"No habríamos querido discutir, mas ha resultado dolorosamente imposible de evitarlo... Los últimos sucesos de Venezuela nos han obligado a ello"
Estas son palabras de Fidel Castro, en su "Crítica a la Dirección del Partido Comunista de Venezuela", 1967
Cuando las leí por primera vez me molestó esa expresión pusilánime de Fidel, le resultaba doloroso entrar en polémica. ¿Qué tanto problema en criticar políticas equivocadas?
Yo no soy Fidel Castro, pero hoy lo entiendo mejor. Hay veces que uno preferiría no tener que discutir ni salir a contestar a compañeros con los cuales se discrepa, pero con los que se comparten los ámbitos de lucha. Aunque esto aquí no se parezca en nada a lo de los liquidacionistas del PCV
Es necesario hacerlo. El sentimiento que tengo no es precisamente de dolor, porque esto es una simple discrepancia entre compañeros y no da para pelearse con nadie, pero sí de fastidio. Hay temas que deberían estar claros, problemas que no deberían presentarse, situaciones que nos desconciertan
En todo lo que sigue no pretendo ni por un momento desconocer la condición militante de los compañeros a quienes respondo. Pero para estas cosas no importan los antecedentes que se tengan ni es cuestión de méritos. Ellos a su vez han criticado a otros compañeros, con pleno derecho, pero de una forma que me llama la atención, por decir lo menos. A esta altura lo único que toca es guardar el más estricto respeto por todos e ir a la polémica de ideas, sin ninguna restricción
Voy a empezar por lo que dice nuestra compañera Irma en "Polvos y piedras", PP 1104 29 ene.
Me tomaré la libertad de hacer también referencia a un breve comentario de Ricardo Véscovi que hace a la nota de Irma.
"Creemos y tratamos de ejercer el derecho de decir NO a algunas insanias presentadas como alternativas. A nuestro entender no se debería votar si debemos ser libres o no. No se validan los DDHH en las urnas. Ni el saqueo, ni la esclavitud. No se vota si la tierra es un bien común o no"
Está claro y explícito que Irma dice "no se vota" en el sentido de "no se debería votar".
Sin embargo, tan extendida está la expresión “los derechos humanos no se votan” y además se la repite como un axioma, que lo mejor es comenzar por los hechos crudos
Los "derechos humanos" SE VOTAN. Estamos ante una realidad. Un materialista no abandona su deseo de cambiar la realidad, pero empieza por mirar la realidad
Hubo una vez una discusión sobre los meteoritos (ya que hablamos de cielo abierto, piedras y cráteres) Un académico francés de principios del Siglo XIX decía: "Las piedras no pueden caer del cielo porque en el cielo no hay piedras".
Si las piedras sí caen del cielo tal vez debas cambiar tu noción del cielo, el cielo no es como crees que es
Y si hay plebiscitos sobre temas de "derechos humanos" (no una vez sino reiteradamente), es porque la lucha de clases asume esas formas. Y lo primero es tratar de entender por qué pasa eso.
Los llamados derechos humanos no son en absoluto eso que se pretende que sean, ese cuento rousseauniano de derechos inherentes o inseparables de la condición humana
Todavía hoy hay gente que nace esclava, y miles de millones carecen de los derechos fundamentales, como los mencionados de tierra y libertad, etc... De nuevo, eso de los derechos humanos es como "debería ser", no como es.
Los llamados derechos humanos son conquistas adquiridas, aunque aún no totalmente, por siglos y siglos de luchas permanentes. Es la permanencia de la lucha la que ha construido la idea del "derecho a esto, derecho a aquello". Adquirida no quiere decir irreversible. Hoy hay un proceso creciente en todo el mundo de despojo de derechos adquiridos. Todos sabemos esto y no debería ser necesario repetirlo
En el único sentido en que esos derechos son inherentes al ser humano, es en el que los seres humanos tienen la capacidad de conquistarlos y mantenerlos
¿Derechos adquiridos en la lucha, cómo? ¿Por qué vías? Todas, las más variadas Los "derechos humanos" incluyen en primer lugar el derecho a luchar, y a luchar por todas las vías que sean necesarias. Y son necesarias según la condición y el momento. Todo esto lo sabemos todos, tampoco es necesario repetirlo.
Y también el derecho a decidir la vía y los instrumentos de la lucha. ¿No es también una verdad elemental?
Dice Irma: "No se debería votar si debemos ser libres o no".
Claro, con el mismo criterio no se deberían defender los derechos con las armas, ni salir cortar calles o manifestar.
Son derechos humanos, punto. Deberían venir ya servidos, sin necesidad de luchar por ellos. Deberían.
Si hacemos un plebiscito sobre la esclavitud la estamos reconociendo. ¿Si los esclavos se levantan en armas? Si perdemos el plebiscito la esclavitud quedaría legitimada. ¿Y si los esclavos son derrotados?
Me considero en libertad de decidir yo, lo mismo que cualquier otro, si queremos votar o no, manifestar o no, rebelarnos o no, o recurrir al procedimiento que corresponda para dirimir tal o cual lucha por nuestros derechos, en las condiciones concretas en las que tenemos que luchar. Y hacerlo a partir de nuestra propia valoración de la realidad
Primero, el derecho a decidir sobre nuestros derechos. ¿Qué querría decir si no "ser libre"?
Lo más curioso de esto es que este movimiento plebiscitario surgido casi de la nada podría ser un buen ejemplo de realización de las teorías autonomistas sobre los movimientos sociales, y no sé siquiera si ellos tienen esa teoría, probablemente no porque por lo que sé tienen muy pocas ideas en común aparte del objetivo puntual
En la organización son cuatro gatos desbordados por las tareas, no hay directivas verticales ni nadie está en condiciones de imponer nada, los militantes (cerca de mil hasta ahora) se organizan por su cuenta en cada sitio y nadie viene a bajarles línea, trabajan en forma independiente, se comunican por correo electrónico y en plenarios espaciados y limitados, no hay una comisión central de finanzas y cada uno se arregla como puede, no hay ninguna burocracia ni podría haberla por ahora.
Haciendo una analogía (las analogías funcionan “hasta ahí”), es como la “comunidad primitiva”, no hay todavía “excedente” que permita la existencia de desigualdades. Si mañana esto se desarrolla mucho más, tal vez ocurra, y si sigo mis propias ideas sobre los fenómenos sociales diría que si fuese un movimiento permanente muy probablemente ocurriría eso a determinada altura. Pero ahora no ocurre, y por definición es un movimiento limitado en el tiempo, no permanente.
Bien, se organizaron para llevar adelante un plebiscito. Y entonces dicen Irma y Ricardo: "Están controlados por el sistema". No logro entenderlo
Dice Ricardo: “...ningún plebiscito sirve a la lucha sino por el contrario supedita las luchas a las normas del Estado cuyas normas prevén ese plebiscito…meter este tema en las urnas debilita a quienes luchan y fortifica el poder y la dominación”
De acuerdo a eso, aunque estos militantes sean totalmente autónomos en sus objetivos y en su estilo de funcionamiento y organización, al recurrir a un procedimiento que está previsto por las normas del Estado, ya están fritos (estamos, ya que yo también me metí)
Dice Irma: “En este Uruguay lo ÚNICO que parece posible es lo electoral, pregunto: ¿qué o quién determina, lo medular de las cosas, su esencia?”
En primer lugar estamos en Uruguay y no en Siria ni en Ucrania
Si es una pregunta retórica con la que se quiere expresar el deseo de que las cosas sean de otra manera, la comparto
Y si la pregunta quiere realmente plantear por qué en Uruguay la lucha de clases asume determinadas formas, tratemos de entender el problema
He sostenido en varias oportunidades que lo que determina la forma en que se da la lucha de clases en Uruguay son las condiciones de la formación social uruguaya, sus variables estructurales y coyunturales de larga duración, y las formas superestructurales (políticas, ideológicas y culturales) que de esto surgen
No voy a repetir esas ideas, porque además no son mías sino que las he tomado de varios pensadores uruguayos, en especial Carlos Real de Azúa y su concepto de “una sociedad amortiguadora”.
Si es necesario lo desarrollaremos de nuevo, pero ahora solamente voy a poner un telegrama, y creo que todos sabemos esto.
Yendo de abajo a arriba: Implantación capitalista dependiente y con muy poco margen de autonomía, estado tapón, clases polares débiles, colchón de sectores medios, que aún en decadencia logran conservar la estructura ilusoria propia de los sectores medios, burocracia política y cultural de gestión del sistema que se desarrolla en ciclos de larga duración, cultura de tipo iluminista, fetichismo de la educación e ilusión de ascenso social, hábitos políticos de mediación, etc., etc., etc.
Sí, es un fastidio volver una y otra vez sobre las mismas cosas elementales.
"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado”, esto, como todos sabemos, es el 18 Brumario.
Es absurdo andar recordando estas cosas a compañeros con enorme formación y experiencia militante. Pero la idea planteada es muy simple: yo no pudo cambiar la realidad con deseos.
En Argentina (por ejemplo) hubo 300 mil desaparecidos en 40 millones. En Uruguay algo más de 100 en 3 millones. Y este es solo un indicador entre muchos que dicen lo mismo. Son formaciones sociales parecidas en su estructura productiva, clases sociales, cultura y muchas cosas más, pero con un muy diferentenivel de violencia en las manifestaciones de la lucha de clases.
Eso es Uruguay. Es una mentira eso de “la Suiza de América”, esto no es ningún “paraíso de democracia”, pero es cierto que hay una cultura política en la que se han desarrollado determinadas formas de lucha
Entonces, a lo de Irma: “En este Uruguay lo ÚNICO que parece posible es lo electoral, pregunto: ¿qué o quién determina, lo medular de las cosas, su esencia?”, la respuesta hay buscarla por ese lado
¿Que si quiero que esto cambie? Pues cambiará inevitablemente, lo quieran o no lo quieran los uruguayos, pero no cambiará en un día. Y tampoco será un cambio agradable y para mejor en todos sus aspectos
Mi deseo es poder usar estos años de vacas gordas (en materia de libertades políticas formales) para prepararnos para los años de vacas flacas (en que no las tendremos).
"¿El único camino para hablar con la gente es la firma y el voto?”, dice Irma.
Por supuesto que no es el único. Pero en esta discusión la pregunta es la inversa, porque el problema que han puesto estos compañeros sobre la mesa, es: ¿Tenemos que descartar la firma y el voto?
Porque eso es lo que están proponiendo en concreto, descartarlos. Nadie ha propuesto descartar los otros métodos
Para eso, descartar el plebiscito, se manejan dos tipos de argumentos.
Irma y Ricardo sostienen que recurrir a métodos electorales es de por sí llevar la lucha a ámbitos controlados por el sistema. Es un argumento de tipo doctrinario, general, una especie de ley de hierro. Digo, e intentaré demostrar, que ese es un pensamiento mecánico y dogmático a un grado que asombra en compañeros de esa inteligencia y capacidad
Ese dogmatismo los lleva además a una actitud injusta que no puedo compartir. Condenan por adelantado un camino de lucha que han emprendido otros (y a esos otros también los condenan), por suponer que va a conducir a ciertas desviaciones, rebajas, frenazos
El otro argumento que se plantea es de tipo práctico o instrumental, no es un argumento doctrinario. Se dice que al salir a juntar firmas se abandonan las otras formas de lucha
Este argumento es planteado tanto por Irma como por otros que están en sus antípodas doctrinarias, como Asamblea Popular, que rechaza este plebiscito pero en cambio dedica toda su energía a una participación electoral mucho más integrada a las reglas de juego del sistema de lo que puede ser un plebiscito
En este caso sostengo que ese planteo no se corresponde con la realidad
Como no he participado en las instancias de debate del movimiento contra Aratirí (porque el que se mete a hacer todo termina haciendo nada), esto que sigue es una descripción a partir de lo que conozco. Pero nada de lo que digo es irrevocable, si estoy equivocado me lo demuestran y me rectifico
El método plebiscitario fue propuesto en los ámbitos comunes de lucha contra Aratirí hace mucho tiempo, fue rechazado, y sus partidarios no lo impulsaron en ese momento. Se hizo todo lo demás, marchas, actos, etc. En Tacuarembó se hizo una convocatoria a plebiscito departamental, la Corte Electoral lo rechazó
Personalmente, encontraba entonces varias cosas equivocadas en ese movimiento, que enumeraré más adelante. Pero asistí a todas las marchas, y no por encontrar objeciones me puse a tirar piedras contra la lucha que estaba planteada
Las cosas tuvieron el desgaste acostumbrado. Cuando ya no había prácticamente actividad con otros métodos que ya habían decaído, al no haber otra opción posible y siendo inminente la firma del contrato con Aratiri, estos compañeros empezaron a impulsar el plebiscito. No le han quitado un solo militante a ninguna marcha, barricada o cortada de calles. La “insana alternativa” vino a ocupar un vacío
En estas condiciones, al rechazar lo único que hay hoy basándose en una mistificación de lo que no hay, en los hechos -y aunque sabemos que no es esa para nada su intención- el fogonero está oficiando de bombero.
Si no fuese por esto, es probable que aun discrepando con estos planteos no hubiese salido a responder. Pero esto ya no es cuestión de un debate teórico sobre las luchas sociales, es el actuar concreto en la lucha que está dada hoy
No descartamos las marchas ni las barricadas ni los cortes de calle. Pero ahora no están ocurriendo, y no es por causa de la iniciativa plebiscitaria
No descartamos los métodos de lucha callejera, pero eso no quiere decir que todo lo que se haga en ese terreno esté bien hecho. No salimos a torpedear las luchas aun discrepando con aspectos concretos de algunas de ellas
Los militantes de Plenaria deberían tener el mismo criterio
He participado en las movilizaciones convocada por Plenaria y otros grupos de acción callejera pese a discrepar con muchos de los criterios con los que trabajan. Alguna vez planteé mis objeciones (y ni bola que me dieron, por supuesto) pero en ningún momento se me ocurrió salir a desconvocar alguna de esas acciones
Pero en este caso hay militantes, que llevados por su dogmatismo, ya no es que discrepen con algo como podemos discrepar todos y debatirlo en forma fraternal, descalifican una lucha. Lo hacen sin fundamentos válidos y sin que los hechos avalen su postura. Pero sobre todo,y porque creen que es mejor que determinados métodos tengan la exclusividad de la lucha, descalifican los otros. Y como descalifican justamente la lucha que está ocurriendo, desconvocan a la lucha
En el caso del último plebiscito contra la ley de impunidad, ejemplo al que siempre se recurre, Plenaria y otros militantes radicales se mantuvieron al margen en una primer etapa; luego adoptaron la consigna “Escrache y firme” (correcta, porque planteaba la combinación de métodos) y se integraron (si bien tarde) a la campaña
En verdad eso pasó en las instancias orgánicas, porque en los hechos una buena parte de los militantes radicales ya se habían ido integrando por abajo a la campaña en sus respectivos sindicatos, y como siempre, los burócratas (aunque sean estos “pequeños burócratas” de los pequeños grupos radicales que solamente tienen el estilo burocrático) son un elemento conservador que termina siendo arrastrado por el conjunto
Pero en este caso las cosas son diferentes. Plenaria es un referente en la lucha por verdad y justicia, pero no puede ser referente en todas y cada una de las cosas que pasan. Si adoptan esa actitud de desconvocatoria, lo que va a ocurrir es que van a quedar al margen no en una primera etapa, sino en todo el proceso
Como sea, hay compañeros cuya actitud política en este caso es desconvocar a la lucha, con el justificativo (muy traído de los pelos) de dedicar todo el esfuerzo a recuperar otros métodos de lucha mucho más difíciles de levantar hoy, y que no ofrecen un resultado ni una perspectiva realista para el grueso de la gente
Eso, que resulta muy difícil de lograr en el corto plazo con o sin plebiscito, que resulta tal vez más difícil que el propio plebiscito, podría ser a mediano plazo más fácil CON que SIN, como ocurrió en el caso del voto rosado
Y POR TODO ESTO ES QUE ES “FASTIDIOSAMENTE INEVITABLE” DISCUTIR. Empezaré en una próxima nota a contestar punto por punto los argumentos de Irma, porque es necesario abordarlos de esa manera.
Por primera vez en mucho tiempo tenemos aquí un verdadero tema de estrategia y táctica para discutir, y no en abstracto sino referido al más concreto del momento