CONFIESO QUE SIGO SOÑANDO
(Imprenta y Editorial BALTGRÁFICA, Montevideo, 2014, 108 pp)
MARÍA JOSEFINA ISRAEL SEMINO - SIRIO LÓPEZ VELASCO
En la primera parte del libro (que incluye algunos poemas) los autores reflexionan sobre su vida antes, durante y después de su militancia en el MLN-Tupamaros, y hacen una breve recapitulación de lo que ha sido la Historia de Uruguay y del mundo en los últimos 50 años; su segunda parte aborda, primero, el socialismo del siglo XXI a la luz del pensamiento del Che y la actual situación de Cuba, y, luego, los actuales movimientos agroambientalistas en Uruguay
PRIMERAS PALABRAS
Aquella madrugada desperté con la firme certeza de la necesidad de una recapitulación. Me pregunté a quién podría interesarle y me respondí que a mí mismo; y quizá a mis hijos, si tuvieran la paciencia de leer este libro. Y me dije que esa respuesta era suficiente. En el 2006, gracias a la colaboración de Baldemar Taroco y su editora Baltgráfica, publiqué en Montevideo una primera recapitulación autobiográfica, que, por motivos obvios, no podía abarcar mis reflexiones hasta la actualidad (se trata de “Alias Roberto. Diario ideológico de una generación”), y tampoco trataba de ciertos temas anteriores que abordo ahora.
Además ahora está presente la visión de María Josefina, en todo lo que vivimos juntos, y en algunos de sus poemas
ÍNDICE
Primeras palabras
María
Poemas
Los hijos
La Historia vista desde hoy
Impresiones de viaje
La Filosofía y la docencia
La vejez
Anexos
Los Lineamientos de Cuba a la luz de la crítica del Che a la economía de la URSS
Movimientos agrarioambientalistas en Uruguay: una mirada ecomunitarista
LOS AUTORES
María Josefina Israel Semino y Sirio López Velasco son casados desde 1972; ambos son profesores en la Universidade Federal do Rio Grande (Brasil); ella es doctora y posdoctora en Español y Lingüística General, y él es doctor y posdoctor en Filosofía; ambos tienen varios libros publicados en las áreas de su especialidad. Son padres de Carolina y Sirio Roberto.
Leí y aprecié la globalidad del libro…
Me resulta demasiado sintético en la parte histórica y más romántico que analítico, respeto tu opción
En las conclusiones coincidimos en una cierta manera, especialmente en situarte en la línea de la resistencia por la defensa de la tierra, el agua, contra la megaminería…(participé en la última marcha), creo simplemente que ello conduce ineluctablemente a considerar que el Frente es exactamente la misma mierda que los otros partidos, conclusión que creo que vos no extraés; pero ni te insistiré en la misma porque vos creías que el Frente podía hacer otra cosa y yo siempre consideré al Frente como un partido burgués que gobernaría para servir al capital y al imperio. No podía pensar de otra manera de un frente dirigido por un milico y general represor (Seregni) y mucho menos después cuando quien dirigía era un funcionario del Fondo Monetario Internacional (Vázquez). En concreto si lo de tu ecocomunitarismo es valedero tenderás a asumir también que el Frente es tan obstáculo como los otros partidos que significa bastante más que decir que no cumplió con su programa.
Sin embargo creo que es mucho más importante que eso son dos grandes divergencias que son las mismas que cuando llegaste a Bélgica (¡HACE MÁS DE 40 AÑOS!):
- para mí SIEMPRE existió en Rusia y en los países llamados "socialistas" la ley del valor, la mercancía, el capital…(¿te acordás que discutimos esto?), o dicho de otra forma EL CAPITALISMO y nunca hubo ninguna marcha contra el capitalismo, el leninismo como el estalinismo fueron afirmación del capital. Para mí el Che no rompió con el leninismo, su análisis es más ideológico que basado en las reales relaciones de producción, son cualitativamente mejores los análisis de Pannekoek y de Bordiga. No olvidemos que para Marx, mucho más claro que las vueltas y vericuetos que elabora el Che, el primer paso de destrucción capitalista es la destrucción de la mercancía del mercado, del trabajos asalariado!
Ni un átomo de eso hubo en Rusia (ni en Cuba, ni en China…etc.) El capitalismo leninista se basó en el aumento de la tasa de explotación (plusvalía absoluta para compensar el desfasaje técnico -plusvalía relativa-) y en los campos de concentración. De socialismo sólo se habló para afuera y en un discurso puramente publicitario, la estatización de parte de los medios de producción e incluso de todos NO lleva al socialismo sino a la centralización formal del capital como decía Engels y Marx
- no hay nada poscapitalista en el mundo de hoy ¡todo es verso!, no se es más o menos capitalista de la misma manera que una mujer no puede estar sólo un poco embarazada, la sociedad no puede tener un poco de poscapitalismo, dicha concepción es la negación objetiva de todo el pensamiento de crítica de la economía política (Marx)…
Ricardo