Urge poner rumbo hacia una Democracia de los Trabajadores
Eslabón -año XIVI -Nº 114 ( resumen)
16 de diciembre de 2013
Un sismo con epicentro en Córdoba –otra vez, pero ahora en la forma de Cordobazo al revés disipó la humareda de colores que ocultó a muchos la realidad argentina. El mundo tiene a la vista que la crisis capitalista, muy lejos de haber sido superada, desde 2001 se ha profundizado en todos los órdenes para revelarse ahora como inédita desagregación y descomposición social
Contra las afirmaciones de casi la totalidad de los economistas de la oposición, el agravamiento de aquella situación crónica tiene en primer lugar la crisis económica
Gobernantes y opositores se aunaron desde 2002 para presentar el desequilibrado rebote económico de la última década como una recomposición del sistema. La verdad es lo inverso: una economía apoyada en la reprimarización salvaje de la producción, con una industria basada en la irracional fabricación de autos, televisores y teléfonos celulares, todo con entre un 60 y un 80% de componentes importados, no hizo sino llevar al paroxismo las incongruencias estructurales del capitalismo local.
Eso es lo que comenzó a explotar
Una sublevación policial extendida a 20 provincias, dejó como saldo provisional 1915 comercios saqueados (según registro de la CAME, un organismo oficialista); miles de viviendas invadidas y robadas, sobre todo en Córdoba y Tucumán; quince muertos admitidos, innumerables heridos y cientos de detenidos. Las calles de Córdoba y Tucumán ocupadas por espontáneas milicias sin otra ideología que el miedo y el individualismo desesperado.
Sectores medios armados con escopetas, carabinas y pistolas en el otrora Jardín de la República.
Estudiantes residentes en Alta Córdoba enarbolando palos de escoba con punta aguzada, a modo de lanzas, levantando barricadas para defenderse, según afirmaban, del peligro inminente: la invasión de sus propiedades por parte de hordas desposeídas. En medio de todo, policías, narcotraficantes y punteros de partidos burgueses, haciendo su agosto
En el momento culminante de esta implosión inesperada para las autoridades de todo signo, la presidente Cristina Fernández celebró el 10 de diciembre el «30º aniversario de la democracia»
En un breve discurso denunció una conjura golpista. No anunció medida alguna contra los responsables y nada dijo sobre un plan político para contrarrestar lo que denunciaba. Fue su única alusión a la explosión social. Omitió mencionar a muertos, heridos y damnificados
A continuación, sin apenas una pausa, cambió el gesto de enojo e inició la fiesta de la democracia, frente a unas 15 mil personas reunidas en Plaza de Mayo.
En ese mismo momento, otras 15 mil personas, sin organización ni convocatoria alguna, se reunían en la Plaza Independencia, en el centro de Tucumán, para condenar al gobierno y a la policía a la que acusaba de haberlas desprotegido.
Sólo que, ya arreglado el conflicto, la policía cargó contra ellos y en medio de escenas de tremenda violencia hubo decenas de heridos. La prensa local aseguraría días después que en la capital tucumana y alrededores hubo más de 30 muertos.
En simultáneo, Cristina Fernández bailaba con Moria Casán al son de una murga, mientras simulaba un caceroleo. Pese a la presencia de muchos conjuntos musicales y cantantes conocidos, la raleada Plaza de Mayo no mostró acompañamiento caluroso, muchos menos sincero.
El espectáculo no terminó allí.
Dos días después, una multitud descontrolada ocupó la Plaza de la República (el Obelisco), atacó a la gente que circulaba a esa hora por el lugar (la mayoría bancarios, oficinistas y empleados de comercio, que terminaban su jornada de labor), rompió vidrieras e invadió negocios para saquear. Era por la celebración del «Día de Boca». En el clímax, alguien trepó al mástil mayor y reemplazó la bandera argentina por la del club de fútbol.
He allí la democracia burguesa luego de tres décadas. Metáfora soez de la fealdad y la ruindad, la Sra. Casán –defensora pública de la dictadura- actuó al lado de la Presidente como símbolo de la recuperación democrática. El patriotismo quedó en manos de un lumpen desconocido, enfervorizado tras la bandera de un club pseudodeportivo, cuna de sucesivas mafias, todas asociadas al poder.
Enajenación y frivolidad en lugar de plan estratégico
Quien de buena fe haya creído que era un exceso atacar de frente la frivolidad intolerable de la Presidente en su reaparición tras 45 días de enfermedad, el vergonzoso show del perrito, los patéticos gestos de sapiencia histórica y la posterior designación de Jorge Capitanich -peón del Departamento de Estado como jefe de gabinete, tal vez replantee esa opinión a la luz de lo ocurrido desde entonces, con estos dos hechos repugnantes como corolario.
Con todo, es sólo el comienzo.
Los denunciados como golpistas recibieron aumentos de salarios de entre el 40 y el 70%. Ninguna provincia puede asumir el pago de tales aumentos. Las arcas nacionales, perforadas por un descomunal déficit, sólo pueden hacerlo a costa de un espiral inflacionaria que hará parecer un paraíso el 2,4% de noviembre y el 4% de diciembre. Esto, antes de que se exprese la necesaria suba de salarios a militares, gendarmes, prefectos y policía aeronáutica, a los cuales obligadamente sigue la totalidad de los empleados del Estado: docentes, médicos, empleados de la salud, de la justicia y de la administración pública
Al compás de un elenco gobernante sin cabeza y a los tumbos, la disgregación del país se acelera, con los agrupamientos oficialistas a la vanguardia, enfrentándose entre ellos en el intento de salir todos al mismo tiempo por una puerta demasiado estrecha que nadie sabe a dónde da.
Argentina completa el círculo de un cuarto ensayo burgués imperialista desde 1983 para restablecer el funcionamiento de «un país normal» (fórmula de los políticos del capital, sin explicar cuál es el parámetro de normalidad: ¿Estados Unidos, Francia, Italia, España?). Pero el fin de este ciclo no coincide con el formato institucional, que prevé el cambio de Ejecutivo para diciembre de 2015
En otras palabras: Argentina está ya de lleno en una crisis política. Y esta vez, por razones que venimos repitiendo desde hace años, se trata de una crisis combinada de magnitud cualitativamente más grave en comparación con las que signaron el fin de Alfonsín, Menem y De la Rúa.
En la conducta de la Presidente se explicitan no sólo ni principalmente su estatura moral y política, sino ante todo el hecho de que la camarilla lumpen burguesa que catapultó a Néstor Kirchner al poder carece de toda y cualquier estrategia. En torno a un plan de enriquecimiento ilícito se congregaron personas con ideas diferentes respecto de cómo sostener un «capitalismo con rostro humano», sin el menor sustento científico, pero también sin sustento político y mucho menos social.
Desde que Kirchner se deshizo de Roberto Lavagna, hombre de la ultraderecha vaticana y el capital europeo, nunca hubo un proyecto responsablemente fundado, con idea de futuro. Sólo el día a día; el negocio tras el negocio; artimaña tras artimaña para ganar la siguiente elección
Cooptación y mentira
Y en medio de esa ciénaga, perfección de la perversión: cooptar organizaciones de derechos humanos y simular proximidad con la Revolución Bolivariana, siquiera a través de gestos públicos de simpatía por el Comandante Hugo Chávez, seguidos siempre de políticas opuestas a las del antiimperialismo anticapitalista llevado a la práctica en Venezuela.
Véase un mínimo resumen:
- en lugar de construir un partido de masas, democrático, antiimperialista y anticapitalista, Néstor Kirchner retornó al PJ;
- en lugar de ingresar al Alba (¡o siquiera retornar al Noal!), Cristina Fernández –en vida de Kirchner se sumó al G-20;
- en lugar de unir a las masas tras una perspectiva revolucionaria, cooptaron a lo más siniestro de la burocracia sindical, llevaron a cabo una política sistemática de división del movimiento obrero y de corrupción a punta de dinero de dirigentes y organizaciones;
- en lugar de educar a las masas, contribuyeron a su envilecimiento con repugnantes programas de televisión directamente asociados a Kirchner, con el «fútbol para todos», con las nociones de un alegado «neokeynesianismo» del cual no se conocía sino el nombre, con grotescas poses de copia a Chávez hablando de historia, a partir de una ignorancia desesperante y sin el menor interés por aprender primero y enseñar después a las mayorías dónde están y cuáles son sus raíces profundas;
- en lugar de esforzase por unir fuerzas revolucionarias para dotarse de base social y política en pos de la transición al socialismo, cooptaron las franjas corruptas e infiltradas que siempre existen en las izquierdas, asimilaron sectores socialdemócratas de derecha (algunos rotulados ‘comunistas’), atacaron por todos los medios (siempre con el dinero como arma principal) para abortar intentos de organización independiente de trabajadores y estudiantes;
- en lugar de decir la verdad al pueblo y al mundo sobre dramáticos problemas de inflación y desabastecimiento en la transición, mintieron descaradamente falseando el INDEC para ocultar la realidad social, por debajo de la que encontró De la Rúa cuando asumió;
- en lugar de trazar una estrategia de transición y buscar los caminos adecuados a la realidad para recorrerla, pusieron en 2007 como ejemplo a Alemania y luego se sumaron a una política de sálvese quien pueda en la estrategia imperialista de salvataje capitalista.
Podría –y debería- escribirse un libro con las contradicciones polares, irreconciliables, entre el gobierno argentino de los últimos diez años y el de la Revolución Bolivariana.
Pero baste este resumen para aventar toda idea de que el llamado kirchnerismo fue, o pudo ser, o podría llegar a ser en el futuro, un aliado sólido para un proyecto antimperialista latinoamericano. Así como el gobierno venezolano hace y debe hacer todos los esfuerzos para sostener la mejor relación posible con el presidente colombiano Juan Santos, tanto más debe hacerlo en relación con la familia Kirchner, susceptible como ninguna a presiones de diferente orden.
Téngase en cuenta que UNASUR incluye gobiernos del más amplio e incompatible espectro, y la CELAC es aún más heterogénea. El frente antimperialista, en su acepción más amplia, es una necesidad estratégica irrenunciable. Quien desconozca la labor del gobierno venezolano en ese sentido, sencillamente no sabe en qué mundo vive: el mundo de la crisis global del capitalismo y el guerrerismo descontrolado de Estados Unidos
Eso nada tiene que ver con la política de los revolucionarios frente a sus propios gobiernos en cada país. Ya es conocido adónde llevó la idea de que para alinearse con la Unión Soviética en 1945 era preciso aliarse con los liberales en la Unión Democrática. Tanto menos si, como es el caso, en Argentina el régimen llega al punto crítico y, en lugar de buscar salida por vía revolucionaria, pasa de la Unión Democrática a entregar el gobierno a un agente directo del Departamento de Estado, como es Jorge Capitanich, mientras bambolea con manotazos de ahogado frente a la asfixia económica, siempre en detrimento de la soberanía nacional y el bienestar de la población
A la deriva
Con el video del perrito y la designación de Capitanich el gobierno dio un paso cualitativo: Fernández delegó el poder en un representante de Washington y Francisco. El titular de Seguridad es un carapintada confeso y el jefe del Ejército está comprometido con secuestros, desapariciones durante la dictadura, crímenes tras el ataque al cuartel de La Tablada y luego, obsceno enriquecimiento.
Algunos pseudorevolucionarios acompañan este decurso con desembozada asunción de posiciones fascistas. Trotsky señaló alguna vez que el talento de Stalin consistía en hacer que personas dignas hicieran cosas indignas. En Argentina no ha sido necesario talento alguno: las Sras. Carloto y Bonafini han remachado ignominiosamente la máxima indignidad imaginable. Ése es el bosquejo grueso de la nueva fase
Por un cúmulo de razones –entre ellas la salvaje confrontación por retazos de poder y negocios entre grupos mafiosos, narcotraficantes incluidos, más la constante ofensiva del gran capital para someterlo incondicionalmente- ese paso se complementó con la insubordinación policial y dio lugar a la implosión social en una primera etapa, que ahora las clases dominantes temen se continúe con saqueos de fin de año.
Fragmentada, confundida, desorganizada y sobre todo desmoralizada, en la coyuntura la clase obrera no está en condiciones de dar respuesta a esta acelerada descomposición Baste agregar que con una simple respuesta de demandas económicas no hay salida para los trabajadores
Hay un dato grotesco para afirmar esa certeza: resulta que ahora la clase obrera debería admitir que… ¡su vanguardia es la policía! Sólo algunos dirigentes más lúcidos se empeñaron en aclarar que su demanda de recomposición salarial frente a la escalada inflacionaria venía de antes. Pero no alcanza. Es inevitable luchar para que el salario mínimo se fije en torno delo que han logrado los policías
Sin embargo, el desenlace a medio plazo de esta carrera entre inflación y salarios será un colapso económico del que todos los asalariados saldremos perdiendo
Es imperativo dar pasos efectivos hacia la confluencia de trabajadores y aliados en torno a un programa antimperialista y anticapitalista de transformaciones profundas, y de una organización federativa que gradualmente avance en la cohesión de millones tras una perspectiva de Democracia de los Trabajadores y Socialismo del siglo XXI.
Ellos, los defensores del capitalismo, ya han mostrado, en todas sus transfiguraciones, adónde han llevado la democracia burguesa en treinta años. Su tiempo se agotó.
Toda prórroga sólo será para aumentar la entrega, la miseria, la violencia, la desesperación social.
Fernández bailando con Moria en medio de muertes, destrozos y zozobra, es la muestra grotesca y decadente de una clase incapaz de llevar adelante el país.
Ahora nos toca a nosotros asumir el desafío de la historia