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URUGUAY: ¿GIRO DE 360 GRADOS Y SEGUIMOS IGUAL?

 El pasado domingo 7 de diciembre en la ciudad de Toluca,  nuestro "Grupo de Frenteamplistas en México por la Izquierda" se reunió para analizar el escenario que se presenta en nuestro país después de la segunda vuelta electoral, resolviendo por consenso difundir nuestra posición al respecto:

Otro tiempo

Al transcurrir 48 horas de las elecciones del 30 de noviembre -conocidos los datos básicos de la misma-, repentina y velozmente fue anunciado un futuro gabinete de gobierno sin consulta conocida con el Frente Amplio (FA), la fuerza política que promovió la fórmula triunfadora.

Tras dicha acción adoptada y consumada, se emitieron, en algunos casos, pareceres de acuerdo -en general- con lo realizado, mientras otras opiniones marcaban diversas distancias con su composición. En lo fundamental, desde esta última óptica, hubieron quienes criticaron no haber sido tomados en cuenta con proporcionalidad en los nombramientos según los votos que sus sectores y listas aportaron al triunfo comicial. Sin embargo, otras opiniones procuraron anticipar al público qué tipo de administración se espera de acuerdo con los antecedentes de los designados. En particular, nos referimos a dos de esas opiniones que consideramos deben tomarse en cuenta por lo sustancial de sus respectivos textos y las adjuntamos a esta comunicación. 

No es este el único elemento de foco sobre el que centramos atención: durante la campaña se señalaron unos 10 puntos de la actuación gubernamental de los que algunos resultan de difícil asimilación al programa del FA. Sin embargo, dejamos para un desarrollo ulterior el tratamiento de los mismos.

Como es de esperar que ocurra con la mayoría de los compatriotas y, por descontado, entre ellos, con la militancia del Frente Amplio, nos preocupa grandemente el futuro desde nuestro posicionamiento acerca de darle un giro a la izquierda a la conducción política del Estado: creemos imprescindible ese paso para el mayor avance democrático de nuestro país y no quedarnos estancados en la sola y simple administración del capitalismo impuesto y heredado del pasado blanqui-colorado.

 En consonancia con el escenario venidero proponemos la posibilidad de desarrollar y fortalecer un espacio de izquierda en las bancadas parlamentarias y entre la militancia, que sirva como referencia a los trabajadores, a la movilización de las bases, extensiva -para el caso- en la invitación a aquellos compañeros de izquierda que no sufragaron por nuestra fuerza política.

Es oportuno recordar ahora que durante el primer gobierno del FA, la acción combinada de la fuerza sindical y la movilización popular pudieron impedir el intento de un asimétrico y dependiente TLC con Estados Unidos. Para lo que vendrá, deben identificarse las corrientes que en el futuro gobierno eventualmente quieran “recetarle” al país una inmerecida adhesión a la Alianza del Pacífico -por ejemplo-, que respondería claramente a los intereses político-comerciales de Estados Unidos, siendo nada más que una forma con otro nombre e identidad práctica del ALCA, ampliamente rechazada por los gobiernos regionales en 2005.

En principio, decimos que se debe estar alerta para dar este debate en el seno de la fuerza política, impedir la toma de decisiones que hipotequen procesos de cambio, por lo cual se justifica el darle un giro a la izquierda a la política económica, social, de derechos humanos y reestructurar las fuerzas armadas. En el mismo orden de ideas, adoptar una definida política internacional que propicie avances en la integración de los países de Nuestra América, de solidaridad con los pueblos y gobiernos progresistas y de izquierda, rechazando planes de dependencia que -directa o solapadamente- se le quieran imponer al país.

Orientales, Arriba los que Luchan por una Patria para Todos”

?GRUPO DE FRENTEAMPLISTAS EN MÉXICO POR LA IZQUIERDA?

UN GIRO DE 360 GRADOS

No son pocos los que, dos días después de las elecciones, lamentaron su decisión de apoyar al presidente electo Tabaré Vázquez tras conocerse la integración del gabinete que asumirá funciones a partir del primero de marzo.

Samuel Blixen, Semanario Brecha 5/12/14

Los resultados de la votación del domingo 30 dieron al presidente electo Tabaré Vázquez un respaldo electoral como nunca antes había acumulado otro presidente uruguayo.

Desde ese punto de vista, la legitimidad de su administración será incuestionable; en este sistema, esa legitimidad deriva del voto popular y respalda todo lo que se haga en el futuro que se despliega después de depositar el sobre en la urna.

Sin embargo, no son pocos -aunque es imposible decir si son muchos- los que, dos días después de las elecciones, lamentaron su decisión, tras conocerse la integración del gabinete que asumirá funciones a partir del primero de marzo.

Esa decisión, que formalmente las autoridades del Frente Amplio conocieron por la prensa, también reafirmó las características del "estilo Vázquez", en especial la capacidad de instalar una ambigüedad planificada.

Las primeras especulaciones giraron en torno al criterio personal del presidente electo, que contrariamente al aplicado por el presidente José Mujica hace cinco años, descarta la "cuotificación" de cargos en función del peso parlamentario de los distintos sectores del Frente.

Tal especulación parte del supuesto ingenuo de que la elección de los ministros responde a un criterio exclusivo de "confianza personal", como si esa confianza estuviera divorciada de criterios políticos e ideológicos. En todo caso, la "confianza" es resultado de la coincidencia política e ideológica.

La segunda especulación advierte que la composición del futuro gabinete llevó "tranquilidad" a la oposición política y a las corporaciones empresariales, pero que es probable que su integración sea "renovada" a mitad de la gestión, sugiriendo que tal cambio de peones implicaría un cambio de estrategia.

La tercera especulación refiere al grado de descontento que los anuncios provocaron en ciertos sectores del Frente, en especial en el MPP, que tenía nombres para "sugerir". Vázquez no recibió a los emisarios, que llegaron tarde. Eso alimentó la conjetura de que el arranque estaría signado por un descontento y una especie de "enfrentamiento", que para algunos observadores (una calificación de matices respecto de analistas y politólogos), dibujó la imagen de "dos presidentes", uno en la Torre Ejecutiva y otro en el Palacio Legislativo.

Si hubo malestar -la senadora Lucía Topolansky reveló que el MPP tenía expectativas para el Ministerio de Educación y que no comprendía la elección de María Julia Muñoz- éste se reduce a aspiraciones por cargos. La senadora se cuidó de recordar, atajando especulaciones sobre "confrontaciones", que el MPP siempre ha otorgado una generosa "gobernabilidad" en los dos períodos anteriores. Lo cual es cierto, y ese aporte de "gobernabilidad" se expresó con crudeza cuando el "episodio Gonzalo Fernández-Peirano".

La senadora Topolansky fue enfática, en aquel momento, en la necesidad de respaldar de cualquier manera a Fernández, porque Tabaré Vázquez era el único que podía asegurar el triunfo para un tercer gobierno. No hay entonces sorpresas ni desconciertos sobre las líneas políticas e ideológicas que serán apoyadas

Está claro que el anunciado gabinete de economía, de la mano de Danilo Astori, promoverá un alejamiento del Mercosur -"mayor independencia de los socios menores"- y un acercamiento al bloque del Pacífico. Rodolfo Nin Novoa, en Cancillería, seguramente resucitará el proyecto de Tratado de Libre Comercio, profundizará la "carnalidad" con Estados Unidos y enfriará las relaciones con la Unasur, en especial con Venezuela y Ecuador. Eleuterio Fernández Huidobro seguirá apañando la impunidad de los terroristas de Estado

A diferencia del domingo 30, los resultados del domingo 26 de octubre generaron una falsa sensación de "giro a la izquierda", que los mismos observadores-analistas-politólogos apuntaron a partir del crecimiento del MPP y sus aliados, más la presencia en el Parlamento de Constanza Moreira y Eduardo Rubio.

En lo que respecta al MPP, cabe preguntarse si sus votantes acunaban esperanzas de un giro a la izquierda, o si, en realidad, votaron a conciencia la política desplegada hasta ahora, que no sugiere ningún cambio en profundidad; es seguro que entre los votantes hay "despistados" y "realistas", quién sabe en qué proporción

Sobre lo que sí se puede especular es que: no habrá cambios sustanciales para reducir la desigual e injusta distribución de la riqueza por la vía de una transformación de la estructura impositiva; no habrá intervención estatal para evitar la especulación sobre los precios al consumo, que afecta a la inflación; no habrá alteración del esquema productivo agroexportador; no habrá políticas de reducción del daño ecológico por la aplicación de pesticidas y fertilizantes; no habrá limitaciones a la forma de invertir los capitales que aterricen en la economía nacional; no habrá modificación de la política de endeudamiento externo. Habrá sí, continuidad en la administración del sistema, con los éxitos conocidos, esos que aseguraron el tercer triunfo

Como dice Maná: "Se me acabó la fuerza de mi mano izquierda"; la otra va a soltar las riendas. (FIN)