Si el 2 de abril es una fecha loable, entonces Galtieri es un prócer
Pegadito al 24 de marzo, otro hecho luctuoso relacionado con la dictadura es origen de un feriado nacional. Algunos pigmeos, que quieren atacar al gobierno sea como fuere, dicen que feriado es sinónimo de fiesta, de celebración, y que esas fechas no tendrían que ser ocasión de parranda, sino de recogimiento y reflexión. Si eso fuera cierto, ¿el 20 de junio y el 17 de agosto estaríamos festejando la muerte de Belgrano y de San Martín?
El tema no pasa por esas superficialidades, sino por cómo se enfoca el hecho de la ocupación militar de las Malvinas por parte de la dictadura genocida, realizado con el fin de montarse en el ardor patriotero y militarista excitado por el peronismo durante décadas
Por supuesto que la fiebre malvinera es un rasgo común de todo el arco ideológico peronista, en 1982 y hoy. Para dar un solo ejemplo, hace pocos días Pino Solanas le dijo a Alfredo Leucowicz que le tiene simpatía a Venezuela porque “el pueblo venezolano nos apoyó con todo cuando vino la guerra de Malvinas” *. Nos apoyó. A nosotros, los militares genocidas en nuestra aventura fascista de perpetuarnos en el poder con la bendición popular.
Todos recordamos la foto de Néstor Kirchner parado como un soldadito junto al general Oscar Guerrero, cuando las “fuerzas vivas” de Santa Cruz dieron su aval a la dictadura. Y esa misma actitud está presente cuando el gobierno no pierde ocasión de agitar el tema de las Malvinas como capítulo central de sus preocupaciones, y de exaltar el heroísmo de los combatientes en aquella “gesta” —así la llaman muchos— en lugar de presentarla como lo que es, el intento de tapar la sangre de la represión con la de los soldados: un crimen sobre otro
Para nosotros, pues, el 2 de abril es un aniversario luctuoso, terrible, y es también la piedra de toque para revelar la índole profunda del kirchnerismo
*Pino Solanas con Alfredo Leucowicz, 21-2-14, Radio Mitre, 17.52 hs.
Juan del Sur
MALVINAS, ¿PACIFICANDO O GUERREANDO?
Luis E. Sabini Fernández
Estamos otra vez en el 2 de abril y arrecian las declaraciones del gobierno argentino sobre la necesidad de diálogo con el gobierno inglés, la generación de “un entorno de paz”, “encontrar una solución pacífica y definitiva” (Agustín Rossi, Miradas al Sur, 30/3/2014).
Estas intenciones resultan incongruentes, sin embargo, con el mantenimiento de la efeméride del 2 de abril, recordatoria de la invasión de las islas, para su recuperación, por parte de la dictadura desaparecedora y su comandante en jefe Leopoldo Whisky Galtieri
En términos puramente tácticos se hace difícil resultar persuasivo con la prédica pacifista si al mismo tiempo se ensalza ese oprobioso intento.
El 2 abril es para el gobierno una gesta. Muchos lo vivimos como una maniobra artera de una dictadura atroz
El gobierno se vale para trasmutar ese plomo en oro de la cantidad de víctimas que generó entre los propios soldados argentinos y en la misma sociedad argentina, que obló con la invasión una ola de sufrimiento, humillación, pérdida de tantos seres queridos (o su retorno a veces tan lastimado)
Ése es otro aspecto de la historia. La huella sobre tantos destinos individuales y sobre la misma sociedad argentina.
Habría que ir distinguiendo tales aspectos. Personalmente, tuve que rechazar una y otra vez las tarjetitas de los ex-combatientes que prometían el retorno a sangre y fuego, con avioncitos rugiendo y toda esa parafernalia militarista. Que se ha convertido en “la vida” para muchos “malvineros”, pero que entiendo intoxica a la sociedad con revanchismo y lleva a prácticas matoniles, ya tan arraigadas en el fútbol, en las cárceles y en tantos sindicatos, a la geopolítica.
Tampoco despeja el panorama ver a la vez y desde el mismo gobierno, por un lado, la proclama de latinoamericanizar esas islas; “Malvinas representa, como ninguna otra, la defensa pacífica de los recursos naturales de la patria grande latinoamericana”, nos dice en otro pasaje Agustín Rossi (ibíd.).
Pero por otro lado, en declaraciones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner argumentando contra un presunto “doble estándar” en la situación generada en Crimea, advirtió refiriéndose a las islas Malvinas que “siempre pertenecieron a la Argentina” (ibíd.).
Lo cual es sencillamente falso, e históricamente absurdo