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Caso avioneta , affaire Boudou, piloto...QUE PAREZCA UN ACCIDENTE ¿?

Muchas preguntas sin respuestas en caída del avión de Federico Bonomi

Sábado 31 de mayo de 2014

Carmelo EL ECO

Por qué despegó ese avión con la niebla que envolvía todo o por qué el dueño de Kosiuko le dijo a C5N que una causa probable del des­perfecto podría ser el “combusti­ble adulterado”, lo que provocó la caída del avión. Por qué Bonomi, dueño del avión, no sabía que lo estaban usando o por qué la jus­ticia uruguaya tomó cartas en el asunto varias horas después de que los argentinos modificaran la escena del accidente.

Son algunas de las preguntas que al cierre de esta edición no tenían respuesta para los periodistas que durante el martes y miércoles es­tuvimos cubriendo, en el atraca­dero local, la información sobre el accidente que ese martes, al me­diodía, sufrió el avión de Federi­co Bonomi, con nueve personas a bordo y donde lamentablemente murieron cinco pasajeros.

Ya todos conocen la historia que seguramente siguieron en direc­to por C5N, el canal argentino de noticias que tiene un helicóptero propio y que durante todo el mar­tes estuvo sobrevolando la zona del accidente.

El avión siniestrado es un King Air 200, y llevaba nueve pasaje­ros a bordo, todos empresarios, de los cuales dos pertenecían a la industria automotriz y que venían al hotel Casa Chic de Punta Gorda para organizar un evento empre­sarial en ese lugar

El despegue y regreso

El Beechcraft despegó a las 12.30 pero, cuando el aparato estaba so­bre aguas del Río de la Plata, desde Carmelo, recibió la orden de no ate­rrizar por la niebla, según confirmó vocero de la Fuerza Aérea Urugua­ya (FAU), Álvaro Loureiro.

“La información que manejamos nosotros es que este vuelo, como no pudo aterrizar en Carmelo, regresa a San Fernando y ahí es donde tiene el accidente. Se co­municaron con la torre de control de Colonia y uno de los sobrevi­vientes fue quien llamó para dar la información", señaló Loureiro.

En la zona de islotes, al norte de la isla Martín García, el piloto habría intentado realizar un aterrizaje de emergencia, pero terminó es­trellándose a pocos kilómetros del aeropuerto de Carmelo.Tras impactar contra el agua, su fuselaje se partió, en una zona del río donde la profundidad no su­pera el medio metro. Hubo cinco muertos y cuatro sobrevivientes

Las primeras informaciones

El martes al mediodía, el vocero de la Armada uruguaya dijo que no hubo muertos, y que los sobre­vivientes estaban en el fuselaje del avión; más tarde, dijo que había un muerto, y así se creyó hasta las cuatro de la tarde, cuando EL ECO publicó en su página web cinco muertos, según la confirma­ción directa en forma telefónica del subprefecto Scarlatto. Extrañó a muchos la impericia declarativa de la voz oficial de la Armada en Montevideo

¿Por qué la jueza fue in­formada tan tarde?

Recién pasadas las cinco de la tar­de del martes, la jueza de Carmelo, Alexandra Facal, llegó al atracade­ro de Carmelo para ir al lugar del accidente, tomando jurisdicción sobre el mismo. ¿Por qué fue in­formada tan tarde?, es una de las preguntas que surgen, teniendo en cuenta que el accidente ocurrió en aguas uruguayas y que hacía ya varias horas que las autorida­des argentinas se encontraban en el lugar del hecho, lo que provocó una modificación importante del escenario.

En la noche, tras volver en la em­barcación de la Subprefectura local, la jueza Alexandra Facal señaló que esa tarde "fue imposi­ble" extraer de la cabina del avión siniestrado los cuerpos del piloto y otro tripulante. Fue todo lo que dijo al bajar del lanchón PN 348, acompañada por la funcionaria del Juzgado Margarita Meyer, la Fiscal Alicia Ghione y el Subpre­fecto Nicolás Scarlatto

Los tripulantes

Entre los fallecidos se encuentran Gustavo Fosco y Fernando Sán­chez, ambos directivos de una compañía automotriz. El resto de la lista de víctimas del accidente se completa con Fernando Lonigro; Facundo Alecha, inspector del Ministerio de Trabajo de la Nación (encargado, entre otras cosas, de inspeccionar todo lo relacionado a explotación y servidumbre labo­ral); y el piloto Leandro Larriera

Dos de los sobrevivientes fueron atendidos en los sanatorios Ora­meco y Hospital Evangélico de Colonia del Sacramento: Paula Silvana Buery y Sebastián Vivona, gerente comercial de Kosiuko, y los otros dos, Santiago Villamil e Ignacio Javier Losa, fueron lleva­dos a la Clínica Olivos, en Argen­tina. Qué determinó esta decisión, por qué llevar unos para Uruguay y otros a Argentina, es parte del cúmulo de interrogantes que que­dan detrás del estricto secreto de sumario impuesto por la jueza de Carmelo

Mañana intensa

Eran las nueve treinta del miérco­les aproximadamente cuando la jueza letrada de Carmelo, Alexan­dra Facal, la fiscal Alicia Ghione, el Forense Andrés Ariztia y perso­nal de Prefectura de Carmelo par­tió con destino al lugar donde se accidentó el avión que traía a los empresarios argentinos al hotel de Federico Bonomi en Punta Gorda.

Junto con ellos fueron cinco bu­zos de la Armada Nacional con el equipamiento necesario para proceder a la extracción de los dos cuerpos, uno de ellos del piloto, que aún permanecían en el avión siniestrado. Todos se subieron a la lancha PNN 248 de Prefectura Nacional Naval que salió del atra­cadero de Carmelo con las autori­dades judiciales que tienen juris­dicción sobre el accidente

“No sabemos qué pasó”

Durante la noche del martes y el miércoles, familiares de Leandro Larriera estuvieron en la base de la Subprefectura local. Allí estu­vieron su madre, Estela Kern, y su esposa Silvina, esperando el cuerpo del piloto, además de una prima, un tío y algunos amigos, todos integrantes de la misma fa­milia aeronáutica. “No sabemos qué pasó realmente, estamos des­concertados” dijo a EL ECO uno de los amigos allí presentes.

Estela Kern es familiar de Cynthia Kern, esposa de Federico Bonomi, el propietario de la aeronave que cayó al Río de La Plata. La mujer estaba junto a su marido, dueño de la marca de ropa Kosiuko, en los Estados Unidos, y regresaron de urgencia tras el accidente que dejó cinco muertos. "Llegamos a Ezeiza, estamos volviendo a casa en un estado de shock total. Cree­mos que estamos viviendo una película de terror. Creíamos que habían sobrevivido todos. Empe­zamos a llamar a Leo, a Sebastián, pero nadie respondía", dijo la mu­jer en declaraciones a FM Latina.

Kern, conmovida, contó de qué modo les había llegado la noti­cia: "Nos enteramos cuando nos llamaban amigos a preguntar si estábamos bien. Pasó lo peor, esta­mos destruidos, Leo (Leandro La­rriera, el piloto) era un integrante más de la familia", dijo. Y agregó que al avión (un Beech Super King Air B200) lo había traído de los Es­tados Unidos "Leo" en 2011. "No entendemos qué pasó, esa ruta la había hecho Leo durante muchos años", dijo la mujer.

Por su parte, en declaraciones a ra­dio La Red, Federico Bonomi tam­bién dejó ver su desconcierto: "No entendemos qué pasó. Estamos consternados y pasando por todas las sensaciones. Estamos destro­zados. No sé cómo nos vamos a acomodar. No entiendo qué pudo haber pasado. Habrá que esperar las pericias. El avión tenía tres mil horas de uso, que no es nada. Es el avión en que viaja mi familia. Leo era un magnífico piloto. No se en­tiende, realmente, qué pasó. Sin pa­labras", concluyó el empresario.

Bonomi coincidió con su esposa en considerar al piloto parte de su fa­milia. Contó además que el avión lo había elegido junto a Larriera, que era para 12 personas, y que se trata de uno de los aviones más seguros del mundo. "Siempre tuvimos los aviones bien mantenidos, porque los usamos mucho", afirmó.

Causas

El secretario de Seguridad argen­tina, Sergio Berni, dijo a los me­dios que "la niebla jugó un papel muy importante" en el accidente del avión que provocó la muerte de cinco personas.

"Ya sea como causa primaria del accidente o en una complicación que tuvo el piloto (Leandro La­rriera) con el avión, cuando in­tentó amerizar no pudo ver bien el lugar", por los densos bancos de niebla, explicó el funcionario nacional.

La hipótesis de la niebla fue una de las que apareció más fuerte. Los investigadores argentinos creen que Larriera intentó regresar al no poder aterrizar (el aeropuerto de Carmelo opera sin instrumentos, por lo cual se necesitan buenas condiciones meteorológicas) y probablemente entonces una falla mecánica lo hizo caer.

Carlos Caram: “Hay que pensar que hay cuatro seres humanos vivos gracias al piloto”

El experimentado piloto carmeli­tano Carlos Caram dijo a EL ECO que no tiene dudas de que la jun­ta investigadora va a determinar “que fueron múltiples las causas” por las cuales el piloto Leandro Larriera no pudo controlar la ae­ronave. “Quiso volver porque no vio la pista, algo que se hace mu­chas veces, y al intentar volver a San Fernando se sumó a la niebla alguna falla en el motor”, señaló.

Según explicó, “en vuelo normal, el descenso es de quinientos pies por minuto, es decir que si estás a mil pies (300 metros) el piloto tiene dos minutos para resolver la maniobra. El vuelo lo asume como responsabilidad el piloto porque Carmelo no estaba operable, es­taba bajo mínimo, el de Carmelo es una aeródromo visual, el pilo­to salió bajo su responsabilidad, como no veía la pista, retornaba a Argentina con la desgracia que debe haber tenido una falla mecá­nica fea, sin dudas, porque de lo contrario vuelve sin problemas a Buenos Aires”, dijo.

Caram destacó la experiencia del piloto fallecido: “A mí me parece que un piloto como él, por su expe­riencia, y porque era un gran piloto, lo conocí y era un excelente piloto y mejor persona, no tengo ninguna duda que las circunstancias lo deja­ron indefenso” y dijo que “si mira­mos el lado positivo, hay que pen­sar que hay cuatro seres humanos vivos gracias a él”, señaló. “Miro la parte del vaso lleno, porque la vacía fue consecuencia que el diablo me­tió la cola”, dijo.

“El avión falló y el piloto hizo lo que pudo, no tengo dudas que fa­lló el avión”, dijo Caram. “Como se dieron los hechos, hay una se­rie de factores que fueron causal del accidente. Seguramente, cuan­do la Junta investigue dirá que el vuelo no debió haberse realizado porque había niebla, eso se va a decir, está en la tapa del libro, pero al margen de eso, justo tiene que fallar el avión cuando tenés un banco de niebla bastante grande”