Lo dice Natalia Sarapura, militante por los derechos del pueblo Coya, quien específicamente sobre la megaminería a cielo abierto, razona: “Entran a nuestro territorio a tomar nuestros recursos naturales, nos hacen trabajar para ellos pagando unas monedas por ayudarles a que se lleven nuestra riqueza. ¿Dónde está la conveniencia de ese negocio para nosotros?”
Fue una de las panelistas del Foro “Convenio 169 de la OIT: avances hacia su implementación en Uruguay”, realizado el pasado jueves 10 de abril en el salón Dorado de la IMM. El citado convenio que reconoce expresamente los derechos de los pueblos originarios y sus descendientes, no ha sido ratificado aún por nuestro país, y esta jornada tuvo como propósito intensificar las gestiones para que ello ocurra.
La dirigente Coya que viajó desde Jujuy para estar presente en este encuentro -al que asistió también una Abogada argentina procedente de Santa Cruz y un Abogado Chileno desde Santiago, quienes se sumaron a varios expositores uruguayos que disertaron en este foro-impresionó por la claridad de su pensamiento, la facilidad de expresión para comunicarlo, y la firmeza de su postura en defensa de los intereses de los pueblos originarios en nuestro continente
En su discurso, explicó cómo está planteada la lucha entre dos modelos, uno que propone vivir en armonía con la naturaleza y otro que ve los recursos naturales como mercancía. Van a continuación algunos conceptos vertidos en su exposición.
EL BUEN VIVIR CONTRA EL VIVIR MEJOR
“La sociedad está en crisis, hay una crisis de valores, crisis sociales, y es tiempo de discutir el modelo que los pueblos quieren elegir para sí mismos. Los pueblos indígenas proponemos el modelo del “buen vivir”. Mientras en el buen vivir nuestra idea es compartir, en el otro modelo, el del supuesto “vivir mejor”, la idea es competir. Mientras nosotros proponemos compartir, ellos proponen repartir, pero repartir muy mal, porque en ese modelo ganan mucho unos pocos explotando a los demás.”
“La discusión que nosotros queremos dar es la del modelo, que es la discusión central que hay que resolver. Mientras planteamos esa discusión defendemos la madre tierra, la Pacha Mama, que es la casa que habitamos pero de la que no somos dueños, y que nos está dando sus mensajes contundentes ante la explotación irracional de los recursos naturales que ha habido. Nosotros decimos que el llamado modelo de desarrollo sustentable no alcanza porque se ha demostrado ya suficientemente y más allá de toda duda, que no se cumple, porque los intereses económicos priman sobre todo lo demás y los Estados no tienen capacidad de fiscalización como para obligar a las empresas más poderosas a cumplir con las normas ambientales. Por otra parte es un modelo que no modifica la injusticia de un reparto no equitativo en el que el que pone el capital se lleva demasiado y el que pone el trabajo debe conformarse con migajas”.
“Los seres humanos debemos dejar de vernos a nosotros mismos como si solo pudiéramos ser piezas al servicio de una máquina que enriquece a unos pocos y empobrece a muchos. Tenemos que entender que la Pacha Mama es energía, es vida, y nosotros somos parte de esa energía que hay que defender y cuidar, que tiene tanto valor que no hay precio que pueda comprarla”
“La base del desarrollo tiene que ser comunitaria. No podemos tener un modelo de desarrollo donde algunos se pongan contentos de ser empleados de los que vienen a llevarse nuestros propios recursos. A ver si lo entendemos: ellos vienen a nuestra casa, entran a nuestro territorio a tomar nuestros recursos naturales, nos hacen trabajar para ellos pagando unas monedas por ayudarles a que se lleven nuestra riqueza. ¿Dónde está la conveniencia de ese negocio para nosotros?”
SER COLONIA O SER SOBERANOS
“No decimos que los recursos no se deben usar. Los recursos naturales se deben usar para la vida y el bienestar de las personas. Eso no lo hace la megaminería que consiste en el saqueo de materia prima que va para países ricos mientras en los países de donde se extrae, sigue la misma pobreza o aumenta la pobreza.”
“Hay que descolonizarse, lo que quiere decir pensar en emprendimientos auto gestionados por nosotros mismos. No tenemos que pensarnos siempre en el rol del que pone la mano de obra para ver que nos puede dar el que hace una explotación. La dignidad de los pueblos no se basa en beneficios otorgados por supuestos benefactores que vienen a administrar lo que es nuestro. ¿Por qué no pensar modos de uso de los recursos naturales no impuestos desde afuera sino que salgan de nuestra propia iniciativa?”
envío de Aníbal Terán Castromán