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Asunto: Uruguay A B C D....

Las 7 condenas por asonada, el asesinato repugnante en Sta. Catalina con represión popular posterior, y la inauguración de la decoración navideña en el Costa Urbana Shopping

Todas las instancias mencionadas son parte de la percepción de un Uruguay real. La última, más íntima, más personal. 

Cohesionando todo, poniendo el cimiento, el sustento actual con cemento y hasta la pintura, al consenso social --que vas allá de lo sindical y su conquista negociada--  la asamblea festiva del SUNCA: un acto político de masas, tal vez el esencial en cuanto a repercusión real -- olvidada pronto, tapada por lo nuevo que ya llega-- de los tres primeros

Me puse a recordar cuántas asonadas cometí, en cuántas estuve como participante, conciente o semi. Tratar de evitar un atropello, pedir la caída de un régimen, empujar y construir conciencia de que es posible revertir la sumisión y su hábito, poner en carne, en letra y en ilusiones, la posibilidad material de enfrentar el orden existente, el legal. Perdí la cuenta, no por gran protagonista, sino porque la historia con decenas de miles de otros protagonistas, heroicos, mártires, y jugados muchísimo más que yo, me llevó a estar dentro de esa gran aurora que fue la primavera democrática de principios de los años 80. Esa historia, que trajo a ésta otra historia de hoy, está hecha de transgresiones, de desacatos y de "asonadas"

Si el pueblo, en la persona de sus organizaciones políticas y sociales solidarias, da la espalda a estos siete militantes, chivos expiatorios y o globos ensayos, independientemente o no de quienes sean, si nos caen simpáticos, o no coincidimos con ellos, vamos a vivir más a fondo la represión (i) legal. Estamos en el horno más aún de lo que yo creía. 

Solo es posible la "asonada" como condena, porque el consenso social se lo permite

Recordaré hasta el cansancio el asesinato de Machado en la comisaría 15a -- años 89 o 90 más o menos, y el paro obrero espontáneo posterior, obligando al paro "legitimado" por el PIT-CNT, y el entierro en silencio y bronca y dolor, de 80.000 marchando desde el Paso Molino hasta el Cementerio del Norte. Machado era un muchachito que tomaba su vino marginal sentado en un murito del Parque Batlle, apresado por una razzia, para morir ahorcado luego en el calabozo de la 15a. 

¿Se puede cuantificar el tamaño de retroceso que existe hoy en la conciencia? Gobierna la izquierda

Un preso supliciado como Mujica, dirige la batuta

La noche de las condenas de los siete asonadores, hubo un corolario como refrendando más explícitamente la situación actual. Viene en ascenso desde lo del Marconi. En el barrio de un emblemático asonador, Jorge Zabalza, ex compañero de guerrilla y de cárcel con Mujica, un rebelde que no quiso transar con la gobernabilidad de los tupamaros, ni con sus viajes, ni con sus franeleos de discursos ante perfumados en el hotel  Victoria Plaza, ni con las prebendas que da ser mayoría para gobernar dentro del Frente Amplio, y en el país. Ni codearse con los yanquis amigos nuevos, antes mandantes de Dan Mitrione. 

En un barrio, donde al decir de un obrero al que le escuché "en Santa Catalina están de vivos, prenden fuego a todo". El veneno que los medios de amplificación como la televisión, la radio, y los diarios en general, se encargan de legitimar: la represión en ascenso, lenta y gradual. Prendía, no fuego, sino insolidaridad , en la conciencia también emblemática, de un obrero que vive en otra zona roja, Piedras Blancas. 

En Santa Catalina, luego de asesinar a un joven que pasaba frente a un almacén asaltado --siete tiros por la espalda, golpeado sangrante y moribundo, para subirlo a una camioneta policial, luego de dejarlo tirado hasta que el desangrado hiciera lo suyo-- la policía actuante, con apoyo más pesado de La Republicana, reprimió salvajemente a la movilización barrial que desató la salvajada anterior. Provocó, insultó, y dejó claro en sus gritos y acciones, que tienen margen para ir a más contra las poblaciones marcadas en rojo en los mapas de la represión

Es la represión-solución que Bonomi como jefe tupamaro de la milicada del gobierno de Mujica, justifica y alienta, con toda la derecha aplaudiendo la efectiva acción ejemplarizante de la "justicia" y la ley

También están marcadas esas zonas en rojo en la conciencia de gran parte del pueblo, otrora solidario, otrora desafiante del poder de turno. Otrora como el de Santa Catalina

Hoy en el Costa Urbana Shopping, se inauguró el festival de rojos Papá Noel, nieve, gnomos, trencito en movimiento, regalos de pacotilla, pepsis, golosinas, música aturdiendo, una chica contando la vieja historia de Papá Noel originario del hemisferio norte, pero que en el resto de los países entre ellos el nuestro en el Sur, también quisieron a través de esa figura y su festejo, celebrar los días de más luz en el año. Y Papá Noel haciendo un gran esfuerzo, soñando, logró llegar hasta aquí.

Qué suerte que tenemos!!!! Si bien los niños y niñas de hasta siete u ocho años, acompañados de sus alegres papis y mamis, pudieran soñar con un celular o un equipo de música o algún gran regalo de las vidrieras circundantes, la relatora del cuento les dijo que el mejor regalo era un abrazo y el amor de la familia. 

Los chicos, hijos inocentes de papis y mamis pertenecientes a los sectores sociales que acceden al consumo de esas indispensables baratijas, gritaban la aceptación de las golosinas, las pepsis, y se recibían con toda la ingenuidad y ternura que es posible, de los seres más vulnerables a esa entrada en escena de compradores domesticados de baratijas descartables rápidamente.

El mercado apuntó y disparó

Ahora a recorrer el Shopping!! 

Allí en el medio del jolgorio, los siete asonadores, Santa Catalina y su hijo obrero muerto asesinado, están en un mundo acaso tan lejano como la franja de Gaza. 

Tal vez solo existen en la televisión y la radio. Si es que la miran o escuchan. Internet y sus juegos suele entretenerlos más

En el semáforo algún ser parecido a humano aparece, en forma de despojo. No se debe mirar, menos a los ojos, tampoco a los que van en los carritos, ni a los que no están en ningún escalón del reparto. 

No se debe enturbiar la fiesta de más arriba, ni el convenio nuevo en la construcción un poco bastante más abajo, y la frotada de manos de la vieja y nueva zángana burguesía uruguaya, allá lejos, donde la vista casi no alcanza, y aunque alcance, trataremos de no verla, esa que hace yachting, juega polo, o prepara sus largas vacaciones en la siesta uruguaya

Hagamos cuentas a ver cómo llegamos a fin de mes