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SASKIA 48

En casa hay una barrera invisible que separa la cocina del resto. Sobre esta línea invisible están las bateas donde comen Saskia y Freja y toman agua, roja para Saskia, verde para Freja. También está la batea con agua que es amarilla donde beben las dos. Estando nosotros en la vuelta ellas no pasan esta línea invisible. Jamás entran en la cocina. Como cimarrones son muy, muy inteligentes y saben que está prohibido. Saskia lo sabe desde chiquita porque la corríamos por el temor de que algo caliente de una olla o sartén la lastimara. También además porque no queremos mezclarlas con lo que comemos. Ella le enseño a Freja. Como cimarrones también suelen decidir sin prejuicios ni temores cuales y en qué condiciones son aceptadas las prohibiciones. Cuando valoran nuestra presencia como no cercana se tiran de cabeza dentro de la cocina y revisan en busca de comida todo lugar en que entren sus hocicos. (Otillåtna rörelser.)

Ayer conversaba con un amigo en la biblioteca, me dieron ganas de tomar té y fui a la cocina. Llegué rápidamente y sin hacer ruido. No porque me lo propusiese sino porque se dio así. Las dos estaban en la cocina, en el sector prohibido de la casa para ellas. Saskia estaba parada revisando algo sobre las hornallas. Freja tironeaba de una bolsa de plástico blanca que salía a través de la puertita detrás de la cual está la basura debajo de la mesada. Cuando me vieron se sobresaltaron y pusieron sus rabos entre las patas, bajaron las orejitas, se achataron contra el piso y salieron disparadas de la cocina a buscar refugio en algún cuarto oscuro debajo de alguna silla contra el piso y la pared. (Snabb reträtt.)

Yo no supe si enojarme o reírme. Igual me sentí con el resultado de las elecciones internas. En especial escuchando los comentarios ilógicos de los “expertos” que como tales saben perfectamente de cómo se producen algunos milagros. Al principio se establece, en los medios de comunicación masivos, una alegría tan exuberante y arrolladora como si se tratara de haber ganado un mundial de fútbol.

El planteo que a mi llegó por parte de los informadores fue el de que no habiendo derechas ni izquierdas por suerte ganó la derecha. Según ellos los interesados en votar se han jugado por la “renovación”. Estas elecciones internas a los partidos han sido, según los informadores que, como se sabe, están siempre detrás de nuevos productos para vender, un “canto” a la “juventud”, a lo “informal”, a lo más “sano del futuro”, aunque se envejezca.

Me sorprende que se juegue a la ignorancia de los habitantes de este pequeño país. Yo que no he nacido aquí, casi sin proponérmelo me he enterado de algunas cosas que me producen risa y a otras que me ponen muy triste. El Uruguay es un país de viejos. La inmensa mayoría de su población es vieja. Los jóvenes son una minoría. Si los jóvenes de todos los partidos van a gobernar para una mayoría, esa mayoría es de viejos por lo tanto serán, en lo que hacen, tan viejos como sus padres o abuelos. Si no lo hacen jamás lograrán la mayoría y esto admite un campo muy rico para la mentira y el engaño. Esto si la edad fuera lo importante

Por ejemplo Lakallito, niño que se presenta muy “rebelde”, rodeado de su familia mostrando a todos la importancia que la familia como institución tiene. Este “chico” no tiene ninguna idea política o ideológica, por lo menos no la plantea y como no la plantea no la puedo criticar. Sólo puedo criticar sus gestos y de lo que me entero de forma casual. Este “chico” amante de su familia a lo Kennedy, de alguna manera sugiere que los valores que intentará desarrollar surgen en el sagrado seno familiar. Por culpa de esa insinuación he tratado de enterarme de cuáles son esos valores. Lakallito está por el castigo a los jóvenes transgresores.

Voy a buscar en los pocos datos que tengo el fundamento familiar concreto que argumente esta posición. A su madre y a su padre les encanta el consumir alcohol y manejar. Su madre además roba en tiendas y supermercados. Jamás ha ido presa por chorra. Para la bien sana y cuidada familia ella sufre de una enfermedad, es cleptómana. Es la enfermedad la que roba, no ella. Ella es inimputable. Queda muy poco claro el argumento.

Pero se agrava desde el momento que el joven Lakallito, de juerga con unos amiguitos en una whiskería de Canelones que le encanta, a altas horas de la madrugada, después de consumir whisky y seguramente esa otra cosa que lo lleva a golpearse la nariz con el índice repetidamente, se sube a su último modelo acelerando rumbo a su casa y matando en el camino a un obrero que iba al trabajo. Aquí en este caso la impunidad maternal parece cubrirlo.

Él huyó, terminó en países lejanos. Estuvo allí el tiempo suficiente para reforzar su impunidad, aplicando, a raja tabla, la justicia familiar. Volvió inocente y sin manchas para reclamar que los jóvenes mayores de 16 años tengan condenas penales de mayores de 18 y expedientes con todo lo hecho antes de la mayoría. La culpa de que esto se plantee así no es mía sino de los “tozudos hechos” pero hay más, yo he vivido en esta tierra los últimos diez años y quizás tenga algunos errores de apreciación, lo más probable, aquí sólo digo lo que me parece y me parece que el periodismo en general cuida unas formas muy anticuadas de la ceguera. Parece que nadie sabe o dice en la televisión o la radio como se tramitan algunas cosas, por ejemplo, ¿Cómo puede llegar en cuestión de horas una diferencia tan marcada entre Lakallito y “el Guapo”? A mí me parece evidente que el Cukito ha recibido ayuda de prácticas burguesas, de arquitectos de victorias, no pertenecientes a su partido. Gente sin prejuicios que intentan hacer un paquete a la derecha con el Cukito y Bordaberry, lo dejan con la mitad de su partido frente a un partido Kolorado que es una miseria, sin levante, en manos de un fascista furioso.
En el caso de este kandidato blanko todo es mentira y engaño, el único valor familiar que puede rescatar es el arribismo impune y así lo hace. Solo piensa en su ventaja para estar cerca de lo que consume. Ninguna responsabilidad que no sea orientada hacia sus sponsors, odio a los pobres y a los explotados. La prensa muy contenta con este material.

Bordaberry ya sabe que perdió. Lakallito entiende que su simpatía y carisma ha producido un milagro, por lo menos hasta el abrazo con Larrañaga donde pareció tomar consciencia repentina que tanta arrogancia y altanería es sostenida sobre un pantano. Pide a gritos ayuda y el otro le dice – No te preocupes, ya hablaremos. Pero yo soy un hombre digno y vos un gurí malcriado. Lo digo por los gestos vistos en la tv. (En bortskämd unge.)

Personalmente nunca pensé que la gente nueva que está llegando a invertir en los campos, gente que apoya a Lakallito ya fuera más poderosa que los terratenientes tradicionales que apoyan a Larrañaga.

Bordaberry busca y busca sin poder superar su situación. Juega a la demokracia como los niños juegan a la rayuela en el jardín. Sale desesperado a criticar los 10 puntos de Tabaré Vázquez que con razón le ha gritado –Jaque! Cuesta seguirle su lógica de caporal de estancia. De manera desencajada habla de que lo que no hicieron en el gobierno no puede prometerlo para el futuro. La ira no le permite ver que su partido fue el que más tiempo ha gobernado en toda la historia uruguaya. Entre otras cosas ha gobernado encabezando, sin prejuicios como su padre, algunas dictaduras militares. Dice que el ofrece su juventud. Quizás ya esté planeando un golpe de estado. De otra manera es imposible que su partido vuelva al gobierno, por lo menos por ahora.

Claro que muchas cosas han pasado por mi cabeza de sueca bastante metódica acostumbrada a contar, ordenar, archivar y a ser racional. En este país es muy difícil ser sueco. Me mataba tratando de ordenar mi cabeza con lo que recibía de información sobre las elecciones internas cuando recibí la llamada de mi amigo Raúl que vive en el departamento de San José. Hablamos un poco del resultado de las elecciones. Me comentó que sí había cosas que no se podían explicar. A su pueblo jamás llegó Raúl Sendic y sin embargo tuvo 27 votos. El MPP tuvo 8 y el Partido Comunista 1. Habitualmente los votos se dividen de manera distinta, pero creía que al final todo resultará en la unión de estas tres fuerzas. Al principio esta conversación no me dijo nada, pero cuanto más me pregunto de donde salen los votos de Lakallito, más me acuerdo de las palabras de Raúl. Tampoco me preocupo demasiado. Esto es solamente política burguesa. Puede entusiasmar a intelectuales y estrategas de clase media y también alguna parte del lumpen proletariado de barrios pobres y asentamientos que por una vez se sienten integrados al glamur y garbo de las elites, pero jamás a los constructores de un mundo nuevo, como yo quiero ser. (Intresanta resultat!)

Mis perritas son cimarronas y esta raza porta, como me comentó alguna vez Andrés, un cierto sentido de la justicia. Saskia y Freja saben que han estado en falta y reciben su castigo estoicamente. Mi castigo rápidamente se convierte en caricias y reclamos cariñosos que ellas no comprenden pero aceptan con agrado. Lakalle Pou, Larrañaga, Bordaberry y algunos otros son los representantes políticos de las clases dominantes que, a pesar de ellos, existen y direccionan su odio hacia los que no tienen nada, pero les producen en los campos, y las fábricas, la riqueza que les permite pelear por gobernar. A mis perritas sólo les interesa comer, aunque sea robado, recibir cariños y justicia, aunque sea contra ellas. (Cimarron med känsla för rättvisa.)
Creo que esa es la verdadera razón por la que no pueden ser elegibles