La abstención de la mitad del electorado es una expresión de la crisis política chilena, y en particular de la incapacidad de la “Nueva Mayoría” (Concertación reforzada por el Partido Comunista) de ganar el apoyo de la juventud. Los líderes del estudiantado repudiaron la candidatura de Bachelet, que expresa la continuidad de la privatización de la educación, pese a la cooptación de Camila Vallejo y otros militantes que habían jugado un rol en la lucha estudiantil hace unos años.
El trasfondo de esta crisis, que probablemente dará lugar a un gobierno de centroizquierda sin mayorías parlamentarias, es la miseria social que está detrás del modelo chileno que tanto aplauden la derecha tradicional uruguaya y la nueva derecha de Astori y Tabaré Vázquez. El 57% de los hogares tienen ingresos inferiores a 780 dólares, el salario mínimo es de 400 dólares, el costo promedio de la educación superior es de 3.200 dólares anuales, unos 400 mil estudiantes tienen deudas acumuladas que totalizan 3 mil millones de dólares.
El Partido Comunista chileno parece haber optado por el camino uruguayo, de integración plena a un frente de colaboración de clases dirigido por las fracciones más proimperialistas de la centroizquierda burguesa. Aquí Juan Castillo es quien fundamenta a favor de Tabaré Vázquez, mientras sus compañeros chilenos se suben al carro maltrecho de la Concertación.
Otro ejemplo del desencanto lo da Brasil, con el escándalo del mensalão y las manifestaciones populares masivas contra el gobierno lulista.
En Argentina, el modelo K también está agotado, con una caída del 54% al 32% en apenas dos años, y sobre todo con el ascenso de la izquierda revolucionaria que alcanzó un 6% en todo el país. En la capital de Salta el Partido Obrero se convirtió en la primera fuerza con el 30% de los votos, venciendo al peronismo. La experiencia el Frente de Izquierda (FIT) en Argentina muestra un camino para crear una alternativa política, obrera y socialista, frente a los gobiernos capitalistas –sean estos de derecha o progresistas.
La abstención chilena es una gran manifestación de bronca popular. Al calor de la experiencia con el gobierno de la Nueva Mayoría los trabajadores y la juventud de Chile deberán poner en pie una alternativa anti-capitalista. La experiencia argentina es superior en este sentido a la chilena, porque emerge un polo de reagrupamiento en torno a un claro programa de izquierda, de lucha por un gobierno de trabajadores.
¿Y en nuestro país? El Congreso del FA aprobó un programa adecuado al paladar de Vázquez y Astori, pese a todos los macaneos sobre un giro a la izquierda. La preservación de las zonas francas, los subsidios y exoneraciones a los capitalistas, el impulso a los Aratirí y demás mega-emprendimientos contaminantes, el mantenimiento del impuesto al salario, el sometimiento al FMI y a la banca usurera, es el núcleo de ese programa.
La candidatura de Constanza Moreira es una operación de maquillaje. Tras las internas de junio, Moreira y los grupos que la apoyan llamarán a votar por Tabaré Vázquez, ¿qué perspectiva abre esa política?
En Uruguay es necesario dar una expresión política al hastío creciente que despierta el progresismo, es hora de poner en pie una alternativa política de los trabajadores.
Rafael Fernández
militante del Partido de los Trabajadores
publicado en "Voces" - 28 de noviembre de 2013