Envíopostaporteñ@ nº 556

Para la Antología Disparataria de un tiempo que ya Va Siendo Pasado

¡Brillante!!! ¡De antología!!!... ¡Histórico como el primer alunizaje de Neil Armstrongdel ´69!!!.

Unas horas después del más espectacular y grotesco strip tease del parlamentarismo vernáculo de todos los tiempos, aparece por fin la más brillante y saludable propuesta que pueda habérsele ocurrido a alguien genuinamente preocupado por la Verdad y “el honor” de las patrióticas fuerzas represivas del Uruguay, siempre dispuestas al diálogo en paz y al entendimiento nacional más civilizado y ejemplar…

Surge, algo tardíamente, es cierto, pero gracias a dios y la bendita materia gris de un represor jubilado, la solución que incluso podría habernos evitado hasta la misma Ley de Impunidad de 1986 y todas las complicaciones subsiguientes traídas por ella…

 Es más: la solución que hasta hubiese hecho innecesarios los mismos juicios de Núremberg sobre los crímenes de lesa humanidad del nazismo.

El máximo dirigente de una de las gremiales verdes del país –el democrático y cavernícola Centro Militar- propone crear, sencilla y pragmáticamente, la milagrosa “figura” del ortiva anónimo, a semejanza de lo que en los EE.UU. y en Italia, ha producido tan buenos resultados en materia del combate que la mafia se hace a sí misma en ambos países gobernados por ella.

Sencillo y expeditivo como orden cuartelera: mandás una cartita anónima al comisario del barrio o al director de “La República” o “Búsqueda”, pasás unos datos sobre quién o quiénes asesinaron a fulano o mengano, cagás de paso al oficialucho al que le tengas más bronca por haberte alquilado a arrestos a rigor por pajerías; firmás, si querés, “soldado justiciero del siglo XXI” y ¡sanseacabó!...

Asunto arreglado

¿Vieron qué fácil era terminar con todo este embrollo armado por tupas y bolches de veras?

¿Vieron que es cuestión de un poco de buena voluntad y espíritu republicano post modernista?.

No hay necesidad de comisiones especiales, interminables indagatorias judiciales, antropólogos o arqueólogos.

Y, además, queda absolutamente garantizada la integridad física del informante, aunque, se sabe, nadie podría sospechar siquiera, entre gente de honor y lealtad a carta cabal, alguna acción de venganza o represalia o cosa parecida (no se trata de eso; se trata de fomentar y estimular la ortiveada anónima vocacional, para que nadie trate de adquirir fama mediática o ínfulas de gran inteligente colaborando con el enemigo).

Detrás de esta genial iniciativa cívico-militar, no hay otra cosa que no sea emprender el camino del colaboracionismo que en poco menos de 500 años permita a la sociedad saber dónde están desparramados los restos de aquellos subversivos a los que no se pudo dar santa sepultura porque nuestra dictadura “oriental y cristiana”, fue una dictadura pobre, sin recursos, sin más recursos que los obtenidos a través del robo y el acomodo enseñado durante décadas y décadas por el personal civil.

¡Fuerza, gente, a ortivear duro y parejo!... ¡Y que no se les vaya la mano dando datos postalinas!      ¿Ta?...

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Ya saben que la línea es no caer en la Justicia, como bien nos dice el camarada Bonilla

El hombrecito –antaño sacrificado guerrillero, ex militante sindical de no pegar las pestañas craneando cómo atemperar la explotación de sus hermanos; por último (nunca mejor dicho por último), mandadero número uno del Rey Sol y su suplente alterno- entró a palacio flanqueado por dos o tres enanos morrocotudos que la iban de pinches guardaespaldas mirando de reojo y de pesado a diestra y siniestra, como peleados con el planeta.

El personajillo –regordete, trompita de nene mimado que se las sabe todas, haciendo morisquetas especiales para las nerviosas cámaras desinformativas- no dejó ni por un segundo de posarla de gran personaje de telenovela brasilera mientras se dirigía hacia su progresista poltrona palaciega. De pera levantada y narinas palpitantes, sólo le faltaba la capucha del boxindanga pillado que va al matadero saludando a la barra aunque sepa que lo van a reputear antes de que empiece la pelea, por salame, por cagón y porque va a cobrar por perder.

Fue el gran dibujo animado de la gran jornada civilista-republicana de reafirmación de los valores defectuosos pero vitales de la democracia burguesa rioplatense.

Dicen que una periodista le preguntó si no sentía miedo viendo tanto plebeyo amontonado rodeando palacio como para ocuparlo y declararse en situación autogestionaria ante el quiebre empresarial en ciernes.

Dicen que la respuesta fue:

--¿Miedo?... Todavía me quedan dos balas en la cintura.

A lo que un loco desaforado de las tribunas, le grito:

-- ¡Te faltan 96!... Vos hacete cargo adentro que de vos nos encargamos nosotros a la salida. A patadas en el orto te arreglamos!!!.

Bueno, se sabe, no todo lo que se dice, es verdad

El pobre Víctor, además, lo mismo que Chicotazo Junior, equivocado o no, está comprometido con la voluntad popular, sobre todo con el centenar de miles de progres que en octubre del 2009 no metieron la rosada y volvieron a cuidarle las nalgas a los botones y a más de uno que no lo fue porque se equivocó de facultad.