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UCRANIA: Trabajadores rebeldes toman el poder en el este

James Petras

Nunca, desde que los EE.UU. y la UE se apropiaron de Europa del Este, incluidos los Estados Bálticos, Alemania Oriental, Polonia y los Balcanes, y que los convirtiesen en puestos militares de la OTAN y vasallos económicos de las potencias occidentales, nunca se habían comportado de manera tan agresiva como para apoderarse de un país estratégico como Ucrania, amenazando la existencia de Rusia

En 2013, Ucrania fue un "estado colchón" básicamente no alineado, con relaciones económicas con la UE y con Rusia, gobernado por un régimen estrechamente vinculado a la oligarquía local, vinculado a Europa, Israel y Rusia, una élite política que había sido producto de un levantamiento político en 2004 (la llamada "Revolución Naranja"), financiado por los Estados Unidos. Posteriormente, durante la mayor parte de una década, Ucrania sufrió el experimento fallido de una política económica neoliberal apoyada por Occidente. Después de casi dos décadas de penetración política, los EE.UU. y la UE están profundamente arraigados en el sistema político a través de la financiación regular de organizaciones supuestamente no gubernamentales (ONG), partidos políticos y grupos paramilitares

La estrategia de los EE.UU. y de la UE fue la instalación de un esquema flexible que llevó Ucrania al Mercado Común Europeo y a la OTAN como Estado cliente subordinado. Las negociaciones entre la UE y el Gobierno de Ucrania se llevaron a cabo poco a poco. Terminaron en el fracaso debido a las onerosas condiciones impuestas por la UE y por las concesiones económicas más favorables y subvenciones propuestas por Rusia. Tras el fracaso de negociar la anexión de Ucrania a la UE, y como no estaban dispuestos a esperar a las elecciones constitucionales ya programadas, las potencias de la OTAN activaron sus ONG, bien financiadas y organizadas, a los líderes políticos y a sus clientes los grupos paramilitares armados, para derrocar por la violencia al gobierno electo. El violento golpe de Estado fue un éxito, y la junta cívico-militar nombrada por los EE.UU. tomó el poder

La Junta estaba formada por ministros neoliberales y chovinistas sumisos. Los primeros fueron elegidos por los EE.UU. para administrar y hacer cumplir un nuevo orden político y económico incluyendo la privatización de empresas y recursos públicos, para cortar los lazos comerciales y de inversión con Rusia, para la eliminación de un tratado que permitía la existencia de la base naval rusa en Crimea, y para poner fin a las exportaciones de la industria militar a Rusia. Fueron nombrados  neofascistas y sectores  de las fuerzas militares para cargos ministeriales y de policía con el fin de reprimir violentamente a cualquier oposición democrática en el oeste y el este. Supervisaron la represión contra los bilingües ruso-ucranianos haciendo de la oposición en contra el golpe de Estado una confrontación étnica. Hicieron una limpieza de todos los opositores en el oeste y el este y nombraron gobernadores locales de confianza  creando así un régimen de ley marcial

Los objetivos estratégicos de la OTAN y la Junta

La toma del poder, violenta y de alto riesgo, por la OTAN en Ucrania, tenía varios objetivos estratégicos y militares, que incluían:

1 ) La expulsión de Rusia de sus bases militares en Crimea  transformándolos en bases de la OTAN a los puertas de Rusia.

2) La transformación de Ucrania en un trampolín para la penetración en el sur de Rusia y el Cáucaso; una posición avanzada para influir sobre los partidos políticos liberales y las ONG que apoyan a la OTAN en Rusia.

3) La destrucción de los sectores clave de la industria de la defensa militar de Rusia, vinculados a las fábricas de Ucrania, poniendo fin a la exportación de piezas y maquinaria críticas para Rusia.

Ucrania ha sido una parte importante del complejo industrial-militar de la Unión Soviética. Los estrategas de la OTAN sabían muy bien que un tercio de la industria de la defensa soviética se mantuvo en Ucrania después de la caída de la URSS y que el cuarenta por ciento de las exportaciones de Ucrania a Rusia hasta hace poco consistía en armamentos y maquinaria relacionada. Más concretamente, la planta Motor Sikh en Ucrania del este fabricaba la mayoría de los motores de los helicópteros militares rusos, incluyendo un contrato  para proveer los motores de mil helicópteros de ataque. Los estrategas de la OTAN dieron directivas inmediatas a sus lacayos en Kiev de suspender todas las entregas militares a Rusia, incluyendo cohetes de mediano alcance. Encararon el golpe de Estado en Kiev como una forma de sabotear las defensas rusas en aire, mar y tierra. Putin acusó el golpe, pero insistió en que Rusia reemplazara internamente la producción en esas áreas críticas en un plazo de dos años. Esto significa la pérdida de miles de puestos de trabajo especializados en el este de Ucrania.

4) El cerco militar de Rusia con bases avanzadas de la OTAN en Ucrania, equiparables a las del Báltico, los Balcanes, Turquía, el Cáucaso y también Georgia desde su independencia de la Federación de Rusia.

El asedio de los Estados Unidos y la UE a Rusia busca cortar el acceso de Rusia al Mar del Norte, el Mar Negro y el Mediterráneo. Cercando y confinando a Rusia como una masa continental aislada sin salidas al mar, los constructores del imperio Estados Unidos-Unión Europea tratan de limitar el papel de Rusia como un centro de poder rival y que tal vez pudiese contrarrestar sus ambiciones imperialistas en el Medio Oriente, el norte África, Sudeste de Asia y del Atlántico Norte

El golpe de Estado en Ucrania: la expansión imperial integral

Los EE.UU. y la UE quieren destruir gobiernos independientes, nacionalistas y no alineados alrededor del mundo y convertirlos en satélites imperiales a cualquier medio. Por ejemplo, la invasión mercenaria actual a Siria, armada por la OTAN, se dirige al derrocamiento del gobierno nacionalista y laico de  Assad y a establecer un estado vasallo de la OTAN, a pesar de las sangrientas consecuencias para los distintos pueblos sirios. El ataque contra Siria sirve para múltiples propósitos. La eliminación de un aliado de Rusia y su base naval del Mediterráneo; debilitamiento de un partidario de Palestina y oponente de Israel; cercar a la República Islámica del Irán y al poderoso partido Hezbolah en el Líbano y el establecimiento de nuevas bases militares en territorio sirio.

La conquista de Ucrania por la OTAN tiene un efecto multiplicador que se extiende por el norte hacia Rusia y por el sur hacia el Medio Oriente y consolida el control sobre su vasta riqueza petrolera.

Las recientes guerras de la OTAN contra los aliados y socios comerciales rusos confirman este pronóstico. En Libia se destacó la política independiente y no alineada del régimen de Gadafi en marcado contraste con los satélites occidentales serviles como Marruecos, Egipto o Túnez. Gaddafi fue derrocado y destruido por un masivo ataque aéreo de la OTAN. La rebelión popular masiva contra Mubarak, de Egipto y de la democracia emergente fue derrocada por un golpe militar,  en última instancia para volver al país a la órbita de Estados Unidos-Israel-OTAN bajo una dictadura brutal. Todas las incursiones armadas israelíes con respaldo de la OTAN contra Hamas en Gaza y contra Hezbolah en el Líbano, así como las sanciones de Estados Unidos y la UE contra Irán, se dirigen contra posibles aliados o socios comerciales de Rusia.

EE.UU. se vio obligado a renunciar a que el cerco a  Rusia en Europa del Este se hiciese con "elecciones y mercados libres", se basa en la fuerza militar, los escuadrones de la muerte, el terrorismo y las sanciones económicas en Ucrania, el Cáucaso, el Medio Oriente y Asia 

El cambio de régimen en Rusia: de potencia global a Estado vasallo

El objetivo estratégico de Washington es aislar a Rusia desde el extranjero, socavar su capacidad militar y erosionar su economía con el fin de fortalecer a los colaboradores políticos y económicos de la OTAN dentro de Rusia, lo que conduce a su mayor fragmentación volviendo a la situación de semi-vasallo.

El objetivo de la estrategia imperialista es colocar amigos políticos neoliberales en el poder en Moscú, como los que hicieron el saqueo y la destrucción de Rusia durante la vergonzosa década de Yeltsin. La toma del poder por los EE.UU. y la UE en Ucrania  es un gran paso en esa dirección.

Evaluación de la estrategia del asedio y conquista

Hasta el momento, la conquista de Ucrania en la OTAN no ha progresado como se había previsto. En primer lugar, la conquista violenta del poder por las élites abiertamente pro-OTAN denunciando los acuerdos militares y tratados con Rusia sobre la base militar en la península de Crimea, obligó a Rusia a intervenir en apoyo de la población local mayoritariamente de etnia  rusa. Tras un referéndum libre y abierto Rusia anexó la región y aseguró su presencia militar estratégica.

En tanto que Rusia mantuvo una presencia naval en el Mar Negro, la Junta pro-OTAN en Kiev lanzó una ofensiva militar a gran escala contra la mayoría de habla rusa en la mitad oriental de Ucrania que está a favor de la democracia y contra el golpe de Estado, que reclaman una forma federal de gobierno que refleje la diversidad cultural de Ucrania. EEUU y la UE promovieron una respuesta militar a las protestas populares de masas y alentaron al régimen golpista a eliminar los derechos civiles de la mayoría ruso-parlante por medio del terrorismo neonazi y obligar a la población a aceptar los dirigentes regionales nombrados por la Junta en lugar de sus líderes electos

En respuesta a esta represión, nacieron rápidamente comités  populares y milicias locales de autodefensa y el ejército ucraniano se vio obligado a retirarse cuando miles de soldados se negaron a disparar contra sus compatriotas. La Junta de la coalición neoliberal y neo-fascista apoyada por la OTAN, tuvo que enfrentar la desintegración de las bases de su poder. Al mismo tiempo, la "ayuda" de la UE, el FMI y los EE.UU. no pudo remplazar los subsidios rusos comerciales y energéticos que habían sido cortados. Por consejo de Brenner, el Director de la CIA, la Junta de Kiev envió fuerzas especiales de élite, entrenados por la CIA y el FBI, a llevar a cabo matanzas de civiles y de las milicias populares. Delincuentes armados enviados a la ciudad de Odesa llevaron a cabo una masacre "ejemplarizante": Prendieron fuego a la sede de los sindicatos de la ciudad y mataron a 41 personas, la mayoría civiles desarmados que quedaron atrapados en el interior del edificio con salidas bloqueadas por los neonazis. Entre los muertos había muchas mujeres y adolescentes que se habían refugiado de los ataques de los neonazis. Los sobrevivientes fueron brutalmente golpeados y detenidos por la "policía" que observaba impasible mientras el edificio se incendiaba.

El eventual colapso de la junta golpista

La toma del poder en Ucrania por Obama, y sus esfuerzos por aislar a Rusia provocaron cierta oposición en la UE. Es evidente que las sanciones perjudican a grandes multinacionales europeas con profundos lazos con Rusia. El golpe militar de EE.UU. en Europa Oriental, los Balcanes y el Mar Negro suscita tensiones y la amenaza de una conflagración militar a gran escala, dañando contratos económicos importantes. Las amenazas de Estados Unidos en la frontera ruso-europea aumentaron el apoyo popular hacia el presidente Putin y los dirigentes rusos resultaron reforzados. El golpe en Ucrania radicalizó y profundizó la polarización de la política ucraniana entre las fuerzas neo- fascista y las democráticas.

En tanto la estrategia imperialista se expande y afirma su presencia militar en Estonia y Polonia, y despliega armas en Ucrania, todo este poder se apoya en bases políticas y económicas muy precarias, que podrían colapsar en un año  en medio de una sangrienta guerra civil y / o masacres interétnicas.

La junta de Ucrania ha perdido el control político de una tercera parte del país frente a los movimientos democráticos anti-golpistas y las milicias de autodefensa. Al cortar las exportaciones estratégicas con Rusia para servir a los intereses militares de los EE.UU., Ucrania perdió a uno de sus mercados más importantes, que no puede ser reemplazado. Bajo el control de la OTAN, Ucrania tendrá que comprar los "fierros" de equipo militar especificados por la OTAN, lo que lleva al cierre de sus fábricas orientadas al mercado ruso. La pérdida del comercio de Rusia ya está dando lugar a un desempleo masivo, sobre todo entre los trabajadores industriales calificados en el este que pueden verse obligados a emigrar a Rusia. El gran aumento del déficit comercial y la erosión de los ingresos del Estado llevarán a un colapso económico total. En tercer lugar, a raíz de la sumisión de la junta de Kiev a la OTAN Ucrania perdió miles de millones de dólares en energía subvencionada de Rusia. Los altos costos de energía quitan competitividad a las industrias de Ucrania en los mercados globales. En cuarto lugar, con el fin de acceder a los préstamos del FMI y la UE, la junta acordó eliminar las subvenciones a los precios de los alimentos y de la energía, lo que afecta gravemente los ingresos familiares y la caída de los pensionistas a la situación de pobreza. Cada vez son más los fracasos, ya que las importaciones procedentes de la UE y  otros lugares desplazan las industrias locales antes protegidas.

No hay nuevas inversiones a causa de la violencia, la inestabilidad y el conflicto entre neo-fascistas y neoliberales dentro de la Junta. Sólo para estabilizar las operaciones del gobierno actual, la junta necesita una rápida inyección de 30 mil millones de dólares sin interés, por parte de sus jefes de la OTAN, una cantidad que no aparecerá ni ahora ni en el futuro inmediato.

Es obvio que los "estrategas" de la OTAN planearon el golpe de Estado pensando  en debilitar militarmente a Rusia y no se molestaron en considerar los costos políticos, económicos y sociales para sustentar un régimen títere en Kiev, siendo Ucrania tan dependiente de los mercados, préstamos y energía subsidiada de Rusia. Por otra parte parecen haber pasado por alto la dinámica política, industrial y agrícola de la región este del país, previsiblemente hostil.

Alternativamente, los estrategas de Washington pueden haber basado sus cálculos en incitar a la división al estilo Yugoslavia, junto con una limpieza étnica masiva en el medio de  masacres y desplazamiento de poblaciones. Sin dejarse impresionar con los millones de víctimas civiles, Washington cree que su política de desmantelamiento de Yugoslavia, Irak y Libia fueron grandes éxitos políticos y militares.

Ucrania, casi con toda seguridad va a entrar en una depresión profunda y prolongada, incluyendo una caída en picada de las exportaciones, el empleo y la producción. Posiblemente las protestas darán lugar a un colapso económico y malestar social en todo el país, de este a oeste, de sur a norte. El malestar social y la pobreza generalizada pueden profundizar aún más la corrosión de la moral de las fuerzas armadas de Ucrania. Kiev ya tiene dificultades para alimentar a sus soldados y tiene que depender de milicias de voluntarios neo-fascistas que pueden ser difíciles de controlar. EEUU y la UE no podrían participar directamente con una campaña de bombardeo al estilo Libia, dado que se podrían enfrentar una guerra prolongada en la frontera rusa en momentos en que la opinión pública de los EE.UU. está evidenciando el agotamiento de la guerra imperialista, y  las empresas europeas vinculadas a recursos rusos se resisten a las sanciones, por las consecuencias que afectan a sus intereses.

El golpe de EEUU-EU condujo a un régimen fracasado y una sociedad minada por los conflictos violentos, una espiral abierta de violencia étnica. Lo que de hecho vino a continuación es un sistema de doble poder en el que los contendientes atraviesan las fronteras regionales. La junta de Kiev no tiene ni estabilidad ni consistencia como para servir de resorte militar confiable de la OTAN en el asedio a Rusia. Por el contrario, las sanciones de EEUU y la UE, las amenazas militares y la retórica bélica, están obligando a los rusos a reconsiderar rápidamente su "apertura" a Occidente. Las amenazas estratégicas a su seguridad nacional están llevando a Rusia a revisar sus relaciones con los bancos y las empresas occidentales. Rusia podría tener que recurrir a una política de expansión de la industrialización a través de la inversión pública y la sustitución de importaciones. Los oligarcas rusos, después de perder sus posiciones en el extranjero, pueden llegar a ser menos centrales en la política económica de Rusia.

Lo que está claro es que de la toma de poder en Kiev no va a resultar un "cuchillo apuntando al corazón de Rusia". La derrota final y el derrocamiento de la Junta de Kiev pueden conducir a una Ucrania independiente y radicalizada, basada en crecientes movimientos democráticos y la mayor conciencia de clase de los trabajadores. Eso tendrá que salir de su lucha contra los programas de austeridad del FMI y contra el saqueo de los recursos y de las empresas de Ucrania, capturadas por Occidente. Los trabajadores de la industria de Ucrania que puedan liberarse del yugo de los vasallos occidentales en Kiev no tendrán la intención de someterse al yugo de los oligarcas rusos. Su lucha es por un Estado democrático, capaz de desarrollar una política económica independiente, libre de las alianzas militares imperialistas.

Epílogo (01 de mayo 2014) :

Doble poder popular en el este, ascenso del fascismo en Occidente

El previsible fracaso de la sociedad entre neofascistas y neoliberales en la junta de Kiev se evidenció en los disturbios a gran escala entre bandas callejeras rivales y la policía el 1º de mayo. La estrategia de los Estados Unidos- UE era usar a los neofascistas como "tropas de asalto" y combatientes callejeros para derrocar al régimen elegido Yanukovich y luego liberarse de ellos. Como se ejemplifica por la famosa grabación de la conversación entre la secretaria de Estado adjunta Victoria Nuland y el embajador estadounidense en Kiev la estrategia de UE-EE.UU. es promover compinches neoliberales cuidadosamente seleccionados para representar a los capitales extranjeros, la imposición de políticas de austeridad, y firmar tratados para bases militares extranjeras. Por el contrario, las milicias y partidos neofascistas favorecen las políticas económicas nacionalistas, conservando las empresas estatales y es probable que sean hostiles a la doble ciudadanía "Israel-Ucrania"

La incapacidad de la Junta de Kiev para desarrollar una estrategia económica, la toma violenta del poder y la represión de los disidentes democráticos en el este dio lugar a una situación de "doble poder”. En muchos casos, las tropas enviadas para reprimir a los movimientos democráticos han depuesto sus armas, abandonaron a la Junta de Kiev y se unieron a los movimientos de emancipación en el este.

Además de sus patrocinadores en el extranjero - la Casa Blanca, Bruselas y el FMI - la Junta de Kiev fue abandonada por sus propios aliados de derecha por estar demasiado subordinada a la OTAN, y enfrenta la resistencia del movimiento democrático en el este por su naturaleza autoritaria y centralista. La Junta de Kiev se encuentra entre la espada y la pared: carece de legitimidad entre la mayoría de los ucranianos y perdió el control de todo, con la excepción de una pequeña franja de tierra ocupada por las oficinas del gobierno en Kiev, e incluso éstos están rodeados por la derecha neofascista que aumenta a expensas de sus antiguos partidarios ahora desilusionados.

Seamos claros, la lucha en Ucrania no es entre los EE.UU. y Rusia, es entre la Junta impuesta por la OTAN y formada por oligarcas neoliberales y fascistas por un lado, y los trabajadores industriales y sus milicias locales y consejos democráticos por el otro. Los primeros defienden y obedecen al FMI y Washington; los últimos se basan en la capacidad productiva de la industria local y reflejan a la mayoría.

(Traducción FM. El original está en www.globalresearch.ca/)