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SASKIA 53

Mi amiga Alba es el colmo de la honestidad. Es un ser de otro mundo. Porque bien se sabe qué pasa con los honestos. Son odiados, envidiados, traicionados. Un amigo de aquí del Cerro me ha dicho que está engualichada. Sé que no es cosa de embrujo ni de mala suerte. Es lo que se debe pagar por ser honesta. Eso que parece mala suerte es lo que cuesta la honestidad. (Ärlighet)

Saskia y Freja sienten eso. Por eso quieren tanto a Alba, que como dijo el Papo Luis, también tiene algo de cimarrón igual que el Gauchito, su mascota, nieto de Saskia. 
Saskia y Freja más que nunca piensan en comer. Freja no me asombra, pero Saskia a quien creo más gente, aunque está en mi falda recibiendo mimos, revolea sus ojos al plato que hace rato está vacío sobre la mesa. Quizás esté pidiendo a mis perritas que me mientan porque su honestidad me hiere. Quieren comer y lo demás es secundario. Yo les exijo que me muestren que mis mimos son lo más importantes (Vad är viktigast?)

Alba es concejal en la comuna. Le gusta defender a sus vecinos, pero lamentablemente para ella ha elegido el camino de la honestidad. Cualquier situación que la afecte como ciudadana para que alguna vez sea tramitada tendrá que pasar mucho tiempo, porque la burocracia se vestirá de sonrisas, golpecitos en los hombros, prometerá que se hará bien y rápido. Los papeles se perderán apenas Alba salga del Comunal.

La política en este país es así y nunca se cruza con la efectividad y mucho menos con la justicia. Alba que ha tenido la desgracia de sufrir un accidente y pasar unos días con nosotros para reponerse ha sido considerada, muerta, desaparecida, vendida a los poderosos. A escuchar los informativos donde se muestran políticos gritando casi enojados, que son honestos y que solamente aspiran a militarizar la fuerza policial, a construir nuevas cárceles, a poner más cámaras en todos lados y a aumentar el número de esos avioncitos de juguete que filman y sacan fotos de todo y de todos. Ese esfuerzo lo harían los políticos que hablan en la televisión para proteger a los “honestos” como ellos.(De hederliga politikerna.)

También hablan de mejorar la enseñanza, de bajar los impuestos de los “honestos”, ellos mismos, y de obligar con el aparato militar y de justicia a que los sueldos sean menores, a que los cursos de la enseñanza sean más rápidos y a que la defensa de los derechos de los que sólo tienen su fuerza de trabajo sea más débil y provechosa para los “honestos”, ellos mismos. Los políticos aparecen en radios, en revistas, en televisión siempre sonrientes y furiosos por no poder desarrollar sus ideas de la manera que ellos merecen. La televisión los muestra como hombres serios. Alguno con su porte de niño malcriado, galán de televisión, ropa cara, pelo rubio, dientes completos, prometedor de todo lo que le arrime un voto. Dispuesto siempre a reclamar para sí el tener la última palabra sobre lo que es lo justo, lo bueno, lo malo y lo feo. (De seriösa männen.)

Hay veces en que yo, sueca y neutral al fin y al cabo, intento encontrar una idea, aunque sea un proyecto de idea en lo que dice este niño estúpido, sin suerte. Me he pasado más de dos horas escuchando cosas suyas y ninguna idea. Mis mascotas de seguro tienen más en sus cabecitas que lo que este idiota puede mostrar. Grita que sólo piensa en el futuro. De su historia no rescata nada, de la historia de su fuerza política tampoco, de la historia de su país tampoco, de la historia de su familia tampoco. Dice que si gobierna lo va a hacer mucho mejor que los otros, pero no dice que son “los otros”. Debe tener mucha vergüenza del borracho de su padre porque no le permite hablar públicamente a su favor. Su cabeza idiota y sin historia ya tiene totalmente claro que lo que se haga en su gobierno no lo decidirá él, sino los que tienen el poder de decisión, independiente del gobierno de turno. Pero le gustan sus ropas, su peinado y la cara, que el supone del héroe, que aparece en todos los diarios, revistas y televisiones.

El otro piensa muy parecido a este, aunque el contrabando de vacas y el padre dictador que se quedaba con lo que quería o le gustaba, le ha pasado su pinta de patrón rudo, fuerte, pintor de muros con título de doctor. Por tradición la guerra contra los pobres que el sistema que lo favorece declara, será mucho más intensa y radical. Sabe que no tiene chance. Pero cree que su voz debe ser la última que se escuche. Sólo tiene odio contra los pobres y los que no pueden ganar tanto dinero como él. Sus votos son todos contra los que trabajan o quieren trabajar. Él, como señor medieval, está contra los que tienen sólo sus manos y quieren trabajar. En cuanto dejen de trabajar, presos y juzgados. Y trabajando con sueldos mínimos para que ayuden el desarrollo de los “honestos” como el. No voy a repetir lo que dicen de el mis amigos. (En liten feodalherre.)

Yo creo que estos dos van a perder. El ganador va a ser seguramente para mi, el que se define amigo del Estado de Israel, el que condena el Gobierno Palestino de Gaza, el que promete seguir con la destrucción del agua, la tierra y el aire en este bendito país que yo veo como paraíso. Todo bajo el nombre de “desarrollo productivo”. A pesar de esto para los criterios manejados cotidianamente los elegibles ya son unos triunfadores. Sólo piensan en sus carreras como forma de vida, hacerse con influencias y ganar dinero, mucho dinero a costa de su “honestidad verdadera”. Como bien sabe Alba el honesto pierde.

Todo seguramente seguirá como está. Terminado el circo electoral los que queden seguirán disfrutando de asados con mucho vino hablando de caballos, viajes o cuestiones de detalles que mejoren sus propias situaciones.

Saskia y Freja por suerte nunca podrán ver en un diario o revista, ni escuchar en la radio o aguantar en la televisión ninguna exposición sobre los principios que rigen los discursos de tantos “malas leches”. Pero sentirán con mucha alegría la cercanía de una persona honesta como Alba aunque se quemen las papas en el horno.