Hace poco, c.e.r. comentó en posta una semblanza sobre esta posición político ideológica a la que parece adherir Gonzalo Abella. Yo trillé en el E.M.R. Nº 1 durante algunos recreos, con fundadores de esta postura. Parecían buenos tipos y compañeros. No intentaron mi adhesión ni me acercaron sus ideas. Ta vez, por no ser yo marxista leninista y menos aun probolchevique (todo esto lo digo con altísimo respeto), no era merecedor de confianza. El MLN policlasista, tal cual lo concebíamos tantos antiimperialistas, antioligarcas y artiguistas, propatria grande, indigenistas, se deshacía en la polarización entre quienes compartían tan sanos postulados como inaplicables en nuestro país. Yo concebía al MLN como una muestra de toda la sociedad uruguaya (oriental) sin más partido que el de la justicia y la moral pública.
Cuando a principios de los 80` recalamos en Francia y anduvimos por otros países, tuve la posibilidad de hacer contactos con ex reclusos liberados posteriormente a mí, y escuché los mismos comentarios que leí en posta. En el penal, bastante después de mi salida, sucedían hechos terribles, decepcionantes. Se hablaba de imposiciones intolerantes de los seispuntistas, una vez que habían llegado por ejemplo, a un acuerdo con los militares para obtener la exclusividad en las tareas fuera de celdas. Este sale, aquel no sale. Práctica del chantaje hacia los compañeros. Un implacable estalinismo creando divisionismo altamente favorable a los milicos, haciéndoles el caldo más que gordo. Una forma de imperdonable colaboración con el enemigo. De nuestra parte, no he tenido más versiones ni acceso a cualquier análisis crítico / autocrítico. La verdad por encima de todo –a favor o en contra- sobre quienes incurrieron en aquellas actitudes. El silencio otorga, aunque debo decir que poca vida política he transitado por muchos años en la escena criolla y por lo tanto, creo necesario oír la voz de los “inculpados”
Hay roles importantes que pueden ser afectados en la única expresión de partido de izquierda que se presentará en las próximas elecciones nacionales. Vivamos el pasado, pero no con el pasado. Aldous Huxley decía que la experiencia no está en lo que pasa, sino en lo que se aprende.
Estamos enfrentados a la gran posibilidad de que se repita la entronización de uno de los grandes impostores que las miserias de nuestra historia colocan en el poder. Alguien escribió en este mismo medio que Tabaré Vázquez “es brillante”. Claro, en su persona lo que brilla con fulgor es su mediocre capacidad intelectual (que hace inviable una polémica pública o mismo como supuesto legislador), su escasa inteligencia (los famosos grados que otorgan las facultades universitarias no siempre dan patente sobre la capacidad tecno científica del individuo) sus limitados conocimientos como hombre público y, por encima de todo, su carencia de escrúpulos., su vanidad y repugnante demagogia. En suma, indeseable entreguista al amparo de su tardía y súbita exhibición prosionista, su condición de masón, su admiración y sumisión al gran genocida George W Bush y a las multinacionales depredadoras. Todo ello, repetido hasta el hartazgo y sabido por todos. Como postre, la nunca desmentida –que yo sepa- acusación sobre su vínculo y subordinación a la agencia central de inteligencia CIA. Debería aclarar cómo cobrando jubilación superior a $30.000 en la Caja de los Profesionales, puede cobrar $60.000 como médico en La Española, más los doscientos y tantos mil por jubilación presidencial. Todo por mes. ¡Pobre hombre! Añádasele los ingresos provenientes de su jodienda médica empresarial y téngase en cuenta su ridícula reciente declaración de patrimonio al igual que los otros delfines políticos aspirantes a la presidencia de la república. Callan sus seguidores. La ignorancia, sumada a toda esa estupidez de villorrio sin conciencia que caracteriza a nuestro gran electorado del partido que sea con representación en el gobierno, pondrá una vez más a un entreguista pro yanqui en la presidencia. Tabaré o cuquito o el guapo. Todos ellos ofrecen amplia seguridad a oligarcas y burgueses criollos y extraños. Ni hablemos del poder militar, su custodia. Tengamos siempre presente cuánto encierra la vigente verdad que expresaba Hugo Chávez: “la ignorancia tiene más poder que la fuerza bruta”
El consumismo, esa máquina que funciona aliada del ingenio publicitario, arte de engrupir, hace estragos en la economía familiar, sobre todo en las clases más bajas, sin ejercicio neuronal. Es el consumismo frecuentemente mencionado y condenado por Mujica. Pero en los hechos lo alienta. El consumo lo agrede todo y se toma como expresión de calidad de vida. El medio ambiente se contamina con toda la variedad e impresionante cantidad de electrodomésticos que pasan a chatarra en cada vez más breve tiempo, pilas, baterías, componentes múltiples, en un medio sin acorde capacidad de clasificar, reciclar y reusar. El recurso financiero funciona y erosiona según los ingresos de las víctimas. Se ha dado vida al comercio, y al lucro fácil, desproporcionado. El comercio afana impunemente al consumidor. Hay mucho más pase de manos que productividad. Eso es lo que da plata. Sanciona el presidente la ineficiencia de los funcionarios públicos, y el costo que esto tiene para el estado. Con la mitad de gente trabajando en serio se haría la misma tarea. Mujica, aprueba el ingreso de más de veinte mil nuevos parásitos. Decir Mujica es decir Tabaré, Danilo o cualquier alto responsable en este gobierno portento del despilfarro en un contexto mundial a nuestro favor tanto como lo fueron la primera y segunda guerra mundial y la de Corea. Más atrás, los conflictos europeos de la segunda mitad del siglo diecinueve...
Habla Mujica de la desigualdad y conviven los bajos salarios con las altísimas remuneraciones de una nueva clase de aspirantes a burgueses y de una fracción política cínicamente autoproclamada “de izquierda”, con el impoluto Astori a la cabeza. En el PN, la oposición de Lacalle Pou al proyecto Aratirí es de carácter sectorial como lo es la posición de la ARU. Pero no se quejaron del criminal modelo forestal celulósico, ni de la enajenación del agro nacional, ni de la emigración de miles de pequeños y medianos productores hacia las áreas urbanas. En esencia, el FA no difiere con los partidos tradicionales excepto en que aquellos son consecuentes con su línea entreguista y cavernaria de pensamiento, mientras que estos, los frenteamplistas, verdaderamente fraudeamplistas, son miserables traidores. Todos los políticos juegan con la credulidad de la gente, ingenua, fruto de su ignorancia.
Mujica, nuestro filósofo (de boliche), ha mejorado últimamente en materia de dictados y sentencias. Los conceptos que interesan para la transformación de la sociedad y las verdades profundas ya alcanzan en volumen a las perogrulladas de siempre. La excusa de la relativa pequeñez geográfica del país nunca falta. Su imagen exterior crece. Impresiona en el exterior lo de la marihuana, o sea el uso del veneno para combatir el veneno; del tóxico para neutralizar el tráfico de la droga en una sociedad que mal pensará en la inocuidad del cannabis cuya legalidad más servirá de fomento para captar nuevos adictos, que traba para el narco- pingüe negocio.
El mal llamado matrimonio igualitario como reconocimiento para algo que desde siempre no ha afectado a quienes en su intimidad son dueños de hacer lo que quiera, es un grotesco absurdo que ha colmado la viscosa lascivia de los /las representantes frenteamplistas que impulsaron la consecuente ley que alienta la putrefacción mental del individuo, el culto exacerbado del sexo deturpando todo lo natural de su esencia y la función fundamental del vínculo sexual, como lo es el placer al servicio de la perpetuación de la especie. En la misma línea ideológica, la despenalización del aborto trasciende las fronteras del país. No se nos juzgue de sostener lo que hemos condenado desde que usamos la razón propia: la falsa moral y el puritanismo hipócrita y negador de la condición humana. No queremos una sociedad contraria a la imagen del hombre nuevo por el que tantos dieron su vida: el ciudadano para una sociedad justa, sin poderosos ni débiles, porque la única fuerza debe radicar en la voluntad sumada de todos, y no en las decisiones sectarias de mafias políticas ambiciosas y antinacionales que han hecho de la política una carrera económica, de seguridad personal, de alimento para el ego que no es sino la negación de la modestia, virtud primaria de las conciencias verdaderamente revolucionarias. Mujica es modesto pero nada tiene de revolucionario, porque la traición borra todo mérito casual o voluntario del individuo. Sus acciones guerrilleras, las supuestas cicatrices de bala, los 13 años de preso, todo eso, ha perdido cualquier valor cuando se pasa al bando contrario traicionando la esperanza de cientos de miles de ciudadanos. Del otro, Tabaré Ramón Vázquez, no sé de sus pasados y lejanos antecedentes más que el haber tenido un próspero y buen pasar en el período dictatorial
Como político, sólo demagogia; como mandatario, entreguismo, vanidad, egolatría.