Envíopostaporteñ@ 1053

FUERA TROPAS DE HAITÍ

La Coordinadora Por el Retiro de las Tropas de Haití

Ante las expresiones del Presidente Mujica en el sentido de retirar las tropas uruguayas antes de febrero de 2014, queremos señalar

De concretarse, ese retiro sería comenzar a respetar, por fin, la autodeterminación de este pueblo, violentado por agresiones e invasiones imperiales desde hace varias décadas. Esto es el resultado de la lucha del pueblo haitiano por su soberanía, y la solidaridad de todos los pueblos hermanos.

A su vez, la intención anunciada resulta ser el más claro mentís sobre todas las excusas aducidas hasta ahora para mantener la ocupación.

El fiel cumplimiento del retiro debe ser incondicional, por la vigencia del mencionado principio democrático básico.

Desde hace 9 años la MINUSTAH que integra Uruguay apadrina actos electorales carentes de garantías democráticas, con partidos proscriptos, marginalización del protagonismo popular e su injerencia directa en los resultados. Tal es el caso de la designación de Martelly como presidente, digitada por la OEA y los EEUU pese a llegar en 3° en la elección según la Corte Electoral Provisional. Hoy resulta más que evidente que la ocupación militar no es ni puede ser la vía para generar una estabilidad e institucionalidad basadas en la soberanía del pueblo

Reclamamos por eso fuertemente una toma de decisión soberana de RETIRO TOTAL Y ABSOLUTO de las TROPAS URUGUAYAS a febrero del 2014, en consonancia con los mejores sentimientos del pueblo uruguayo contra los crímenes y violaciones de los DDHH cometidos contra el pueblo heroico de Haití

Destacamos en particular que en forma inmediata, en base a las mismas razones que llevan al retiro de las tropas y ante la justa resistencia emergente del pueblo haitiano, ni MINUSTAH ni las tropas uruguayas deben participar ni sostener ni colaborar, directa  o indirectamente y por ningún medio, en acciones represivas contra dicho pueblo

A partir del retiro de las tropas se abrirá de una buena vez la puerta de la verdadera y necesaria solidaridad entre los pueblos tal como otros países lo han mostrado, y viene siendo reclamado desde hace años por el movimiento social uruguayo

Defender a Haití es defendernos a nosotros mismos.

Fuera ya todas las tropas extranjeras de Haití.

Viva la Autodeterminación e Independencia plena de HAITÍ

Coordinadora uruguaya por el retiro de las tropas de Haití

LA JAPL, POR EL RETIRO DE TROPAS DE HAITÍ

 

Celebramos la decisión de Uruguay y pedimos que la Argentina la imite

Los miembros de la Junta Americana por los Pueblos Libres -JAPL- celebramos el anuncio del presidente del Uruguay, José Mujica, de retirar completamente de Haití las tropas del ejército de su país, como también lo haría Brasil.

Aprovechamos para reclamar una vez más al gobierno de la Argentina que reconozca el fracaso de la misión e imite a sus vecinos.

La Misión Internacional de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, MINUSTAH, no fue otra cosa que una invasión. Un proceso militar promovido por los Estados Unidos que se topó con la resistencia de las mujeres y los hombres de Haití, cuyos reclamos en la calle encontraron por fin eco en Uruguay.

El resultado de la misión está a la vista: violaciones, clara represión, incertidumbre y muerte, es lo que deja esta aventura.

Felices por esta noticia que consideramos un triunfo del pueblo haitiano, abrazamos a los hermanos de la patria de Mackandal, Louverture, Dessalines, Ption, y bregamos para que la determinación de los orientales provoque un quiebre en el régimen y haga reflexionar a los demás miembros de la MINUSTAH.

Los hermanos haitianos necesitan colaboración, en sus más diversas formas. La primera es el respeto a su soberana.

Reconocemos el apoyo brindado por dirigentes sociales orientales al reclamo de los haitianos, que pudieron viajar a Montevideo y persuadir a Mujica sobre la ausencia de razones para sostener la MINUSTAH. También vemos oportuno agradecer a todos los que, de una u otra manera, han colaborado sinceramente con los hermanos de Haití, más allá de las inaceptables decisiones políticas que permitieron la intervención y su continuidad.

Instamos al gobierno argentino a acordar con los haitianos el tipo de colaboración que prestar nuestro país, y a multiplicar los fondos si es necesario, a los fines que los haitianos dispongan, con la autonomía que nadie en el planeta tiene derecho a menoscabar.

Este 12 de octubre, la JAPL entrega en Paraná el Premio Conciencia Abya yala 2013 al pueblo haitiano y sus luchas por la independencia definitiva y contra cualquier tipo de invasión, y lo hizo en la persona del profesor Henry Boisrolin, con cuna en Haití y residente en Córdoba.

Junta Americana por los Pueblos Libres JAPL-.

30 de octubre de 2013.

La JAPL es un centro de estudios sin fines de lucro, con sede en Paran, Entre Ros, Argentina, integrado por estudiantes, trabajadores en general, docentes, investigadores, artistas, periodistas, escritores, luchadores sociales y cooperativistas.www.juntaamericana.com.ar

Declaraciones al semanario Brecha de Henry Boisrolin

En primer lugar, tengo que reconocer  que la intención  explícita del gobierno de Uruguay de retirarse rápidamente de la ocupación de Haití me sorprendió. Sinceramente, luego de la conversación que tuvimos -el senador Jean-Charles y yo- con el presidente Mujica en su oficina en la Torre Ejecutiva, no pensé que hubiese tan velozmente una posición sobre el tema.  Me sentiría feliz si se concreta y en este sentido,  agradezco en nombre del pueblo haitiano,  esta iniciativa.

Pero es menester reconocer que la resistencia del pueblo haitiano, su rechazo desde los primeros instantes a la MINUSTAH, sus múltiples movilizaciones exigiendo el retiro de estas tropas de ocupación, etc., jugaron - y siguen jugando- un papel insoslayable a la hora de aprehender el fracaso de la MINUSTAH y analizar esta posición del gobierno uruguayo.

Un fracaso que está acompañado de nefastas violaciones a los derechos humanos de distinta naturaleza. Las violaciones sexuales, las represiones a movilizaciones populares y la introducción del cólera en Haití por el contingente de Nepal (miembro de la MINUSTAH) que ya nos costó más de 8.000 muertos y más de 600.000 personas infectadas, son sólo algunos ejemplos de este crimen contra la humanidad.

Un fracaso visible también cuando el actual presidente haitiano, Michel Martelly, impuesto por la "comunidad internacional", ha hecho todo para no realizar las elecciones legislativas, municipales, etc. en tiempo y forma -tal como lo plantea nuestra Constitución-. Y si se tiene en cuenta que este retraso en materia electoral lleva más de tres años, el tan difundido objetivo de la MINUSTAH en cuanto a consolidación de las instituciones democráticas haitianas resulta ser un verdadero desastre. 

Por otra parte, desde el 30 de setiembre último pasado, el país se encuentra sacudido por distintas movilizaciones exigiendo el retiro de la MINUSTAH y la renuncia de Martelly. Pues a nadie se le puede escapar que al no realizar las elecciones, el objetivo de Martelly es poder dirigir a partir del segundo lunes de enero próximo por decreto luego de declarar la caducidad del senado, etc.

Deriva totalitaria, que pretende hacer retroceder a Haití a la época de la nefasta dictadura de la familia Duvalier.

 Otra deriva ha sido el arresto ilegal de André Michel, un abogado opositor, y que derivó también en movilizaciones en distintas ciudades logrando la liberación del detenido en menos de 24hs.

Como consecuencia de este atropello a las normas constitucionales, el sistema judicial haitiano se encuentra paralizado, puesto que los abogados y el Consejo que reúne a  estos profesionales exigen la renuncia de los responsables como condición indispensable para levantar la huelga declarada luego de la detención de Michel.

En este contexto, queda claro que la MINUSTAH no fue, no es y no será jamás un instrumento para solucionar los problemas del país. Una vez más, es necesario repetir que el pueblo haitiano es el único capaz de hacerlo -como cualquier otro en situaciones difíciles-

La libertad, la democracia, la justicia, no se exportan -y menos aún introduciendo en un lugar fuerzas armadas extranjeras en contra de la voluntad popular-.