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EL VALS DE LA DUNA

Qué belleza!!. El vals de la duna!!, el río de los pájaros pintados, Minas y abril, dulce Olimar querido. Tantos paisajes coloreados en el alma. Paisajes para amar.

Quien puede negar la belleza de las arenas gigantes y las noches de luna llena en las costas de Rocha, de Punta Ballena, de la rambla montevideana, de las playas de Colonia y sus atardeceres mágicos?

La imagen fue creciendo, importada desde el dolor y la ausencia del exilio. El "paisito". Heredada de generación en generación.

Ese rincón donde los afectos seguían estando en una calle, en una orilla, en una serranía, en un amor perdido. Tal vez añorando una oportunidad perdida en la historia para siempre.

La tranquilidad uruguaya, mansa, alejada de las grandes ciudades, de la contaminación, de las grandes catástrofes, de guerras arrasadoras, de grandes tensiones, de estallidos y saqueos de supermercados, de fragmentaciones en la población, de territorios prohibidos llenos de basurales y despojos humanos

¿Cuántos miramos lo bello del paisaje, ensalzamos hasta la alucinación --hasta la negación de la existencia de un mundo globalizado-- nuestros arroyitos y ríos, caminamos sobre minerales escondidos, intocables?

Todo ajeno, como las vaquitas cantadas por Atahualpa Yupanqui. "Nuestras", de "nuestro" país

Ya vacíos de luchadores políticos y sociales los calabozos de la dictadura pasada, desenterrándose deliberadamente pacto por medio, en cuenta gotas, la historia de desaparecidos y torturas hasta tratar de hacerlos desaparecer por segunda vez, en la memoria de las nuevas generaciones, había que mantener la paz, la concordia, la estabilidad democrática, la reconciliación. Aislando a los "radicales"

Recorrer los carriles no desestabilizantes para reclamar salario, condiciones de trabajo, defensa de la propiedad estatal de los servicios. La paz social como bien supremo. La base de una nueva convivencia, una nueva oportunidad para la paz.

La marca de fábrica de "nuestro" país. Del "Uruguay natural"

La continuidad de la explotación del pueblo tuvo un gran logro. La radicalización de los conflictos políticos y sociales trajeron dictaduras, represiones, cárcel, exilios, fracturas emocionales. Evitemos, apaguemos la hoguera social, ocultémosla, negociémosla. Claro que no es la realidad real para gran parte de la población. Entonces a la vez y gradualmente, llenemos de nuevo las cárceles, aun la emblemática del horror, la de "Libertad". Hay que encerrar, hacinar, las fracturas nuevas de la sociedad. Si es posible matar se mata. Es lucha de clases deformada, distorsionada en la delincuencia juvenil sin salida. Hagamos, tranquilizando a la población atacada de ese mal, que paguen caros sus delitos, tengan sus protagonistas 16 o 13 años. O como nacen marginados y peligrosos, deberían purgar cárcel desde el útero

Debe haber "seguridad" y paz social. Cueste lo que cueste. Uruguay "natural"

Las verdes praderas tienen hoy el color plástico, perfecto, de la soja transgénica, la que crece matando a glifosato la flora y fauna natural. Los eucaliptus insaciables de agua forman perfectas hileras, prontas para ser llevadas en barcos junto a la fertilidad de "nuestra" tierra

Asoma la gran minería a cielo abierto. Estallando, fragmentando el paisaje. La megaminería, Aratirí. El fracking (reventando napas con agua a presión a miles de metros bajo tierra para extraer gas) contaminando aun más la naturaleza chiquita de este país. Saqueando.

Proyectos que se negocian escondidos del conocimiento popular. Vendidos al vil precio de la necesidad de funcionarios, comerciantes, y alcahuetes sistémicos de la parte de la sociedad que tiene el poder. Los políticos serviles, la burguesía autóctona, socia de las grandes multinacionales que lideran el nuevo saqueo neocolonial.

El pueblo que ama al paisito? Está moviéndose. Lentamente parece que la paz social vuelve a alterarse. Hay resistencia a esos proyectos. Va creciendo. Hay un despertar de la conciencia de que aquél país ya no es, ya no existe. Se movilizan sectores afectados, dueños de campos ganaderos, dueños de campos de agricultura no vendidos a la soja, pobladores rurales, vecinos regados con agrotóxicos, intelectuales, comunicadores, artistas, vecinos. Algunos ya probados en peleas ya dadas como la Reforma constitucional del Agua, enterrada en la constitución. Se viene dando forma a un plebiscito que enfrente la arremetida del saqueo.

Y si, hay gente dentro de esa movida que defiende al sistema capitalista o lo usufructúa. Otra que defiende al gobierno. Que no lo culpa. Que dice que es lo mejor que nos podía haber pasado. Que hay mejoras sociales.

Podemos estar juntos en ésta pelea?. Creo que sí. Mientras peleen.

La ingenuidad nos puede acompañar hasta la vejez, hasta la tumba. Ayer murió Mandela, elevado a héroe de la humanidad. El apartheid continúa por otras formas. El dio su vida, luego de llamar a la lucha armada, por hacer todo en paz. Allá él.

La defensa de la mansedumbre y la búsqueda de caminos pacifistas es otra experiencia. Nadie quiere tragedias. Y está bien.

Pero la tragedia la están trayendo los proyectos de saqueo. Y no son pacíficos. Se acompañan de la militarización policial. La protesta judicializada. Las FFAA entrenadas en Haití y El Congo

Hay gente que no confía más en los plebiscitos. Tanto hemos perdido por dar la batalla permitida. Pero... hay otra posible hoy? Cuál es la capacidad de movilizar a los trabajadores y al pueblo hasta arrinconar y derrotar los proyectos de las multinacionales?. Con quien contamos?

Las direcciones de los sindicatos que trabajan en la construcción de las obras del saqueo están hasta las manos colaborando!!!

¿Es mejor dar la pelea con movilizaciones regionales, presionar las juntas municipales, ganar como en Tacuarembó?. Tal vez

Habría que descartar uno de los métodos de denuncia y creación de conocimiento?. No creo. Tal vez me equivoque. Pero me imagino llegando a cada uno de mis vecinos intentado desinflarles el globo, contarles mi versión de que parte de país les va a quedar si todo el plan de nuevos saqueos se impone. Y para dar una oportunidad a evitarlo que firme. Y si logro ayudar a que razone, que se movilice. A su forma. Tal vez juntos

El echar la meada más grande, o la más certera, o más duradera, o la primera que marque el terreno, fue y es práctica que divide, debilita y baja la mirada, la puntería, y la legitimidad a ganar para ganar. Aunque sea grandilocuente su discurso por haber llegado primero. Sean ONGS, agrupaciones políticas, radicales, o frenteamplistas queriendo controlar

El vals de la duna

No es vals de fortuna

Y a veces la luna...

Sin él.

Ay paisito, mi corazón tá llorando...

 6 diciembre 2013.