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REVOLUCIÓN EN LA REVOLUCIÓN (EN URUGUAY)

 por Prof. Dr. Sirio López Velasco

(lopesirio@hotmail.com)

(Compañer@s: Así como ya lo han hecho otras veces, les agradezco si publican en Posta el texto que sigue abajo Desde ya, muchas gracias. Un abrazo: Sirio)

En Uruguay las recientes Elecciones Internas de los partidos (de cara a nominar candidatos presidenciales para el pleito de octubre-noviembre de 2014) arrojaron por lo menos tres resultados llamativos:

1) la abstención se elevó al 63% (en 1999 la abstención había sido del 46%, en 2004 del 54%, y en 2009 del 55%), los votos en blanco fueron el 2,5% (con 24.835) y los anulados el 0,8% (con 7.891); sin duda que los resultados continuamente crecientes  de la abstención, así como los votos en blanco y anulados, trasuntan una desafección progresiva de los ciudadanos en relación a las entidades partidarias y a la democracia representativa; también hay que notar que tal fenómeno se vincula al hecho de que tales elecciones (al contrario de las presidenciales, parlamentarias y municipales), son de participación voluntaria, y no obligatoria; en las de carácter obligatorio la participación ha sido casi plena (pero hay que saber que la no participación en tales casos, se castiga con multa y con inconvenientes para los ausentistas, por ejemplo, para cobrar la jubilación, en el caso de los jubilados);

2) El Frente Amplio (FA), al fin de su segundo Gobierno nacional encabezado por José Mujica (el primero fue presidido por Tabaré Vázquez, quien resultó ganador en estas internas dentro del FA) quedó en segundo lugar, atrás del Partido Nacional, y perdió 135.000 votos (casi una cuarta parte de los votos), comparándose con las anteriores elecciones internas (en 2014 el FA obtuvo 297.856 votos, mientras que en las primarias de  2004  había obtenido 455.848 votos y en las de 2009 obtuvo 432.944; en porcentajes, el FA bajó del 43% de los votos en 2009 al 30% en 2014; nótese que también cayó el Partido Nacional, que con 408.963 adhesiones disminuyó su votación respecto de 2009 en 72.332 votos, y que el Partido Colorado subió levemente de 125.760 votos en 2009 a 137.547 en 2014); hay que preguntarse si en esa desafección no juega el hecho de que los dos candidatos presidenciales mayoritarios en el Partido Nacional y en el Partido Colorado, son hijos de dos expresidentes de pésima memoria en el pueblo, a saber, Lacalle y Bordaberry (lo que indica, además, que la pseudo-democracia representativa uruguaya conserva mucho de sus trazos monárquico-oligárquico-hereditarios), y que el candidato mayoritario en el FA ya fue presidente; y, 3) los partidos que se presentaban como alternativas de izquierda al FA, que eran Asamblea Popular/Unidad Popular, y el Partido de los Trabajadores no sacaron juntos sino poco más del 0,5% de los votos; AP/UP obtuvo poco más de 4.600 votos, mientras que el PT superó por poco los 600; ahora bien, hay que señalar con mucha fuerza, para concluir que algo nuevo tendrá que hacer la pretendida alternativa de izquierda en Uruguay, que ambas agrupaciones tienen más de 30 años de existencia-actuación continuada (en AP/UP ello vale para su núcleo central, el neo-26 de Marzo). A esos tres hechos se agrega un cuarto dato notable revelado por una encuesta del primer cuatrimestre de 2014, a saber, que sólo un 20% de los jóvenes se interesa “mucho” o “bastante” por la política. Por último, todo indica que, gane Vázquez o gane el Partido Nacional las próximas elecciones presidenciales, la insatisfacción popular con la actual democracia representativa no disminuirá, y que aumentará significativamente la inestabilidad sociopolítica e institucional si la fuerza vencedora no logra hacerse con la mayoría parlamentaria (pues el Gobierno tendrá gran dificultad para hacer aprobar cualquier ley).

Programa alternativo

Los cuatro hechos anotados y esta última previsión llevan de la mano a la necesidad imperiosa de intentar reinventar el camino que pueda conducir al socialismo (del siglo XXI) en Uruguay, llegando-captando a mucha gente para esa lucha en un futuro razonable; recordemos que el MLN-Tupamaros logró construir una gran red social en tan sólo una década de actuación visible (de 1962 a 1971); todo indica que la acción ilegal-armada del MLN-T resultó victoriosa mientras se practicó como propaganda armada capaz de obtener gran repercusión mediática y llegar a gente que hasta entonces estaba marginada de la política y a muchos jóvenes, y dio lugar a un fracaso militar inmediato cuando intentó pasar al ataque del Escuadrón de la Muerte, y a través de él a las fuerzas vivas del enemigo, que eran las FFAA y policiales al servicio de la oligarquía y el imperio de los EEUU; ahora bien, la Historia mostró que aquél MLN derrotado militarmente triunfó políticamente con la llegada de José Mujica  a la Presidencia del país en 2005, o sea tan sólo 20 años después de la retomada de la acumulación de fuerzas, tras el tenebroso paréntesis de la dictadura militar que duró desde 1973 a 1985. Tenemos la convicción de que Mujica triunfó dentro del FA y en la elección presidencial, porque mucha gente lo vio como el heredero de Raúl Sendic; también tenemos la convicción de que el candidato debería haber sido Sendic (fallecido en 1989), y no Mujica, y que con Sendic el Uruguay (enfrentando todas las agresiones y peligros) se hubiera encaminado hacia el socialismo (del siglo XXI); prueba de ello son las ideas (para la concreción de las cuales propuso la realización de algunas reformas constitucionales) que defendió Sendic al lanzar, tras salir de la cárcel en 1985, el Plan de Lucha por la Tierra y contra la Pobreza, y de las que recuperamos las siguientes, que creemos plenamente vigentes (aunque puedan-deban ser adaptadas en parte a situaciones actuales):

a) expropiación sin indemnización de las extensiones de los latifundios que superasen las 2.500 hectáreas, para promover en esas tierras emprendimientos cooperativos o familiares, de forma no sólo a repartir mejor la riqueza del país, sino también a repoblar el campo, vaciado literalmente por el latifundio (en el actual Uruguay poblado por 3.300.000 personas, según el Censo de 2011, 1.319.108 viven en Montevideo, y sólo 175.613, o sea, menos de 1 de cada 10 habitantes, vive permanentemente en el campo); obviamente esos emprendimientos deberían contar con la incorporación voluntaria de jóvenes que hoy vegetan en los centros urbanos, y también de personas privadas de libertad y sus familias (hoy hay en Uruguay 1 preso para cada 330 habitantes, pues son 10 mil), con la capacitación, asesoría, financiamiento y garantías de mercado necesarios, y también deberían ser urbanizados sus espacios adyacentes (con agua, luz, escuelas, centros sanitarios, caminería y telecomunicaciones), para hacer posible allí una vida confortable;

b) estatización de la Banca y del comercio exterior, para poner en manos del pueblo uruguayo, a través de un Gobierno soberano, los recursos financieros y crediticios;

c) no pago de la deuda externa, para poner esos recursos al servicio de la satisfacción de las necesidades más sentidas de la gente y de la protección del medio ambiente (al fin de su vida Sendic acentuó su preocupación medioambiental, defendiendo una economía ecológica); y, d) mejora sensible de los salarios y jubilaciones (para mejorar la distribución de la riqueza y fortalecer el mercado interno). Creemos que ese mini-programa puede ser hoy la base de una alternativa de izquierda, agregándole algunos tópicos, como el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente (que podría generar una nueva Constitución para instaurar una democracia participativa, y prohibir, por ejemplo, la megaminería metalífera a cielo abierto, el uso macizo de agrotóxicos y transgénicos, los megamonocultivos, y la propiedad extranjera de la tierra, por lo menos en ciertas zonas y/o más allá de un determinado número de hectáreas), y la defensa del juicio y castigo para todos los asesinos-torturadores-violadores-ladrones/de/niños de la dictadura, la creación de una amplia nube de prensa comunitaria y pública (limitando legalmente, y luego eliminando, el latifundio mediático privado), la creación de por lo menos una Facultad de la Universidad de la República en cada capital departamental (en Uruguay menos del 10% de la población tiene estudios terciarios), la creación de la Universidad Pedagógica Nacional Descentralizada,  la universalización de los estudios secundarios y/o técnicos a los jóvenes de hasta veinte años, la asociación pedagógica de actividades productivas a cada institución educativa pública de segundo y tercer grado, la creación de Liceos Rurales, la creación del Servicio Social Solidario en el que por dos años y a cambio de una beca los jóvenes recién recibidos en carreras profesionales y/o técnicas de instituciones públicas presten sus servicios en los lugares donde hagan falta (en lo posible lo más cerca de sus respectivos lugares de residencia) y apuntando a su inserción laboral garantizada, la universalización del deporte saludable y cooperativo, la universalización de las actividades artísticas y/o recreativas, la disminución de la jornada laboral a seis horas diarias, la puesta en marcha de un Plan masivo y continuado de construcción de viviendas populares (articulado con FUCVAM), ya que según el Censo de 2001, el 42% de los uruguayos no tiene casa propia, la universalización de internet a cada hogar (en 2011 el 52% de los hogares no tenía computadora), la re-estatización de la jubilación/pensión para tod@s, y la integración como miembro pleno de Uruguay al ALBA.         

Las formas de acción

La lucha por el socialismo (del siglo XXI) pasa por la combinación de formas de acción legales, y otras ilegales, a la luz del actual marco jurídico. En una sociedad profundamente “mediatizada” (donde rige el principio “Lo que no se ve en la tele, no existe”), son indispensables y determinantes, para poder aspirar a congregar en un tiempo razonable a grandes cantidades de militantes o adherentes, aquellas formas de acción que tienen gran impacto mediático (cosa que las pretendidas alternativas actuales de izquierda no han sabido hacer). Los movimientos sociales uruguayos ya han producido acciones mediáticas como las ocupaciones de tierras para producir y/o vivir, y algunas marchas (como las del Silencio, para pedir que cese la impunidad de los represores de la dictadura, y las organizadas por la Asamblea Nacional Permanente en defensa de la Tierra, el Agua y los Bienes Naturales); tampoco les han faltado algunos espacios en la gran prensa (en especial en la radio). Ahora bien, la India ha desarrollado desde hace décadas, en defensa de causas socioambientales, la ida voluntaria a prisión de miles de personas que violan deliberadamente una norma injusta, y la prisión temporal por parte de manifestantes de funcionarios públicos o privados comprometidos en emprendimientos o situaciones injustos o agresores del Medio Ambiente (algo parecido ya había hecho Sendic con UTAA cuando encerró a algunos gringos en su empresa azucarera hasta que pagaron a los peludos lo adeudado y reivindicado en la época), y la ocupación de emprendimientos injustos y/o peligrosos para el Medio Ambiente, y la huelga de hambre grupal con amplia cobertura mediática. Habría que multiplicar los espacios ocupados en la gran prensa y desarrollar fuertemente la prensa alternativa (en especial la audiovisual, que supera en decenas de millares el número de receptores, cuando se los compara con el escaso público tocado por los tradicionales volantes y diaritos militantes), y las redes sociales, a través de internet y la telefonía celular.

Tampoco se pueden descartar acciones inspiradas en la propaganda armada que tan exitosamente desarrolló el MLN-T en el pasado, al obtener de forma continuada gran repercusión mediática (en circunstancias en las que, aún cuando fue denegrida por la gran prensa, esa misma crítica le permitió conquistar innumerables adeptos, en especial entre los jóvenes); para tanto, pocas decenas de militantes son suficientes. Ahora bien, la Historia uruguaya muestra que los movimientos ilegales llegaron a posiciones de gobierno a través de sus prolongaciones  legales; así José Batlle y Ordoñez tras la derrota en la batalla del Quebracho, funda el diario “El Día” y llega a la presidencia, el Partido Nacional gana las elecciones de 1958 invocando el legado de las guerrillas saravistas de 1904, y, como ya se dijo, Mujica llega al Gobierno porque la gente vio en él al heredero de las acciones de Sendic. En sintonía con esas circunstancias, Chávez logró la presidencia tras su fracasado intento de Golpe en 1992, y Morales accedió al Gobierno tras violentas marchas y  ocupaciones de carreteras, en movimientos de insurgencia popular que no se privaron del uso de la dinamita por parte de mineros, campesinos e indígenas bolivianos. Quizá el futuro le tiene reservado ese mismo destino a la nueva y revolucionaria alternativa de izquierda que se construya hoy en Uruguay; la Historia muestra que la misma nunca podrá ser un grupito que se autoproclama Partido de la clase obrera y que no practica la mayoría de las formas de acción que acabamos de reseñar; a la vista está el hecho de que después de 30 años de existencia AP/UP y el PT no llegan al 1% de los votos.

El socialismo del siglo XXI

Entre las principales características del socialismo del siglo XXI destacaríamos:

1) la voluntad de superar (preservándola en algunas instancias) a la democracia representativa en la democracia popular y protagónica (lo que se traduciría en la elaboración de una nueva Constitución con amplia discusión popular, y luego la  dotación de poder a los Consejos Comunales y las Comunas, y/u otras organizaciones del poder popular local),

b) manutención del poder constituyente aún después de instalado el poder constituido (lo que se traduciría en especial en la posibilidad de realizar referendos revocatorios para quitarle el mandato a autoridades electas, incluyendo al propio Presidente), c) la visón intercultural, que empoderase a las comunidades indígenas y reconociese la tradición negra (sin desdeñar otras, presentes en varios países latinoamericanos; en Uruguay hay más de 250.000 personas con ascendencia afro-negra, 159.319 que descienden de indígenas),

d) la conjunción de la propiedad privada de los medios de producción con la propiedad social directa (mediante cooperativas) e indirecta (estatal), lo que llevó a Venezuela y a Bolivia a poner bajo control del Estado (sin monopolio) a su  principal recurso energético, a saber los hidrocarburos, al tiempo que dejaban amplio espacio al latifundio privado y a grandes empresas de producción y distribución privadas, incluyendo multinacionales,

e) la educación problematizadora (inspirada en Simón Rodríguez y Paulo Freire),

f) la salud gratuita y de calidad puesta al servicio de todas y todos, 

g) el abordaje socioambiental, que incorpora la perspectiva ecológica a la economía solidaria y a la vida social en general,

h) la concreción de la Patria Grande soñada por Bolívar, unificando a A. Latina, desde la Patagonia hasta el Caribe,

i) el pluripartidismo y la libertad de prensa, incluso para la derecha, y,

j) la defensa armada a cargo del propio pueblo (concibiendo a las FFAA reestructuradas como el pueblo en armas, pero también creando las Milicias Populares).

Esas directrices generales fueron incorporadas, con las particularidades del caso, por el gobierno de Chávez en Venezuela, y luego por los de Evo Morales en Bolivia, y por la “revolución ciudadana” dirigida en Ecuador por Rafael Correa.  Hoy la vida ha seguido su curso y ha mostrado algunas fuerzas y debilidades de aquella propuesta pergeñada por Chávez; así, la economía venezolana distribuyó mucho mejor que antes las riquezas petroleras mejorando sensiblemente la alimentación, salud, educación y vivienda de la gran mayoría de la población, pero al mismo tiempo se ha mostrado palco de desabastecimiento e inflación (que el gobierno atribuye al contrabando hacia Colombia de hasta el 40% de los rubros subsidiados, en una economía que cobra tan sólo tres centavos de dólar por un galón de gasolina, y también al ocultamiento y especulación, todo ello promovido por la derecha siempre animadora de planes golpistas), y de repetidos cortes de luz (también atribuidos a sabotajes derechistas). Hemos preguntado a l@s compañer@s venezolan@s si la superación de esos desafíos no pasa por la profundización de la reforma agraria (eliminando el latifundio privado), la estatización de la banca, del sistema financiero, la gran distribución (grandes transportadoras y supermercados) y del comercio exterior, y la potenciación de las empresas estatales y cooperativas, para proveer al pueblo de abundantes y buenos bienes y servicios. Lo cierto es que los bolivarianos tienen razones de sobra para acusar a la derecha, pues en el 2002 un Golpe de Estado (de militares apoyados por empresarios y los grandes medios de comunicación privados) logró apartar a Chávez del poder por dos días (él dijo después que iban a asesinarlo), mientras los canales de  TV privados pasaban dibujos animados y se limitaron a anunciar “tenemos nuevo Presidente” (en la figura del entonces Presidente de Fedecámaras, que es la mayor organización empresarial venezolana); tal personaje (Pedro Carmona Estanga) en el mismo momento de su juramento, mostró el espíritu democrático que anima a esa derecha,  disolviendo el Parlamento y destituyendo a los altos cargos del Poder Judicial, mientras había sido cerrado el canal estatal de TV (Canal 8, VTV). Y como si no bastase, cuando ese Golpe fracasó pues militares fieles a Chávez lograron rescatarlo de su prisión y devolverlo a la presidencia, a fines de ese mismo año  la derecha montó un paro petrolero que perjudicó al país en miles de millones de dólares e hizo faltar combustible y gas de cocina en toda Venezuela. Y como si eso no fuera poco, esa misma derecha siguió conspirando, con el apoyo abierto de EEUU y la gran prensa privada nacional e internacional, en sucesivas revueltas con presencia de francotiradores, que se agudizaron en febrero de 2014, a escasos meses de que Nicolás Maduro, designado por Chávez como candidato bolivariano si él no se recuperase de su enfermedad, le ganara por estrecho margen la elección presidencial al candidato derechista Henrique Capriles. El comportamiento económico y político de buena parte de la derecha venezolana ha mostrado a las claras los flancos que dejan los bolivarianos con su generosa actitud de plena libertad de acción política y de prensa, concedida a tales opositores. Mas el entendimiento bolivariano de la democracia se hizo presente cuando el Consejo Nacional Electoral (dominado por el chavismo) validó las firmas que la oposición logró juntar para un referendo revocatorio contra Chávez, que a la postre fue vencido por el Presidente; dicho sea de paso, hasta principios de 2014 el campo bolivariano ganó 18 de las 19 disputas electorales convocadas en el país desde la llegada a la Presidencia de Chávez a fines de 1998 (celebrándose pues, en media, más de una elección por año). Simultáneamente, la transferencia de poderes al poder popular (en especial Consejos Comunales y Comunas) se ha hecho menos abarcante, más demorada y más engorrosa de lo que se podía prever, y no son pocos  los bolivarianos que se quejan de la ineficiencia y aún la corrupción de una parte de la  burocracia que se autoproclama chavista. Sin duda que el descontento popular es amenizado por las innegables mejoras que ha experimentado Venezuela en las áreas de alimentación, educación y salud, y en los últimos años también en la de vivienda, con la construcción de cientos de miles de viviendas populares (con una meta fijada en 3 millones); en la salud los avances se debieron en gran medida a la colaboración en varias etapas de unos 30 mil médicos cubanos; en la educación el intento de promover una pedagogía problematizadora en la enseñanza fundamental y media fue terminantemente rechazada por la derecha, y no se sabe hasta qué punto se ha logrado o no implementar; hay que decir que en marzo de 2014, el propio Pte. Maduro reconoce que la derecha controla un 30% de los directorios estudiantiles universitarios, lo que muestra una debilidad de la presencia  bolivariana en las Universidades; y ello a pesar de que la revolución bolivariana incrementó tanto ese sector, que hoy el país tiene el segundo lugar en América en la matrícula proporcional de jóvenes en los estudios universitarios. Por otro lado, cuando las FFAA parecían totalmente adictas al proceso bolivariano (ya que Chávez promovió a los altos cargos a sus exalumnos y compañeros de lucha), en marzo de 2014 estalló la notica del arresto de tres Generales de la Fuerza Aérea, acusados de planear un Golpe; en ese entretiempo las Milicias Populares fueron creadas, pero su número dista mucho de la meta fijada por Chávez (que superaba al millón de milicianos), y al parecer carecen de la operacionalidad exigida para combatir una revuelta interna, y mucho menos a una posible invasión de tropas de EEUU. Pero un terreno en el que la idea chavista progresó espectacularmente fue el de la unificación latinoamericana, habiéndose creado el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestramérica, que nuclea a Cuba, a los tres países citados que reivindican el socialismo del siglo XXI y a algunas pequeñas naciones caribeñas), la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas), y la CELAC (Comunidad de Estados de A. Latina y el Caribe, que agrupa a todos los países del continente americano, excluyendo a EEUU y Canadá); al mismo tiempo Venezuela, primero, y Bolivia, después, se integraron al preexistente MERCOSUR (Mercado Común del Sur). A pesar de las enormes contradicciones internas en esos organismos (en especial en la UNASUR y CELAC), hay que constatar que los mismos han dado hasta ahora (inicios de 2014) pruebas de cierta resistencia a la vieja política obsecuente de la OEA ante EEUU, pronunciándose de forma diferente a la que esperaba el imperio yanqui en diversas ocasiones relevantes (como en los intentos golpistas ocurridos en Bolivia y Ecuador, o durante la violenta ofensiva derechista venezolana a principios de 2014). A su vez, la política socioambiental en Venezuela no ha tenido al parecer avances claros, empezando por la dependencia maciza de la economía y la vida social de los hidrocarburos, y por la contaminación causada por ellos. En relación a la participación pluri e intercultural parece que en Venezuela (a diferencia de Bolivia) la presencia indígena en las grandes instancias de decisión cobra hasta ahora un valor más bien simbólico que real, y no sabemos que se hayan creado instancias de gestión a cargo de los propios pueblos originarios, según su cultura y  leyes (desde que no infrinjan principios mayores bolivarianos), ni, tampoco, milicias indígenas (que tampoco las hay en Bolivia).