Respondo uno por uno los pobres argumentos que la ONG yanki ha lanzado al aire, intentando linchar a los promotores de la iniciativa de los plebiscitos y a todos los que la apoyan, y de esa manera pretendiendo dividir al movimiento antiminero. Se obvian las argumentaciones originales por no hacer demasiado largo el texto, pero se podrán encontrar fácilmente más abajo aquí mismo - nº anterior de PP- y en decenas de lugares en las redes sociales, en donde esta ONG se ha dedicado, a tiempo completo, a esparcirlas. Ojala tuviera el mismo empeño en criticar a las empresas saqueadoras que nos vienen desde los países del primer mundo como al que ella pertenece, pero difícil que alguien muerda la mano del amo que le da de comer.
1. La ausencia de licencia social, algo en la que todos estamos de acuerdo, viene dada porque en ningún momento se votó la introducción de la minería a cielo abierto en el Uruguay, ni estuvo en el programa de ningún partido político. Esto cambiara posiblemente en las elecciones de este año, ya que el probable ganador, el Frente Amplio, la incorpora en su programa. Por lo tanto quedara validada, si como se prevé, esta fuerza gana. La única manera de deslegitimarla será entonces que se exprese de forma contraria una gran cantidad de ciudadanos (hablamos de cientos de miles): Esto difícilmente ocurra a través de movilizaciones como las marchas (ojala sucediera, pero la realidad indica que no). La recolección de firmas es la mejor oportunidad que tenemos para expresar esas voces.
2. Mentira. Hay más colectivos luchando por nuestros bienes naturales que los que integran la ANP. Muchos de ellos apoyan el plebiscito. Y de los que sí integran la ANP, solo unos pocos (3 según lo que yo sé) se han manifestado en contra. Recordemos que la ANP no tiene postura sobre el tema, al que tratara en marzo.
3. No desconoce el plebiscito del 2004, lo reafirma al prohibir una actividad explícitamente y de esa manera evitar interpretaciones “subjetivas”.
4. Absurdo. Al cambiar la Constitución automáticamente cae la Ley de Minería de Gran Porte, y a su vez quedamos blindados contra otros intentos de leyes parecidas. Y lo del contrato roza lo esperpéntico. Hay que denunciar TODO lo que se esté haciendo mal, porque de esa manera se les pone en evidencia, y además se les retrasa. O acaso también está equivocado el fiscal Viana cuando denuncia que en los contratos de inversión se pierde soberanía? Si no se perdiera soberanía, entonces sería aceptable la megaminería? NO ¡ Pero hay que machacar en todas las opciones que se tengan, aunque no hagan al fondo del asunto. Cuantas más piedras se les ponga en el camino, mejor. Y el resultado está a la vista, los seguimos retrasando.
5. No es que la iniciativa del plebiscito cuente con pocos apoyos políticos y sindicatos, es la oposición a la Megaminería la que cuenta con pocos apoyos en esos ámbitos. Y nada mejor que una campaña masiva, que solo se logra con el plebiscito, para empezar a crear consciencia en las bases, como ya ha sucedido con COFE.
6. Pobre argumento. Es verdad que no cuenta con recursos. Sin embargo ha logrado más espacio y ha llegado a cientos de miles de ciudadanos a través de la recolección y de la prensa, que día sí, día no, publica notas sobre el plebiscito, que todas las marchas que se han hecho. O pretendemos convencer a cientos de miles mediante “marchas de los mineros” a las que asisten 50 personas?...
7. Justamente lo que ha logrado esta campaña, es que la megaminería no quede como un tema residual, sino que hoy en día es uno de los temas más importantes en el país. Imposible negarlo.
8. Es difícil llegar a esa fecha, sí. Pero si no, se sigue hasta las siguientes elecciones, 6 meses más tarde. Y ahí es muy probable que se llegue. Certezas no las hay por supuesto, si no nos quedamos en casa sin hacer nada. En todo caso, el tener pendiente un plebiscito, llegue cuando llegue, no es algo que favorezca a las mineras y a los bancos que las financian, más bien lo contrario, las pone con un alto nivel de inseguridad.
9. Otro absurdo. Las experiencias que hay en ese sentido indican justamente lo contrario. La experiencia última de Tacuarembó así lo certifica, dicho por sus mismos promotores. La recogida de firmas en la calle, con todo lo que ello implica, hace que cada vez haya más gente informada y dispuesta a involucrarse.
10.El fin del plebiscito es que no se instale la megaminería. Que cada uno haga lo que quiera con su voto, eso no entra dentro de este tema. Evidentemente no se va a dejar de hacerlo porque algunos quieran votar anulado.
Por otro lado, cuando Parula hacía campaña a favor del plebiscito, hace no tanto tiempo, no le importaba esa gente?
a - Un artículo en la Constitución que prohíba expresamente algo es difícil de no acatar. Certezas no las hay, no. Pero existe algún método que nos garantice al 100 % que si se para la megaminería ahora, por cualquier razón, luego no vuelva con lo mismo?. Es obvio que no. Y lo más firme, repito, es que la Constitución lo prohíba expresamente.
b - Cuál es la solución mágica que hará que no haya daños si la empresa comienza la explotación? Las marchas podrán hacerlo? Hacer caer la responsabilidad de tales cosas sobre el Plebiscito no tiene ningún sentido, son problemas que se tendrán cualquiera sea la forma con que se pare la minería.
c - Más de lo mismo. Qué propuesta mágica hará que, una vez firmado el contrato, no haya que indemnizar a la empresa saqueadora? Eso es culpa del plebiscito?? De locos.
Como se verá, la mayoría de los argumentos rozan el absurdo, además de dejar caer siempre solapadamente “dobles intenciones” de los promotores. Si queremos asomarnos un poco a la verdad, solo basta preguntarnos porque una ONG yanki viene a meter sus narices en Uruguay lanzando una campaña con tanta saña , con unos argumentos tan poco válidos, dejando caer dudas sobre compatriotas de trayectoria impecable en la defensa de nuestros bienes naturales, e intentando dividir al movimiento antiminero del país.
A quien le sirve esto? Piénsenlo