próximamente en otro referéndum impulsado por la oposición de derecha que quiere que se juzgue como adultos a los menores infractores.
En este contexto, también en el caso de la marihuana es imperioso luchar contra el sistema represivo, aun si las cosas son parciales o deformadas. Hay que agotar el sueño para que la realidad despierte.