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Paraguay: SINCERICIDIOS POSITIVOS

José Antonio Vera

La impericia política o quizás la certeza del Presidente Horacio Cartes de sentirse intocable e impune, y la de su equipo intimo de técnicos y de asesores “ad honorem”, está produciendo una catarata de declaraciones de un desconocido grado de torpezas, entreguismo, angurria financiera y hasta de franqueza que, finalmente representa un sincericismo positivo, en un país habituado a consumir todo tipo de falacias oficiales

En sus encuentros multifacéticos que  viene organizando con la oligarquía empresarial regional, Cartes se excita y habla ante ellos y sus celulares como si estuviera solo en la ducha. Primero fue en Montevideo y no hace mucho, cuando invitó a sus colegas a invertir capitales en Paraguay,  país al que hay que mirar con la chequera llena “como a una mujer fácil y bonita”.

Y en estos días, remató su procaz convocatoria en Asunción, ante más de noventa empresarios brasileros, de las industrias textil, automotriz, agropecuaria y otras, a quienes exhortó a “usar y abusar” de Paraguay porque es un momento importante de oportunidades para los negocios. El país es suyo, aprovéchenlo, indicó en portuñol. Otra barrabasada cometió semanas atrás, cuando un periodista lo criticó por nombrar Embajador ante la ONU a Alfredo Stroessner, nieto del mal recordado tirano, a quien le espetó: ¿acaso te arrebató tu pendeja?

Sin dudas que este sinceramiento es estimulado por la anticultura social predominante, por la prostitución partidaria, por un sistema educativo paralizante, por la alienación totalitaria, por la enajenación ideológica, por el tecnocratismo que pretende erguirse en conocimiento científico y, entre otros males y aberraciones, por el miedo y la pereza de sectores ciudadanos para pensar en la necesidad y posibilidad de cambiar las cosas, un sentimiento hábilmente saboteado por las empresas de la desinformación y la mentira.

Mientras se ha desatado una cacería de radios populares y comunitarias, con el asalto por funcionarios ministeriales y agentes policiales que destruyen y saquean los equipos, una de las empresas de Aldo Zucolillo, dueño de ABC, el diario de mayor difusión nacional, y ufano miembro de la  Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) esa vocera del gobierno USA, ha sido descubierto bombeando y desviando agua del importante Río Tebicuary, casi agonizante, para ampliar su producción de arroz. Al unísono, sus editoriales condenan la depredación de la naturaleza y a la democracia, por la “asquerosa dictadura chavista”

En esa perversa matriz sobrevive el retroceso nacional, motorizado por actores gastados en todos los rubros de actividad, los cuales, en su mayoría, nunca han representado un beneficio para el desarrollo del Paraguay, país ofrecido desde hace décadas, pero sin el sincericismo de Cartes, a los poderes fácticos, al imperio norteamericano, y a todas las lacras que sigue pariendo el sistema capitalista. El dinero por encima de lo humano.

Cartes se emociona cuando abraza a alguna de las víctimas de su criminal política económica, pero en apenas seis meses de mando, se ha sacado la careta de patriota que desplegó en la campaña electoral, y ya no se preocupa por mostrar su desfachatado fanatismo y amor por el capital privado, a tal punto de sostener que los graves problemas nacionales se resuelven con la venta de las principales empresas estatales, las que, en verdad, sólo fueron públicas entre 1813 y 1865, cuando éste era un país soberano.

La ACEPAR (Aceros del Py), cuya limpieza administrativa y productiva prometió recuperar  para convertirla en uno de los polos del desarrollo industrial del país, acaba de ser entregada en alquiler por diez años a un consorcio brasilero, uno entre varios que han designado sus brokers en el territorio paraguayo con la misión de estudiar potenciales bolsones de inversión.

La fijación privatista ha llevado a Cartes aún más lejos, al punto de tratar al Ejecutivo Nacional como a una de sus empresas particulares, haciendo participar del Consejo de Ministros, en clara violación constitucional, a algunos de sus gerentes, casos de José Ortiz, titular de TABESA (tabacos) y de su similar en Bebidas del Paraguay, Francisco Barriocanal.

Este último ha sido agraciado, en fecha reciente, por la estatal aguatera ESSAP con un contrato de un millón de dólares, en una de las escandalosas operaciones con las que Cartes se propone acostumbrar al pueblo, como fue la participación del Gerente de su Banco Amambay, Hugo Portillo, participando con vestimenta militar en una intervención contra campesinos, de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD).

Frente a la reacción popular y a un cúmulo de repudios, la dirección de ese organismo, estrechamente vinculado a la DEA norteamericana, intentó justificar la presencia de Portillo por su calidad de experto en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, que practicaría el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Sin embargo, algunas fuentes vinculan al Banco de Cartes con el lavado de dinero proveniente de las drogas y con la financiación de la SENAD.

La incapacidad o desinterés estatal por atender la acumulación de problemas sociales, económicos, culturales y políticos ha entrado en una vorágine que se está acelerando y que, conscientemente o no, va enfrentando subjetiva y objetivamente a más de la mitad de los seis millones de paraguayos con la minoría oligárquica que Cartes representa.

Sin respuesta ni sensibilidad social, el abajo se inquieta, coincidiendo con el inicio del año escolar, con tres cuartas partes de las escuelas con sus instalaciones destruidas y la desaparición, entre varios municipios, de unos 30 millones de dólares del FONACIDE, organismo encargado de resolver esos y otros problemas del sistema educativo.

Otro sincericida es el Ministro de Industria y Comercio Gustavo Leites, al decir que Cartes es un patriota, que a veces dice cosas que no quiso decir. Además, “ni sé lo que dijo”. Sin embargo, quien se lleva las palmas en tan insigne oficio, es el titular de Agricultura y Ganadería Jorge Gattini, hombre condenado de antemano por pertenecer a la CIA (Consultora Integral de Agronegocios), en su condición de Director propietario.

En un comunicado, excelentemente fundamentado, y citando fuentes científicas, más de veinte organizaciones y numerosas personalidades científicas, que integran  la Campaña Ñemoseke (echemos a) Monsanto, definen a Gattini como portavoz de las Corporaciones Transnacionales del Agronegocio y defensor del modelo agrotóxicos que intenta exterminar la agricultura familiar campesina y de los pueblos originarios.

La razón de la postura del Ministro es su chip y sus intereses personales y familiares en el sector sojero, afirma Ñamoseke. Formado en Estados Unidos y en Inglaterra, Gattini habla desde la ignorancia, el desprecio y la crueldad, negando el daño ambiental y a la salud humana que provocan las fumigaciones de sembradíos transgénicos con Glifosato 2, 4D, el Paraquat y los neomicotioides. En su opinión, la movilización popular contra los agrotóxicos tiene una motivación ideológica de izquierda. La suya sin duda, es de derecha

En Paraguay, sostiene ese grupo de expertos, jamás se ha realizado un estudio estatal sobre toxicidad en el agronegocio, a lo sumo ensayos agronómicos de dudosa validez con autoría de las propias corporaciones transnacionales que ocultan la toxicidad crónica, esa que se manifiesta al cabo de cierto tiempo con consecuencias letales.

El Gobierno de Cartes viola la Constitución Nacional en forma permanente en todo lo atinente a la preservación de la salud, la integridad física y la vida humana. El artículo 7, por ejemplo, especifica que la reforma agraria y el desarrollo rural, son garantía para racionalizar y regular el uso de la tierra y el cultivo forestal que impida su degradación.

En los últimos 15 meses, hay unas 20 mil hectáreas deforestadas por los latifundistas en las regiones del norte oriental y el occidente chaqueño, en un territorio de 40 millones de hectáreas, ocupadas el 85 por ciento de su totalidad por apenas el 2.5 por ciento de los habitantes del país, un alto número de inversionistas extranjeros, cuyos desmanes y abusos son resistidos en forma desigual por el campesinado movilizado, que registra decenas de labriegos asesinados y más de cien mil imputados por fiscales y jueces vinculados con los terratenientes.

Ese tema figuró en la agenda que revisaron este martes dirigentes de la Federación Nacional Campesina (FNC), con el Vicepresidente de la República Juan Afara, ante quien denunciaron que bajo el actual gobierno se reproducen en los campos de Paraguay los mismos métodos represivos y criminales de la tiranía estronista.

Reclamaron, además, medidas urgentes contra la acelerada descomposición de los servicios sociales, en particular los hospitales, y la malversación y corrupción reinante en varios organismos del Estado, desde Ministerios hasta Secretarías y entes autónomos, gobernaciones y municipalidades, que abarca desde Aduanas hasta las binacionales energéticas de Itaipú y Yaciretá, asociadas con Brasil y Argentina