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Extractos (y crítica) de La Civilización del Espectáculo

Ensayo de Mario Vargas Llosa

"Si en nuestra época es raro que se emprendan aventuras literarias tan osadas como las de Joyce, Virginia Woolf, Rilke o Borges no es solamente en razón de los escritores; lo es, también, porque la cultura en la que vivimos inmersos no propicia, más bien desalienta, esos esfuerzos denodados que culminan en obras que exigen del lector una concentración intelectual casi tan intensa como la que las hizo posibles (...)

Cuando una cultura relega al desván de las cosas pasadas de moda el ejercicio de pensar y sustituye las ideas por las imágenes, los productos literarios y artísticos son promovidos, aceptados o rechazados por las técnicas publicitarias y los reflejos condicionados de un público que carece de defensas intelectuales y sensibles para detectar los contrabandos y las extorsiones de que es víctima(...)

Para millones de personas las drogas sirven hoy, como las religiones y la alta cultura ayer, para aplacar las dudas y perplejidades sobre la condición humana, la vida, la muerte, el más allá, el sentido o sinsentido de la existencia. Ellas, en la exaltación y euforia o sosiego artificiales que producen, confieren la momentánea seguridad de estar a salvo, redimido y feliz. Se trata de una ficción, no benigna sino maligna en este caso, que aísla al individuo y que sólo en apariencia lo libera de problemas, responsabilidades y angustias (...)

Pero se equivocan quienes creen que porque haya hoy en el mundo occidental porcentajes menores de católicos y protestantes que antaño, ha ido desapareciendo la religión en los sectores ganados al laicismo. Eso sólo ocurre en las estadísticas

En verdad, al mismo tiempo que muchos fieles renunciaban a las iglesias tradicionales, comenzaban a proliferar las sectas, los cultos y toda clase de formas alternativas de practicar la religión, desde el espiritualismo oriental en todas sus escuelas y divisiones — budismo, budismo zen, tantrismo, yoga— hasta las iglesias evangélicas que ahora pululan y se dividen y subdividen en los barrios marginales, y pintorescos sucedáneos como el Cuarto Camino, el rosacrucismo, la Iglesia de la Unificación —los Moonies—, la Cienciología, tan popular en Hollywood, e iglesias todavía más exóticas y epidérmicas (...)

En nuestros días, el intelectual se ha esfumado de los debates públicos, por lo menos de los que importan. Es verdad que algunos todavía firman manifiestos, envían cartas a los diarios y se enzarzan en polémicas, pero nada de ello tiene repercusión seria en la marcha de la sociedad, cuyos asuntos económicos, institucionales e incluso culturales se deciden por el poder político y administrativo y los llamados poderes fácticos, entre los cuales los intelectuales brillan por su ausencia

Conscientes de la desairada situación a que han sido reducidos por la sociedad en la que viven, la mayoría ha optado por la discreción o la abstención en el debate público. Confinados en su disciplina o quehacer particular, dan la espalda a lo que hace medio siglo se llamaba «el compromiso» cívico o moral del escritor y el pensador con la sociedad. Hay excepciones, pero, entre ellas, las que suelen contar —porque llegan a los medios— son las encaminadas más a la autopromoción y el exhibicionismo que a la defensa de un principio o un valor. Porque, en la civilización del espectáculo, el intelectual sólo interesa si sigue el juego de moda y se vuelve un bufón. (...)

El erotismo ha desaparecido, al mismo tiempo que la crítica y la alta cultura

¿Por qué? Porque el erotismo, que convierte el acto sexual en obra de arte, en un ritual al que la literatura, las artes plásticas, la música y una refinada sensibilidad impregnan de imágenes de elevado virtuosismo estético, es la negación misma de ese sexo fácil, expeditiva y promiscua en el que paradójicamente ha desembocado la libertad conquistada por las nuevas generaciones. El erotismo existe como contrapartida o desacato a la norma, es una actitud de desafío a las costumbres entronizadas y, por lo mismo, implica secreto y clandestinidad. Sacado a la luz pública, vulgarizado, se degrada y eclipsa, no lleva a cabo esa desanimalización y humanización espiritual y artística del quehacer sexual que permitió antaño. Produce pornografía, abaratamiento procaz y canalla de ese erotismo que irrigó, en el pasado, una corriente riquísima de obras en la literatura y las artes plásticas, que, inspiradas en las fantasías del deseo sexual, producían memorables creaciones estéticas, desafiaban el statu quo político y moral, combatían por el derecho de los seres humanos al placer y dignificaban un instinto animal transformándolo en obra de arte

(...) Hay muchas formas de definir el erotismo, pero, tal vez, la principal sea llamarlo la desanimalización del amor físico, su conversión, a lo largo del tiempo y gracias al progreso de la libertad y la influencia de la cultura en la vida privada, de mera satisfacción de una pulsión instintiva en un quehacer creativo y compartido que prolonga y sublima el placer físico rodeándolo de una puesta en escena y unos refinamientos que lo convierten en obra de arte (...)

Por eso, si queremos que el amor físico contribuya a enriquecer la vida de las gentes, liberémoslo de los prejuicios, pero no de las formas y los ritos que lo embellecen y civilizan, y, en vez de exhibirlo a plena luz y por las calles, preservemos esa privacidad y discreción que permiten a los amantes jugar a ser dioses y sentir que lo son en esos instantes intensos y únicos de la pasión y el deseo compartidos (...)

Sin embargo, se me objetará, nunca en la historia ha habido un cúmulo tan grande de descubrimientos científicos, realizaciones tecnológicas, ni se han editado tantos libros, abierto tantos museos ni pagado precios tan vertiginosos por las obras de artistas antiguos y modernos. ¿Cómo se puede hablar de un mundo sin cultura en una época en que las naves espaciales construidas por el hombre han llegado a las estrellas y el porcentaje de analfabetos es el más bajo de todo el acontecer humano?

Todo ese progreso es cierto, pero no es obra de mujeres y hombres cultos sino de especialistas. Y entre la cultura y la especialización hay tanta distancia como entre el hombre de Cro-Magnon y los sibaritas neurasténicos de Marcel Proust. De otro lado, aunque haya hoy muchos más alfabetizados que en el pasado, éste es un asunto cuantitativo y la cultura no tiene mucho que ver con la cantidad, sólo con la cualidad. Hablamos de cosas distintas

A la extraordinaria especialización a que han llegado las ciencias se debe, sin duda, que hayamos conseguido reunir en el mundo de hoy un arsenal de armas de destrucción masiva con el que podríamos desaparecer varias veces el planeta en que vivimos y contaminar de muerte los espacios adyacentes. Se trata de una hazaña científica y tecnológica y, al mismo tiempo, una manifestación flagrante de barbarie, es decir, un hecho eminentemente anticultural si la cultura es, como creía T. S. Eliot, «todo aquello que hace de la vida algo digno de ser vivido» (...)

La cultura puede y debe ser, también, experimento, desde luego, a condición de que las nuevas técnicas y formas que introduzca la obra amplíen el horizonte de la experiencia de la vida, revelando sus secretos más ocultos, o exponiéndonos a valores estéticos inéditos que revolucionan nuestra sensibilidad y nos dan una visión más sutil y novedosa de ese abismo sin fondo que es la condición humana. (...)

"De otro lado, en las tareas creativas y, digamos, imprácticas, el capitalismo provoca una confusión total entre precio y valor en la que este último sale siempre perjudicado, algo que, a la corta o a la larga, conduce a esa degradación de la cultura y el espíritu que es la civilización del espectáculo."

(...)

"El gran fracaso, y las crisis que experimenta sin tregua el sistema capitalista — la corrupción, el tráfico de influencias, las operaciones mercantilistas para enriquecerse transgrediendo la ley, la codicia frenética que explica los grandes fraudes de entidades bancarias y financieras, etcétera— no se deben a fallas constitutivas a sus instituciones, sino al desplome de ese soporte moral y espiritual encarnado en la vida religiosa que hace las veces de brida y correctivo permanente que mantiene al capitalismo dentro de ciertas normas de honestidad, respeto hacia el prójimo y hacia la ley. Cuando esta estructura, invisible pero influyente, de carácter ético, se desploma y desvanece para grandes sectores sociales, sobre todo aquellos que tienen mayor injerencia y responsabilidad en la vida económica, cunde la anarquía y comienzan a infectar la economía de las sociedades libres aquellos elementos perturbadores que provocan una creciente desconfianza en un sistema que parece funcionar sólo en beneficio de los más poderosos (o los más bribones) y en perjuicio de los ciudadanos comunes y corrientes, carentes de fortuna y privilegios"

..."La idea de progreso es engañosa. Desde luego, sólo un ciego o un fanático podrían negar que una época en la que los seres humanos pueden viajar a las estrellas, comunicarse al instante salvando todas las distancias gracias a Internet, clonar a los animales y a los humanos, fabricar armas capaces de volatilizar el planeta e ir degradando con nuestras invenciones industriales el aire que respiramos, el agua que bebemos y la tierra que nos alimenta, ha alcanzado un desarrollo sin precedentes en la historia. Al mismo tiempo, nunca ha estado menos segura la supervivencia de la especie por los riesgos de una confrontación o un accidente atómico, la locura sanguinaria de los fanatismos religiosos y la erosión del medio ambiente. Y acaso nunca haya habido, junto a las extraordinarias oportunidades y condiciones de vida de que gozan los privilegiados, la pavorosa miseria que todavía padecen, en este mundo tan próspero, centenares de millones de seres humanos, no sólo en el llamado Tercer Mundo, también en enclaves de vergüenza en el seno de las ciudades más opulentas del planeta. Hacía mucho tiempo que el mundo no padecía las crisis y descalabros financieros que en los últimos años han arruinado tantas empresas, personas y países.”...

"Lo peor es que probablemente este fenómeno no tenga arreglo, porque forma ya parte de una manera de ser, de vivir, de fantasear y de creer de nuestra época, y lo que yo añoro sea polvo y ceniza sin reconstitución posible. Pero podría ser, también, ya que nada se está quieto en el mundo en que vivimos, que este fenómeno, la civilización del espectáculo, perezca sin pena ni gloria, por obra de su propia nadería, y que otro lo reemplace, acaso mejor, acaso peor, en la sociedad del porvenir."...

"Felizmente, la historia no es algo fatídico, sino una página en blanco en la que con nuestra propia pluma — nuestras decisiones y omisiones— escribiremos el futuro. Eso es bueno pues significa que siempre estamos a tiempo de rectificar."

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MIS CONCLUSIONES PERSONALES. Un atrevimiento  periférico

--Recomiendo leer el ensayo como indispensable en la formación y en el mantenimiento de la utilización de la palabra como mensajera de lucidez, para no perder la capacidad de la crítica, y la condición principal del ser humano: pensar, modelar, cambiar, aprender, enseñar, soñar, construir

No debería agregar nada mencionando su calidad porque no lo necesita. Es una joya literaria, de excelente maestría con mayúsculas, de una lucidez y una capacidad de retórica que maravilla y alienta a creer en el intelecto crítico. Qué manejo del lenguaje, qué fantástica erudición!!

La precisión afilada y certera, que no desperdicia palabras. Las mide como golpes directos, demoledores, ensayados y concientes, para romper ilusiones. O para volverlas a despertar

Hace que un lector mediocre como yo, vibre, se conmueva, y no quiera dejar de leer, de un tirón, esa riqueza

Su crítica es una despiadada descripción del desastre que vivimos. Y a la vez parece despuntar como un faro. Una guía. Alguien como él escapa del nauseabundo mundo del cholulaje y la alcahuetería, lo denuncia, arremete contra él como solo un gran intelectual librepensador podría hacerlo

Sin ningún doble sentido, se me ocurre que es un legítimo llamado a que reaccione lo mejor de la creatividad, de la condición humana, en el bien de la solidaridad, de una mejor calidad de vida, y de búsqueda de construir mejores sociedades. Un llamado de atención brutal. Me conmovió como desea el autor que conmueva la literatura comprometida

Agradezco infinitamente el haber tenido la oportunidad de leer este ensayo iluminador. Me devuelve la esperanza en la intelectualidad

Es preocupante así mismo que, promediando el texto, uno lee que a la vez de irradiar, con innegable genialidad literaria sus buenas intenciones, sus ilusiones, y su asco por la sociedad decadente que describe, el ensayo se va empantanando. Es lamentable, es doloroso comprobar --para una lectura que parecía encontrar luz—como se va hundiendo en un charco conocido: el de la mirada tuerta

Las revitalizadoras críticas que provocan sus razonamientos chocan con –el cinismo?- el olvido de las causas del abismo al que nos asomamos como civilización

Es curioso, partiendo de alguien tan brillante, que no se aventure en absoluto a proponer en su ensayo sobre la decadencia civilizatoria, una o varias causas a la misma. La ausencia de enemigos sólidos al capitalismo y a la democracia capitalista triunfante ha creado este desbarranque?

Será la humanidad mala en sí?. Genéricamente mala?

Si es cinismo deliberado, lo hace tan bien, que mejora cualquier intento que he leído hasta ahora

Es difícil encontrar inteligentes defensores de la neutralidad social, política y filosófica del capitalismo, argumentos serios y fundados sobre la bondad del (inexistente) libre mercado, y la “sana” competencia, o de su “natural” imparcialidad. Alguien que diga “capitalismo es democracia para todos”, sin sonreír socarronamente.

Quien podría afirmar que es lo más justo, lo que necesitamos como base de las relaciones sociales, en ésta civilización?

Su desarrollo ha ido mostrando la hilacha, y no es recientemente. Lo realmente liberal que puede llegar a ser profundizándolo, ampliándolo, mundializándolo. Partiendo de las colonizaciones y esclavizaciones sangrientas que lo alimentaron en sus orígenes.

A más de 400 años de la Edad Media es lícito creer que la historia puede retrocedernos, liberándonos de yugos servofeudales o campesinos ??.

Algo sucedió en el ínterin que don Mario prefirió ignorar, y prefirió en cambio anhelar la ilusión liberal que hace rato, más de doscientos largos años, o más, se desinfló.

"Lo peor es que probablemente este fenómeno no tenga arreglo, porque forma ya parte de una manera de ser, de vivir, de fantasear y de creer de nuestra época, y lo que yo añoro sea polvo y ceniza sin reconstitución posible".

No creo que don Mario tenga tantos años como para recordar con tanta fruición

El capitalismo no es ni será sinónimo -ni fuente- de "democracia" y "cultura"

Nunca fue ni será "honesto", "ético", "respetuoso del prójimo", creador de "sociedades libres". Es en sí, como relación social, una mentira insaciable, una zanahoria brillando en la oscuridad de conciencias, colgando en la imaginería de millones de seres, que se vuelve al tocarla, sangrienta y miserable a la hora de la verdad, cuando peligra su existencia. Cuando la libertad, la igualdad de oportunidades, y las soberanías, se hacen añicos contra las proas de los portaaviones. Eso sí, “democráticos”. La existencia de librepensadores a su sombra no lo lava de la carnicería que lo sostiene

En todas las épocas los hubo. Lo sabe de sobra don Mario.

Creo ver, sin animarme a atacar el ensayo por contradictorio, y me llama la atención, que el mismo genio, de brillante crítica a la época que vivimos, llega a la conclusión de que "la idea de progreso es engañosa". Abundan ejemplos en el último fragmento citado. Se siente engañado?.

El capitalismo, en su versión real (no como un insumo del espectáculo) de imperialismo, guerrero, empresarial y depredador de pueblos, contiene el germen, el huevo de la serpiente de guerras, barbarie y destrucción. Ganar y acumular dinero, privilegios y poder, matando, saqueando, o explotando más o menos suavemente, mintiendo, depredando, despoblando regiones enteras, contiene siempre el veneno que mata la posibilidad de una humanidad en paz. Lenta o abruptamente. Genera avaricia, ambición y alienación. Si ésta no es su versión definitiva, y si es que hay otra oportunidad peor, estamos jodidos. Las sociedades no se han “infectado” ahora don Mario. Nacen infectadas. Y anuladas en sí.

Eso es el sistema capitalista, triunfante hasta hoy. Ud. lo sabe. Y superarlo, si llega la oportunidad, será una nueva tragedia que la humanidad deberá superar. Ensayar. No será un parto fácil.

La reiterada mención a la caída del Muro de Berlín en 1989, el derrumbe de ese engendro criminal de reparto del mundo en acuerdo entre EEUU y Stalin, luego de que éste ahogara en sangre y derrotara desde adentro la verdadera revolución rusa, y luego de la 2da Guerra mundial, citada en el ensayo muchas veces como denuncia contra las tiranías en general y las de "izquierda" en primer lugar, y la denuncia de las masacres y genocidios, elude, trata de tapar, al reiterar tanto lo primero, la terrible y apocalíptica visión que instaló el imperialismo yanqui bastante antes, advirtiendo al mundo entero, el 6 de agosto de 1945, que estaba dispuesto a arrasar el planeta entero si fuera necesario para imponer su modelo. Ninguna acción de esa naturaleza puede pensarse sin arrasar el mundo como posibilidad

En "...una manifestación flagrante de barbarie" si lo escribiera el mismo don Mario. Antes, mucho antes de que las bombas humanas islamitas, desesperadas y cegadas de pasión religiosa humillada, hicieran su presentación en la historia. La precedió la barbarie “democrática”

Ninguna nación, ningún gobierno, ningún tirano, jamás tiró 2 bombas atómicas contra la población civil de dos ciudades matando cientos de miles en minutos, incinerados por una ola de fuego que volvía ceniza en instantes a los que alcanzaba, y luego la radiación contaminando generaciones enteras.

En un país que pedía la rendición a gritos.

Fue una "democracia". La de EEUU. Amo y señor devorando el planeta desde entonces. Por alienación. Por salvajismo barbárico en nombre de la "democracia". Por mercados y dominio. Por el capitalismo.

Por la "democracia" don Mario?. Por una sociedad “abierta”, libre??

En la defensa de ésa "democracia" es curioso su olvido u omisión don Mario.

Las acciones criminales de "liberación" en el planeta, el napalm en Vietnam quemando cosechas, población y aldeas enteras; la cárcel de Guantánamo implantada "democráticamente" a pesar de la sumisa ONU, contra viento y marea en la misma Cuba satanizada.

Hay tantos horrores imperiales "democráticos" dirigidos desde la "democracia más fuerte" del planeta, a fuerza de portaaviones, de drones, de marines, de conspiraciones, de compra de sangrientos dictadores y de cínicos humanistas. Hay tanta hipocresía transitada en sus alfombras rojas, puestas para recibir lacayos del 3er mundo, que se arrodillan, comen y beben junto a sus amos, y luego vuelven a nuestros países dependientes a manejar nuestras vidas a su servicio

No dejo de apenarme. Qué olvido el de éste lúcido intelectual!. Quiero creer que tal vez esté escribiendo una segunda parte del ensayo.

La cultura lo merece. O su religiosidad, atea y capitalista democrática, se lo va a impedir?.

Sugiero desde aquí que podría contener un solo capítulo, ya escrito por la historia: el horror del asesinato de líderes políticos y sociales en distintas etapas de la vida de EEUU, sapo tragado democráticamente hasta el hartazgo: Abraham Lincoln, JFK, RFK, Malcom X, Martin Luther King, y tantos que algún día saldrán a luz, junto al consabido fraude electoral que llevó a Bush junior a la presidencia para arrasar Irak y saquear su petróleo.

Y empujarnos hasta aquí, a la amenaza del desastre final.

Los intelectuales lúcidos hacen falta don Mario. Para que “En nuestros días, el intelectual” no se esfume “de los debates públicos, por lo menos de los que importan”. Hundidos en la calle, como Ud. requiere

Quizá -y ojalá- salgan a luz y aparezcan más denuncias y hombres y mujeres jugados. Y salgan trapisondas al público conocimiento. Mal que le pesen los Julián Assange al genial Mario Vargas Llosa

Porque "Felizmente, la historia no es algo fatídico, sino una página en blanco en la que con nuestra propia pluma — nuestras decisiones y omisiones— escribiremos el futuro. Eso es bueno pues significa que siempre estamos a tiempo de rectificar."

Tal vez esté a tiempo, don Mario!!

26-11-13