Entrevista con Volodymyr Ishchenko – Tercera parte
Continuamos con la entrevista al socialista ucraniano Volodymyr Ishchenko, (http://links.org.au/taxonomy/term/187).
Vimos hasta ahora lo ocurrido hasta el derrocamiento del presidente Yanukovich. Siguen ahora los procesos más recientes, desde la instalación del gobierno provisional en Kiev, y un análisis de la situación social en el este de Ucrania y sus antecedentes históricos, incluyendo el aspecto cultural. Para terminar, nos queda una cuarta entrega referida a la participación de Rusia y el alcance de la guerra civil. Fernando Moyano
¿Cómo describirías el gobierno interino, que tomó el poder?
No estoy de acuerdo con la idea de que se tratase de un golpe de estado fascista. La palabra "golpe de Estado" implica que hubo algo bien organizado, toma armada del poder planificada desde arriba, y eso no fue lo que pasó.
La extrema derecha era ciertamente predominante en el nuevo gobierno. El presidente interino, el primer ministro y otros ministros eran del partido de Tymoshenko, pero Svoboda tenía cuatro lugares en el gabinete, el vice primer ministro, los ministros de Defensa, de Agricultura, de Medio Ambiente, además el fiscal general. También hubo otros que no eran de Svoboda pero que tenían respaldo de la extrema derecha: Serhiy Kvit, el ministro de Educación, fue anteriormente un oficial de rango medio en el Trident, aunque probablemente eso fue hace muchos años; Andriy Parubiy, el jefe del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, fue uno de los fundadores del Partido Social-Nacional, e integró su ala juvenil paramilitar, Patriotas de Ucrania, antes de incorporarse a Batkivschyna. También fue comandante de los grupos de Autodefensa de Maidan. También estaba Tetiana Chornovol, una periodista que fue secuestrada de Maidan por las autoridades y golpeada severamente en diciembre y era secretaria de prensa de la extrema derecha y se convirtió en cabeza del Comité Nacional de Lucha contra la Corrupción en marzo.
Pero el gobierno puede caracterizarse mejor como neoliberal que de extrema derecha. Su programa económico era esencialmente de medidas de austeridad: se aceptaron todas las condiciones crediticias impuestas por el FMI, aumentos a las tarifas de los servicios públicos, congelación de salarios, recorte de toda una serie de beneficios. Fue un programa que pondría la carga de la crisis económica sobre los pobres.
Desde ese punto de vista, la anexión rusa de Crimea ocurrió en un momento muy oportuno para que el nuevo gobierno, ya que ayudó a darle legitimidad nacional, empujando las cuestiones sociales a un segundo plano y uniendo a la gente en contra de la intervención extranjera. Algunas personas comenzaron a anotarse como voluntarios para el ejército y la Guardia Nacional recién creados, y hubo manifestaciones masivas en apoyo a la soberanía del país y la integridad territorial.
Al mismo tiempo, Ucrania comenzó rápidamente a polarizarse. Habían habido manifestaciones "anti-Maidan” en el este: Kharkiv, Donetsk, Lugansk, Dniepropetrovsk, desde fines de 2013, aunque éstas fueron orquestados en gran parte por Yanukóvich y el gobernante Partido de las Regiones. Después de que Yanukóvich fue derrocado, las movilizaciones en oriente se hicieron más descentralizadas, con un carácter más popular, y más intensas, especialmente con la intervención rusa en Crimea. Hubo mucha oposición al nuevo gobierno, y exigían el traspaso del poder a las regiones.
Entre las áreas de habla rusa de Ucrania, Crimea parece haberse mantenido un poco aparte, incluso antes de la anexión
Siempre fue una provincia problemática para Ucrania. De 1992 a 1995, la península tiene su propia constitución separada, proclamando que Crimea es una república autónoma que delega algunos poderes a Ucrania; Kuchma la abolió e instituyó un gobierno directo por unos meses, hasta que se acordó una nueva constitución. La segunda opción en el referéndum de marzo de 2014, si no era unirse a la Federación de Rusia, no era quedarse en Ucrania sino volver a la Constitución de Crimea de 1992.
El hecho de que Khrushchev transfiriese la península de Rusia a Ucrania hace relativamente poco tiempo ¿pudo haber contado también, sobre todo en la opinión pública rusa?
Es una de las explicaciones ideológicas ofrecidas, sí. Sin embargo otros territorios se habían unido a Ucrania no mucho antes: partes del noroeste pertenecían a Polonia hasta 1939; partes del suroeste eran rumanas hasta 1940; Transcarpacia era territorio checoslovaco antes de la Segunda Guerra Mundial, ocupada por Hungría durante la guerra y después se confiere a Ucrania en 1945. Y si uno entra en estas discusiones históricas, entonces por supuesto los tártaros de Crimea estaban allí mucho antes, junto con otros pueblos. Ahora son algo así como el 12% de la población. Se opusieron mucho a la anexión rusa, y boicotearon en masa el referéndum de marzo.
¿Cuáles crees fueron las motivaciones de Rusia para apoderarse de la península?
Cualquiera de sus problemas internos tratando de evitar una revolución en Rusia, o el deseo de hacer una advertencia a Kiev y Occidente. Económicamente no tiene mucho sentido para Rusia absorber Crimea. Es una de las zonas más pobres de Ucrania, que depende de Kiev para los subsidios; en realidad sería beneficioso para Ucrania no tener que pagarlos. Hay algo de actividad económica asociada a la marina de guerra, alrededor de Sebastopol, pero gran parte de la industria de Crimea se derrumbó en la década de 1990, y el turismo no llegó a ser especialmente rentable. Es más barato para los turistas rusos ir a Turquía o Egipto. La costa sur, en conjunto, con su singular clima subtropical, ha sido fraccionada en terrenos de propiedad privada y no ha se desarrollado para el turismo. La agricultura no está en un buen estado tampoco. Se requeriría una inversión realmente seria para mantener a flote la economía de Crimea, una gran inversión para obtener un pequeño resultado. Los datos demográficos también son muy malos: algo así como 20 al 25% son la población económicamente activa, el resto son jubilados y escolares. La infraestructura de la península está muy conectada a Ucrania. Esta es una de las razones por las que tenía sentido para Khrushchev transferir la jurisdicción. Crimea obtiene agua dulce para su agricultura de la provincia de Kherson, y no hay manera de conseguir suministros de tierra sin tener que cruzar a través de Ucrania. En resumen, era obvio desde el principio que Crimea sería una enorme carga para los rusos. Los beneficios potenciales de gas en la plataforma del Mar Negro y de una posible rectificación de la ruta del gasoducto de la Línea Sur a través de Crimea, así como las preocupaciones militares sobre la base naval de Sebastopol en el caso de que Ucrania se uniese a la OTAN, no fueron, en mi opinión, las principales razones de la anexión de Crimea, sino otros bonos adicionales. La razón principal era motivar el apoyo a Putin con una "pequeña guerra victoriosa".
Después de la anexión de Crimea el foco de tensiones se trasladó a las provincias de Donetsk y Lugansk, donde en marzo se formaron grupos separatistas que comenzaron a apoderarse de edificios administrativos locales. ¿Qué distingue a estas dos regiones de otras predominantemente de habla rusa del este y sur de Ucrania?
No sé qué tanto nos queremos remontar, pero hasta el siglo XVIII en esta zona estaba el “dikoe polo”, el "campo salvaje" de la estepa dominada por los nómadas, y luego los tártaros de Crimea. Campesinos rusos y ucranianos comenzaron a colonizar la estepa, y luego el gobierno imperial intervino invitando a la zona a alemanes, serbios, y algunos judíos. Pero cuando se descubrió carbón, y especialmente cuando se construyeron ferrocarriles en la segunda mitad del siglo XIX, se convirtió en una región industrial vital. Los trabajadores de diversas partes del imperio ruso llegaron para trabajar en las minas de Donbass a finales del siglo XIX y principios del XX, y con el proceso de industrialización de Stalin la fuerza de trabajo se amplió de forma masiva. Desde entonces, ha sido la zona más industrial en Ucrania, y la más urbanizada. Es también la región más poblada, hogar de más de 6 millones de personas, más del 13% del total nacional. La economía en Donetsk y Lugansk se basa principalmente en antiguas empresas soviéticas: las minas de carbón, las plantas metalúrgicas. Los oligarcas, digamos más bien que robaron estas fábricas al estado durante las privatizaciones mafiosas de la década de 1990. Pasaron a ser grandes industriales. Akhmetov, por ejemplo, emplea cerca de 300 mil personas en su grupo empresarial. Muchas de estas plantas venden la mayor parte de lo que producen a Rusia, lo que más allá de cualquier otra cosa, es una de las razones principales por las que sus trabajadores querrían evitar serios conflictos con Rusia. Simplemente temen por sus puestos de trabajo. Estructuralmente, no es muy diferente a las razones que tiene la gente del oeste de Ucrania para apoyar un acuerdo con la Unión Europea, que fue visto como una manera de tener más posibilidades para los que trabajan ilegalmente en Europa o tienen parientes allí.
La relación con Rusia es quizás también una de las razones por las que las movilizaciones pro-rusas fueron más fuertes en estas zonas que en, digamos, Dniepropetrovsk o Odessa, donde la economía local está mucho menos estrechamente ligada a Rusia. Kharkiv es un caso interesante, fue la primera capital de la Ucrania soviética, pero no ha habido tanta agitación separatista allí. Algo de esto también tiene que ver con la forma en que el gobierno interino en Kiev manejó la situación: después que el movimiento "anti-Maidan” comenzó a levantar barricadas y tomar edificios gubernamentales en las ciudades del este, mandaron al ministro del Interior Arsen Avakov a Járkov, al secretario de Seguridad Nacional Parubiy a Lugansk, y al vice primer ministro Vitaliy Yarema a Donetsk. Sólo en Kharkiv tuvieron éxito en bloquear nuevas movilizaciones separatistas, pienso que por mayor eficacia en las negociaciones. También es cierto que en Dniepropetrovsk, Kolomoyskyi parecía mantenerse en el poder con bastante eficacia después de ser nombrado gobernador de la región por Kiev. Fue capaz de organizar y pagar batallones pro-gubernamentales, y ganar la confianza de la población local.
¿Hay también raíces culturales e ideológicas en la rebelión en el este?
Otra particularidad del Donbass es que la identidad étnica ha sido históricamente mucho más débil que la identidad regional o profesional. Siempre ha habido allí una mezcla de nacionalidades, pero esto no se considera importante. Siempre se han visto a sí mismos primero como pueblo a los mineros de Donbass. En el oeste de Ucrania es al revés: la identidad nacional es mucho más significativa. Esto explica en parte por qué la gente en el Donbass rechaza el nacionalismo ucraniano, que les parece completamente ajeno a ellos. La tolerancia del Maidan al culto a Bandera por los grupos de extrema derecha 'también fue un factor para movilizar a la gente en el este. Obviamente la propaganda rusa representó todo ese movimiento como un conjunto de “banderovtsy”, lo que fue una gran exageración. Pero para la población de más edad, especialmente, la victoria sobre los nazis fue un elemento crucial en la construcción de un tipo de identidad nacional soviética, ni rusa ni ucraniana, y la presencia de tantas banderas rojinegras y retratos de Bandera en Maidan fue una razón poderosa para rechazar al nuevo gobierno.
El idioma parece haber sido otro punto de conflicto. ¿Cuál es la situación del ruso en Ucrania, tanto oficial como extraoficialmente?
Formalmente, el ucraniano tiene prioridad: es la única lengua estatal. Pero la situación formal difiere de la real, ya que alrededor de la mitad de la población habla ruso, y casi todo el mundo lo lee y entiende. Históricamente, Kiev fue predominantemente de habla rusa, al igual que la mayoría de las ciudades y pueblos, mientras que las zonas rurales eran más de habla ucraniana, aunque esto también fue en parte consecuencia del Imperio Ruso y de las políticas de rusificación soviética, puestas en marcha después de un corto período de ucranización en la década de 1920. Hoy en día, el ucraniano es más fuerte en el ámbito estatal, pero la cultura en lengua rusa domina en términos de mercado: la mayoría de los libros, revistas, periódicos, por ejemplo, están en ruso. Hasta hace poco las películas extranjeras eran doblados predominantemente al ruso, no al ucraniano. Para los nacionalistas, el desarrollo de la cultura ucraniana en lengua rusa debe ser abolido. Pero me parece que otras soluciones son posibles: ¿por qué no dar más apoyo estatal a la cultura en lengua ucraniana, como subsidios para libros, fondos para escuelas, artistas, escritores, teatros, directores de cine? Pero, por supuesto, esto requeriría algún gasto estatal e inversión, lo que sería una política anti-neoliberal. Así que en lugar eso lo que han hecho es movilizar el sentimiento nacionalista.
En 2012, ante la fuerte resistencia de los nacionalistas, la Rada aprobó una ley que dice que si el censo muestra que un grupo étnico representa el 10% de la población en un área dada, el gobierno local tiene el derecho a dar a su idioma el estatus de lengua regional. Así que esto no era un desconocimiento del ucraniano como lengua oficial. Y no es sólo el ruso, hay una minoría búlgara, una minoría rumana, una minoría húngara, una minoría tártara, y todos tienen derecho a una lengua regional. Pero el Partido de las Regiones utilizó esto como una herramienta para movilizar a un electorado pro-ruso, desviando la atención de los problemas sociales y económicos hacia una especie de guerra de la cultura con el oeste de Ucrania. Los nacionalistas se pusieron casi eufóricos, éstos eran sus problemas, estaban luchando por su lengua materna. En el primer día que se reunió el nuevo parlamento después de la caída de Yanukóvich, se anuló la ley de política lingüística. Esto inflamó el movimiento popular en el este de Ucrania ya que se sentían de alguna manera como gente de segundo orden en la cuestión de la lengua. A finales de febrero, enfrentado a las movilizaciones contra el gobierno en el este, el presidente en funciones Turchynov canceló la decisión de anular la ley. En cierto modo esto establece un límite sobre las políticas culturales nacionalistas para el futuro.
(Continuará)