No sé si sabemos qué es el tósigo. Simplemente es ponzoña, veneno. Todos sabemos que la democracia griega dio origen a la política. Democracia del griego “demos- cratía”, que significa gobierno del pueblo, y se entiende por la doctrina política que da intervención al pueblo en el gobierno. La idea como la práctica de la democracia ha sufrido importantes transformaciones a lo que es hoy, a tal punto que ya es cultura, y no siempre para bien del pueblo, sino en beneficio de la élite política, y cuando decimos “elite” nos referimos a los partidos políticos
Hoy día se aplica a distintos conceptos, como “la soberanía popular, el gobierno representativo. El gobierno de participación directa”.
Brevemente explicaremos estos términos ya desarrollados en Punto a Punto:
- soberanía popular, nada más explicativo que la frase de Artigas: “mi autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana”.
- el gobierno representativo, nada más y nada menos de lo que se entiende hoy por representación.
-el gobierno de participación directa, donde el pueblo tiene participación directa en todos los problemas que le atañe.
Pero veamos como la historia de la democracia política ha ido evolucionando:
Evolución histórica
La democracia ya en sus orígenes, siglo VI y IV a. C, era consideraba una de las formas básicas del régimen político junto a la monarquía (gobierno de uno) y a la aristocracia (gobiernos de unos pocos) (Aristóteles), cuyas formas viciadas serían la demagogia, la tiranía y oligarquía, defectos que hoy perduran y se entremezclan simuladas con la democracia actual.
Así los filósofos griegos y romanos, como Platón Aristóteles, Cicerón, San Agustín, entre otros, abogaban por un sistema mixto, en el cual sería la virtud (hoy diríamos la ética) y las leyes de parte de los gobernantes las que aseguraría su actuación en beneficio de la comunidad.
Sin embargo hoy la economía prima sobre la política y ésta desestima a la ética y al bien común, es decir que los intereses partidarios priman sobre los intereses de la comunidad.
La idea de no apartarse de la virtud y de las leyes fue recogida en el renacimiento por los pensadores Maquiavelo o Montesquieu. Desde el siglo XVIII la democracia se ha ido convirtiendo en el paradigma político llegándose al derecho al voto
¿Quién debe ejercer el poder?
Cuestión ésta muy debatida y no fácil de esclarecer por toda una cultura política impuesta por los propios políticos, que se adueñaron del poder. A quienes piensan que el pueblo puede autogobernarse, responde los escépticos y los propios políticos, que la masa es demasiado inculta o estúpida para conducirse a sí misma, por lo tanto se requiere una élite política; pero no se habla de la necesidad de una educación cívica, que los propios políticos se encargaron de fomentarla y de someter a la ciudadanía.
Necesidad de definir o interés partidario o voluntad ciudadana
Este es otro de los aspectos claves a discutir. La mera consecución de una mayoría en una elección tiene que necesariamente reflejar la voluntad de todos los ciudadanos, sino simplemente la agrupación de intereses particulares y partidarios
Con un voto cada cuatro, o cinco años, en nuestro caso, no se puede implicar la decisión de todos los ciudadanos. El voto de un indeciso como el que anula su voto vale tanto como el de los otros. Y esto no se tiene en cuenta en el acto de gobernar.
La racionalidad de los actos de elección no ha sido aún resulto ni por las ciencias de la sociología, de la economía y menos aún por la teoría política en la aplicación práctica.
Extensión aconsejable en un gobierno democrático. Suele haber acuerdo en que éste debe llegar sólo hasta donde cubra el bien público y las necesidades de la población. A nadie escapa que este principio, en nuestro país, no se tiene en cuenta.
“Somos mayoría y decidimos contra viento y marea”. ¿Son mayorías o presuponen seguir siendo mayorías y de que mayorías hablamos cuando se reconoce que hay muchos desencantados?
El problema no nos los “desencantados” de un partido, se llame como se llame, sino lo que no quieren saber nada de esta política, generada por nuestros políticos, que son miles
Objetivo de un gobierno democrático
Defender los intereses y los derechos de los individuos que conforman la sociedad (opción liberal) o la consecución de la igualdad y de la justicia social (opción democrática, si quiere más radical, porque va a las propias raíces de la democracia original, que se desvirtuó con el correr de los tiempos), que hoy se menosprecia y sólo se piensa en defender los capitales imperiales, siendo mandaderos de las inversiones “anacionales”, a través de contratos nefastos contra el propio país, que el común de la gente nos los conoce.
Saque usted, amigo lector sus propias conclusiones, y pregúntese si nuestro sistema democrático actual responde a una auténtica democracia.
No podemos dejarnos llevar por el slogan moderno de “los tiempos cambian”, sí debemos reencontrarnos con los orígenes de nuestra democracia.