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RECORD NAC&POP

Subsidiarán a petroleras por temor a la caída de inversiones

La Nación 27/12/14

El Gobierno argentino  les dará US$ 3 por barril a quienes mantengan la oferta; preocupa la caída mundial del precio

Aunque comenzó el año con la intención de reducir los subsidios a la energía, uno de los principales lastres de las cuentas públicas, el Gobierno terminará 2014 con la receta opuesta. Por temor al desplome en la actividad petrolera debido a la precio internacional del crudo, les dará a las empresas un estímulo para que mantengan la producción.

La iniciativa es considerada, por lo menos, curiosa, dado que en ese grupo se encuentran algunas de las compañías más poderosas del país, ya sean locales, como la estatal YPF, o extranjeras, como la norteamericana Chevron, la francesa Total o la brasileña Petrobras, para mencionar algunas.

A principios de esta semana, el ministro de Economía, Axel Kicillof, comunicó la decisión a las empresas, las provincias y los sindicatos en el marco del acuerdo para bajar 5% los combustibles y el precio del petróleo en el mercado interno a partir del 1° de enero

El propósito es transferirles a las compañías que sostengan o aumenten la producción hasta 3 dólares por barril de petróleo que produzcan, a modo de antídoto contra la parálisis en las inversiones en el sector que suele acompañar a las caídas en los precios internacionales. También recibirán el subsidio las que sostengan o incrementen las exportaciones, una de las pocas vías por las que entran dólares a la Argentina.

Aunque las petroleras están de acuerdo con el beneficio, les será difícil hacerse de él. Sucede que muy pocas mostraron en los últimos meses condiciones para aumentar la oferta nacional de petróleo, en el contexto de una caída global del sector.

Sólo YPF y Pan American Energy (PAE), de los hermanos Bulgheroni, la china Cnooc y la británica BP, registraron un incremento importante hasta octubre, según un informe del Instituto General Mosconi. "El resto de los operadores mantiene una pronunciada tendencia decreciente", explica el trabajo

La producción de petróleo disminuyó 1,6% en octubre pasado con respecto al mismo período del año anterior, mientras que en los últimos 12 meses acumula una baja de 1,1 por ciento. Es lo que intenta cambiar el Gobierno a través del nuevo subsidio al sector

Frente a empresarios y en conferencia de prensa, Kicillof presentó la medida como un programa de estímulo a la producción y exportación de petróleo. "No podemos darnos el lujo de dar un paso adelante y volver a dar dos pasos atrás por una cuestión internacional", justificó

PREOCUPACIÓN OFICIAL

La idea surgió de discusiones entre Economía y ejecutivos de YPF, que conduce Miguel Galuccio. Kicillof y su equipo terminarán de definir los detalles en los próximos días. También están previstas reuniones entre funcionarios y empresarios (algunos ejecutivos aún no están del todo convencidos con la propuesta oficial) para avanzar en el tema.

Aunque será oneroso para el Estado, Economía parece haber hecho varias cuentas. Sucede que junto con la caída de los valores del petróleo en el mundo, también bajaron los combustibles que la Argentina importa, como el fueloil, el gasoil y el gas natural licuado (GNL), que le reportarán al Gobierno un ahorro el año próximo. Una porción de él se destinará a estimular los planes de inversión de las petroleras públicas y privadas.

Economía copió el formato del subsidio al petróleo de un programa similar que utilizó para apuntalar la producción de gas, cuya importación es una de las responsables de los problemas cambiarios. El denominado Plan Gas se usa para premiar a las empresas que se comprometieron con el Gobierno a aumentar la producción. Les asegura un valor de 7,5 dólares por millón de BTU (la unidad de medida), muy por encima, por ejemplo, de lo que se paga hoy en Estados Unidos.

Hasta hace semanas, había partidas millonarias en el programa denominado Plan Gas, en la órbita de Economía.

Ayer, el denominado "Programa de Planificación y Coordinación Estratégica del Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas", a través del cual ahora la cartera de Kicillof reúne los fondos para el sector petrolero, tenía un presupuesto de nada menos que 13.807,87 millones de pesos para subsidiar la actividad. Es un 93 por ciento más que los 7155 millones de pesos que tenía el año pasado para las mismas tareas.

El subsidio a las petroleras tenderá a compensar la baja en el precio del barril que acordaron esta semana con el Gobierno. Para traducir en el mercado local la caída en el internacional, Economía acordó una reducción de US$ 7 en el crudo doméstico.

El denominado Medanito, propio de Neuquén, cuesta ahora U$S 84, pero pasará a US$ 77 a partir del 1° de enero, mientras que el Escalante, de Chubut, sale US$ 67 y pasará a 60 dólares.

En ambos casos, están por encima del precio mundial del crudo, que en su variedad WTI (la que se usa en Estados Unidos), alcanzó ayer los 54,73 dólares por barril, con una baja del 2 por ciento y está en los niveles más bajos en los últimos años..

Contradicción

Energía: un informe oficial admitía la grave crisis

Mientras el Gobierno lo negaba, la administradora del sistema hablaba de "emergencia operativa" en 2011

Por Pablo Fernández Blanco  | LA NACIÓN 29/12/14

 La  gestión pública le permitió a Julio De Vido adquirir una gimnasia especial en el oficio de la negación. Durante los años más duros de la crisis energética, el ministro de Planificación debió ejercitarlo muchas veces. Lo hizo en el invierno de 2010 y en los veranos de 2011, 2012 y 2013, sólo por poner algunos ejemplos.

En septiembre de 2006, cuando aún no había estallado la disputa con el Grupo Clarín, estuvo en el programa A dos voces (que emite los miércoles Todo Noticias, el canal de cable del grupo) y declaró con énfasis: "Habrá energía en abundancia"

Al mismo tiempo, documentos de Cammesa, la empresa mixta que administra el sector eléctrico y en la cual De Vido tomaba las principales decisiones, cuestionaban con datos técnicos esa afirmación. Uno de los años más críticos fue, justamente, 2006

Una serie de comunicaciones internas, informes de riesgo y notas a las que tuvo acceso LA NACIÓN confirman que entre 2003 y 2011 el sistema eléctrico funcionó en estado de "emergencia operativa" (es el término que usaron los técnicos para describir la situación) en el sector de generación. Es decir, el área donde actúan las empresas encargadas de producir la electricidad, que luego se transporta por las redes de distribución a todos los consumidores finales, incluyendo fábricas, comercios y hogares. Esos informes luego se discontinuaron

Una nota de Cammesa describe la emergencia operativa como la situación que ocurre cuando la generación eléctrica disponible "remanente", luego de "ingresar toda la generación necesaria para satisfacer la demanda, queda en valores mínimos o cero"

Una pequeña tabla elaborada por técnicos del Estado muestra con crudeza la profundidad de la crisis energética en los últimos años.

En 2004, cuando el kirchnerismo recién comenzaba a tomar dimensión de la situación, en el 46% de los días hábiles del año se registró al menos una de las situaciones que hacen a la emergencia operativa. El número bajó al 27% al año siguiente, pero escaló al 63% en 2007 y alcanzó el 71% en el crítico 2008, el peor año de la crisis. En 2011, ese número se redujo al 26%, todavía muy alto

"Esto significa que el sistema eléctrico ha estado operando, en términos medios, al menos la mitad de los días hábiles del año en situaciones de emergencia operativa", detalló uno de los informes de Cammesa, que ahora está bajo el control del ministro de Economía, Axel Kicillof.

Los técnicos del Gobierno estimaron que la principal causa de la reducida reserva térmica del sistema (la que generan usinas de electricidad que funcionan principalmente a gas) se debió a la "falta de combustible", otra de las patas flojas del sistema energético durante el kirchnerismo.

En otros términos, por la caída en la producción de gas, el incremento de la demanda en hogares y las demoras para hacerse de combustibles sustitutos, como el gasoil y el fueloil, que la Argentina importó en cantidades multimillonarias en casi toda la década

"Sin esta reserva, ante la salida de servicio de cualquier generador, a los efectos de abastecer la demanda debe recurrirse a la utilización de reservas hidráulicas de los embalses o a la reducción de la demanda a través de la reducción de tensión o de acuerdos programados con los agentes", lamenta Cammesa en otro de sus textos.

Los llamados "acuerdos" son, en realidad, cortes en el suministro eléctrico que sufren las empresas cuando la energía producida no alcanza para cubrir toda la demanda, con el objeto de dar prioridad al abastecimiento en los hogares y en servicios públicos esenciales

Los documentos internos del Gobierno recuerdan 2007 como uno de los peores años en materia de suministro eléctrico, si bien tal cosa nunca fue informada oficialmente.

"El año 2007 resultó uno de los más fríos de la serie histórica, presentando consecuentemente una elevada demanda de energía eléctrica durante el invierno. Este hecho, junto con la disminución de la oferta de gas a usinas por la misma causa y períodos de baja disponibilidad del parque térmico, provocó situaciones de emergencia de gran profundidad durante todo el período."

Como los recursos disponibles no alcanzaron, "a partir de mediados de junio y hasta principios de agosto debió recurrirse a la reducción programada de la demanda de los usuarios industriales durante las horas de mayor consumo", dice una de las notas de Cammesa, con una sinceridad poco habitual para el kirchnerismo en términos públicos.

En 2011, en cambio, el funcionamiento del sector mejoró por el ingreso de nueva oferta eléctrica. De todas maneras, se debió utilizar la generación de bajo rendimiento y confiabilidad para el 13% de los días hábiles del año. Sin embargo, en todos los años se debió recurrir a la importación de electricidad desde Uruguay y Brasil, muchas veces a un precio oneroso.

Al mismo tiempo, cayó la performance del sistema de distribución eléctrica, a cargo de empresas como Edenor y Edesur, entre otras.

Aunque sus voceros difícilmente lo digan en público, las empresas critican por esa situación el atraso en la recomposición de las tarifas, algo que está en la órbita del Gobierno y que en reiteradas ocasiones amagó modificar, sin haberlo concretado hasta ahora.

71% crisis extendida

Es el porcentaje de días hábiles en los que el sistema trabajó en "emergencia operativa" en 2008

UN SISTEMA INESTABLE

A las puertas del verano 2008/2009, muchos comerciantes, , de la ciudad de Buenos Aires, debieron instalar grupos electrógenos para evitar los frecuentes apagones. Aquel año, como admitió uno de los informes de Cammesa fue récord en materia de cortes diarios del servicio. Hoy la situación no mejoró sustancialmente; la recesión y un clima más benigno evitaron mayores problemas

PÉRDIDAS Y DEUDAS A LA ORDEN DEL DÍA

·  Los informes de Cammesa, la empresa mixta que administra el sistema eléctrico del país, dejaron de emitirse el año pasado y reflejaron puertas adentro del Gobierno la verdadera situación de emergencia, que no ha cambiado, al menos estructuralmente. Aun con temperaturas que no alcanzaron marcas extremas como otros años, los cortes volvieron a producirse en los últimos meses, afectando a numerosos barrios de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano durante varios días. Sólo la recesión económica hizo que esta vez la situación no fuera tan caótica, al menos hasta ahora

·  Mientras tanto, la situación económica y financiera de las empresas del sector no hizo más que empeorar. Por ejemplo, Edenor y Edesur, distribuidoras del área metropolitana, volvieron a reflejar fuertes pérdidas en sus balances a septiembre pasado: $ 1443 millones para la primera y $ 2019 millones para la segunda

·  Esto repercute en las cuentas de todo el sistema. Por ejemplo, al 30 de noviembre las principales distribuidoras le debían al Estado 18.350 millones de pesos por la energía que reciben de las generadoras, a través de Cammesa