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¡Tarde piaste, pajarito!

Cuando tenían que confrontar los blanqui-colorados arrugaron no hicieron las denuncias querían debatir para profundizar el “modelo” ahora  si el domingo LLEGAN  A UN 40% SERA UN GRAN TRIUNFO, y desen por hechos  ASÍ SON LAS REGLAS DE LA "DEMOCRÁTICAS" ELECCIONES BURGUESAS LOS VOTOS SE VENDEN SE COMPRAN Y CON EL FA TAMBIÉN SE ALQUILAN!!!

Pirincho

Cómo Tabaré Vázquez podría perder el balotaje

Por Adolfo Castells Mendívil

Correo de los viernes  28/11/14

No estoy delirando ni pecando de un optimismo pueril. Es posible derrotar a Tabaré Vázquez en el próximo balotaje, si se pudiera contar con todos los blancos y los colorados. Digo TODOS, no sólo los que votaron a los PPTT sino los que aún dicen ser o sentirse de alguno de esos partidos fundacionales y optaron por el FA en octubre.

Antes que nada, una observación: la abulia de la campaña política después de la primera vuelta. Casi parece que no se votara el 30 de noviembre y casi parece que no se realiza lo que está en juego, que es nada más y nada menos que el futuro de la República democrática o su paulatina sustitución por un populismo larvado y cada vez con más vocación autoritaria.

Obviamente, la abulia conviene al favorito que, además, tiene el poder y el gobierno ¿para qué se va a gastar y comprometer sus chances? El status quo es lo que más le sirve, lo mismo la no confrontación: ¿para qué va a aceptar el careo o el cotejo de sus propuestas? 

Entonces —diría Perogrullo— si al favorito le conviene, a su contendedor le perjudica y por tanto debió tratar de acorralarlo, de llevarlo indirectamente (ya que directamente se niega a debatir) a tener que contrarrestar, desmentir o quedar en blanco. Pero eso ya está jugado.

Ahora a lo que voy es a otra cosa. El Frente Amplio tiene a socialistas, comunistas, democristianos, etc., que se siguen diciendo socialistas, comunistas o democristianos. Y también cuenta con votantes de los PPTT que se siguen diciendo blancos o colorados. Y es a ellos que va dirigida esta arenga final.

Y cuando digo “a ellos” es a los de a pie, no a aquellos que han ocupado cargos políticos en los gobiernos de los PPTT que ahora se matan por una foto con Vázquez o una cita en el FourSeasons, con la mano tendida esperando la condescendencia o la generosidad del “predicador”.

Hoy no voy a referirme a la seguridad, la educación, la salud, el sindicalismo, etc., ya lo he hecho hasta el hartazgo en esta campaña. Solamente quiero traer a colación dos episodios de los últimos días, para que colorados y blancos que votaron al FA, reflexionen si es eso lo que realmente quieren.

Porque la casi duplicación del parque automotor en estos diez últimos años, el aumento del consumo en general, el incremento salarial, en ancas de la bonanza internacional más grande en décadas, sumados a los planes asistenciales y al aparato entero del Estado (encabezado por el propio Presidente) puesto al servicio del Frente Amplio, han logrado disimular peligros y deficiencias.

Ley Mordaza (Ley de servicios de comunicación audiovisual) Esta ley que había sido frenada por iniciativa del candidato frenteamplista, ahora en plena euforia exitista, él mismo declara que es impostergable su tratamiento.

Recordarán los blancos y colorados votantes del FA que el Presidente Mujica, en una de sus innumerables contradicciones, había asegurado que la “mejor ley de medios es la que no existe”. Pues sin dudarlo ahora es un acérrimo defensor de esa ley que el Poder Ejecutivo remitió al Parlamento, sin la menor consulta con la oposición.

Esa verdadera “ley mordaza” para permitir al gobierno controlar a los medios, abre la puerta a la censura e induce a la autocensura, incurriendo en notorias inconstitucionalidades, elude la necesidad de mayorías especiales en algunos aspectos y —fundamentalmente viola el principio de la libertad de expresión.

Es un paso más y muy importante hacia el populismo autoritario tipo Venezuela, Ecuador, o Bolivia, en la misma línea que el kirchnerismo argentino; y su consolidación definitiva pretende estar en la reforma constitucional que se está anunciando.

En el 2007, después de tres años de gobierno frenteamplista, en un libro de mi autoría: “Carnaval y populismo autoritario” (Ed. Artemisa), alerté sobre esa derivación del “progresismo” uruguayo y en su epílogo desarrollé un estudio sobre el populismo, que mantiene aún hoy plena vigencia.

Reforma Constitucional. Se ha sabido que el Frente Amplio —haciendo valer su peso como vencedor— pretende aprobar una reforma constitucional el próximo año, mediante una Asamblea Nacional Constituyente. 

La idea es que esa reforma trascienda un simple cambio del sistema electoral, tema que se instaló tras las elecciones del pasado 26 de octubre y que, a la luz del resultado, contempla la posibilidad de suprimir el balotaje en determinadas condiciones y juntar las departamentales con las nacionales.

Sin embargo, lo realmente preocupante es la intención manifiesta del camino que se quiere emprender, cuando el encargado de elaborar el proyecto, el Dr. DaoizUriarte informa que se tuvo en cuenta la legislación comparada de Argentina, Venezuela, Bolivia, Chile (para disimular) y Ecuador.

Y ya se adelanta que se está estudiando una profunda reforma del Poder Judicial que incluye la creación de un Tribunal Constitucional sacándole esa función a la Suprema Corte o bien ampliando a 15 el número de Ministros de ésta.

Además, están las expresiones del Presidente Mujica sobre la necesidad de una reforma de “esta Constitución hecha por los estancieros” para poder cobrarles más y de Lucía Topolansky que "La salud pública hoy está planteada en la Constitución como solo para indigentes” o de Luis Puig: “Hay que analizar una reforma profunda, a fondo, sabiendo que desde la derecha nos van a tirar con artillería pesada".

De manera que parece clarísimo a qué apunta el FA: borrar la Constituciones liberales que pergeñaron los PPTT y refundar una República “progresista” donde a más del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, el gobierno de turno disponga del Poder Judicial, quien perdería su independencia.

¿Están dispuestos los blancos y colorados que votaron al FA en octubre, a seguir apoyándolo en el balotaje y permitir esa mayoría absoluta que lo habilite a seguir profundizando el camino para convertir al Uruguay en Venezuela? Porque todavía lo podemos frenar.

Para ponerlo en cifras, el núcleo duro del Frente Amplio, aquellos que son frentistas y que nada les hará cambiar de opinión, podría ser 42% de ese 47,9% que obtuvo la izquierda en octubre. Vale decir que hay alrededor de 6% de blancos y colorados que sin renegar de sus partidos, votaron al FA.

Entonces, si ellos se concientizaran de adónde nos quiere llevar al FA y votaran a Lacalle-Larrañaga, es posible derrotar a Vázquez el 30 de noviembre, porque 42%+ 4% (del 5% de los partidos menores) suman 46% que con un 7% de anulados y en blanco, se convierte en un 49,5% para el candidato FA, que es menos de la mitad más uno.

¿Difícil? Sí, pero una vez más, no imposible.