LAS VERDADES DE MIGUEL - VENEZUELA
10 AL 16 - OCTUBRE DE 2014 ANO 11 Edición 505
MI COMENTARIO DE LA SEMANA. Los carniceros de la calle El Nazareno
Los carniceros de la calle El Nazareno. ¿Quién mató a Robert Serra y a María Herrera?
Era de noche, las 7:30 aproximadamente, y una brisa casi glacial que viene desde el viejo Camino de los Españoles, baja por las laderas de La Pastora. Todo estaba ligeramente iluminado y para acceder a la callejuela, a esa hora se requiere de un cambio de luces como contraseña. No tiene por qué ser un detalle, pero puede que tenga más importancia de lo que se estima, probablemente en ese momento el diputado se despidió de sus guardaespaldas: Adiós, adiós, que duerman bien.
Los asesinos han debido tener una buena descripción de la casa de dos pisos. Esas edificaciones que parecen ratoneras por las que cualquiera puede colarse por las ventanas y matar a alguien en la cama. ¿Matarían también a la mujer? No tienen por qué, pero si ella ve lo que pasa, ¿qué remedio? Entonces, ¿quién la mató?
El caso que hoy estremece al país tiene mucho de una narración escandalosa; sin embargo, en un hecho de esa naturaleza no se puede dejar de lado ninguna hipótesis por muy fantástica que parezca. Todas encajan en el triángulo de las incógnitas: ¿Dónde vivía? ¿En qué trabajaba? ¿Cómo se desenvolvía? He allí el acertijo a resolver.
El hecho de que una de las víctimas sea figura de primer orden en el partido de gobierno, obliga a tratar como primer móvil el crimen político; sin embargo, también sus relaciones afectivas y religiosas conducen a otros dos fundamentos distintos; uno conexo a su mística creyente, la cual se extendía en un contexto donde el sincretismo y la particularidad del culto son prácticamente ajenos a nuestra idiosincrasia. El otro tiene que ver con el entorno más próximo a las víctimas, sobre todo conociendo que el occiso tenía en vida un temperamento histriónico con un concepto muy elevado de sí mismo. Además, las pesquisas deben hurgar en el aspecto sentimental para salirle al paso a los rumores que no se han hecho esperar, haciendo alusión a que el caso conlleva ingredientes de crime passionel.
Desde el punto de vista oficial, el móvil político tiene asidero en la permanente presencia en nuestro país de individuos paramilitares colombianos no extraños a la bestialidad del crimen. Recordemos la masacre de Cararabo (25/02/95), cuando en ese puesto fluvial fue masacrado un grupo de soldados. Los agresores le aplicaron la llamada “corbata colombiana” (perforarle el cuello y sacarle la lengua por un agujero) dando fe de la sevicia empleada en el conflicto colombiano.
Ahora bien, si los paramilitares actuaron en el caso de la calle El Nazareno, ¿cómo fue que llegaron a la residencia de los afectados sin ser advertidos?Si no hubo forjamiento de puertas ni ventanas, entonces habría que admitir que quién les permitió el acceso a la vivienda, los conocía y sabía de quienes se trataba. ¿Eran esperados? ¿A qué hora llegaron? ¿Fueron captados por el diputado a través del monitor instalado en su oficina del segundo piso? ¿Cuánto tiempo permanecieron los asesinos en el sitio? Otro detalle: ¿Dónde están los perros que fungían como parte de la seguridad en la residencia donde ocurrieron los hechos? Cómo si estaban adiestrados para defender a su amo, no lo hicieron.
No obstante, desde el lado opositor, a través de las redes sociales se tejen las más distintas conjeturas. Una de ellas expone que Los carniceros de la calle El Nazareno obedecían a diferencias entre los distintos colectivos y el PSUV, sobre todo por la política de desarme.
Mientras, como contraparte, en el sector oficial han enlazado el horrendo crimen con la reciente detención del dirigente estudiantil Lorent Gómez Saleh. Se afirma que la oposición es responsable de enganchar pandilleros en Colombia, afectos a Álvaro Uribe Vélez. No obstante, como respuesta, los opositores comprometen al PSUV apelando a una máxima de la mafia siciliana: Se mata siempre al hermano que se sale de la fila
No sería un exabrupto investigar si este caso guarda relación con otros asesinatos cometidos recientemente, sobre todo en aquellos que resalta la crueldad empleada por los homicidas. Se requiere impedir entonces que esas pesquisas sean rechazadas deliberadamente (un misterio envuelto calladamente en otro misterio)
En los últimos meses aparecieron restos de personas descuartizadas; todo aquel que esté en su sano juicio opina que cortar un cuerpo en pedazos es un acto de brutalidad salvaje. En el país se han multiplicado los descuartizamientos. También las prácticas religiosas que conllevan víctimas, como el caso de un hombre que, cerca de Caracas, ultimó a sus dos hermanas mientras las exorcizaba. Esas acciones constituyen un asunto complejo, tan engorroso como resulta el doble crimen que hoy llama nuestra atención, y no porque las víctimas hayan estado en el lugar y momento inadecuados. No hay una información fehaciente, pero se ha dejado colar que sus cuerpos fueron bestialmente profanados con armas blancas. ¿Víctimas del crimen organizado?
¿Cómo fueron asesinados ambos? Partiendo que fueron apuñaleados atrozmente, lo cual implica ver los hechos desde una óptica que asoma lo morboso y lo siniestro, para reconstruir los hechos hay que imaginar el arma hundiéndose una y otra vez, con las víctimas intentando defenderse, o acaso, ¿ese acto ocurrió sin que ellas opusieran resistencia? ¿Las víctimas fueron amordazadas y amarradas con cinta adhesiva? Si sucedió así, entonces las huellas digitales dejadas por los criminales se repetirán una y otra vez
Es difícil creer que los agraviados acudieran impasibles a los requerimientos de sus verdugos. Salvo que antes hayan sido adormecidos, no es creíble que Robert y María no hayan intentado al menos demorar su muerte. ¿Sabían acaso que sería inútil rogarle a sus victimarios? Si fue así, entonces se puede presumir que las víctimas habrían compartido con sus asesinos. En caso contrario, la escena verosímil es que forcejearan y giraran sus cuerpos aferrándose a la vida. Atendiendo a casos similares, se presume que el ensañamiento se cumple con los victimarios actuando bajo el efecto de las drogas.
El móvil religioso es investigable porque las víctimas estaban seriamente comprometidas con creencias afrocaribeñas. Ello se reafirma todavía más cuando antes de ser retirados los cuerpos de la funeraria, hasta allá acudieron sus “mayores” de culto impidiendo que fueran trasladados a la capilla ardiente instalada en la Asamblea Nacional, hasta tanto se escenificaran los ritos propios, entre rezos y un dialecto incomprensible. Se trata del acto donde se pregunta para dónde va el muerto y con quién se queda la sopera. En sus códigos “sopera” es su santo de cabecera. ¿Tenía el occiso en vida diferencias con algunos de sus compañeros de ruta?
Mientras, los cimientos de la sociedad venezolana seguirán sacudidos por la muerte de Robert Serra y María Herrera. Aprecio que si llegara a descartarse el móvil político, es probable que se guarde silencio sobre las posibles motivaciones del crimen, dando pie a reeditar las razones que llevaron a Mario Vargas Llosa a escribir Quién mató a Palomino Molero y el desenlace que le sirve de colofón: Tanto que querías aclarar el misterio de Palomino Molero. Ya está, te lo aclaré. Y qué ganamos. Que te manden a la sierra, lejos de tu calorcito y de tu gente
Ahora bien, no podemos desestimar lo difícil que la investigación resulta para las pesquisas, sobre todo por la contaminación del ambiente donde ocurrió el doble homicidio, de tal manera que siempre quedarán sembradas las semillas de la duda. Asimismo, se pueden prever más complicaciones. Primer error: no se procedió a la preservación del mencionado sitio y se permitió el libre desplazamiento no sólo de los distintos organismos policiales, sino también la inherencia de personas ajenas a la investigación.
¿Cuántas evidencias pudieron borrarse por la acción voluntaria o involuntaria de quienes acudieron a la residencia la noche del doble asesinato?No obstante, los asesinos pensaron en borrar todos los rastros que en adelante los inculparan, menos uno, y ese debe estar en alguna parte de la casa, además, el arma utilizada debe aparecer. Con todos los inconvenientes que se puedan topar los investigadores, este triste episodio tiene una enseñanza: a la luz de una investigación científica puede y debe arrojar un incuestionable resplandor de verdad. Por ello, vale preguntarse si se cumplieron los protocolos de las autopsias
No olvidemos que por sus características se trata de dos crímenes espantosos. En la disección debe estar el más puro y refulgente fragmento de estudio que se oculta en el corazón de la trama. ¿Acaso no es cierto que La ciencia de la antropología forense, debidamente aplicada, es capaz de resolver enigmas? En ese sentido los dos cadáveres tienen mucho que contar.
Entretanto, desde el punto de vista político, por crear una matriz de opinión, los comentarios de algunos jerarcas pudieron haber entorpecido la labor detectivesca. El hecho de que Ernesto Samper haya insinuado la intromisión paramilitar en el crimen, ya es un peso para plantear la tesis del asesinato por encargo. Supongo que él debe tener elementos de juicio que le permitan expresar esa opinión, no así un artículo de Fidel Castro referente a los hechos, donde el cubano, apela a la subjetividad para sugerir la participación de la CIA.
Pero más grave es la afirmación del alto Gobierno acusando a priori, porque en este caso, su dirigencia debe tener los elementos de convicción suficientes para hacer tales señalamientos. Vale entonces preguntar: ¿Están investidos de autonomía quienes llevan el soporte de las pesquisas? ¿Se sienten obligados a presentar resultados aun cuando no los tengan bien claros?
Es indudable que en ese ambiente enrevesado de opiniones y conjeturas, sea posible el manejo de los hechos, a favor de una u otra corriente política, lo cual se presta para otorgar dispensas a los presuntos victimarios; además, todo ello ayuda a fortalecer la insana costumbre de los ciudadanos de opinar a través de las redes sociales, con base a argumentos formados, no a raíz de una investigación, sino por informaciones “encapsuladas”
Robert Serra y María Herrera, aunque estén muertos, tienen mucho que contar. Como reza la máxima yoruba (culto practicado por el diputado y su ayudanta): Iku Lobi Osha… si no hay muerto no hay santo, o como bien titulan su obra los magos de la antropología forense, William R. Maples y Michael Browning: Los muertos también hablan.
Sucesos / SANDRA GUERRERO
- El Nacional – Caracas-14 DE OCTUBRE 2014 -
Tres semanas antes del homicidio del parlamentario del PSUV Robert Serra y de su asistente María Herrera el diputado habría sostenido una discusión con su escolta Edwin Torres, oficial de la Policía de Caracas, lo que habría motivado al guardaespaldas a planificar una venganza contra Serra, informaron fuentes extraoficiales
Después de ese encontronazo, Torres habría contactado a cuatro hombres de nacionalidad colombiana, que residen en una de las torres de la Misión Vivienda Venezuela en la avenida La Paz, para cometer un robo en la casa de Serra, en La Pastora, donde el parlamentario tenía una oficina y solía realizar reuniones de santería. Al parecer, su residencia la tenía en otro lugar de la ciudad
Entre los individuos contactados por Torres habría uno apodado “el Caliche” quien sería el presunto autor material del doble homicidio. El Cicpc realizó el viernes un allanamiento en dos torres del edificio de la Misión Vivienda donde vive el escolta de Serra y se llevaron a ocho personas detenidas para interrogatorios
El plan fue diseñado para el miércoles 1° de octubre, cuando a la casa de La Pastora llegaron dos hombres en moto, que vestían de blanco, con ropa de santeros, y luego llegaron otros cuatro. Lograron que Herrera les facilitara la entrada porque no pudieron hacerlo ellos. Una vez dentro de la vivienda los sujetos buscaron al parlamentario mientras otros mantenían vigilada a su asistente.
Presuntamente Torres habría estado entre el grupo, pero no habría actuado, según las declaraciones que él habría dado mientras permanece detenido en la sede del Sebin junto a Carlos García, los únicos dos detenidos por el caso
El grupo que fue a la planta alta de la vivienda, donde estaba Serra. Allí lo golpearon para que abriera la caja fuerte que estaba incrustada en una pared y cubierta con una fotografía del presidente Chávez. De la caja extrajeron una importante suma de dinero en dólares, además de un fusil AR-15 y otro M16. Por razones que se desconocen, el hombre apodado “el Caliche” habría comenzado a herir al diputado con un arma punzopenetrante hasta ocasionarle la muerte. Como María Herrera habría sido testigo de la muerte de Serra también decidieron ultimarla
Los cuerpos policiales habrían logrado determinar la presunta participación de Torres en el doble crimen porque alguien lo habría oído cuando contactaba a “el Caliche” para que perpetrara el robo, que fue lo que en principio habían acordado
Se conoció que la policía científica prosigue la pesquisa en relación con la ubicación de los participantes en el doble crimen y también investiga si los implicados en este hecho habrían comercializado la alta suma de dólares que sacaron de la caja fuerte. Igualmente está en averiguación la procedencia del dinero en moneda extranjera que estaba en poder del parlamentario. Trascendió que en el Sebin habría otros detenidos que están siendo interrogados en torno al doble homicidio de Serra y Herrera